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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

Pitín nos dejó su sonrisa eterna y su afán de buena persona

Pitín nos dejó su sonrisa eterna y su afán de buena persona

 

Roberto Pérez Betancourt

 

El destacado caricaturista  Gustavo Prado Álvarez (Pitín), falleció el 22 de abril en la ciudad de Matanzas, próximo a cumplir  87 años de edad,  dejándonos  el recuerdo agradecido de su sonrisa eterna, su afán de buena persona y muchas otras cualidades que lo adornaron a lo largo de su larga trayectoria como profesional  de siete décadas, y en especial como  amigo sincero.

  Merecedor de numerosos lauros internacionales y nacionales, incluido el Premio José Martí, y la condición de corresponsal de guerra,  Pitín se radicó en Matanzas desde el año 1990, donde coronó el incansable quehacer, que lo mantuvo activo hasta sus últimas horas, al recibir en 2017 el Premio provincial de Periodismo Bonifacio Byrne A la obra de la vida.

  Conocí a Pitín cuando ya él era un sobresaliente profesional de la sonrisa en el periódico HOY donde trabajábamos entonces. Era  1959, el año del triunfo de la Revolución, cuando el querido diario de los comunistas cubanos volvió a ver la luz gracias al esfuerzo desinteresado de un grupo de compañeros para hacer de la consigna unitaria una realidad palpable en las páginas de aquel periódico, que más tarde se integraría con el diario Revolución para dar paso a Granma.

   Fundador del diario humorístico Palante,  Pitín, junto con el inolvidable Adigio Benítez y otros compañeros  participaba en la ilustración de las páginas de HOY.  Desde mucho  antes ya Gustavo Prado Álvarez  era conocido en el mundo del periodismo gráfico y humorístico  por su capacidad para sacar filo contrafilo y punta a situaciones cotidianas. Él era en verdad un maestro del humor  político y costumbrista, sin estridencias, sino con un sentido terrenal y sencillo  de sus dibujos formidables para comunicar con destinatarios de todas las edades y niveles de instrucción

  Sus labores más recientes las pudimos apreciar en las páginas del semanario Girón, donde fue un constante colaborador, especialmente en la sección  de cartas de los lectores, donde ilustraba situaciones diversas de la vorágine diaria.

 Había nacido Pitín en Ranchuelo, Villa Clara, el primero de mayo de 1931. En este postrer adiós, lleguen nuestras condolencias a familiares y amigos, y la certeza de que  la obra de Pitín perdurará por siempre en la memoria eterna del periodismo cubano y de él aprenderán futuros maestros del arte de la sonrisa y la reflexión inteligente. (TVY)(27/04/18)

 

La entrevista

 

Por considerarlo de interés reproducimos a continuación una de las últimas entrevistas que concedió Pitín, realizada por la colega Jessica Mesa Duarte

 

Lecciones de vida: un poco en broma y mucho en serio

 

Gustavo Santiago Prado Álvarez “Pitín” tiene 86 años, pero no pierde la vitalidad y la frescura del joven que creaba anuncios publicitarios antes del primero de enero de 1959.

“En esa etapa hacía anuncios de cigarros, de cerveza, de zapatos. También hacía caricaturas para la televisión. Con el triunfo de la Revolución se acabó la publicidad en Cuba y empecé a trabajar en el periódico Hoy. Allí seguí haciendo caricaturas a diario, retocaba fotografías, dibujaba mapas, hacía de todo.”

Nacido en Villa Clara, encontró en Matanzas la motivación para seguir adelante, trabajando, haciendo de la caricatura su mejor espejo, con el espíritu de quien bien le hace honores a la extraña y autóctona cualidad de los cubanos de burlarse hasta de sus propios problemas.

“La caricatura debe estar al día con todo lo que ocurra. Es la vida misma la que te brinda nuevas ideas. Dos excelentes consejos son leer mucho, para tener dominio de los temas que ocupan la agenda mediática y dibujar todos los días, eso ayuda a desarrollar las ideas.

“La función del caricaturista es estar al tanto de los procesos de la vida y brindar su propio análisis desde la percepción que tiene de cada hecho, con responsabilidad y ofrecer caricaturas que se ajusten a las circunstancias, al contexto.”

“Pitín” acaba de merecer el Premio provincial Bonifacio Byrne por la obra de la vida. Más de 50 años en el  ejercicio de su profesión, con premios y reconocimientos nacionales e internacionales, avalan este reconocimiento, entregado por la Unión de Periodistas de Cuba en Matanzas.

“Fui fundador del periódico Granma y su suplemento de humor gráfico Palante. Colaboraba en programas de televisión y con la revista Bohemia. Estuve en Canadá, Japón, China, Alemania y Angola.

También he hecho varios libros para niños, para el Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y para la UPEC. ¡Uf! Con este ya suman 83 premios: dos medallas de la Unión de Periodistas, premios de la Organización Internacional de Periodistas, también me reconocieron en Japón y en Viet Nam merecí la medalla Ho Chi Minh. Nacionales te puedo mencionar galardones de Salud, la ANAP, Cultura, Tránsito.”

Desde la picardía de la experiencia, le encuentra el doble sentido hasta a los silencios y nos hace disfrutar de una obra de arte.

“Hay gente que cree que la caricatura es un arte menor, pero yo creo que no. Es tan importante como puede serlo la música, la danza, el teatro, la literatura. Y tampoco es un arte fácil, sino que es el resultado de mucha dedicación, de años de trabajo.

“Yo me mantengo trabajando. Todos los meses hago 6 ó 7 caricaturas para Humedal, la publicación que se dedica a la Ciénaga de Zapata, para el semanario Girón, mando también para Palante y Bohemia. Eso sí, trabajo para hacer lo mejor que pueda.”

Ser un constante observador también contribuye a que Gustavo mantenga la frescura de sus creaciones. Analiza cada suceso a su alrededor, desde lo más usual hasta los acontecimientos más insólitos.

Esos cotidianos fragmentos de la vida cotidiana son los que alimentan su inspiración y resultan en los sugerentes dibujos en los que se define un poco en broma y mucho en serio.

“Yo me fijo mucho en todo y de todo voy creando ideas. Me baso en la gente a mi alrededor, sus gestos, sus características físicas y a partir de ahí creo nuevos personajes.”

Cuando le pregunto cuánto hay de Cuba en su obra no duda: “Todo. Las situaciones cambian, las tecnologías, las maneras de comunicar, la manera de vivir y apreciar la vida. Pero lo que no se modifica es el amor por la tierra. Cuba es la protagonista de casi todo cuanto hago.”

Me siento frente a él, enciendo la grabadora, escribo las preguntas en una hoja y se la extiendo. “Pitín” ha perdido mucho de audición, pero su perspicacia parece ser inversamente proporcional a los bajos niveles de sonidos que llegan a sus oídos. Converso con él, pausadamente, en su casa desde donde la inmensa bahía matancera se escucha serena.

En todo momento el caricaturista me da una clase de humildad… “y Manuel, mira, es de Matanzas también y es un maestro. Yo no me considero maestro. Yo aprendo de todo. Todavía estoy aprendiendo a hacer la mejor caricatura. Todavía no la he hecho”. Después me despide con una carcajada. Eso es lo que lo hace auténtico.

Tras los espejuelos que le ayudan a descifrar el mundo asoman unos ojos de abuelo que ha vivido mucho y quien no alcanza a reconocer cuánto ha aportado al desarrollo del humor gráfico, de la cultura cubana. Vuelve a sonreír, como casi siempre y me agradece.

Esta vez me parece que la figura dibujada en un papel sobre la mesa me guiña un ojo. Me despido y me siento feliz de poder conocer a este sencillo hombre que toma el sol en las tardes mientras su mirada se pierde en las aguas azules de la bahía matancera.

 

 

 

A Edwin Walters, un jonrón de cariño…

A Edwin Walters, un jonrón de cariño…

Roberto Pérez Betancourt

Conocí a Edwin Walters cuando él era  cuarto bate en la Serie Nacional de Béisbol  y  yo comenzaba a andar en las lides reporteriles del deporte. Entonces no se bateaban muchos cuadrangulares, la pelota no “botaba” como lo hace en la actualidad, pero  el gigante matancero siempre impresionaba a los lanzadores y a la afición cuando levantaba el bate sobre sus hombros parado en home, dispuesto a sacar la bola fuera del parque.

Cuentan los que lo vieron jugar en la liga de Pedro Betancourt que su carácter siempre fue el mismo, atento y jovial,  presto a atender a sus amigos y a la prensa. En esa fuerte lid ganó la corona de bateo en 1958 y las puertas del Gran Show profesional en Estados Unidos se le abrieron. Pero, para sorpresa de muchos, Walters declinó la oferta de los Piratas de Pittsburgh y prefirió seguir haciendo “swines” desde los parques cubanos.

  Cuando en 1962 se organizó la primera serie nacional de béisbol tras el triunfo de la Revolución Cubana, Edwin alineó con el equipo Occidentales, campeón de aquella lid. Fue el primer campeón de bateo con elevado promedio de 367, y representó a Cuba en la selección nacional que intervino en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston, Jamaica.

No era muy locuaz este atleta.  A pesar de su corpulencia y elevado potencial competitivo, solía ser parco en opiniones. Destacaba por la modestia y la consideración que profesaba hacia sus compañeros de equipo, lo que no le impedía ser atento con los periodistas en todo momento que se recaba sus opiniones.

  Cuando en 1966 ganó la corona de jonrones con siete pelotas disparadas tras las cercas, se le vio muy alegre, era la gran racha matancera con un elenco impresionante, en el que militaban entre otros, los estelares Félix Isasi, defensor de la segunda almohadilla; Tomás Soto, en la inicial; Rigoberto Rosique, en el jardín central; Bárbaro Rosales en la receptoría; Wilfredo Sánchez, en el jardín izquierdo; el Curro Pérez en la lomita de lanzar  y otra larga relación de peloteros estrellas, que darían el campeonato nacional a unos Henequeneros increíbles.

  Walters jugó béisbol hasta 1971. En su haber archivó cuatro títulos con equipos matanceros, ante e pasar a entrenar a nuevos prospectos, siempre con la sonrisa presta y el buen carácter.

  Esta mañana me llegó la triste  noticia de su fallecimiento a la edad de 83 años, y entonces me di cuenta que este pelotero corpulento, sincero y buen amigo, no había gozado del favor de los comentaristas deportivos nacionales, porque no solía aparecer en grandes titulares y el protagonismo generalmente se lo llevaban otras figuras.

   Recordé entonces un día de finales de campeonato, cuando en la cueva de Henequeneros, donde solía compartir y entrevistar a los peloteros, Walters me llamó aparte y me dijo: “Martelo (así solía firmar mis crónicas Desde el Palmar, pues se jugaba en el estadio Palmar de Junco), esta pelota firmada  por los muchachos de Henequeneros campeón te la entregamos  con todo nuestro cariño”. Me dio aquel tesoro y extendió   su enorme mano derecha  hacia mí.  Emocionado ante aquel gesto, le dije: “Gigantón, este jonrón de cariño lo guardaré siempre”.  Hoy,  a través del remolino del tiempo,  vuelvo a sentir aquella mano abrazada a la mía, mientras contemplo la pelota más que cincuentenaria, que celosamente conservo  en mi mesita de noche. .

 

El Valle de Yumurí y sus fósiles marinos

El Valle de Yumurí y sus fósiles marinos

 

Roberto Pérez Betancourt

Los sedimentos marinos visibles en las alturas del Valle de Yumurí, joya paisajística de la ciudad de Matanzas, revelan un pasado natural muy diferente al que hoy se puede apreciar en este lugar, frecuentemente frecuentado  por turistas nacionales y extranjeros.

  En la Cueva del Indio, en una ladera de la loma del Estero del Valle de Yumurí, los  visitantes se asombran al descubrir a esa altura   restos calcáreos de vida marina.

  Semejantes huellas aparecen diseminadas en diversas partes del majestuoso escenario natural, de  ocho mil 400 hectáreas, distante unos 100 kilómetros al este de la capital cubana,  que se torna visible desde la propia Vía Blanca, cinta de asfalto que comunica a esa urbe con la de Matanzas, y  30 kilómetros después enlaza  con Varadero, la más afamado polo turístico de sol y mar en Cuba.

   El aparente misterio de los fósiles marinos   es prueba de lo que desde hace decenios  han afirmado investigadores tan afamados como el geógrafo cubano Antonio Núñez Jiménez:  hace muchos años el Valle de Yumurí formó parte de la anchurosa bahía de Matanzas, cuyo esplendor se aprecia desde el mirador de Monserrate, balcón abierto a la naturaleza y donde también constituye una rareza el famoso Melocactus matanzanus león, cactácea en peligro de extinción que se localiza en la llamada área del Cuabal, al norte del poblado de Corral Nuevo.

Este Valle es un verdadero regalo para la pupila de los amantes de la naturaleza,  especialmente valorado por pintores que gustan del arte paisajístico.

Aquí la esbelta palma real se multiplica, y como las estrellas en el firmamento es imposible contarlas en la amplia extensión campestre, donde salpica colinas que envuelven  al rió Yumurí, considerado entre los más románticos del mundo por la leyenda que lo nombra y el Abra entre lomas, gentil  paso a la corriente fluvial para su entrega en la rada cercana.

Esa bahía fue conocida originalmente como Guanímar, nombre aborigen, connotativo también de misteriosas leyendas, entre ellas la que describe un suceso del que se deriva el propio nombre  Matanzas, atribuido a una acción de resistencia de los habitantes originarios frente a los españoles invasores, a principios del siglo XVI.    

 Un antiguo muro de concreto circunda la loma del Estero, asiento de visitantes,  balconada desde donde se aprecia mejor los detalles del Valle. Aquí, en el siglo XIX,  inmigrantes catalanes levantaron una Ermita consagrada a la virgen de Monserrate, luego de su reconstrucción devenida sitio del arte.

Ese entorno fue  desde entonces escenario de tradicionales festejos, como la llamada Colla de Monserrate.

Sitio  poseedor de otros valores históricos, arqueológicos, culturales y económicos, el Valle de Yumurí forma parte de las áreas protegidas en la provincia de Matanzas, y el futuro le depara un desarrollo mucho mayor, a la altura de su potencial turístico  aun sin explotar.

 

 

 

Hoy, como ayer, la unidad sigue siendo factor de victoria

Hoy, como ayer, la unidad sigue siendo factor de victoria

 Roberto Pérez Betancourt

   En Playa Girón, hace 57 años, los combatientes revolucionarios conscientemente defendieron el socialismo y en su nombre conquistaron la victoria que trascendería su importancia militar en el contexto nacional y repercutiría en la conciencia de hombres y mujeres de otros países.

   A partir de entonces los humildes de América serían un poco  más libres y sabrían que, a pesar de la propaganda imperial, decir socialismo  no sería más una mala palabra.


   Hace más de cinco siglos, el florentino Nicolás Maquiavelo, considerado un genio en el arte militar, alertó: "Quien fíe su poder en las tropas mercenarias nunca lo tendrá firme y seguro, porque carecen de unión, son ambiciosas, indisciplinadas, infieles, valerosas contra los amigos y cobardes contra los enemigos".


   El 17 de marzo de 1960, el general D. Eisenhower, entonces presidente de los Estados Unidos de América, ignoró la advertencia del diplomático florentino y ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA en inglés) armar y pagar a los apátridas mercenarios para invadir a Cuba.


   Poco más tarde correspondería al presidente siguiente, John F. Kennedy, asumir la responsabilidad de los sucesos que se desencadenaron, y que a partir de abril de 1961 siempre serían aludidos en los medios oficiales de EE.UU como la invasión de Bahía de Cochinos, evitando cualquier explícita alusión al nombre de Playa Girón, último reducto mercenario, donde se consumó la rendición y la gran derrota del Imperio.


   En vano los expertos analistas contratados trataron de justificar aquel formidable revés de la diplomacia y las armas yanquis. Echaron mano a aparentes contradicciones y desvergüenzas de los gobernantes, a errores logísticos, geográficos y militares para inculpar a técnicos hidrográficos, quienes habrían confundido arrecifes con playas, y a "expertos" trasnochados cuyos cálculos matemáticos habrían fallado en  sincronizar operaciones aéreas, navales y terrestres. ,

 

    NI  FUTURÓLOGOS  NI   ASTRÓLOGOS


   Nada de eso sirvió. Ni siquiera achacar la derrota a tribulaciones de un presidente temeroso de propaganda adversa, que no sospechaba entonces que poco después él mismo caería asesinado en las calles de Dallas, Texas, y que un poco más adelante su hermano Robert correría semejante suerte.


    Fallaron doctores en ciencia, expertos de alto nivel académico, futurólogos y hasta astrólogos capaces de acomodar cualquier horóscopo de última hora a las fantasías de sus creyentes. Los multimillonarios gastos en propaganda se sumaron a los de la invasión misma. Pagaron los contribuyentes norteamericanos.


   La enseñanza, la moraleja de la confrontación, sigue siendo actual: un pueblo pequeño es capaz de vencer al opresor, aunque este posea muchas más armas y recursos económicos, siempre que el agredido cuente con la unión interna y la conciencia para mantener su lucha en cualquier circunstancia.


   Las huestes mercenarias fueron integradas reuniendo a esbirros, asesinos, politiqueros corrompidos y otros individuos que emigraron en los primeros años como representantes de las clasificaciones más degradantes de la sociedad burguesa.


   No cabe dudas que los expertos norteamericanos subestimaron al cienaguero, al obrero, al campesino. Llegaron a creer en sus propias mentiras, pues esperaban que los trabajadores se unieran a los invasores.


   El propio presidente Kennedy reconoció el error en el análisis de los factores que a su juicio determinaron la derrota.


   En Girón los combatientes revolucionarios defendieron el socialismo, y en su nombre conquistaron la victoria que trascendería su importancia militar en el contexto nacional para repercutir en la conciencia de hombres y mujeres de otros países, quienes a partir de entonces supieron que decir socialismo en América no sería más una mala palabra.


   Maquiavelo había escrito: " Los mercenarios no tienen más afición y motivo para servir con las armas que el corto estipendio que reciben, insuficiente para dar la vida por quien defienden; por ello desean el servicio en tiempo de paz, pero cuando llega la guerra, o huyen o desertan".


   A pesar de los muchos años transcurridos desde que el autor de "El Príncipe" escribiera sus ensayos, la lección no fue asimilada por los estudiosos del Pentágono y la CIA: La conciencia del hambre ancestral de los anónimos hombres del pueblo es una fuerza colosal.

   Hoy, en un contexto de renovadas agresiones contra Cuba, la unidad de los cubanos sigue siendo el factor primordial de victoria frente a los propósitos explícitos de una administración estadounidense repudiada por la mayoría de los propios ciudadanos de ese país y por los hombres dignos del mundo que no admiten la reedición de masacres contra la humanidad en cualquier punto del planeta que habitamos.

 



 

 

 

Juan Gualberto, por siempre en el corazón de su pueblo

Juan Gualberto, por siempre en  el corazón de su pueblo

   Roberto Pérez Betancourt

  La ejemplar ejecutoria del patriota y periodista matancero Juan  Gualberto Gómez Ferrer perdurará por siempre en la memoria  agradecida del pueblo cubano, y en especial de sus coterráneos,  como se reiterará  este 5 de marzo en las actividades              conmemorativas  del  85 aniversario  del deceso ( a los 78 años el 5 de marzo de 1933, en la ciudad de La Habana)  de quien fuera  designado por el Apóstol José Martí para iniciar el  levantamiento armado en la Guerra Necesaria frente al  colonialismo español el 24 de febrero de 1895.

    La Jornada Nacional por el Día de la Prensa Cubana (14 de marzo) comenzará este lunes con un homenaje a Juan Gualberto Gómez, quien nació  el 12 de julio de 1854. A  lo largo de casi ocho decenios de vida   conquistó por derecho propio un sitio venerable en  el altar de la patria.

   Llegó al mundo  libre por la voluntad de sus padres esclavos Fermín  Gómez y Serafina Ferrer, quienes compraron el vientre de la  madre  antes  que llegara su hijo, en la finca Vellocino de Oro, Sabanilla del Encomendador --120  kilómetros al sudeste de Ciudad de La Habana--, en la  provincia de Matanzas.

    Nació al mundo de barracones y cañaverales, pero en el  patio de castigo de la hacienda sus ojos se llenaron con  imágenes de sus hermanos negros uncidos, las manos apresadas y  los pies descalzos, mientras las espaldas se les doblaban bajo                   el látigo del mayoral español.

    Durante sus primeros diez años el niño fue asimilando aquella  injusta realidad hasta comprender que para ser libre era  menester mucho más que una carta de manumisión bajo un régimen  colonial esclavista.

   Siete meses después del inicio de la Guerra de Independencia  -- 10 de octubre de 1868--, el joven fue enviado a París para   que aprendiera el oficio de carruajero,                  ayudado por Doña Catalina,  dueña del ingenio donde  había   nacido,  y los ahorros paternos.

 En Europa, Juan Gualberto conoció el pensamiento revolucionario francés, fue testigo  de las revueltas que   condujeron a la Comuna de París, allí nació en él la vocación                   periodística y creció la de político y  patriota abierto a  nuevos horizontes  humanísticos.

  Biógrafos destacan la influencia que Francisco Vicente   Aguilera, vicepresidente de la República en Armas, ejerció en  el emigrante cuando este le sirvió de intérprete en                  Francia, a donde el primero había llegado en procura de ayuda  para la revolución en Cuba.

 José Martí y Juan Gualberto se conocieron a finales del año  1878 y entablaron una amistad basada en  principios de rechazo  a cualquier otra alternativa de separación de España que no  fuera la plena soberanía de la patria.

   Por sus actividades conspirativas, Gómez Ferrer fue deportado  a España,  guardó presidio en Ceuta y se mantuvo firme en sus  principios. En 1882, sin imposiciones                  arbitrarias, fue liberado y se estableció en Madrid donde  prosiguió su labor periodística y revolucionaria.

  Cuando el endurecido patriota retornó a Cuba en 1890 se puso a   las órdenes  de José Martí  para preparar la segunda etapa de   la Guerra Necesaria en pos de la Independencia.

   El historiador José Ramón González ha señalado que “... a  partir de 1892, Juan Gualberto se convierte en el hombre de  confianza de Martí en Cuba. Tendrá en sus manos los hilos  conspiradores y dará a conocer sus dotes de astucia, inteligencia y fidelidad”.

   Por su parte, el investigador Raúl Rodríguez la O  subraya que   Martí reconoció en Juan Gualberto”... al hombre capaz,  confiable, que arrastraba gente y a quien la masa negra cubana  seguía; de ahí que lo eligió como su representante y del                   Partido Revolucionario Cubano en la amada patria”.

   El 23 de febrero de 1895, Juan Gualberto partió hacia la finca  La Ignacia, en las afueras de la ciudad de Matanzas, sitio de  reunión de  complotados en un levantamiento armado, para desde allí dirigirse a la cercana localidad de Ibarra,                  donde al día siguiente darían el esperado grito libertario,  simultáneamente con otros lugares del país.

  Pero la acción de Ibarra fracasó. Juan Gualberto fue apresado  y una vez más deportado a Ceuta, en esta ocasión con una  condena de 20 años de destierro por el delito de rebelión.

  Aunque  alejado de los escenarios de combate en su patria, el  espíritu rebelde del mulato culto no se amilanó y se dedicó a lo que desde siempre lo inclinó su vocación: Ayudar a sus  compañeros de cautiverio.

  Por el fracaso momentáneo del 24 de febrero, Juan Gualberto  sufrió muchas críticas. En su defensa salieron varios cubanos  dignos como Julio Sanguily: “Veo la infamia que con Ud. se  comete… El único hombre que realmente reúne las condiciones  para sustituir a Martí es Juan Gualberto. Sí. ¡Usted, y sólo  Usted! Valor, gran inteligencia, sobrada instrucción y gran  práctica en las cosas de este mundo… sólo en su contra en esta  sociedad, hoy tan corrompida, hay una cosa, su color”.

  Con la caída en combate de José Martí aquel aciago 19 de mayo  de 1895, en Dos Ríos, las riendas políticas de la Revolución  cubana transcurrieron por senderos tortuosos, que confluyeron  en la intervención norteamericana en la contienda frente a     España con la intención implícita de anexarse a Cuba y  adueñarse de otros de sus territorios coloniales.

  La historia nos recuerda cómo el naciente imperialismo   norteamericano logró su propósito de intervenir  oportunistamente en la guerra hispano-cubano y tras la                  capitulación española introdujo condicionamientos que para los verdaderos patriotas, como Juan Gualberto, eran inaceptables.

  Durante la pseudo república, Juan Gualberto mantuvo una  actitud cívica e intransigente frente a las imposiciones  imperialistas, fue congresista y fundador del diario Patria en 1925 e integró la Academia de la Historia de Cuba.

   Cuando cerró los ojos por última vez  el cinco de marzo de 1933, aquel hijo de esclavos, nacido  libre por la voluntad de unos padres abnegados, había  conquistado por derecho propio un sitio  venerable en el altar  de la patria cubana.

  El anhelo de Juan Gualberto, el mismo de Martí, de Antonio  Maceo y de todos los verdaderos independentistas cubanos,  llegaría finalmente el primero de enero de 1959, no por  concesión ni dádiva, sino obtenido al filo del coraje de una  tropa que había  iniciado  acciones en 1868 y en sucesivos   relevos generacionales conquistó para su patria la libertad  entera. (TVY)(05/03/18).

 

 

 

 

 

“Daños colaterales”: 17 muertos y 15 heridos en escuela de la Florida

“Daños colaterales”: 17 muertos y 15 heridos en escuela de la Florida

Roberto Pérez Betancourt

 

 No pretendo ser irónico. Pero el titular más bien parecería reflejar la situación en un escenario de guerra: 17 muertos y 15 heridos, entre adultos y menores de edad. Se anuncia como saldo de un atentado con poderosa arma de fuego, el miércoles último al norte de Broward, Florida, y según  reportes locales de prensa “numerosas familias todavía buscan a sus hijos”.

  Se trata del trigésimo tiroteo masivo de este año 2018, según información pública acreditada al  Gun Violence Archive,  organización que recopila datos sobre la violencia con armas de fuego. También fue el más mortífero.

  De acuerdo con versiones de la tragedia, un ex estudiante que había sido expulsado entró con un fusil y comenzó a disparar indiscriminadamente, causando el que ha sido calificado como el tercer tiroteo más mortífero en una escuela de los Estados Unidos y el peor en una  de la Florida.

  Los reportes de prensa citan al  Departamento de Policía de Broward que identificó al presunto atacante como Nikolas Cruz, de 19 años, quien reside  a solo dos millas de la escuela donde estudian  más de tres mil alumnos, y habría utilizado un  fusil semiautomático AR-15 y varios cargadores.  Fue arrestado en una calle residencial, luego de una persecución de más de una hora.

  Observadores han señalado que el rifle AR-15 semiautomático, utilizado por el agresor, también es empleado por el ejército de EE.UU. y  se han empleado en otros atentados contra personas con la intención de masacrar.

  Sin embargo, es un arma legal para el uso de civiles en gran parte del vecino país norteño, y en la Florida, específicamente, cualquier persona adulta puede comprar uno de estos fusiles,  “siempre que no sea identificado como delincuente convicto”.

   Reporteros locales  subrayan que “la mayoría de las armas utilizadas en tiroteos en masa en todo Estados Unidos se obtuvieron legalmente, a veces por el individuo, o se tomaron de un miembro de la familia que tiene un permiso”.

  “Los AR-15 están diseñados para matar a varios combatientes enemigos a la vez”, dijo Frank Smyth, un experto en armas y fundador de GJS,  organización que entrena a periodistas que reportan desde el campo de batalla. “Pero, por supuesto, en manos de un tirador activo o de un individuo que ataca a civiles, es un arma táctica. Les permite disparar a varias personas en un corto período de tiempo”.

  La tragedia dará mucho de qué hablar y escribir en la prensa de todo el mundo. De acuerdo con los respectivos “perfiles editoriales”, incluidos en ellos sus intereses  económicos. El tema será explotado al estilo de crónica roja,  es decir, poniendo de relieve la morbosidad del suceso, o presentado como parte de la fatalidad, y recurrentemente habrá quien recuerde la falta de control sobre el uso indiscriminado de armas de fuego y la indiferencia del gobierno y de los gobernantes ejecutivos estadounidenses.

 Las lágrimas verdaderas seguirán empapando los rostros de padres, hermanos y otros familiares de las víctimas, y estas, como en   campo de batalla real, podrán ser calificadas como “daños colaterales” de una sociedad  en decadencia, donde comprar y usar un arma letal sigue siendo tan trivial como comprar y chupar  una chambelona.

  La realidad es que en Estados Unidos de América,  absolutamente nadie puede sentirse seguro en ningún lugar público, y en cualquier momento puede pasar a formar parte de las estadísticas de esos casuales “daños colaterales”. (TVY)(Con informaciones de agencias e Internet) (15/02/18)



 

Amor, el más sublime de los sentimientos

Amor,  el más sublime de los sentimientos


Roberto Pérez Betancourt

  
 En cada región del mundo existen sitios especiales y costumbres arraigadas para celebrar el Día de los Enamorados: 14 de febrero. En la ciudad de Matanzas  --100 kilómetros al este de la capital cubana-- algunos románticos  visitan  a José Jacinto Milanés,  poeta lírico del siglo XIX que enloqueció de amor por su prima Isa, y colocan flores ante  su estatua  de bronce  en el  parque que lleva su nombre a un costado de la Catedral católica.
   Hay quienes prefieren los grises anocheceres, junto a la paz de los  ríos que cruzan la urbe, y otros van a la orilla del mar para contemplar la luna  jugueteando en las aguas de la bahía y escuchar el retozo de las olas al entregarse en la playa.
   Dicen los abuelos que antaño los jóvenes solían pasear por las aceras exteriores del parque de La Libertad y, al igual que  en semejantes sitios de otras poblaciones, las muchachas andaban en un sentido y los varones en otro, cada cual buscando el flechazo de pupilas reveladoras de simpatías.

 Invente una definición de amor impensada hasta hoy. Dibuje una metáfora para ejemplificar su sentimiento y no tiemble ante el temor de la cursilería y la risa irónica. Si se atreve podrá afirmar que está enamorado.
  Todos  los enamorados  tienen algo que ofrecer en su día.  El regalo más sentido sigue siendo una corta frase. Si usted es capaz de pronunciarla sin temblar, no albergue  la menor duda,  está enamorado: Simplemente diga: "te amo".

  Numerosas leyendas tratan de explicar el origen de esta fiesta del amor y la amistad. Una de las más longevas data del año 273 y refiere el martirologio del obispo Valentino, encarcelado y condenado a muerte por el emperador Claudio por negarse a adorar  12 mitológicos dioses oficiales.
    El carcelero, enterado de que Valentino era hombre de letras, llevó hasta él a su hija Julia, ciega de nacimiento, para que en periódicas visitas aprendiera del sabio.
     La fe y el amor lograron el milagro y la muchacha pudo ver la luz del sol la víspera de la ejecución  de su mentor.
   Ella plantó un almendro de flores rosadas junto a la tumba del  que sería canonizado. Desde entonces, ese sitio, en Terni, Italia, es objeto de peregrinación por parte de quienes aman, sufren y suplican, y por otros que van a dar gracias porque hallaron la felicidad de un sentimiento compartido.
    La fecha se universalizó y devino fiesta del amor, día de  instantes mágicos para que en  muchos códigos de lenguaje se exprese ese sentimiento natural que trasciende el acto de conservar la especie y se explicita a amigos, parientes, amantes...
   Así es en Venecia y en Moscú, en Matanzas y en Calimete, en Nueva York, en Tokio y Budapest, en Cali y en Hanoi, en La Habana y en todas las provincias y aldeas.
  Donde quiera que haya un parque, un simple banco, o crezca un árbol, habrá un refugio natural para cobijar a quienes se profesan amor.

 

Béisbol del Caribe: Cuba perdió semifinal; Dominicana vs. P. Rico van hoy por el título

Béisbol del Caribe: Cuba perdió semifinal; Dominicana  vs. P. Rico van hoy  por el título

 

Roberto Pérez Betancourt

Los equipos de República Dominicana y Puerto Rico discutirán este jueves el título de la LX Serie de Béisbol del Caribe, tras vencer la víspera en semifinales a  los de Cuba (7-4)y Venezuela (6-5), respectivamente.

  Al igual que sucedió el año anterior, los Alazanes de Granma, dirigidos por Carlos Martí,  cayeron 7-4 en  partido decisivo, donde mantuvieron ventaja de 3-0 durante cinco entradas, pero desaprovecharon varias oportunidades, incluidos los cuatro errores de sus rivales y no supieron preservarla ante unas Águilas Cibaeñas dispuestas a conquistar el derecho de discutirle la supremacía a los boricuas, campeones de la edición anterior.

  El veloz abridor Lázaro Blanco lanzó bien hasta que el sexto inning, con más de cien  lanzamientos realizados. En dos strikes, Ronny Rodríguez aprovechó un bombón por el centro de home para enviar la pelota tras las cercas  con un compañero en circulación, con lo cual recortó la ventaja cubana a la mínima expresión.

   Entonces comenzó la debacle. El reservado pitcheo de relevo no dio frutos. Modestamente lo habíamos anticipado el día anterior, cuando escribimos: “Controversial es el a nuncio de que Miguel Lahera será el primer relevista, pues en realidad no ha mostrado condiciones consistentes para esa importante misión,  ni durante su trabajo con el conjunto de Matanzas, como refuerzo  en la Serie Nacional, ni en su salida anterior en la Serie del Caribe. Raidel Martínez sería el segundo en realizar los envíos hacia el plato, en caso necesario”.

   Y ocurrió. En béisbol no basta tirar duro. Es imprescindible mover la pelota con  control, como hace Blanco, y Lahera no. Este regaló dos bases por bolas antes de salir del juego y cargó con la derrota. Entre los que calentaban estaba el zurdo Yoanny Yera, pero los narradores recordaban una y otra vez: “su primera salida no había sido buena” (finalmente tiró las dos últimas entradas y no le hicieron carrera). Llamaron a Raidel para que apagara el fuego dominicano. Con corredores en primera y segunda un toque de bola de sacrificio y un error tremendo de Raidel en tiro a primera comenzó  el inicio del fin. En la entrada siguiente, ya con Alaín Sánchez en el box (Yera seguía calentando) las Águilas volaron alto y ampliaron el marcador con otras dos anotaciones que serían decisivas.

   Observo que sobre el desempeño del matancero Yurisbel Gracial se insiste en que no produjo en forma oportuna. Es cierto para los últimos  juegos. Pero en realidad en el partido del miércoles bateó dos imparables y terminó la Serie sobre los 300 de average. Los cubanos en las primeras cinco entradas dejaron a 8 hombres en circulación, incluso con bases llenas no llegó del banco ninguna señal de intentar jugadas, ni entonces ni después con corredores en posición anotadora y se frustraron oportunidades.

  No he escuchado ni leído observaciones entre colegas sobre el desempeño del lesionado cuarto madero. Sobre él, anotamos el día anterior:”No se ha definido si el abanderado del equipo, el estelar Alfredo Despaigne, estará en condiciones de defender el jardín izquierdo, o de batear como designado. La lógica indica que no sería prudente arriesgarlo, pues después de batear hay que correr. Únicamente en caso de tener que buscar un jonrón salvador sería oportuno que ocupara el cajón de bateo en calidad de emergente”.

  La realidad fue que el director Martí admitió poner a jugar a Despaigne como designado. El resultado: dos veces bateó para doble play (el hombre, habitualmente, es muy lento, y además estaba lesionado). Terminó la Serie sin batear de hit en ninguno de los desafíos en los que participó, siempre como cuarto bate. No estuvo en su mejor forma, pero no era secreto, ya se sabía, y se mantuvo contra la lógica, sin reparar que las leyendas no producen carreras.

  Otra fue la historia de Frederich Cepeda, sobre quien se reitera constantemente que es un “veterano”, y algunos opinaron que nada tenía que hacer en esta Serie. Sin embargo, como de costumbre, Cepeda se empinó y fue el mejor hombre a la ofensiva en el partido semifinal.  Conectó tres imparables, incluido  cuadrangular y triple.

   En el final del partido, Cuba intentó un rally. Pero una vez más se frustró con un intento de robo sin lógica alguna con una desventaja amplia en el marcador, y el Roel Santos fue enfriado en la intermedia, a pesar del deslizamiento tipo piscina que realizó, amplificado en la gran pantalla del estadio de Jalisco, ante la sorpresa prácticamente de casi todos. Digo “casi”, porque hay quienes extrapolan  la pasión de la política al terreno de pelota, alabando “la combatividad contra viento y marea”, pero que en realidad no vale cuando de técnica beisbolera se trata.  

 

                                                    C    H    E

  R. Dominicana-   000   002   320- 7   10   4

  Cuba------------  003   000   000-  4   10   1 

Ganó Ramón Ramírez (1-). Perdió Miguel Lahera (0-1) Juego salvado  Josh Judy(2). Jonrones: Ronny Rodríguez y Frederich Cepeda.

(TVY)(08/02/18)