Blogia

DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

Palestina, más de 60 años de genocidio tolerado

Palestina, más de 60 años de genocidio  tolerado

Roberto Pérez Betancourt

 

La prensa cubana y extranjera refleja en estos días la nueva masacre que el gobierno de Israel comete contra el pueblo de Palestina en la franja de Gaza, territorio densamente poblado,  en condiciones inhumanas impuestas por un vecino que durante más de 60 años practica el genocidio sistemático, tolerado por  grandes potencias del orbe, y la criminal complicidad de los gobiernos norteamericanos y sus tradicionales aliados,   sucedidos en el poder tras la Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945.

   ¿Por qué tanto odio y tantas muertes de civiles palestinos inocentes?

    Para quienes conocieron el holocausto judío, cuando el nazismo hitleriano exterminó a millones de ellos, tras humillarlos y hacinarlos en campos de concentración, es difícil explicarse cómo es posible que los dirigentes de ese mismo pueblo cometan ahora atrocidades semejantes contra sus propios vecinos, sin ninguna razón lógica ni legal, solo por el afán expansionista y el interés de disfrutar las prebendas que recibe del amo mayor, el imperialismo norteamericano, que paga bien sus desmanes, con tal de que Israel siga siendo el portaviones terrestre enclavado en zona estratégica  para servir a sus intereses hegemónicos.

   Es esa la razón real de tanto daño acumulado y actual contra la vida humana en Palestina.   

   Recordemos que   luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial,  la Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas, del 29 de noviembre de 1947,  determinó la arbitraria e injusta partición de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío.   Concedió a Israel 14 mil 942 kilómetros cuadrados, el 56,47 por ciento del total de  de las tierras árabes, que representaban el 94,33% de la superficie Palestina, en la que entonces se asentaban un millón 380 mil ciudadanos de origen árabe y 500 mil judíos.

    Desde entonces, el hambre de tierra para asimilar a inmigrantes de origen judío y expandirse no tuvo freno en los gobernantes israelíes Fue y es la sinrazón visible para los ataques sistemáticos y la ocupación de tierras árabes.

   Oculta queda la verdadera intención imperial: Fortalecer a Israel, expandirlo, para que mejor sirva de gendarme y enclave militar estratégico, con el sueño de conquistar todo el territorio, desde el río Eufrates hasta el  Nilo.

   Hoy caerán cientos de nuevas victimas inocentes  en Gaza para vergüenza de la humanidad y cargo de conciencia de quienes pueden impedir la masacre y ,en vez de hacerlo comentan el estado del tiempo... mas habrá que decir, y será dicho.(17/01/09).

 

 

Pesado legado de W. Bush abruma a Barack Obama

Pesado legado de W. Bush abruma a  Barack Obama

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   Poco antes de asumir la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama   se confiesa abrumado por las graves crisis que heredará de la administración saliente de W. Bush, el más impopular de los mandatarios que haya tenido esa nación.

   Mientras, W. Bush, arropado con santas vestiduras, ante la prensa,  invoca el nombre de Dios, con quien afirma conversar cada día. Confiesa, sin pudor, que incurrió en   errores y, como pecador y sacerdote a la vez, se  exculpa a sí mismo, achacando las responsabilidades a quienes, dice, lo asesoraron mal.

   ¿Qué le deja Bush a Obama en el menú presidencial?: un rosario de problemas y conflictos.

   Fueron ocho años en los que el petrolero de Texas trató a sus vecinos de América Latina con la fría y cruel indiferencia con que sus ancestros veían el holocausto europeo mientras negociaban con la Alemania nazi.

   Frescos están el trato injerencista, de corte fascistoide, hacia los legítimos gobiernos de Venezuela,  Bolivia y Nicaragua; los denunciados  intentos de magnicidio contra Hugo Chávez y Evo Morales; los cientos de millones de dólares dilapidados para intentar desestabilizar a Cuba, y el vergonzoso amparo a terroristas de origen cubano que deambulan por la Florida.

   El inventario de problemas dejados sobre la mesa de Obama constituye récord. Tras reiterar no opinará sobre las guerras en Iraq y Afganistán hasta asumir la presidencia el 20 de este mes, admite que su primera prioridad resulta la crisis económica en expansión, de la cual se ha estado ocupando directamente.

   Más allá de interpretaciones académicas sobre el fenómeno económico, el desempleo galopante en Estados Unidos alcanza a más de 11 millones 100 mil personas, a las que se añaden  ocho millones de empleadas a tiempo parcial, más otro número voluminosos de quienes arriban a la edad laboral y  no encuentran trabajo.

   Hasta el último minuto, el ejecutivo saliente negó la crisis que se expandía bajo sus narices, estaba ocupado en justificar dislates que conllevaron gastos multimillonarios en dos guerras y desbordaron la deuda pública norteamericana a niveles sin precedentes, a la par que  enriquecieron aún más a sus socios empresarios.

   Esa  es solo  una parte de la herencia que deja la nefasta administración de W. Bush.

   El legado arrastra también el odio de iraquíes y afganos, quienes han sobrevivido a las masacres yanquis, sin que todavía hallen respuesta a sus por qué, como tampoco la encuentran los palestinos que sufren el visto bueno de W. Bush a la sangrienta agresión sionista en la Franja de Gaza.

   Sabe Obama que ese odio no se extinguirá por arte de magia el 20 de enero, pues esa fecha solo echará a andar un reloj que, minuto a minuto, marcará el tiempo de sus decisiones.

   Deberá ponerse coto a las torturas y cerrar la cárcel de Guantánamo, territorio ilegalmente usurpado por EE.UU. a Cuba.

   Obama también recibe un país  con lacerada imagen internacional; el desamparo en los servicios de salud que hoy padecen 50 millones de estadounidenses y la cacería de inmigrantes que después de haber pagado impuestos durante decenios son deportados y separados de sus familias, sin garantía de futuro.

   El inventario anterior es solo una muestra de la agenda que le deja  Bush a Obama, la cual   aguarda por las decisiones del nuevo Presidente norteamericano. Tendrá que afrontarla con la urgencia  que requiere el tratamiento de un enfermo grave.

Cuba: 50 años de victorias

Cuba: 50 años de victorias

Vindicación de la soberanía cubana

 

Roberto Pérez Betancourt

 

  El nueve de enero de 1959, al día siguiente de haber entrado  en La Habana al frente de la Caravana de la Victoria, tras el triunfo de la Revolución armada, Fidel Castro  anunció la expulsión de la misión militar norteamericana en Cuba.

   Ocurrió durante la comparecencia del Líder revolucionario en el programa de TV Ante la Prensa, 48 horas después que la administración de Dwight D. Eisenhower reconociera al nuevo Gobierno Revolucionario.

   Para esa fecha,  buena parte de los más connotados esbirros de la tiranía batistiana se hospedaba en territorio estadounidense.

   Acostumbrados al servilismo y la contemporización con los gobernantes norteamericanos, diplomáticos y representantes de medios informativos de ese país quedaron estupefactos. No podían dar crédito a lo que acababan de escuchar.

   Una pequeña islita del Caribe, de apenas seis millones de habitantes, vindicaba su derecho a la soberanía nacional al rechazar la tradicional “contribución militar” con que la nación más poderosa del orbe acostumbraba apuntalar en otros países sus servicios de inteligencia y represión.

   Raudos corrieron los reporteros a los teléfonos para reportar la noticia. En la sede de la embajada norteamericana en La Habana se armó el corre-corre. El embajador Earl T. Smith, que el día anterior había visto desbordarse la alegría popular para recibir a su Máximo Líder, presintió que le quedaba poco tiempo en aquella oficina rodeada de transparentes cristales.

   Desde allí todavía  podía imaginar al águila imperial posada sobre su pedestal simbólico.

   A una pregunta sobre la decisión del gobierno de EE.UU. de retirar la misión militar si el Gobierno Revolucionario lo solicitaba, Fidel respondió de manera tajante:

   “(...) El Gobierno de los Estados Unidos no tiene derecho a tener una misión aquí permanentemente, eso en primer lugar. O sea, que eso es una prerrogativa  no del Departamento de Estado, si no del Gobierno Revolucionario de Cuba”.

   Para que no quedaran dudas, el  13 de enero Fidel confirmaría:

“(...) No hay derecho a que sigamos manteniendo a los que estuvieron enseñando a los soldados a matar cubanos. (...) no queremos espías dentro de las fuerzas armadas de la República, ni conspiradores”, dijo en su discurso pronunciado en el almuerzo homenaje que el Club de Leones ofreció al Ejército  Rebelde, el 13 de enero de 1959.

   Historiadores han hecho notar que el gobierno norteamericano y sus dependencias no emitieron un juicio final, ni siquiera inmediato, sobre la decisión soberana de Cuba.

   El presidente Eisenhower aguardaba, recopilaba información. Se había negado a extraditar a los esbirros y criminales de guerra que tras servir a  la dictadura de Batista se habían refugiado en territorio norteamericano. El embajador Smith solicitó su renuncia al Departamento de Estado.

   Bajo el gobierno de la Cuba mediatizada, en 1925 se había erigido un monumento a las víctimas de la controvertida explosión del buque norteamericano Maine en la rada habanera, en 1898.

   Ese hecho había servido de pretexto para  la intervención militar de la Unión en la larga lucha insurrecta que desde 1868 libraban los cubanos  frente al colonialismo español, de manera que tras la salida de España, entraron los marines en la Isla.

   En la cúpula de ese monumento se divisaba  un águila imperial.

   En 1960 el gobierno revolucionario respetó el obelisco aludido. Pero el águila fue derribada.

   Estaba muy fresca la imagen de un marine norteamericano orinando sobre la estatua del héroe cubano José Martí. Estaba muy fresca la sangre de 20 mil cubanos derramada en la lucha frontal contra la tiranía que servía a  intereses hegemónicos.

   Con la expulsión de la misión militar estadounidense, la nación antillana subrayaba   su derecho soberano a decidir su destino, sin pedir permiso ni claudicar.    Cincuenta años más tarde, esos valores y principios permanecen invictos.

50 años de victorias

50 años de victorias

Fidel en La Habana: Presencia impercedera

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   Vigentes se mantienen las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro hace 50 años al pueblo cubano, el ocho de enero de 1959, tras su entrada triunfal en la ciudad de La Habana, al frente del Ejército Rebelde, luego de vencer a las huestes dictatoriales pro-imperialistas.

   "Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía.  No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo sea más fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil".

   El devenir de medio siglo corroboró la certeza de su juicio, enfrentamos dificultades y coronamos esfuerzos con logros impresionantes en todos los hitos de la vida política, socio-económica y cultural, para beneficio popular y de otras naciones favorecidas por una fecunda labor nternacionalista. 

   Aquel día memorable, cuando la población habanera desbordó las calles y vibró de alegría incontenible con el arribo de Fidel al frente de la Caravana de la Libertad, permanecerá grabado en la memoria histórica de la Patria cubana con la misma intensidad con que lo vivieron actores y testigos del suceso.

   Las jornadas anteriores habían sido igualmente emotivas a lo largo del recorrido desde Santiago de Cuba, a partir del dos de enero, hacia la región occidental: Banderas, himnos, discursos, risas, llantos, abrazos y besos, decisiones, emociones, hasta arribar al antiguo campamento militar de Columbia, sede del Estado Mayor del ejército derrotado.

   Allí la legendaria Violeta Casal, voz femenina de Radio Rebelde, anunció la presencia del máximo líder  de la Revolución, cuya imagen fue multiplicada por la televisión y llevada al mundo, expectante porque un suceso insólito había ocurrido en aquella pequeña isla del Caribe: Un puñado de hombres corajudos había vencido a un poderoso ejército.

   "El destino de la Patria no puede ser nuevamente escamoteado", subrayó entonces Fidel, recordando mentalmente cómo el gobierno de Estados Unidos había impedido la consumación plena de la independencia de Cuba frente al colonialismo español en las postrimerías del siglo XIX.

   Y a pesar de los empeños recurrentes de 10 sucesivas administraciones norteamericanas durante cinco decenios para derrocar a la Revolución cubana, aquel alerta del Comandante en Jefe se ha materializado mediante continuas jornadas heroicas del pueblo en todos los frentes de batalla para preservar la soberanía nacional.

   La lección se ha interiorizado: Unidad como antídoto a los intentos de dividir y factor primordial de victoria, enriquecida con las enseñanzas de Fidel.

50 años del triunfo de la Revolución

50 años del triunfo de la Revolución

Cuba: solidaridad  con amor y  sin fronteras

 

Roberto Pérez Betancourt

 

 Durante  50 años la obra del  poder revolucionario en Cuba ha estado signada por  principios de  solidaridad,  inspirados en el pensamiento y la acción del héroe nacional José Martí, cuya doctrina sintetizó así: Patria es humanidad.

  Temprano  vio África  empinarse la cooperación  de los cubanos.   Combatientes internacionalistas acudieron al convite para  contribuir a la lucha revolucionaria en el Congo,  preservar la soberanía de Argelia y Etiopía. 

  A solicitud del presidente Agustino Netto, líder del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA),  desde 1965 se patentizó allí la presencia de los cubanos.

  En 1975, tras la independencia formal de Angola del colonialismo portugués, esa solidaridad  activa  se intensificó en relevos generacionales de antillanos que enfrentaron  a los invasores racistas sudafricanos, hasta el 25 de mayo de 1991, cuando los  últimos 500 regresaron a la  Patria.

  En Angola combatieron más de 300 mil soldados y oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y reservistas voluntarios. Los acompañaron 50 mil colaboradores civiles,  entre ellos médicos y personal paramédico. Entregaron sus vidas por la  independencia y soberanía de África, dos mil 075 cubanos.

 Habían luchado  hombro con hombro junto a los revolucionarios angolanos, lo que contribuyó a extinguir la politica de apartheid  y  propició  la independencia de Namibia y de otros pueblos.

  Durante la larga lucha de Viet Nam frente a los invasores norteamericanos, la solidaridad  multilateral de la Antilla Mayor  quedó indeleblemente grabada cuando el   Comandante en Jefe Fidel Castro subrayó que por Viet Nam  los cubanos estaban dispuestos a dar hasta la propia sangre.

La cooperación cubana en salud se inició en el año 1963 en Argelia y prosiguió acentuándose año tras año.

El desastre provocado por los huracanes George y Mitch en 1998 en países centroamericanos y caribeños, tuvo la respuesta cubana en un Programa Integral  de Salud (PIS), de cooperación, que conllevó al envío de brigadas de médicos y paramédicos a los lugares más afectados y  apartados de esos territorios.

  La cooperación médica cubana en varias modalidades, está  presente en 73 países. En 43 se desarrolla el PIS.

  En el mundo trabajan 38 mil 544 colaboradores de la salud, de los  cuales 17 mil  697 son médicos. Solo por el PIS han sido atendidos 117 millones 798 mil 248 pacientes, de los cuales fueron  operados dos millones  831 mil  870.

Cifras conservadoras indican que en 10 años  este programa  ha logrado salvar la vida de casi dos   millones de personas.

La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) fue inaugurada en Cuba en el año 1999.  En cuatro  graduaciones ha egresado  seis mil 252 médicos de 28 países de Centro y Sudamérica, el  Caribe, África y Estados Unidos, y para 2009  sumarán siete mil 500 en este proyecto.

Actualmente se  han  sumado a la ELAM 33 facultades para estudiantes que integran el Nuevo Programa de  Formación de Médicos Latinoamericanos y la facultad de Enfermería. En Cuba cursan ciencias médicas  casi 23 mil jóvenes procedentes de naciones del Tercer Mundo.

 En septiembre de 2005 fue  constituido el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias “Henry Reeve.   Desde los terremotos de Pakistán y China, hasta  el azote de huracanes y otras calamidades  sufridas en Centro y Sudamérica,  destaca el quehacer  de  médicos, enfermeras y otros técnicos cubanos.

     En ese contexto se inscribe también  la obra sin paralelo de llevar la visión a decenas de millares de personas gracias a la Operación Milagro,  esfuerzo conjunto de Cuba y Venezuela en el ámbito de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA).

A través de este programa, personas de bajos recursos de países del Tercer Mundo son operadas  de manera gratuita de enfermedades   como cataratas, glaucoma, estrabismo y otras.

Entre 2004 y el 28 de octubre de  2008 fueron  beneficiados un millón .313.mil 213 pacientes de 33 países de  América Latina, África y Asia, y para el año 2014 el  objetivo es llegar a seis  millones de intervenciones quirúrgicas.

De los asistidos, 566 mil 706 son venezolanos, 171 mil 183 cubanos, 54 mil 801 se localizan en el resto del Caribe, 511 mil 358 en 14 naciones de América Latina, seis mil 714 en Mali y dos mil 453 en Angola, de acuerdo con cifras oficiales.

  Cuba, país libre de analfabetismo desde 1961, diseñó una estrategia educacional para cambiar este situación en América Latina. El método  cubano “Yo sí puedo” es una vía para enseñar a leer y a escribir a   países pobres del Tercer Mundo que no han tenido un sistema social  como el cubano.

  La UNESCO, junto a otras organizaciones internacionales, han reconocido la eficacia del procedimiento  que ha permitido alfabetizar a más de tres millones de personas.

  Esa siembra de solidaridad en la nación propia y en regiones distantes, también ha sido reciprocada a lo largo de los últimos cinco decenios por pueblos y naciones que han prestado su colaboración y ayuda  a la Isla.

  Cuba ha sufrido este año los embates de la naturaleza que ha causado pérdidas estimadas en más de 10 mil millones de dólares. De todas parte del mundo llegan mensajes solidarios y contribuciones  materiales para el pueblo antillano.

 Todo lo resumido no es más que la cosecha del amor sembrado, sin fronteras, recíproco y estimulante tras 50 años de Revolución socialista en la Antilla Mayor. 

Cuba, a 50 años del triunfo de la Revolución

Cuba, a 50 años del triunfo de la Revolución

Cuba, medio siglo de agresiones y de victorias

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   Haber resistido  agresiones de todo tipo y mantener tremolantes las banderas de lucha por la plena justicia social, es parte del meritorio saldo del pueblo cubano en los 50 años que en breve se cumplirán, desde el primero de enero de 1959 cuando triunfó la Revolución frente a la tiranía proimperialista.

   Prácticamente desde los días iniciales de la victoria con las armas frente a las huestes que defendían los intereses oligárquicos y foráneos, la nación antillana ha tenido que enfrentar la hostilidad de 10 administraciones norteamericanas las cuales ensayaron todo tipo de métodos ilegales para doblegar la voluntad de los cubanos sin conseguir sus propósitos.

   Los grupos contrarrevolucionarios creados, financiados   y dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, han realizado numerosos actos terroristas con saldo de valiosas vidas y cuantiosos recursos económicos.

   Pruebas irrefutables demuestran que en los primeros 42 años a partir del triunfo revolucionario, tres mil 478 cubanos perecieron como consecuencia de acciones terroristas originadas en EE.UU.,  incluidas la invasión mercenaria de Playa Girón.

   Luís Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, dos de los principales criminales que han servido a la CIA, autores intelectuales ambos del sabotaje a una nave de Cubana de Aviación en 1976, que costó al vida a 73 personas civiles, se burlan de la ley y se pasean en Miami protegidos por el gobierno estadounidense, al igual que otros de su propia calaña.

   A principios de los 90 del siglo anterior, alentadas por el derrumbe del campo socialista, los referidos grupos intensificaron acciones violentas contra el pueblo de Cuba y sus dirigentes, desde territorio de los EE.UU. y otras bases de operaciones en Centroamérica.

 

 Las agresiones criminales contra la Isla no han cesado

 

Solo en el período comprendido entre 1990 y el 2000 existen más de 70 hechos  documentados, entre los que se incluyen atentados con bombas y  otros explosivos, secuestros de aeronaves, ametrallamientos e infiltración de mercenarios  con el propósito de realizar sabotajes   y asesinatos.

   A pesar de haber autoproclamado una cruzada contra el terrorismo a escala mundial, las máximas autoridades estadounidenses han evidenciado claramente su doble moral al proteger  a quienes actúan contra el pueblo cubano.

   El brutal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde los inicios del gobierno revolucionario, fue endurecido posteriormente mediante leyes de alcance extraterritorial, como las Torricelli, de 1992, y la Helms – Burton, de 1996. 

   Esas arbitrariedades fueron dirigidas a  impedir las relaciones con entidades norteamericanas, sus filiales en terceros países  y entidades de otras naciones y llevaron esta guerra económica a los planos extraterritoriales.

   Más del 70 por ciento de los   cubanos nació y ha vivido bajo los efectos del bloqueo que ha provocado en casi 50   años pérdidas económicas directas a la Isla caribeña por más de 93  mil millones de dólares, equivalentes a unos 224 mil millones de   dólares al cambio actual del devaluado billete verde, como denunció en la ONU el canciller Felipe Pérez Roque.

   Se trata de un acto de genocidio de acuerdo con  la Convención de  Ginebra para la Prevención y la Sanción de ese tipo de delito. Constituye, por tanto, una violación del derecho internacional y es acción de guerra económica al no existir norma alguna que justifique ese tipo de cerco  a un país en tiempo de paz.

   Los últimos ocho años bajo la administración de George W. Bush, se caracterizaron por la instrumentación de medidas aún más severas contra las familias  cubanas, al restringir al máximo el derecho de los cubanos residentes en Estados Unidos para viajar a la Isla  y enviar remesas de ayuda monetaria.

   En ese contexto, también fueron aprobadas cifras multimillonarias para financiar el llamado Plan Bush,  claro programa injerencista que designó a funcionarios estadounidenses para comandar la desestabilización abierta del gobierno de La Habana.

   No ha existido ningún otro país que en el mundo haya soportado durante tanto tiempo el asedio multilateral de la nación más poderosa, sin claudicar en sus principios.  (AIN)

(16/12/08).

 

Cuba, a 50 años del Primero de Enero de 1959

Cuba, a 50 años del Primero de Enero de 1959

Renovación e impulso

 Roberto Pérez Betancourt

   

Había estado al tanto de todo, no como observador, sino protagonista de primera fila, uno de los principales, “en el vórtice del huracán”, diría después a sus amigos. Pero en aquel preciso amanecer del primero de enero de 1959,  cuando el sol  arrastraba sus primeros destellos dorados en el malecón frente a la Embajada Norteamericana en La Habana, míster Earl Smith se asomó discretamente detrás de un grueso vidrio y atisbó desde su altura. Lo que vio lo horrorizó: “La chusma ha tomado las calles”

  A pesar de que la mañana se sentía fresca, descubrió que  empezaba a sudar. No era para menos,  apenas había dormido. Sintió que el cuerpo se le erizaba y lo asaltó un inquietante presentimiento: “Vendrán muchos días más de desvelos...”

   El dictador Fulgencio Batista había aprovechado la contingencia de fin de año para huir de madrugada. En el aire rectificó el destino del avión donde escapaba junto a un selecto grupo de criminales, políticos corruptos y parte de su familia. Poco después el dictador Leónidas Trujillo le daría la bienvenida en Santo Domingo. Muy caro sería aquel refugio. Su homólogo caribeño le cobraría cada día a peso de oro.

   Mientras, en la capital cubana se orquestaba un golpe militar auspiciado por Estados Unidos.  Era un propósito emergente, descabellado, sin lógica de futuro para evitar que las guerrillas triunfantes con Fidel Castro a la cabeza tomaran el poder.

  La prensa internacional recogía un nuevo capítulo en la recurrente historia latinoamericana: El poderoso vecino imperial apostaba a su prepotencia y si no se cumplían sus designios amenazaba con grandes males de su ira a los nativos isleños.

    Esta vez el Tío Sam se quedaría con las ganas. Su sueño eterno de apoderarse de Cuba  sufriría un golpe definitivamente fatal y estallaría como pompa de jabón. Pero en ese minuto preciso, ni Smith en La Habana, ni Eisenhower en Washington imaginaban la cadena de acontecimientos que se eslabonaría a partir de la entrada victoriosa de las tropas rebeldes en la capital cubana.

    Desde la oriental ciudad de Palma Soriano y a través de Radio Rebelde, el Comandante en Jefe Fidel Castro llamaba a la huelga general, ordenaba el avance de las tropas rebeldes hacia Santiago de Cuba y La Habana, exigía la rendición de las guarniciones y planteaba la consigna: "Revolución sí, golpe militar no".
   Al frente de la columna uno José Martí, Fidel entraba en la capital oriental, y esa noche pronunciaba un histórico discurso en el parque Céspedes, en el primer acto de masas después de la caída del dictador. Mientras tanto, en las primeras horas de la tarde concluía la batalla de Santa Clara, con la rendición incondicional de los soldados que resistían en el cuartel Leoncio Vidal.

   La victoria  revolucionaria sería irreversible. Tras un siglo de combates sucesivos con la participación de varias generaciones en montes,  llanos y ciudades, se hacía realidad el milagro de la resurrección: Legiones de mambises con José Martí, Antonio  Maceo, Máximo Gómez  y otros próceres de la independencia encabezando el desfile de la mano de Fidel Castro, en días sucesivos entrarían triunfantes en cada una de las principales ciudades de Cuba para proclamar a sus hermanos el triunfo de la libertad.

   En los refugios de los esbirros que quedaban en Cuba se corría la consigna del momento: “sálvese quien pueda”. Había llegado la hora de la justicia revolucionaria. Earl Smith y sus jefes en la Casa Blanca y el Pentágono aún confiaban en sus tradicionales métodos de “persuasión”. No obstante, se inquietaban cuando escuchaban al joven Fidel: “Este no es el final, apenas estamos comenzando”.

   Juicios, condenas y ajusticiamiento de asesinos; Reforma Agraria, profunda y socialista; Alfabetización, Reforma Urbana, Confiscación de empresas norteamericanas, Nacionalización de la banca y del comercio exterior, Reforma educacional, Milicias Nacionales Revolucionarias: el pueblo tiene las armas. Rechazo a la invasión mercenaria de Playa Girón auspiciada y financiada por Estados Unidos, virilidad puesta a prueba en la Crisis de los mísiles, Justicia social total, sin discriminación de ninguna especie... Es solo el comienzo, y en la medida en que desde Estados Unidos llegan nuevas agresiones terroristas y económicas, Fidel, al frente de Cuba; insiste en que la respuesta será: Más Revolución.

    Este primero de enero se cumplen 50 años de aquel día histórico. Desde entonces prácticamente no ha transcurrido una sola jornada sin que el pueblo cubano no haya conocido de algún nuevo intento imperial para frenar la obra de infinito amor que ha sido y sigue siendo faro inspirador para millones de luchadores en el mundo.

   En eso andan aun los cubanos, enfrentando todavía  un bloqueo  económico, comercial y financiero genocida por parte del gobierno de Estados Unidos. George W. Bush,  presidente de ese país, que termina su mandato el 20 de este mes, tras ocho años de haber acumulado contra sí el odio de la comunidad internacional y de más del 77 por ciento de su propio pueblo, que lo considera el mandatario más inepto y poco simpático que se haya hospedado en la Casa Blanca.

Otra administración tomará posesión  en Estados Unidos con el señor Barack Obama en la presidencia. Varios países de América Latina avanzan por nuevas sendas de justicia social inéditas para sus pueblos: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua...,

   Los cinco decenios transcurridos también han servido para madurar, aprender, entrenarse, librar combates conjuntos en el campo del internacionalismo para contribuir a la liberación de pueblos hermanos que han solicitado la ayuda de Cuba, y en ese dar cotidiano, los habitantes del archipiélago codiciado por Estados Unidos aprendieron a responder como un avispero ante las amenazas y agresiones,  y han convertido a su territorio en un bastión inconquistable.

    Cuba no está sola. La asiste la fuerza inconmensurable de la justicia y la verdad. Hoy, como ayer,  los cubanos, junto con lo más avanzado del pensamiento progresista latinoamericano y mundial, reafirman su vocación antimperialista, libra una formidable batalla de ideas, y  otros pueblos hermanos eslabonan sus esfuerzos y sus victorias con los de la Mayor de las Antillas sobre la base de un renovado optimismo, fundado en la lucha mancomunada que alimenta la esperanza.

  El mundo ha cambiado en los 10 quinquenios transcurridos, pero en Cuba nuevas generaciones toman el relevo con la misma decisión de preservar la soberanía y la independencia de la patria.

Con la misma firmeza con la que habló al pueblo de Cuba al triunfo de la Revolución, medio siglo después Fidel Castro  ha reiterado esa certeza  en sus reflexiones del 4 de diciembre de 2008:   “Nuestros principios son los de Baraguá.  El imperio debe saber que nuestra Patria puede ser convertida en polvo, pero los derechos soberanos del pueblo cubano no son negociables”.

Allá, frente a la Edificio de la vieja Embajada Norteamericana, no está Earl Smith, y la figura del águila imperial, derribada de su viejo pedestal 50 años atrás,  continúa sin tener donde posarse.

 Este nuevo primero de enero es de  renovación e impulso hacia nuevos horizontes.

 

 

 

 

 

 

 

La delgada línea entre eufemismo y cinismo...

La delgada línea entre  eufemismo y  cinismo...

Roberto Pérez Betancourt

 

El reciente informe de la   Oficina de Auditoría General de Estados Unidos (GAO), en relación con la utilización del presupuesto asignado por el la Administración del presidente  W. Bush para financiar a grupos mercenarios que conspiran contra la estabilidad del pueblo cubano, es una pieza antológica de cinismo injerencista encubierto con eufemismos.

A los millones de dólares de  contribuyentes norteamericanos  empleados anualmente para pagar a mercenarios y terroristas, los llaman “subsidios multimillonarios que destina el gobierno de Estados Unidos para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba”.

La gran prensa genuflexa reproduce el léxico oficial que difunde la agencia AP y  orquesta la propaganda sin que a sus redactores les tiemble ni un centímetro del alma periodística.

Resulta que el GAO, “brazo auxiliar del Congreso de EE.UU”.,  tras haber descubierto manejos indebidos de los fondos asignados oficialmente, por conducto de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), volvió a comprobar el grado de honestidad de los destinatarios del dinero, porque “aún existen riesgos de que pueda ser empleado de manera inapropiada”.

La nota recuerda que “este año la USAID suspendió dos de los subsidios (léase dinero para la contrarrevolución) más importantes que otorgaba, uno por 7,2 millones de dólares al Centro para una Cuba Libre, y otro por 10,95 millones de dólares para el Grupo  Apoyo a la Democracia, después de descubrir irregularidades con la administración de esos fondos.

Quien  se deje llevar por los beatíficos nombres que les han colgado a las citadas entidades, podría imaginar a grupos dedicados al buen decir y hacer, sin imaginar que sus verdaderas encomiendas se refieren a difundir mentiras, comprar conciencias y sufragar gastos de terroristas alquilados, entre otros menesteres de igual corte.

Sucedió que era tanto el descaro en la apropiación personal del dinero por parte de los eternos aprovechados de la industria de la contrarrevolución, que la GAO tuvo que auditar e informar a sus superiores.

Así apareció que Felipe E. Sixto, quien fuera ayudante especial del presidente George W. Bush para asuntos intergubernamentales, se echó en el bolso medio millón de dólares de los fondos asignados, gracias al negocito de vender radios a precios abultados, y  acaba de ser  acusado penalmente en un tribunal federal.

Sixto fungió hasta el verano pasado como director de personal del llamado Centro para una Cuba Libre. Los radios que comercializó con gran margen de ganancias deben ser los mismos  que la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana repartió a sus incondicionales asalariados en la Isla para que escucharan  directrices enviadas desde  Washington.

Otro ex empleado, cuyo nombre también se omite,  que supuestamente estaba encargado de  “apoyar a la democracia”, utilizó la tarjeta  de crédito de su organización para comprar  artículos personales por mas de 21 mil dólares.

 Aunque el informe afirma que en ambos casos los ladronzuelos devolvieron el dinerito hurtado, los “subsidios” fueron suspendidos, obviamente como medida profiláctica y, aunque no se admite explícitamente,  porque se deja entrever que existe mucha más plata entregada que no se sabe en verdad a dónde fue a parar.

  Nos recuerda el cable de la AP, que entre 1996 y 1998, la USAID aportó graciosamente  83 millones de dólares “para apuntalar los derechos humanos y alentar un cambio democrático en la Isla comunista”.

  Lástima de dinero botado. Si lo hubieran empleado en mejorar la salud de los más de 45 millones de norteamericanos que no tienen seguro, o en procurar servicios básicos a los más de 30 millones de indocumentados que pagan impuestos en EE.UU.,. esos fondos hubieran tenido  mejor uso.

Hay más. Para el año próximo, afirma el informe de GAO, el gobierno de W. Bush solicitó 20 millones de dólares: más para lo mismo.

Pero los auditores tienen que cuidar sus propios salarios. No se arriesgan demasiado en beneficio de terceros. Por ello, han reiterado que todavía el manejo de los fondos afronta descuidos y debilidades de control, y tras evidenciar la desaparición de cifras millonarias, sin explicarlas, pero también sin ánimo de ganarse enemigos mafiosos, inventan esta deslumbrante frase:

”Aún no es evidente la disminución del riesgo de que los fondos sean utilizados de manera inapropiada”.

He ahí el arte de los burócratas para  trastocar verdades y enmascarar la semántica tras la fina línea que separa el eufemismo del cinismo, lo cual  da derecho  a calificarla con uno de los gustosos epítetos  del rico vocabulario de  don Quijote.