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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

EE.UU. se burla del mundo en el caso de los Cinco

EE.UU. se burla del  mundo en el caso de los Cinco

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 El gobierno de EE.UU. continúa burlándose de la voluntad del mundo en relación con la prisión arbitraria a la que, desde hace casi 10 años, somete a Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, cinco cubanos luchadores antiterroristas en suelo norteamericano.

   Este 27 de mayo se cumplen tres años desde que  el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (GTDAONU) declaró improcedente la detención de Los Cinco,  e instó al Gobierno estadounidense a que adoptara de inmediato las medidas necesarias para solucionar esa situación.

    Lejos de acatar la justa recomendación, la administración de George W. Bush se burló de ella.

   Simultáneamente, la Fiscalía federal maniobró con argucias leguleyas pero con éxito para recurrir el fallo que dictaron tres jueces de la Corte de Apelaciones del undécimo circuito de Atlanta, Georgia, que invalidó el juicio originario, donde fueron condenados los patriotas, y las absurdas sentencias que allí recibieron. La misma Corte judicial estadounidense abrió después otro proceso apelativo, pendiente aún de decisión.

   El único objetivo de ese proceder --fuertemente criticado por expertos en jurisprudencia de los propios Estados Unidos y del resto del mundo-- ha sido  prolongar la cadena de apelaciones para mantener encarcelados a   los cubanos, sometidos  a todo tipo de arbitrariedades y separados de sus familiares.

   Recordemos que el Grupo de ONU conoció el caso como resultado de la solicitud que le hicieran los familiares de esos luchadores y emitió su veredicto después de evaluar los argumentos y pruebas proporcionadas por estos, así como los aportados por  el propio Gobierno de la Unión.

   Según consta en su decisión, las evidencias en que se basó muestran  que “la privación de libertad de los Cinco fue arbitraria, en contravención del artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos y corresponde a la categoría III de las categorías aplicables, examinadas en los casos presentados al Grupo de Trabajo”.

   Obviamente, esa conclusión está basada en un análisis casuístico de pruebas y circunstancias en las cuales se desarrollaron la detención, el juicio originario y maniobras arbitrarias de la Fiscalía, conducentes a negar el debido proceso, incluido el acceso de los abogados defensores a los expedientes incoados y pruebas documentales y accesorias.

   A esa realidad insoslayable, el análisis de los expertos unió el hecho de que los Cinco fueron mantenidos inicialmente “en confinamiento solitario durante 17 meses”, lo cual determinó que “la comunicación con sus abogados, el acceso a la evidencia y, por consiguiente, las posibilidades de contar con una defensa adecuada se vieran debilitadas”.

   Al tomar en cuenta los elementos indicados, el Grupo concluyó que “son de tal gravedad que le confieren a la privación de libertad de estos cinco hombres un carácter arbitrario".

   Como han puesto de relieve notables juristas internacionales, el criterio de la comisión de las Naciones Unidas es sumamente importante, pues se trata de una decisión técnica que no cuestiona el sistema jurídico norteamericano y se deriva del estudio de la documentación del proceso, y no de opiniones personales de los familiares que presentaron la reclamación en las sesiones de la agrupación correspondientes al año 2004.

   Ignorar esa realidad ha sido una más de las tantas felonías del presidente W. Bush, cuyo mandato presidencial, en cuenta regresiva, registra el mayor índice de impopularidad de la historia estadounidense y él mismo pasará a la posteridad como el más oscuro e incapaz de los mandatarios que hasta el presente han ocupado la Casa Blanca. (AIN) (23/05/08).

Presencia permanente de José Martí

Presencia permanente de José Martí

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 Este 19 de mayo se cumplen 113 años de la caída, de cara al sol, del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí y Pérez, en Dos Ríos, oriente de Cuba, quien  como ningún otro cubano supo unir voluntades patrióticas para llevar adelante la guerra necesaria frente al colonialismo español.

   Su gran mérito: la conjunción acertada de veteranos patricios de la Guerra de Independencia, iniciada el 10 de octubre de 1868, y aguerridos cubanos de 1895.

   Luego de organizar la insurrección armada y dar la orden de alzamiento en la Isla para el 24 de febrero de 1895, se empeñó Martí en ocupar un puesto en la caballería y empuñar las armas,  dispuesto a dar su vida para conquistar la libertad, abonada con sangre derramada a lo largo de casi tres décadas de batallar en la manigua y en las ciudades, en Cuba y en el exterior.

   Fiel a sus principios, cabalga aquel 19 de mayo. Él mismo lo había dicho: "Quien quiera mandar ha de entrar en la caballería". Líder indiscutible de aquel levantamiento armado, espolea a su caballo para incorporarse a la vanguardia de la tropa que iba al encuentro de las fuerzas coloniales españolas.

   El generalísimo Máximo Gómez intenta disuadirlo, pero nada podrá ya impedir que  la estrella que brilla en la frente del Apóstol vaya en pos del sol del mediodía.

   Junto al recién nombrado General José Martí cabalga el teniente Ángel de la Guardia. Ambos se exponen en demasía a la balacera enemiga y tres proyectiles impactan el cuerpo del artífice del Partido Revolucionario Cubano. Uno de ellos lo transportará a la inmortalidad, donde moran los héroes.  

   De nada valdrá a la tropa española exhibir el cadáver  como trofeo de guerra. La semilla de la libertad, sabiamente sembrada con ideas de patriotismo y razones de independencia, seguiría germinando a través del tiempo y del batallar de los cubanos.

   Pasarían 64 años hasta que  un radiante primero de enero de 1959, con el triunfo del Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro y por las ideas del propio José Martí, se alcanzara la definitiva independencia de la Patria.

   Es así, porque  la caída en Dos Ríos no impidió, ni impedirá, que sus ideas  sigan cabalgando, indetenibles, Y su presencia permanente ha devenido estímulo y   guía para la acción de  hombres  amantes de la libertad.

   En este mayo 19, hasta la tumba física del Héroe Nacional, en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, volverán a llegar las tradicionales rosas blancas ofrendadas cada año  por sus compatriotas.

   ...Y donde quiera que un cubano honesto,  conocedor de su historia, se encuentre    este día, seguramente tendrá un pensamiento de agradecimiento hacia aquel  que nos sigue acompañando con su verbo lúcido y fecundo en las nuevas batallas y el empeño común de preservar la soberanía nacional

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

 

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

 

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   El precio del petróleo emula con el récord olímpico de salto de altura y rebasa el listón, a 126 dólares el barril, poniendo a temblar a los pequeños inversionistas en el mundo del capital y la especulación.

   A su vez, los combustibles disparan los precios de todas las mercancías,  desatan la inflación y frenan el consumo y el desarrollo económico,  abriendo las puertas a crisis económicas.

   Los alimentos emulan con el hidrocarburo desde que los sesudos especuladores lanzaron la diabólica idea de utilizar cereales y granos básicos para incrementar la fabricación de etanol. 

   Además de emborrachar a más  personas, prodigan su cuota de alcohol a los automóviles, en detrimento de la alimentación de los más humildes de la tierra,  incapaces de pagar los multiplicados precios de aceite, arroz,  trigo y otros productos agrícolas de su tradicional dieta, sustento de la vida misma.

   Esas  personas se han lanzado a las calles de muchos países capitalistas para gritar su hambre incontrolable, el peor del los dolores que pueden padecer los seres vivientes, en especial los humanos, y en particular los niños, cuyas lágrimas de impotencia, al clamar por un poco de comida, estremecen los cimientos de la civilización.

   Es esa una parte del panorama actual que nos rodea, de la cual nos alertara Fidel Castro, no ahora, que los hechos retumban en todos los medios de difusión masiva del mundo, sino desde antes, cuando solo se escuchaba la voz del Líder de la Revolución Cubana.

   Aquellos que desde las sedes imperiales no querían oir, hoy se alarman, porque los hechos se les escapan de las manos.

  No pueden controlar la inflación en sus países, como no puede la Administración norteamericana impedir la crisis económica que asombra a los propios estadounidenses, incrédulos de que su país, el más rico del Planeta, no pueda dar de comer a más de 40 millones de sus habitantes.

  De espaldas a sus propias realidades socioeconómicas, el gobierno de EE.UU. mata cada día a cientos de humanos con bombas y metrallas, y a decenas de miles más, condenados al hambre perpetua por la explotación a que los someten  las transnacionales.

   Mientras tanto, en toda Cuba, alertas siempre, los cubanos siguen hacia adelante, con sus problemas y  aciertos,  cada vez más convencidos de que solo el socialismo  es el antídoto universal para los males socioeconómicos congénitos del mundo.

 

  

 

Discriminación: clave de la hipocresía institucional

Discriminación: clave de la hipocresía institucional

 

Roberto Pérez Betancourt

 

Derechos humanos en EE.UU. (III)

 

   Según  tiras cómicas y de aventuras,  películas de Hollywood y  propaganda oficial del gobierno de EE.UU., este país, el de mayor poder económico y militar, es campeón mundial de la democracia y los derechos humanos. ¿Será verdad o mentira?

   La realidad que se vive segundo a segundo en los 50 estados de la Unión, muestra un panorama muy diferente al que quiere hacerse ver a sus propios residentes, y  a los de otras naciones, muchas de las cuales son también víctimas del hegemonismo estadounidense.

   Todavía hoy la discriminación racial continúa siendo un problema social profundamente arraigado en la sociedad norteamericana, donde las minorías  de origen afro, latino  y de otras etnias, ocupan  segmentos inferiores en los ámbitos económicos y de acceso a servicios educacionales y de salud.

   En términos relativos esos grupos poblacionales aparecen en primer plano en los indicadores de delincuencia,  marginalidad, víctimas de abusos sexuales y  chantajes, exclusión social, población carcelaria y mendicidad, entre otros.

   Estadísticas oficiales afirmaban en agosto de 2007 que los ingresos monetarios medios de  familias negras en EE.UU. eran 39 por ciento inferiores a los de las blancas, y del 28 por ciento menores en  las de origen latino.

   En el año 2006 la tasa de pobreza entre los negros triplicaba a la de los blancos. La de los latinos  duplicaba a esta última. En  la de salud, 20 por ciento de los primeros no disponían de seguro. El índice ascendía a más del 34 por ciento en los latinos,  mientras que en el sector de los blancos rebasaba el 11 por ciento, obviamente correspondiente a los pobres.

   Similares características  presentan las personas afectadas por el SIDA. The Washington Post reportó el 26 de noviembre de 2007  que  80,7 por ciento de los tres mil 269 casos que padecían esa pandemia, entre los años 2001 y 2006, correspondían a población  negra, cuyo riesgo de infectarse era  siete veces superior por sus inferiores condiciones de vida.

   También las cifras son elocuentes sobre la discriminación que sufren las personas al buscar empleo, donde los  factores étnico y sexista, de manera negativa, se acentúan en  mujeres, niños e indocumentados,  explotados a veces con métodos de esclavitud impuesta mediante chantaje de deportación o fuerza bruta. 

   La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE.UU., reveló que de 75 mil 768 denuncias recibidas en el año 2006, el 35,9 por ciento era por discriminación racial.

   Múltiples y variados casos de exclusión y maltratos de personas negras hay en educación. Solo en Iowa el estudiantado de ese sector poblacional, aunque  representaba apenas  cinco por ciento del registrado en escuelas públicas, registró 22 por ciento del total de suspendidos en estudios, divulgó el diario Chicago Tribune, el 25 de septiembre de 2007.

   En el ámbito judicial la discriminación de los negros es aún más escandalosa, por  el doble rasero que se aplica, según el cual los de piel oscura  tienen siete veces más probabilidades de ir a la cárcel por delitos varios, en comparación con los blancos, y en relación con drogas 10 veces más, aunque ambos segmentos las venden y compran en igual proporción.

   La discriminación sexista llega hasta las dos cámaras legislativas de Estados Unidos, donde las mujeres apenas ocupan 16 por ciento de los escaños, aunque ellas representan 51 por ciento de la población de ese país.  De 100 posiciones, en la Cámara de Representantes 16 las ocupan las féminas, y en el Senado solo 70 de 435.

   En realidad todos los indicadores de vida y sociedad revelan que las mujeres afrontan las mayores dificultades en comparación con los hombres, desde hallar empleo, hasta salarios, vivienda, seguros, acoso sexual, violencia doméstica y laboral.

   A finales del año 2006, en Norteamérica había 12,8 millones de  menores de 18 años de edad  viviendo en la pobreza, cifra que suponía el 17,4 por ciento del total de población infantil del país, y el 35,2 por ciento de los estadounidenses en esa situación.

   Cada día, más niños deben sobrevivir sin asistencia médica en la nación norteña. Hasta  finales de 2006, cuando la tasa llegó al 19,3 por ciento, unos 8,7 millones de menores de 18 años de edad carecían de seguros médicos, un   ascenso del 11,7 por ciento en comparación con el año 2005.

   Estados Unidos es uno de los pocos países   del mundo que sentencian niños a muerte. Algunos estados  de la Unión todavía no tienen edad límite para la imposición de la pena  capital. Es allí donde más  infantes reciben  prisión perpetua.

   La realidad expuesta demuestra que desde los cómics, hasta los filmes de aventuras, al igual que los  políticos más encumbrados, mienten sobre la realidad de los derechos humanos en EE.UU.,  donde la violación y la discriminación constituyen claves de la hipocresía institucional.

   (AIN) (Fuente utilizada: Reporte de la Oficina de Información de la República Popular China sobre los derechos humanos en Estados Unidos, en 2007)

 

Burlas cotidianas en nombre de la democracia

Burlas cotidianas en nombre de la democracia

Roberto Pérez Betancourt

¿Derechos humanos en EE.UU.? (II)

 

   Cada día del año, el gobierno de George W. Bush se burla de la población de Estados Unidos y en nombre de una presunta democracia viola elementales derechos económicos, sociales, culturales y de la propia vida de sus ciudadanos.

   Expresión de esa realidad  es la estadística del norteño Buró de Censos, afirmativa de que la tasa oficial de pobreza en 2006 fue 12,3 por ciento: 36,5 millones de personas, casi una de cada ocho.

   Paradójicamente, se amplía la brecha entre ricos y pobres. Uno por ciento de la población más rica recibió el 21,2 por ciento de los ingresos totales de Estados Unidos en 2005, mientras   50 por ciento de la mitad más pobre solo obtenía 12,8 por ciento de los valores creados, según la agencia Reuters el 12 de octubre de 2007.

   La desigualdad se acentúa cada vez más en esa sociedad: Los ejecutivos de grandes empresas ganaron un promedio anual superior a  10 millones de dólares en 2006, que representan 364 veces más que el de los trabajadores ordinarios.

   En otros términos, un ejecutivo percibe en un día lo que un trabajador en todo un año de dura faena.

   ¿Cómo se puede hacer creer que esa realidad se corresponde con el respeto a los derechos humanos?

   El panorama de deterioro social lleva a las personas  agobiadas por el sistema a escapar   por la puerta falsa del suicidio.

   Según el último  informe del gobierno, creció en 20 por ciento la tasa de los estadounidenses, entre 45 y 54 años de edad, que se quitaron la vida de 1999 a 2004, la más alta en 25 años, reportó AP el 14 de diciembre de 2007.

   Datos oficiales afirman que  35,52 millones de norteamericanos --entre los que se incluye 12,63 millones de niños--, padecieron hambre en 2006, y cerca de 11 millones más “vivieron en condiciones de seguridad alimentaria muy baja”, reportó Reuters el 15 de noviembre de 2007.

   Mientras eso sucedía, el gobierno de W. Bush gastaba cifras increíbles en guerras de agresión contra Afganistán e Iraq.

   Estimados afirman que en EE.UU., 750 mil personas carecen de hogar,  incluidos unos 50 mil soldados retirados que habitan en California. Un tercio de quienes viven en las calles padece enfermedades crónicas y su esperanza de vida fluctúa entre 42 y 52 años, mientras 47 millones no disfrutan de seguro médico, en el país teóricamente más rico del planeta.

   Una organización de familias declaró que cerca de 90 millones de personas menores de 65 años no poseían protección de salud entre 2006 y 2007, cifra equivalente al 34,7 por ciento de la población de ese rango de edad. Ese último año las primas de seguro  se elevaron  7,7 por ciento.

   Mediante leyes dictadas bajo el pretexto de “seguridad nacional” y el seudo combate al terrorismo, se han ido restringiendo las libertades civiles de los norteamericanos, y el gobierno    ha elevado la represión   brutal contra  inmigrantes.

   Se estableció el espionaje oficial de las conversaciones y del mail.ain.cu electrónico a quienes son tildados como

“sospechosos de terrorismo”. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) obtuvo datos personales de 52 mil individuos sin  orden judicial.

   En agosto de 2007, Mike McConnell, director norteamericano de Inteligencia Nacional, admitió que personas dentro y fuera de su país son supervisadas gracias a la llamada Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera.

   A fin de captar y utilizar información personal -violatoria del derecho de privacidad-,  el FBI destinaría mil millones de  dólares para construir la mayor base digital de datos sobre características físicas de personas en el mundo,  proyecto que le daría al gobierno posibilidades sin precedentes.

   Otras prácticas usuales son la violación de bases de datos del gobierno y entidades, el robo de archivos, así como la instalación  de cámaras de video y otros sistemas de vigilancia en vías públicas, financiadas con presupuestos multimillonarios.

   También se aprecia la restricción creciente del derecho de sindicalización de los trabajadores estadounidenses. Solo en 2006 disminuyó en 326 mil el número de miembros de sindicatos.

   El dinero preside toda acción política en EE.UU. En la campaña electoral de 2004 se gastaron 693 millones de dólares. Estimados para la actual rondan los  mil millones. Pero la especializada revista Fortune calcula que llegará a tres mil millones.

   Es usual que las grandes compañías de USA contribuyan con altas cifras monetarias   a las campañas electorales de políticos, de uno u otro partido, con el fin de asegurarse influencias a su favor por parte de quienes lleguen al poder, práctica que  pone en tela de juicio la limpieza y la honradez de los participantes en tan raro proceso ¿democrático? (Continuará)

     Fuente utilizada: Reporte de la Oficina de Información de la República Popular China sobre los derechos humanos en Estados Unidos, en 2007.

Vida, propiedad y seguridad: paradojas y cinismo

Vida, propiedad y seguridad: paradojas y cinismo

 Roberto Pérez Betancourt

 

 

¿Derechos humanos en EE.UU.?(I)

 

   El gobierno de Estados Unidos anualmente juzga y dictamina la situación de los derechos humanos en el mundo, con lo que evidencia  sus intenciones hegemónicas, las  paradojas y el  cinismo implícitos en la política del fundamentalismo de derecha que detenta el poder en esa nación.

   En marzo último, el Departamento de Estado volvió a dictar su singular sentencia anual por supuestas violaciones cometidas por 190 países, pero  como siempre omitió  a su propia nación.

   La Oficina de Información del Consejo de Estado de China acaba de hacer un aporte sustancial al conocimiento público y divulgó un registro minucioso sobre la situación de los derechos humanos en EE.UU. en 2007 y 2006.

   El derecho a la vida, la propiedad y la seguridad personal, se halla entre los principios consagrados por la Organización de Naciones Unidas a través de su documento rector. Los norteamericanos, los indocumentados en ese país, al igual que la humanidad toda,  deben conocer su propia realidad sobre tan importante epígrafe.

   Ayudan  estadísticas recientes en EE.UU., divulgadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), las cuales afirman que en 2006 se produjeron allí 1,41 millones de delitos violentos, casi dos por ciento de incremento anual. Escalofriante es la inseguridad de los residentes en la Unión americana,  la nación de mayor desarrollo económico, cuyo potencial científico y tecnológico supera al de cualquiera otra.

   Cada 22,2 segundos se cometió un crimen violento en EE.UU., en el año 2006; una persona fue asesinada cada 30,9  minutos; otro ser humano fue sexualmente violado cada 5,7 minutos; se perpetró un robo cada 1,2 minutos y, aunque parezca increíble, en menos de 37 segundos ocurrió un asalto con daños físicos para la víctima, afirma el FBI.

   Peor aún: el primer semestre de 2007  muestra incrementos de los más graves índices delictivos en la mayoría de las principales ciudades. Sobresale Nueva Orleans con 209 asesinatos, que representan un aumento del 30 por ciento anual.

   Aunque las estadísticas  pueden llegar a abrumar, ilustran  realidades  que suelen encubrirse con frases fatuas, como “el modo de vida norteamericano”, o, más poéticamente, “el sueño americano”, verdadera  zanahoria tras la cual acuden cada año millones de empobrecidos emigrantes.

   Esas personas proceden de naciones donde la desigualdad social es dramáticamente acentuada por el desempleo y la explotación que padecen, además de  arbitrarias imposiciones que dimanan de  empresas transnacionales, amparadas por leyes extraterritoriales dictadas por el gobierno estadounidense.

   Las principales autoridades actuales en Washington sostienen que la democracia es consustancial a la libérrima tenencia personal de armas de fuego, sin   analizar sus  consecuencias, traducidas en crecientes cifras de muertos y heridos.

   Según estimados, en Norteamérica hay 250 millones de armas de fuego de propiedad privada, casi un artefacto de matar por persona, incluyendo a quienes arrastran antecedentes por delitos graves y los menores de edad.

   Un reporte de la agencia AP, del 29 de enero de 2007, afirmó que alrededor de 410 mil residentes en el estado de la Florida —donde el gobierno de Bush da albergue a connotados terroristas, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila— poseían licencia para portar armas escondidas, incluidas mil 400 personas culpables o en espera de sentencia por crímenes mayores.

   Cada año fallecen unas 30 mil personas heridas por armas de fuego en la nación norteña, lo que en el lenguaje forense actual  podría interpretarse como “bajas causadas por el fuego amigo” (el propio), en una especie  de   guerra civil permanente.

   Al que no le guste, que se mude, es la implícita respuesta  del gobierno de George W. Bush a los peligros que se padecen, pues  es inútil invocar el derecho  a vivir en paz y no ser blanco probable de quienes disfrutan del gatillo alegre. Los comerciantes de armas y municiones siguen imponiendo el derecho supremo a ganar dinero, aun a costa de vidas humanas.

   El razonamiento es simple: los integrantes de la poderosa Asociación del Rifle, incluidos los empresarios del ramo, anualmente realizan sustanciosas contribuciones monetarias a las campañas de los políticos para persuadirlos de que el derecho a apretar el gatillo es inalienable, caiga quien caiga.

   Podría pensarse que  instituciones educativas brindan protección total a sus alumnos, pero  en realidad el  Departamento de Justicia reconoció  que 1,5 millones de estudiantes, entre 12 y 18 años de edad, fueron víctimas de delitos cometidos en esas entidades en el año 2005.

   ¿Y qué pasa con los departamentos judiciales y policiales? Ellos debieran ser   paradigmas del respeto a los derechos humanos. Pero la realidad lo niega. Los abusos de poder de esas mismas entidades   dan lugar a graves violaciones, reflejadas en 25 por ciento de incremento en el periodo  fiscal de 2001 a 2007, según el propio Departamento de Justicia. 

   ¿Y las personas  no se quejan? Claro que sí, y manifiestan por las calles, y también son apaleadas y llevadas a la cárcel.

   Pero rara vez prosperan las demandas, como lo demuestran los  registros legales y de la propia prensa norteamericana, en busca de hechos sensacionales que ayuden a vender. En fin de cuentas, también esa realidad forma parte del modo de vida estadounidense, aunque el Gobierno de ese país considere que no tiene que ver con derechos humanos. (Continuará)  

Cuba resiste, 47 años después de los bombardeos de EE.UU.

Cuba resiste, 47 años después de los bombardeos de EE.UU.

Roberto Pérez Betancourt

 

 

   El 15 de abril de 1961, aviones B-26 enmascarados con insignias de la Fuerza Aérea Cubana bombardearon dos bases aéreas y un aeropuerto civil en Cuba, preludio de la invasión mercenaria que el gobierno de EE.UU. lanzaría en la madrugada del día 17.

   Se abría nueva página de agresión terrorista de estado con en la añeja y frustrada intención norteamericana de apoderarse de la Isla. Preludiaban nuevos días de muerte y opresión contra los antillanos, demencial política que prevalece, encarnada hoy en la administración de George W. Bush, quizá la más despiadada de cuantas hayan ocupado la Casa Blanca.

   El 13 de abril agentes entrenados por la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA) en Cuba, sabotearon y destruyeron El Encanto, la mayor tienda por departamentos de la ciudad de La Habana, donde pereció la trabajadora Fe del Valle.

   Por esa fecha ya navegaban las embarcaciones de guerra norteamericanas con mercenarios y asesores yanquis para invadir por Playa Girón (Bahía de Cochinos) en la madrugada del 17.

   Ocho aviones despegaron de territorio norteamericano, en formación militar de tres, tres y dos. La llamada misión “Linda” atacó la base aérea de San Antonio de los Baños, “Puma” ametralló Ciudad Libertad --ambas en La Habana--, “Gorila” lanzó su carga mortal sobre el aeropuerto de Santiago de Cuba, en el sur de la zona oriental.

   Mientras eso ocurría, un mercenario aterrizaba su avión en Miami, con un solo motor y después entregaba una declaración en la cual hacía constar falsamente que los ataques en Cuba eran obra de pilotos desertores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Las agencias de prensa la difundieron en el mundo.

   Después se sabría que el documento había sido redactada por la CIA. Hechos posteriores revelarían que cuatro aviones derribados en Cuba estaban tripulados por pilotos de la Agencia: Thomas Willard Ray, Leo Francis Baker, Riley W. Shamburguer y Wade Carrol Gray. Fiel a la práctica de reportar noticias agradables a oídos de los jefes, a media mañana del propio día 15 el centro de operaciones en Langley, Virginia, recibió un parte preliminar en el que se afirmaba que la Fuerza Aérea de Cuba había sido destruida totalmente. Esa nota triunfalista les ocasionaría tribulaciones a sus autores, que no podrían explicar cómo aviones fantasmas les hundieron barcos y lanchas, y les derribaran varios B26 durante la invasión mercenaria, liquidada en 66 horas.

   El lado tragicómico se escenificaría en la base norteamericana de Opa Locka,en la Florida,  a donde la CIA había trasladado a dos fantoches previamente designados para ocupar los cargos de Primer ministro y Ministro de Exteriores del gobierno que EE.UU. instalaría en Cuba, una vez derrocada la Revolución.

   En la ONU, el viejo Adlai Stevenson hacia el ridículo cuando negaba toda participación de su gobierno en los bombardeos. Seguiría mintiendo, aun cuando el verbo encendido del canciller cubano Raúl Roa mostrara pruebas irrefutables en contra.

   Poco después de sufrir el ataque aéreo, el Gobierno Revolucionario daba a conocer al mundo su primer comunicado en el que llamaba a cada cubano a "ocupar el puesto que le corresponde en las unidades militares y puestos de trabajo."

   El documento, firmado por Fidel, dejaba sentado cuál era la decisión del pueblo: "Si este ataque aéreo fuese el preludio de una invasión, el país en pie de lucha resistiría y destruiría con manos de hierro cualquier fuerza que intente desembarcar en nuestra tierra".Y concluía: "La Patria resistirá a pie firme y serenamente cualquier ataque enemigo, segura de su victoria".

   Al día siguiente, en el acto de sepelio de los caídos en aquel ataque terrorista, Fidel Castro anunció el carácter socialista de la Revolución cubana.

   En la conciencia popular, como clarín de alerta, vibraba la imagen heroica del miliciano Eduardo García, víctima de la agresión, quien antes de morir escribió con su sangre el nombre de Fidel, y así transmitió a sus compatriotas un mensaje multiplicador de energía.

   Así siguen las generaciones de cubanos, en apretado haz de resistencia frente a nuevos y diversos actos terroristas del gobierno de EE.UU., de pie y combatiendo, 47 años después.

 

La gran estafa: Cubanos, ¿refugiados o emigrantes?

La gran estafa: Cubanos, ¿refugiados o emigrantes?

Por Roberto Pérez Betancourt

Las 10 administraciones  sucedidas en  Estados Unidos desde el triunfo armado de la Revolución cubana en enero de 1959, han persistido en llamar “refugiados políticos” a los cubanos que emigraron a ese y otros países, ignorando realidades objetivas.Es  táctica mediática, parte  de la estrategia para captar  pro  anexionistas  y delincuentes, organizarlos en grupos terroristas, orquestar agresiones físicas, crear  clima internacional proclive a desprestigiar al gobierno de Cuba, y financiar  activistas para la  desestabilización política y social en la Isla. Una mentira repetida infinitas veces puede  convertirse en  verdad para oídos desconocedores de la  historia real, o proclives a creer el cuento mal contado:  La emigración económica,  común en Latinoamérica, ha sido  tergiversada con  propaganda política.    Las autoridades estadounidenses exigen  a cada cubano que solicita permanecer en EE.UU., que se declare víctima de supuesta represión política en su país, para tener derecho a la llamada “Ley de ajuste cubano”.  Es el precio que cobran a cambio de  exclusivos privilegios económicos, laborales y sociales, a diferencia de lo que aplican a otros emigrantes,  que se juegan la vida para entrar en territorio estadounidense y permanecer ilegales, espoleados por la  miseria que padecen en sus sitios de origen.  Esas necesidades básicamente  tienen su origen en Cuba en el bloqueo económico, comercial y financiero que, desde hace casi medio siglo  sufre por la sostenida acción ilegal de  EE.UU.   Con gran alborozo fueron recibidos en ese país los políticos anexionistas, represores, asesinos, testaferros y otros representantes de las excrecencias sociales que durante décadas hicieron pedestal del altar de la patria cubana, y al huir de la justicia se llevaron consigo las reservas monetarias del país, tesoros amasados y sus cuentas bancarias en el exterior. Residencia,  empleo y dinero  garantizado, recibieron esos elementos junto con los planes de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana para organizarlos en grupos terroristas, entrenarlos y orientarlos hacia el rescate de sus privilegios perdidos y la servidumbre al Norte. A ninguno le correspondía el calificativo de  exiliado político. Eran fugitivos de la justicia con largos potenciales delictivos. Les siguieron los llamados “siquitrillados”, burgueses adinerados, grandes empresarios y terratenientes, miembros de la oligarquía nacional y de la pro anexionista, que veían esfumarse  las posibilidades de seguir enriqueciéndose a costa de los demás. Incapaces de  asimilar  nuevos tiempos de justicia social en su patria de origen, atemorizados por la propaganda  desde el exterior, otros cubanos optaron por mudarse.  EE.UU.  invirtió más de mil millones de dólares en el Programa de Refugiados Cubanos en los años sesenta para asentar, legalizar, darle trabajo y cubrir gastos de seguridad social a cuanto  isleño llegara a sus costas, renegando del socialismo.  Esa es, resumida, la historia de cómo comenzó la gran estafa mediática de los cubanos en calidad de  “refugiados políticos”.  ¿Puede un ladrón reclamar refugio político para evadir la justicia? ¿Desde cuándo un empresario  disgustado porque le  supriman privilegios es  “emigrado político”? ¿Quién dijo que alguien captado por la propaganda  del “sueño americano” y  una ley de excepción sea emigrado político?  En la llamada “Ley de ajuste cubano” está el anzuelo  envuelto en  oportunidades que no se brindan a ningún otro emigrante en Estados Unidos y estimulan la emigración riesgosa.    Desde 1980, y años posteriores, diversas generaciones de cubanos  llegaron a territorio estadounidense y a otros países,  unos por necesidad económica, otros por  reunificación familiar.¿Cuál es en realidad la proporción de emigrantes de origen cubano con la de otros en el mundo? Estadísticas admiten como normal una relación del 10 al 15 por ciento entre nacionales que viven en sus fronteras y los que se desplazan al exterior. En el caso de Cuba ese índice es de poco más del 12 por ciento.  Hoy es evidente  el  interés de  cubanos residentes en el exterior por mantener vínculos estables con su país de origen, lo que desmiente las falacias del gobierno estadounidense. Más de 800 mil  cubanos han tramitado  viajes a la Isla en  consulados de Cuba. Cerca de 400 mil  normalizaron su situación migratoria,  unos 314 mil como emigrados y casi 82 mil como residentes temporales en el exterior.

En el año 2007 visitaron a Cuba casi 193 mil residentes en el exterior,  récord histórico,  dio a conocer el Ministro del MINREX Felipe Pérez Roque en  reciente reunión  de Trabajo,  en  La Habana, del 19 al 21 de marzo último con  129 emigrantes procedentes de 34 países.

Contra la gran estafa orquestada por la ingerencia anexionista, la realidad es que cubanos son  los residentes en el archipiélago, los compatriotas  en otros países que aman al suyo de origen, comparten  anhelos  de paz, justicia social  y desarrollo, y  con  José Martí  profesan los mismos deseos  de que el presente y el futuro  sean con todos y para el bien de todos.