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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

Aniversario 50 de la Revolución Cubana

Aniversario 50 de la Revolución Cubana

El Ejército Rebelde comienza la justicia social agraria

 

Roberto Pérez Betancourt

 

 

  El 10 de octubre de 1958, justamente en el aniversario 90 del inicio de la Guerra de Independencia de Cuba frente a España, Fidel Castro promulgó en la Sierra Maestra la Ley tres del Ejército Rebelde,  que  ponía en marcha la verdadera justicia social agraria en el país.

   Días antes, el 21 de septiembre de 1958, en el lugar conocido por Soledad de Mayarí Arriba, con la asistencia de unos 160 delegados de parte del territorio oriental, se había efectuado el Congreso Campesino en Armas, presidido por el Comandante Raúl Castro.

   La Ley tres fue precursora de las dos de Reforma Agraria que fueron promulgadas tras el triunfo de la Revolución, el 17 de mayo de 1959 y el tres de octubre de 1963, respectivamente.

   Con el documento aprobado hace 50 años, se iniciaba la materialización del programa  que el propio Fidel  había anunciado en su alegato La Historia Me Absolverá, tras los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953.

   Esos sucesos despertaron la conciencia nacional frente a la tiranía pro imperialista que desgobernaba la nación.  

   En esa oportunidad, el líder revolucionario subrayó que lo inconcebible era  que la mayoría de las familias de los campos cubanos estuvieran viviendo casi en peores condiciones que los indios encontrados por Colón al descubrir la tierra más hermosa que ojos humanos vieron.

   El derecho de los campesinos a la tierra, la entrega  de  títulos de propiedad a arrendatarios, subcolonos, precaristas, colonos, aparceros y subarrendatarios, que laboraban extensiones de cinco o menos caballerías en zonas ya liberadas por el Ejército Rebelde, pasaba a ser una realidad en las áreas ya liberadas por la insurrección armada.

   En el espíritu de la Ley revolucionaria destacaba su carácter programático, la anticipación de lo que vendría una vez conquistada la victoria, y cuyo efecto inmediato se tradujo en el fortalecimiento del apoyo a la lucha armada, especialmente en el sector rural.

   Líderes  que a lo largo de la historia de Cuba entregaron sudor y sangre en luchas por el derecho a la tierra, serían vindicados en las acciones de la Revolución, entre ellos Lino Álvarez, líder del levantamiento armado en el Realengo 18, (1933-34) y Romárico Cordero, artífice de la Federación Campesina de Oriente (1938).

   En una nueva etapa del devenir agropecuario, acorde con realidades socioeconómicas, la Revolución ha iniciado ahora la entrega tierras que permanecían ociosas a quienes se dispongan a labrarlas con espíritu cooperativo y auténtica intención de multiplicar los frutos.

   Se trata de un proceso que ratifica la posibilidad cierta de la subsistencia de diferentes formas de propiedad (estatal, cooperativa y campesina) en un clima de franca interrelación y mutua colaboración, dirigido al desarrollo y crecimiento socioeconómico de la nación cubana.(AIN) (09/10/08).

Escandalosa extraterritorialidad del bloqueo contra Cuba

Escandalosa extraterritorialidad del bloqueo contra Cuba

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 El bloqueo económico, comercial y financiero que el gobierno de Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace prácticamente medio siglo, es escandalosamente  extraterritorial y lesivo de la soberanía de muchas naciones.  Desde el triunfo mismo de la Revolución cubana, en enero de 1959, las autoridades estadounidenses  cursaron instrucciones dirigidas a bloquear  el normal flujo de negocios de la Isla con empresas de ese país,  sus filiales en diversas naciones y entidades de otras partes del mundo. 

   El documentado expediente de daños y perjuicios causados a la economía cubana, cada año se debate en la Asamblea General de  Naciones Unidas, que sistemáticamente ha condenado  por abrumadora mayoría el injerencismo estadounidense en el desarrollo socioeconómico de la ínsula, extendido también a otros pueblos del orbe.

   Como mayor muestra de intromisión extraterritorial en los asuntos de Cuba, en el año 1992 el congreso norteamericano aprobó la  ley Torricelli, mediante la cual fueron suprimidas  transacciones que aún se mantenían con ciertas subsidiarias estadounidenses en países extranjeros, y se aplicaron otras sanciones arbitrarias.

   Solo en 1991 el comercio de Cuba con las citadas entidades ascendía a 718 millones de dólares, de los cuales el 91 por ciento se refería a alimentos y medicinas, lo que fue drásticamente suprimido, con lo cual también fueron afectadas las naciones donde radicaban las empresas aludidas.

   La propia ley Torricelli prohibió la entrada a EE.UU., por un período de 180 días, de buques, cualquiera fuera su nacionalidad o bandera, que tocaran puerto cubano o transportaran mercancías hacia Cuba o por cuenta de esta, bajo amenaza de incluirlos en una “lista negra”.

   Tal disposición –vigente aún--, viola  elementales normas de  libertad de comercio y navegación, establecidas por el Derecho y acuerdos internacionales y las disposiciones de  Naciones Unidas en la materia, y de hecho somete a otros países a la voluntad arbitraria del gobierno norteamericano.

   Esa realidad se tornó todavía más cruda contra Cuba cuando en  1996 Estados Unidos adoptó la llamada Ley Helms-Burton, que añadía la intención de entorpecer el incipiente proceso de inversión extranjera en forma de capitales, tecnología y mercados que propiciaba  la Isla.

   Así, EE.UU. pregonaba  su auto concedida facultad imperial para decidir asuntos que por derecho constituyen únicamente responsabilidad y atribución de   otros estados.

   En realidad, toda la historia del bloqueo es también la reseña del genocidio contra el pueblo cubano, pues las restricciones impuestas a la adquisición de productos básicos han derivado en graves afectaciones para la ciudadanía y también para las naciones que se han visto avasalladas en su soberanía.

   Aunque los voceros y gobernantes estadounidenses insisten en que el bloqueo, que llaman eufemísticamente embargo, es  asunto bilateral, la práctica cotidiana demuestra todo lo contrario: Se trata de una guerra económica y comercial sucia contra Cuba, en interés de someterla a los designios de Washington, que por más de dos siglos ha intentado vanamente apoderarse de ella.

   El más reciente y ridículo ejemplo de esa extraterritorialidad del bloqueo lo reflejó el diario brasileño O’Globo, el 28 de septiembre último, cuando refirió cómo la política externa norteamericana influye en el financiamiento a simples consumidores de la nación sudamericana.

   Cuando la brasileña Vania María Parreira intentó financiar la compra de una computadora de la marca DELL, fue interrogada sobre si intentaba viajar a Cuba; después de responder afirmativamente, le negaron el crédito.

   La empresa DELL de Brasil confirmó al diario O’Globo que su decisión se debió a las restricciones en la política de importaciones hechas por el gobierno de Washington, lo que en opinión del abogado Eurivaldo Becerra, publicada en el propio rotativo, se trata de un criterio discriminatorio lesivo del artículo quinto de la Constitución brasileña.

   Obviamente, esta simple transacción minorista, negada a una ciudadana brasileña, subraya el extremo demencial y la escandalosa extraterritorialidad del bloqueo del gobierno estadounidense contra el pueblo de Cuba.

 

 

 

 

Cubanos, de pie y combatiendo

Cubanos, de pie y combatiendo

     Roberto Pérez Betancourt

           

 Cientos de miles de personas perdieron sus hogares. Los cubanos  afrontan esta realidad de pie y combatiendo.  No hay tiempo para lamentaciones. La destrucción causada por los huracanes Gustav e Ike abarca prácticamente a todo el archipiélago.

La activa participación de los propios damnificados se suma al  apoyo que brindan integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias  y cooperantes provenientes de zonas menos dañadas por los meteoros,  con la sincera voluntad del hermano que acude a socorrer a su  familia, como los 700 campesinos de las provincias centrales y  orientales llegados a Pinar del Río para ayudar a levantar cientos  de casas de curar tabaco derribadas por la fuerza de los vientos.

 También participan brigadistas de diversas regiones del mundo  (Latinoamérica, Caribe, África y Europa). Acuden con vocación  solidaria, uniendo el verbo consolar con acciones prácticas para  ayudar a reparar y reconstruir.

 La coyuntura es aprovechada por los enemigos de la Revolución.

 Desde EE.UU. las emisoras pagadas por Washington prosiguen el  bombardeo de noticias mentirosas y rumores tendenciosos, dirigidos a  confundir y sembrar la división y el desasosiego entre los cientos   de miles de personas que perdieron todos sus bienes materiales.

  Con la desvergüenza que caracteriza a un gobierno que en su   propio país aún desatiende a decenas de miles de damnificados de  tres huracanes, la administración Bush sigue utilizando a sus  mercenarios asalariados dentro de Cuba con similar intención  oportunista de difundir rumores falsos e intentar otras acciones  desestabilizadoras.

  Son intentos inútiles, otros más en la lista larga de fracasos de  la política anticubana que abarca casi 50 años de criminal bloqueo  económico, comercial y financiero.

  Tales propósitos se estrellan frente a la plena convicción del   pueblo de que nadie quedará abandonado, porque no se trata de mera  consigna, sino es certeza sustentada en medio siglo de atención y  plena justicia social.

  Esta realidad alimenta la esperanza de resarcir los daños y reconstruir hogares, aunque los propios damnificados conocen que la  enorme magnitud de las pérdidas imposibilita resolver de inmediato  todos los problemas.

  Las máximas autoridades cubanas han reiterado esa política de  protección. También alertan que no tolerarán abusos ni  acaparamientos con intenciones de lucro a quienes pretendan    aprovechar la coyuntura de objetiva escasez alimentaria, provocada  por las pérdidas de cosechas en todas las provincias dañadas por los  huracanes.

   En ese sentido se aplica mano firme y justa contra los  especuladores. Se norman precios en los mercados, se sanciona a los  infractores y se adoptan decisiones operativas encaminadas a  garantizar el abastecimiento de bienes básicos de consumo en las  zonas que todo lo perdieron.

  La activa participación popular contribuye decisivamente al éxito  de tales disposiciones, porque se comprende el espíritu de justicia  que las anima.

  La reconstrucción no será tarea de una semana o un mes. Se han  calculado más de cinco mil millones de dólares en daños generales,  entre ellos, las cosechas agrícolas, además de 67 mil viviendas   totalmente destruidas.

  Esta situación, constatada in situ, también incluye la certeza de  que los materiales disponibles fluyen hacia los necesitados, al  igual que las contribuciones que envían países, organizaciones  internacionales y pueblos hermanos con la garantía de la supervisión             estatal estricta para que así ocurra hasta restañar todas las  heridas abiertas por los huracanes.

 A propósito, la organización de Naciones Unidas acaba de  reconocer, luego de evaluar resultados, que la probabilidad de  perecer víctima de huracanes en Estados Unidos es 15 veces superior  a la de Cuba. ¿Lo sabrán los estadounidenses? Sería bueno que se             enteraran de esta y de muchas más verdades.

  El que tenga dudas que les pregunte a las víctimas del Katrina,  que en EE.UU. siguen sufriendo las calamidades que dejó el ciclón y más, porque perdieron también hasta las esperanzas.

  En Cuba, damnificados y cooperantes, el pueblo trabajador y  consciente, está de pie y combatiendo con la certeza de que seguirá venciendo a los enemigos y a las adversidades meteorológicas (AIN) (09/10/08).

 

                          

                              

 

 

 

 

                   

Bush, Obama, Mc Cain, la herencia maldita o la rifa del guanajo

Bush, Obama, Mc Cain,  la herencia  maldita  o la rifa del guanajo

 Roberto Pérez Betancourt

 

  Este  final de septiembre a menos de cuarenta días de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, cuando mandatarios de países del orbe se reúnen en la Asamblea general de Naciones Unidas para debatir cruciales aspectos de la vida de los pueblos, y allí Cuba eleva la voz a nombre de las naciones no alineadas para denunciar  la falta de equidad y la explotación a que son sometidos los seres humanos  del tercer mundo, la escuálida figura de un alcohólico seco hace sus maletas y se dispone a abandonar La Casa Blanca, en Washington.

   Allí ha  habitado como usufructuario oneroso  los últimos ocho años.

   Se irá solo y apestado.

   Quienes hasta hace poco le hacían la corte lo abandonan, porque George W. Bush padece del mal incurable de la impopularidad.

    Es una enfermedad  que  en las sociedades capitalistas de consumo equivale al certificado de defunción política para quien deja tras de sí una estela de odios y sangre que lo acompañará por el resto de su vida.

   Donde quiera que se meta W llevará consigo el cartel ganado para la historia del presidente más impopular que haya padecido Estados Unidos, el más patético y truculento.

   Hace apenas  15 días W proclamaba la sanidad económico- financiera de su país, y ahora  grita desesperado para que  lo ayuden a parar la crisis y no duda en disponer mas de 700 mil millones del erario publico para intentar parar la indetenible bola de nieve de la recesión.

 Intenta confabular a los aspirantes Obama y Mc Cain para compartir la responsabilidad del desacierto económico y financiero anunciado y no atendido, que se  expande ya a Europa y se hace sentir prácticamente a escala global.

    En este contexto, el candidato demócrata Obama ha escalado nueve puntos de ventaja en las encuestas frente al republicano  John Mc Cain, homólogo de Bush, que va en picada, y tan temprano como 40 días antes de los comicios, analistas se predice la victoria del más joven aspirante. 

   Pero, ¡cuidado!: falta por ver como se desempeña el factor racial en las urnas al momento mismo de la votación, hecho inédito: Un mestizo aspirando a la presidencia de EE.UU., 40 años después de las batallas raciales que azotaron a la gran nación del norte.

 La respuesta la tendremos después del cuatro de noviembre,  sin fecha fija, porque en la cacareada democracia norteamericana todo vale.

   Lo único cierto es que quien obtenga la silla imperial también se ganará la rifa del guanajo, es decir; la herencia maldita que deja el  Bush saliente.

 

Los huracanes, el querer y el poder

Los huracanes, el querer y el poder

 

Roberto Pérez Betancourt

 

Han sido tres o cuatro, ya hasta la cuenta se pierde, uno tras otro con pocos días de intervalo. Los dos últimos apenas con ocho jornadas, Gustav y Ike. La civilización del siglo XXI sigue siendo tan impotente ante la furia de la naturaleza como los primitivos habitantes de este planeta. No es pesimismo. Pregúntenle a los más de 40 mil cubanos cuyas viviendas se derrumbaron totalmente  y a los más de 300 mil que vieron volar parte de sus moradas. Algo puede el hombre si está organizado para prevenir. Lo demostró Cuba. En Haití y en otras islas del Caribe las pérdidas fueron mayores, especialmente en vidas humanas. Y como tampoco por esos lares hay registro muy confiables que digamos de los seres humanos que habitan campos, ciudades y pantanos, lo mas probable es que jamás se conozca realmente cuanto perecieron, pero fueron varios cientos de seres pensantes caribeños. En Cuba siete, en cada caso por personas que invocaron a la parca con actuaciones negligentes.

Querer ayudar es espontáneo. Poder hacerlo es otra cosa.

El gobierno de Cuba quiere ayudar y lo está haciendo de mil formas. Pero no alcanza lo que hay. Es mucho el daño. Priorizan necesidades, pero cómo establecer una lista si 40 mil se quedaron sin hogar?. No es fácil, pero los cubanos tienen organización y al menos esperanza en que nadie quedará abandonado a su suerte, aunque comprenden que no toda la ayuda podrá llegar de golpe  para todos.

En otras islas caribeñas la situación es mucho más caótica. Ya lo dije. Y hasta la esperanza se ha perdido. Porque no pueden . Quizás porque algunos no quieren.

Los gobernantes norteamericanos tampoco quieren en el caso de Cuba.

Como la gatica de María Ramos tiran la piedra y esconden la mano.

El gobierno de Bush ofreció 100 mil dólares a Cuba en gesto humanitario.

Otros con mucho menos han dado mucho más. También amor.

Los cubanos que viven en Estados Unidos desean socorrer a sus familiares en Cuba .

El gobierno de Bush ha dicho que a cuenta gota, según límites que les ha impuesto para administrarles su dinero y la voluntad de los padres, hijos, hermanos, sobrinos, nietos, primos, y amigos.

El gobierno de Bush quiere ir a la Isla a inspeccionar .

Ningún gobierno que ha ofrecido o entregado ayuda ha exigido nada parecido.

No hacen falta inspectores en Cuba.

Se necesita materiales de construcción, comidas, ropas, dinero, amor, voluntad, solidaridad fraterna.

Cuba no necesita mirones.

Cuba necesita amor y frijoles.

El gobierno de Estados Unidos puede ayudar más.

Los gobernantes no quieren.

Poder no es querer.

Los gobernantes de Estados Unidos quieren anexarse a Cuba, aplastar a las familias cubanas.

Querer no es poder.

No pueden.

No podrán.

Ni con Bush ni con nadie más.

Cuando haya alguien que quiera y pueda, entonces todo volverá a ser normal, el agua volverá al cauce, y quizás entonces la naturaleza no pueda más que el hombre del siglo 21.

Las invencibles marianas

Las invencibles  marianas

Por Roberto Pérez Betancourt

 

"Sólo cuando la mujer unge la obra con la miel de   su cariño, la obra es invencible", sentenció José Martí,  y el pelotón femenino de combatientes  Mariana Grajales, creado hace 50 años en la Sierra Maestra, es referencia testimonial de acierto trascendente en el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba.

El cuatro de septiembre de 1958, tras muchas horas de debate para analizar la certeza de la decisión que tomaría, el Comandante en Jefe Fidel Castro constituyó el Pelotón de las Marianas, integrado por mujeres  del Ejército Rebelde, que reclamaban el derecho de empuñar las armas y participar en la lucha frontal frente a la tiranía pro imperialista de Batista.

Las muchachas se habían ido integrando a la guerrilla rebelde imbuidas por su fervor patriótico, y allí desempeñaban valiosos oficios femeninos tradicionales: en la cocina, la costura de ropas, el aseo, la enseñanza,  la atención de enfermos. Pero ellas querían más y se alzaron frente a los prejuicios machistas de la época.

 Isabel y Lilia Rielo, Teté Puebla, Angelina Antolín, Rita García, Ada  Bella Acosta, Normita Ferrer y Flor Pérez, Eva Palma, Orosia  Soto, Juana Peña, Edemis Tamayo y Olga Guevara, entre otras, formaron   aquel grupo de  emulas de Mariana, la legendaria madre de los hermanos  Maceo Grajales, titanes en la Guerra de Independencia frente a España en el siglo XIX.

Testigos del hecho histórico han relatado que el debate sobre la integración del pelotón femenino se prolongo durante siete horas, pues los hombres  se oponían a que les entregaran armas a las mujeres, cuando todavía muchos de ellos no tenían una.

 Fidel concluyó sus razonamientos expresando que las armas para las mujeres era una decisión justa: "Porque son mejores soldados que ustedes. Son más disciplinadas”.

El cuatro de septiembre era una fecha conmemorativa para la dictadura, cuyas tropas festejaban  un golpe de estado perpetrado años atrás por Fulgencio Batista, y fue ocasión propicia para el estreno de las Marianas, suceso que rebasaba el simbolismo de la participación femenina y acentuaba la llegada de un tiempo de cambios irreversibles.

 El mismo Fidel las enseñó a disparar y dispuso que hicieran la guardia en la Comandancia.  En los primeros días de octubre ellas salieron al combate dirigidas por el comandante Eddy Suñol, a pesar de que este  se oponían a que las mujeres fueran armadas.

El estreno fue en el combate de la presa de Holguín, donde ellas derrocharon coraje y demostraron que podían ser tan buenas en la pelea frontal como cualquier hombre.  Suñol cambió radicalmente su opinión y la expuso en una histórica carta que envió al Comandante en Jefe en la que reconoce el acierto en la decisión tomada.

 Numerosas páginas de heroísmo escribiría el pelotón Mariana Grajales. Sus históricas integrantes serían leyenda e inspiración para  millares de muchachas más que en el transcurso de los años han integrado las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, en Cuba y en las misiones internacionalistas, con las armas dispuestas a defender la justicia plena para todos los hombres y las mujeres todas, como continuadoras de las invencibles marianas.

En este minuto, tras la devastación dejada por el huracán Gustav, en los extensos territorios damnificados, el ejemplo de estoicismo  que están dando las mujeres cubanas  en  duras y prolongadas jornadas de trabajo, reafirma la certeza del verbo martiano, porque también en esta epopeya de reconstrucción total, cuando  la mujer unge la obra con la miel de   su cariño, la obra es invencible".

 

Cuba, gran récord frente a un señor huracán

Cuba, gran récord frente a un señor huracán

Por Roberto Pérez Betancourt

 

El paso del huracán Gustav por el occidente del archipiélago cubano, con su carga de vientos y lluvias categoría cuatro, es  historia. Sus ecos nos  traen las proezas humanas de la reconstrucción de daños inmensos, invaluables aún en toda su magnitud, causados por un meteoro que abarcó cuatro provincias y el munici9pio especial Isla de la Juventud.   

  Matanzas, la provincia menos  damnificada de las azotas por el meteoro , al igual que otros territorios, ha dispuesto el auxilio urgente  de brigadas de sus trabajadores de la industria eléctrica para contribuir al restablecimiento de ese servicio en Pinar del Río, la más golpeada junto con la Isla de la Juventud, donde localidades enteras vieron derrumbarse las viviendas de sus moradores.  

   Numerosos records  ha dejado Gustav, cuyas rachas de vientos llegaron a marcar 340 kilómetros por hora antes de romper el equipo que media esa intensidad, mientras olas de cinco metros llevaban la penetración marina  hasta seis kilómetros en zonas bajas.

   Pinar del Río no era azotada por un meteoro de esa magnitud desde el año 1946.

  Cuatro horas tardó el destructor Gustav en cruzar la franja de tierra pinareña, periodo breve en el tiempo, pero largo en la espera humana bajo vientos aullantes y lluvias presagiadoras de inundaciones y pérdidas agrícolas.

   Derrumbes y otros desastres causaron los  60 kilómetros cuadrados del gigante  remolino de nubes y vientos malignos, empeñado en echar a volar techos y devorar millones de jornadas de trabajo creador de  pinareños e isleños.

   Pero ninguno de los records atmosféricos se puede comparar con el impuesto por los cubanos todos: Al redactar estas líneas ni una sola persona  había perecido como consecuencia del huracán, que lamentablemente ocasionó varias decenas de victimas mortales a su paso por otras zonas del Caribe.

   Esta realidad contrastante no es noticia para  agencias de prensa foráneas.

    Los cubanos las han acostumbrado a lo mismo. Y no hurgan sus corresponsales en los por qué de ese milagro. Si lo hicieran,  hallarían las respuestas en la estructura sociopolítica  del mayor archipiélago de  las Antillas, capaz de desplegar una organización ejemplar como escudo de disciplina frente a la ira periódica de la naturaleza en el trópico.

  ¿Cómo es posible que esas decenas de miles  damnificados  de todas las edades y sexos se muestren serenos y confiados?

  La respuesta es el gran récord que supera todas las estadísticas de los ciclones,  la proeza humana de   salvaguardar  las vidas de los ciudadanos, la garantía sentida de que hoy nadie quedará abandonado a su suerte, la clara comprensión de que Cuba toda se levanta para auxiliar a los hermanos, más allá del silencio de otros.

 

Fernando González Llort, cumpleaños 45 en la cárcel

Fernando González Llort, cumpleaños 45 en la cárcel

Roberto Pérez Betancourt

 

   Entre los incontables seres humanos que en el mundo cumplen años este martes 19 de agosto,  está Fernando González Llort, quien arriba a los 45  con la particularidad de que los 10 últimos  los ha  pasado detrás de los barrotes carcelarios por delitos no cometidos. 

   Cada persona suele escoger cómo festejar el aniversario de su nacimiento. Algunos prefieren la fiesta en familia. Los niños sueñan  con piñata,  cake,   globos,  juegos y, por supuesto,  regalos. Los jóvenes salen a divertirse con sus amigos.

   El día de su onomástico, la mayoría de  los presos acostumbran a recibir visitas de personas amadas. Pero algunos de ellos continúan solitarios también en esa fecha especial, cuando los pensamientos, más que nunca,   rememoran  las circunstancias fatídicas que  los llevaron a prisión.  

   Los privados de libertad por arbitrariedades o erráticos procesos judiciales, los que saben que son inocentes, en la jornada de su nacimiento maldicen más que nunca a sus carceleros y a los abogados incapaces de probar su inocencia.

   También están quienes se saben cautivos porque calculadores enemigos, inspirados en la impotencia que sienten al enfrentar personalidades como el acero, les prepararon una trampa, tramaron una conspiración para infligirles castigos inmerecidos.

   Son los reos que no claudican en sus principios ni se pliegan ante los chantajes. A esa estirpe  pertenecen Fernando González, Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.

   Se trata de los Cinco cubanos luchadores antiterroristas que el gobierno de Estados Unidos apresó indebidamente en septiembre de 1998, y desde entonces los mantiene en cautiverio mediante una sucesión de componendas leguleyas, expresivas de la prevaricación de las autoridades ante la ley verdadera.

   A Fernando y a sus hermanos de lucha los llevaron a EE.UU.  la necesidad imperiosa de conocer y alertar sobre las actividades terroristas que desde ese país planifican y orquestan los enemigos de Cuba.

   Como ha sido probado y reconocido por expertos juristas de diversas partes del mundo, Los Cinco solo aspiraban a evitar la muerte de personas inocentes en la Isla y dentro de la propia nación norteña, lo que efectivamente lograron mientras cumplieron su misión imprescindible.

   En las palabras finales de su alegato ante el tribunal que lo juzgó en primera instancia, Fernando sintetizó magistralmente el sentimiento que lo animó entonces, y que hoy, en el día de su cumpleaños, continúa alimentado su espíritu.

   Así dijo entonces:

   “Todo hombre que se respeta a sí mismo se debe antes que nada a su Patria. En los años de presidio me acompañará siempre la dignidad que he aprendido de mi pueblo y de su historia”.

   Conscientes de esos valores que adornan a Fernando, el pueblo de Cuba y todos los seres humanos dignos que  conocen la causa de estos luchadores antiterroristas, envían sus más cálidos sentimientos de gratitud y acompañan moralmente al prisionero en su cumpleaños.  (AIN) (15/08/08).