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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

René, otro cumpleaños en prisión inmerecida

René, otro cumpleaños en  prisión inmerecida


Roberto Pérez Betancourt

Este 13 de agosto el luchador antiterrorista cubano René González Sehwerert cumple 52 años de edad, los 10 últimos en inmerecida prisión, impuesta por el gobierno de EE.UU., al igual que a sus compañeros Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, conocidos internacionalmente como Los Cinco.
A las torturas físicas sufridas durante ese largo período, como consecuencia de castigos arbitrarios, se añaden padecimientos psíquicos, al verse privado del contacto cotidiano con familiares y amigos, a sabiendas de que todo no es más que una siniestra confabulación política, como han reconocido expertos juristas internacionales.
La sanción de 15 años que le impusieron en 2001 indica que René debe permanecer todavía otros cumpleaños más tras las rejas, aunque los delitos que le han imputado no hayan podido ser probados ante los tribunales, conforme a las propias leyes estadounidenses.
Es una aberrante realidad, derivada de la prevaricación de jueces y funcionarios del sistema judicial de la nación norteña, respecto de sus deberes éticos, como ha destacado Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, y han hecho ver a su vez otros prestigiosos juristas en el ámbito mundial.
En realidad, ¿qué ha hecho René con su vida, tras haber nacido en Chicago en 1956 en el seno de una familia de emigrados cubanos?: Retornar a sus raíces, amar a Cuba, expresar una sólida vocación de servicio, estudiar, cumplir el servicio militar en la Isla y misión internacionalista en Angola, ser fiel a su militancia política, graduarse como instructor de aviación.
Tales fueron los actos principales que marcaron el quehacer de este hombre en los 42 años que gozó de libertad.
Pero los enemigos de la verdad no han podido impedir que, desde su trinchera de ideas, René siga peleando y ganando batallas ideológicas y políticas contra las fuerzas del mal.
Por esas y por muchas más razones, en este cumpleaños 52 de René, coincidente en fecha con el aniversario 82 de Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, la fuerza de su ejemplo se patentiza, junto con la de sus compañeros de cautiverio, rebasa los barrotes y se manifiesta en decenas de marchas contra la injusticia.
Es sin duda buena oportunidad para que periodistas de la gran prensa amordazada por intereses creados se llenen de dignidad y reten a quienes los encierran a ellos mismos, tras la ignominia de la censura lúcida y se abran a la verdad.
Allá, en el pequeño rincón del planeta donde lo han encerrado, en este día especial, René tiene la certeza de que millones de sus compatriotas, al igual que las buenas personas que por el orbe claman libertad para Los Cinco, le desean felicidades y renuevan su certeza de que volverán al seno de su pueblo y entonces será la fiesta de todos los cumpleaños.

Aniversario 225 de Simón Bolívar, hombre de cuatro siglos

Aniversario 225 de Simón Bolívar, hombre de cuatro siglos

Roberto Pérez Betancourt

 

  

Nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y fue nombrado a la usanza con  extenso patronímico: Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco. Sin embargo, su epopeya fue de tal magnitud que bastaría un simple apelativo para denotar toda su grandeza: El Libertador.  

   Este año se conmemora el aniversario 225 del natalicio de Simón Bolívar,   cuya trascendencia histórica rebasa cuatro siglos, se proyecta hacia el futuro y junto al pensamiento y la obra de otros grandes de América, sirve de acicate para impulsar los ideales  de unidad regional y de amplia justicia social para los pueblos americanos al sur del Río Grande.

   Los padres de Simón Bolívar, Don Juan Vicente Bolívar y  Ponte, y doña María de la Concepción Palacios y Blanco, fallecieron en fecha temprana y el niño quedó huérfano a los nueve años, aunque sus biógrafos coinciden en afirmar que recibió  excelente educación de sus tutores, especialmente de Simón Rodríguez.

   Bolívar accedió a las  principales fuentes del saber ilustrado de finales del siglo XVIII, y alimentó su acervo con el pensamiento de notables filósofos, viajó por Europa y conoció a importantes protagonistas de la historia y las ciencias contemporáneas, como Napoleón Bonaparte y Alejandro de Humboldt.

   Imbuido de las ideas liberales, signo definitorio que trazaría su ejecutoria futura, expresada en 1805 cuando  juró en Roma la decisión de no descansar hasta obtener la liberación de su país de la dominación española.

   La voluntad férrea como principal arma sirvió al Libertador para asimilar  conocimientos de guerra que no tuvo en su formación temprana, en tanto, su preclara inteligencia le posibilitó elaborar  y fundamentar  razones  de la lucha independentista que insufló a las grandes masas del continente para bregar por la vida y el futuro fundacional de las patrias latinoamericanas.

   Su gran sueño, formar una confederación con las antiguas colonias españolas, fue muy adelantado para la época en que le correspondió batallar, pero a la vez  devino  constante acicate para sus acciones temerarias tras la liberación de Venezuela.

   Cruza los Andes y vence en la batalla de Boyacá (1819), que posibilitó la liberación del entonces Virreinato de Granada, e integra la Gran Colombia  (abarcadora de los extensos territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá), donde ejerció la presidencia.

   Sucesivas batallas con la colaboración de otros grandes patriotas americanos, Pichincha, en 1822 y la definitiva Ayacucho, 1824, pusieron punto final al dominio colonial español en el cono sur americano. Posteriores acciones militares también decidieron la integración de Bolivia y Perú, donde igualmente fue Presidente en distintos períodos.

   En 1827, debido a rivalidades personales entre los generales de la revolución, explotaron guerras civiles que destrozaron la unión sudamericana por la cual Bolívar había luchado. Triste por las guerras de fracciones, enfermo de tuberculosis, según constatan historiadores, el Libertador murió el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad.

   La esencia libertaria del pensamiento y el ejemplo revolucionario de Simón Bolívar ha nutrido a importantes patriotas americanos a lo largo de los dos últimos siglos, quienes lo han reconocido en sus obras y discursos.

   Entre ellos destacan  José Martí, Apóstol de la independencia de Cuba; Fidel Castro, artífice de la revolución antiimperialista en la Isla, cuyo ejemplo y acción han trascendido con fuerza movilizadora y creativa a  naciones hermanas de Latinoamérica y África, y Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, impulsor hoy del socialismo en el siglo XXI.

   Habida cuenta la influencia real del pensamiento bolivariano en los avances democráticos que   se constatan en  naciones latinoamericanas, y  las proyecciones de justicia social que se avizoran en otras, es incuestionable que la obra del Libertador no se puede constreñir al tiempo finito que le tocó vivir, porque ella se expande en cuatro siglos y aún  apunta hacia el fututo

EE.UU.: 45 años de robo institucionalizado contra Cuba

EE.UU.: 45 años de robo institucionalizado contra Cuba

Roberto Pérez Betancourt

 

 

  En los 45 años transcurridos desde que el ocho de julio de 1963 el gobierno norteamericano estableciera las llamadas “regulaciones para el control de los activos cubanos”, administraciones de ese país han robado 170 millones 233 mil 536 dólares del patrimonio cubano depositado en bancos estadounidenses.

   La medida tuvo   antecedentes en febrero tres de 1962 cuando el presidente John F. Kennedy  ordenó  a los Secretarios del Tesoro y de Comercio  instrumentar la prohibición de importar todos los productos de origen cubano, así como reforzar la prohibición de  exportaciones norteamericanas hacia la Isla.

   Tras la derrota sufrida por EE.UU. en su invasión mercenaria de Playa Girón (Bahía de Cochinos) en abril de 1961, era evidente el propósito  de chantajear al gobierno de La Habana, a poco más de cuatro años de ejercicio del poder revolucionario.

   En 1963 se suspendieron  las operaciones financieras en dólares mediante bancos estadounidenses y se embargaron los bienes cubanos en ese país, estimados entonces en unos 30 millones de dólares.

   Con el transcurso de los años se fueron incrementando los fondos congelados de Cuba  a costa de entidades estatales y ciudadanos cubanos,  transferencias bancarias bloqueadas y otras fuentes. 

   Un reciente informe de la Oficina de Control de Activos  Extranjeros  del Departamento del Tesoro al Congreso de  Estados Unidos, reveló que los activos monetarios de Cuba  ascendían a 268,3 millones de dólares congelados cuando la codicia despertó iniciativas a los ladrones de “cuello blanco”.

   Mediante prácticas mafiosas los confabulados  han  saqueado a la Isla más de 170 millones de dólares desde 1963, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba a Naciones Unidas en 2007.

   Esa cantidad forma parte del perjuicio de más de 129 mil millones de dólares que, según   Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios de Cuba, ha causado en 45 años el bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. contra instituciones y familias cubanas, por la adición de sucesivos edictos y leyes extraterritoriales.

   Para esquilmar los fondos cubanos, las autoridades norteamericanas se han valido de  componendas leguleyas  al amparo de su arbitraria legislación,  con la explícita complicidad de varios presidentes y del propio Congreso norteamericano.

   También se han servido de tramposos testimonios de presuntos afectados con el fin de  favorecer descaradamente a representantes de la mafia terrorista que se hospeda en Miami bajo  protección oficial.

   Las decisiones judiciales se han basado en mentiras reiteradas y en  amañados fallos de cortes de la Florida, carentes de fundamentos jurídicos reales, procesos que  ilustran el grado de corrupción en la impartición de justicia en EE.UU. por medio del robo institucionalizado  contra Cuba. (AIN) (08/07/08).

Che Guevara, muerte y resurrección de una leyenda viva

Che Guevara, muerte y resurrección de una leyenda viva

Roberto Pérez Betancourt

 

   Los restos mortales de Ernesto Che Guevara de la Serna y de otros de sus compañeros en la guerrilla boliviana fueron hallados y exhumados el 28 de junio de 1997, hace 11 años, y desde entonces los acoge la tierra cubana, donde su memoria es objeto de veneración en el Memorial erigido en Santa Clara, ciudad en la cual libró importantes acciones guerrilleras en 1958 cuando la lucha contra la tiranía.

   El Che, de quien se acaba de conmemorar los 80 años de su natalicio, fue médico, político, guerrillero internacionalista y uno de los líderes de la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro, que tras poco más de dos años de lucha armada derrocó a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista, el primero de enero de 1959.

   Cuando asesinaron al Guerrillero Heroico, el nueve de octubre de 1967, por orden de la Central de Inteligencia norteamericana (CIA), luego de ser la víspera herido y capturado vivo por el ejército boliviano en la Quebrada del Yuro, los protagonistas de la muerte y sus ejecutores creyeron haber acabado con su ejemplo y sus ideas revolucionarias.

   Ni imaginaban, ilusos, que aquel paradigma quedaría impreso en la mente de millones de seres humildes del continente latinoamericano, y rebasaría las fronteras hemisféricas para expandirse por el mundo, hasta alcanzar la veneración de leyenda viva, resurrección real de propósitos libertarios que se materializan hoy en nuevas luchas y logros de justicia social.

   Era tanto el miedo que los asesinos tenían a esa fuerza intangible del pensamiento revolucionario, que tras el crimen ocultaron los cuerpos del Che y de sus compañeros, en un intento de hacer olvidar su imagen y la epopeya que encarnaron.

   A partir de 1995, científicos cubanos iniciaron la minuciosa búsqueda de las tumbas clandestinas, guiándose por referencias creíbles de colegas, habitantes de Vallegrande y sus alrededores, investigaciones y rigurosa metodología, que permitieron ir encontrando tumbas aisladas, hasta que el 28 de junio de 1997 resultó hallado el enterramiento de varios cuerpos, entre ellos el de Guevara de la Serna.

   Los doctores Luis Herrera y Ricardo Leonard han explicado públicamente las pruebas de ADN practicadas a los restos óseos del Che, lo cual permitió, sin margen de error, ratificar que el cadáver hallado en la fosa de Vallegrande correspondía al guerrillero.

   El doctor Jorge González, quien dirigió el equipo cubano en esa hazaña, ha precisado que la comparación de una carta dental constituyó otra prueba irrefutable de que los restos pertenecían al Che.

   Todos los elementos científicos aportados han dado rotundo mentís a los amanuenses pagados en Estados Unidos para tratar de borrar las huellas reales de Ernesto Guevara sobre la Tierra e incluso dudar de la autenticidad de los hallazgos, como si trataran de negar la existencia misma de un hombre a cuya memoria los campesinos bolivianos rinden homenaje de santo y mártir.

   Expertos catalogan de muy valiosos los cinco volúmenes de información recopilada y el documental fílmico sobre el diario bregar de muchas personas e instituciones de varios países que participaron, junto a los científicos cubanos, en la misión de rescatar hace 11 años las reliquias óseas.

   Más allá de lo material perecedero, y de los símbolos pétreos del recuerdo, la resurrección del Guerrillero Heroico es hecho real que ocurre en el campo de la ética, el ejemplo y las ideas dimanadas de su verbo y su ejecutoria. Basta asomarse a cualquier ventana del convulso mundo actual para comprobar, más allá de cualquier metáfora, que Che camina y combate

¿Paradojas o mala intención contra Los Cinco?

¿Paradojas o mala intención  contra Los Cinco?

Por Roberto Pérez Betancourt

Marcada intención de dañar sin fundamentos legales, mostrada por el gobierno de EE.UU. a través de la Fiscalía, ligada a erráticas actuaciones de miembros  del Poder Judicial de ese país, revela coincidencias políticas para manipular la Ley,   aplicar sanciones extremas y prolongar la inmerecida cárcel de Los Cinco cubanos luchadores antiterroristas.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, fueron apresados por el Buró Federal de Investigaciones  el  12 de septiembre de 1998 en Miami, donde  monitoreaban   organizaciones terroristas para prevenir a la Isla sobre  actos vandálicos, en ejercicio del derecho de necesidad de proteger a su país, reconocido por la Ley.

Los Cinco fueron sometidos a un amañado juicio, sin garantías procesales,  en la propia Miami, en un clima de hostilidad extrema, a partir del 27 de noviembre de 2000. El 8 de junio de 2001, un jurado  declaró culpables a los acusados de un conjunto de 26 cargos inverosímiles.

Tras un prolongado proceso apelativo - extendido por maniobras leguleyas de la Fiscalía a nombre del gobierno de George W. Bush --, el 4 de junio último  tres jueces de  apelaciones de Atlanta  ratificaron las sentencias de los Cinco, retornaron al mismo tribunal de Miami los casos de Ramón  (ocho cadenas perpetuas más 18 años), Fernando  (19 años) y Antonio  (cadena perpetua más 10 años).

La decisión reafirmó  las sentencias contra René González (15 años) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años).

Para imparciales expertos en jurisprudencia y periodistas de diversas regiones del mundo, que han seguido desde el inicio este proceso, plagado de arbitrariedades reconocidas por prestigiosas entidades internacionales, las paradojas que se aprecian en relación con otros casos subrayan la mala intención política del gobierno contra Los Cinco.

Especialmente esa situación se pone de manifiesto en las desproporcionadas sentencias impuestas los cubanos, sin pruebas que las amparen, mientras por cargos semejantes, probados  según los expedientes judiciales,  les fueron aplicadas sanciones muy inferiores a otras personas.

Tales son los hechos en relación con  espías que  trabajaron durante años para  administraciones estadounidenses, quienes luego de apresados y juzgados recibieron discretos dictámenes  en relación con  los enunciados contra  los isleños,  aunque estos nunca cometieron  el delito de espionaje, conforme a su descripción en derecho.

Recientemente, José Padilla un puertorriqueño acusado de secuestro y colaboración con Al Qaeda,  fue sancionado a 17 años y cuatro meses, luego de juzgarlo en la corte del distrito sur de la Florida, la misma que impuso cadena perpetua al cubano Gerardo por conspirar para cometer asesinato sin haberle encontrado ni un papel en su poder para probar ese cargo.

En junio de  2007 un señor de apellido Aragoncillo,  al parecer de             origen filipino, quien había sido  oficial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU., asignado a las oficinas del             vicepresidente Richard Cheney, se apoderó al menos de 733 documentos secretos, según acta oficial, y tras juzgarlo lo condenaron a solo 10 años de privación de libertad.

Es la misma persona que antes estuvo vinculada al despacho del ex vicepresidente  Albert Gore,  luego de salir de la Casa Blanca, Aragoncillo  se vinculo al FBI en Nueva Jersey, donde fue descubierto mientras realizaba espionaje sustantivo.

Sin embargo,  sin un solo papel de prueba, a Los Cinco les plantearon  el cargo de “conspiración para cometer espionaje” sobre la base de una indebida aplicación de la Ley para la Protección de Información Clasificada (CIPA), aunque altos  funcionarios reconocieron en el juicio  primario que en realidad nunca  existió espionaje.

Y es así, no porque lo digan los jueces de la defensa, sino porque la propia Ley tipifica el delito de espionaje  solo cuando en la actuación de los inculpados haya estado presente el propósito  de  obtener información sobre la defensa, la seguridad o los intereses del gobierno de los Estados Unidos.

Como se conoce ampliamente, ninguna de esas intenciones figuraba en el quehacer de Los Cinco en Estados Unidos, quienes  solo se ocupan  en observar e informar para prevenir sobre las actividades los grupos terroristas que desde la Florida actúan contra Cuba, e implícitamente contra los propios Estados Unidos.

El quehacer de la Fiscalía estadounidense pasará a la historia como un hecho vergonzante del  sistema judicial de su país, tras haber convencido al jurado para que propiciara la condena de Los Cinco a   penas que en conjunto suman cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión, y después prolongar el proceso apelativo, consciente de que falta a la verdad y a la justicia.

 

Salvador Allende, un siglo de perdurable existencia

Salvador Allende, un siglo de perdurable existencia

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 Confiaba  Salvador Allende Gossens en  la tradición democrática de su pueblo cuando su verbo culto y sereno sonaba a redención socialista y dibujaba el futuro que  ansiaba, sin distinción alguna, para los latinoamericanos de variados acentos, para los humanos  todos. Así sigue soñando este hombre de cumpleaños: un siglo de perdurable existencia, más allá de balas y traiciones.

   Nació Allende en la ciudad puerto de Valparaíso el 26 de junio de 1908, la  misma donde viera antes la luz Luis Emilio Recabarren,  creador del movimiento obrero y fundador del Partido Comunista de Chile.

   Tras una exitosa campaña de Unidad Popular,  el socialista Allende ganó la presidencia   y gobernó entre 1970 y 1973, caracterizándose por impulsar leyes que intentaban consolidar  avances  de  justicia social mediante el  rescate de los importantes recursos naturales y económicos de su país, incluida la nacionalización de la explotación minera.

   Tal práctica política y administrativa dentro de la estructura  de un sistema clásico   capitalista, regido por leyes de ganancia e intereses hegemónicos extranjeros, llevó al gobierno de Unidad Popular a continuos choques antagónicos  con los clásicos dominantes de las principales fuentes de riquezas y medios de difusión masiva de Chile.

   Confiando siempre en la institucionalidad del Estado, apoyado por la voluntad política de  obreros y campesinos explotados, pero sin percatarse a tiempo que se fraguaba la gran traición, encomendada a los más inescrupulosos elementos militares puestos a las órdenes de la Agencia de Inteligencia de EE.UU., físicamente desarmado, Allende intentó asaltar el cielo.

   Fue traicionado y derrocado por el ejército  dirigido por fascistas, entre los que destacaría la siniestra figura de Augusto Pinochet, erigido después  en el gran dictador del pueblo chileno y , junto a otros de su misma calaña, protagonista de la larga noche de masacres y torturas a los revolucionarios.

   El  11 de septiembre de 1973, luego de su postrer alegato al pueblo y al mundo,   Allende  murió en el Palacio de La Moneda, sede del gobierno, mientras  era atacado salvajemente por aviones, cañones y fusiles.

   La Fundación Salvador Allende de Chile presentó recientemente un cronograma para recordar el nacimiento de este patriota, bajo el lema Cien años, mil sueños…

   El 20 de enero de 1959 Salvador Allende se empapó de entusiasmo en La Habana con el triunfo de la Revolución cubana, el primero de ese mes, y entabló relaciones de amistad con sus líderes. Entre estos había un hombre  de su misma profesión de médico, cuya personalidad,   mucho y poco a la vez, se   le parecía: el Comandante Ernesto Che Guevara.

   Años más tarde, Allende   recordaría que de su primer encuentro con el Guerrillero Heroico guardaba como un tesoro el libro Guerra de guerrillas, que aquel le obsequiara con una dedicatoria de trascendente contenido: “A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo. Afectuosamente, Che".

   Al conocer la noticia del asesinato de Che en Bolivia, Allende comentaría: “…me causó un pesar profundo. Comparto el dolor de miles y miles de mis compatriotas”.

   Posteriormente, siendo Presidente del Senado chileno, se entrevistó con los sobrevivientes cubanos de la Guerrilla boliviana, a quienes otorgó  amparo y facilitó su desplazamiento para salir del Cono Sur. Escribiría entonces:   “…Cuando llegaron aquellos guerrilleros que acompañaban al Che yo estuve con ellos en Iquique… (después en otras localidades) Pombo y otros firmaron aquel libro Guerra de guerrillas, que yo llevaba, y ellos escribieron lo siguiente: “En el libro que le obsequió el Che queremos que queden estas palabras como homenaje de los que fuimos sus compañeros de la guerrilla boliviana”.

   Allende, como Che y otros de semejante estirpe invencible, siguen viviendo en la conciencia de los pueblos que se inspiran en sus ideales y ejemplos para seguir combatiendo por la libertad total .

Rechazo mundial a confabulación contra Los Cinco

Rechazo mundial a confabulación contra Los Cinco

 

   Fuerte reacción de rechazo mundial suscita la decisión de la corte de Apelaciones de Atlanta sobre el caso de los Cinco cubanos luchadores contra el terrorismo, prisioneros  en cárceles norteamericanas, veredicto que se enmarca en la práctica del gobierno de Estados Unidos de utilizar el sistema judicial para sus oscuras intenciones políticas.

   Tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones acordaron retornar al tribunal primario de Miami los casos de Ramón Labañino, Fernando González  y Antonio Guerrero, mientras mantuvo firmes las sentencias contra René González (15 años) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años).

     Los Cinco fueron  apresados por el FBI  el  12 de septiembre de 1998 en la urbe miamense, donde  monitoreaban  organizaciones terroristas de la mafia anticubana, a fin de prevenir a la Isla sobre actos criminales de quienes operan impunemente en la Florida.

   Sin garantías procesales sometieron a los Cinco a  amañado juicio en esa propia localidad, a partir del 27 de noviembre del 2000,  ratificando  la intención política de castigar a los cubanos a toda costa, en contubernio  entre la administración Bush y la mafia terrorista de Miami.

   Expertos en Derecho, estadistas, intelectuales, comités de solidaridad con la libertad de Fernando, Antonio, Ramón, René y Gerardo se han sensibilizado con la resistencia de los patriotas que desde hace casi 10 años están injustamente encarcelados.

   En Estados Unidos y  naciones latinoamericanas, europeas, africanas y asiáticas, el movimiento solidario  ha convocado acciones de protesta y marchas   para   proclamar la verdad de los Cinco y denunciar las manipulaciones legales  por parte de Washington.

  Resalta en ese contexto el mensaje viril  enviado por  Gerardo Hernández -- en la foto--desde su prisión inmerecida, dirigido a los hombres y mujeres  solidarios de la verdad,  en el cual plantea que se trata del  mismo sistema de justicia que tiene encarcelados por más de 20 años a Mumia, a Leonard  Peltier y a los presos políticos puertorriqueños.

   Y expresa textualmente: "Nos echaremos  los años que hagan falta, 30, 40, lo que sea, que mientras quede uno  de ustedes afuera, resistiendo, nosotros también vamos a resistir hasta que se haga justicia."

    No es un clamor de súplica, ni de queja, es denuncia y  convicción plena de que desde sus celdas los Cinco siguen combatiendo por la verdad y la justicia, y ponen de manifiesto a quien quiera escuchar, la falsedad de un modo sociopolítico y económico que hipócritamente se autoproclama el más democrático del mundo.

   Sin embargo,  norteamericanos honestos como el prestigioso abogado Leonard Weinglass, sin faltar a la ética a que viene obligado por el ejercicio de su profesión, admite públicamente que el sistema judicial en su país se subordina a la manipulación política del Poder Ejecutivo.

   La traducción de esa afirmación significa que el presidente W. Bush impone  magistrados afines a su ideología de extrema derecha fundamentalista, como hizo con el juez Pryor, y juega con la vida de los hombres.

   Pero la paciencia es infinita, lo demuestran 50 años de resistencia cubana.  Los Cinco volverán al seno de su pueblo. No lo podrán impedir por mucho más tiempo.

 

Gerardo Hernández: décimo cumpleaños sin su Bonsai

Gerardo Hernández: décimo cumpleaños sin su Bonsai

Roberto Pérez Betancourt

Cuando Gerardo Hernández Nordelo amanezca este cuatro de junio tras los barrotes carcelarios que el gobierno norteamericano le impuso desde 1998, privándolo inmerecidamente de la libertad, estará cumpliendo 43 años de edad, de ellos los 10 últimos sin su Bonsai.
Un hombre puede entrenarse en soportar martirios, alimentadas sus fuerzas físicas y mentales con la convicción de que sus ideales justifican los sacrificios más allá de cualquier injusticia; pero nunca reprimir todos sus sentimientos todo el tiempo de su vida. Por eso, en este miércoles especial, Gerardo traerá consigo en sus recuerdos al tesoro viviente de su vida: Adriana Pérez O`Connor, la esposa que él poéticamente llama "Mi Bonsai" –ampos en la foto--.
Ella es la mujer con quien contrajo matrimonio hace 24 años, la acompañante desde entonces por los senderos de la vida, por todos ellos, también por el que lo condujo injustamente a la prisión.
La queja, el reclamo, el grito acallado en sí mismo para que el enemigo no se refocile en su sadismo, es para denunciar a quienes, obrando contra la propia ley y la justicia, cebaron sus odios y venganzas en cinco hombres nobles. Gerardo, al igual que sus compañeros Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero, conoce la importancia de las acciones que desarrollaron en territorio norteamericano para alertar a tiempo sobre los planes terroristas que desde allí fraguaban elementos inescrupulosos.
Ellos son internacionalmente conocidos como los Cinco, luchadores antiterroristas que la Casa Blanca encarceló en septiembre de 1998 bajo cargos falsos, y en un juicio políticamente amañado, condenó a penas que suman cuatro cadenas perpetuas más 77 años.
De nada valió que un panel de expertos de Naciones Unidas declarara la falta de fundamentos jurídicos para tamaña arbitrariedad, ni que un tribunal de tres magistrados de la Corte de Apelaciones de Atlanta, Georgia, invalidara en una ocasión el proceso y las sentencias.
La mente enajenada de George W. Bush --el presidente más impopular que ha padecido Estados Unidos, según encuestas recientes--, junto con las de sus asesores, frustrados en empeños anticubanos mayores, dictaron órdenes de impedir por todos los medios que la ley hiciera verdadera justicia a los patriotas y cuya misión en Miami era informar a su Patria de los planes terroristas contra Cuba fraguados allí.
A Gerardo le dieron dos cadenas perpetuas más 15 años de reclusión.
Afamados e imparciales expertos en jurisprudencia han demostrado la falsedad de las imputaciones, al igual que los procesos enajenados del que él y sus compañeros han sido victimas.
Para los Cinco han transcurrido 117 meses en prisión, buena parte de ellos confinados en "el hueco", brutal forma de castigo.
Esta realidad está presente en la mente de Gerardo en su cumpleaños 43, en plena madurez vital. Pero él sabe que las ideas no son apresables, y que el pensamiento y la acción de millones de compatriotas y amigos lo acompañan hoy, no en la prisión, sino en la libertad de sus ideales (AIN) (03/06/08).