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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

Caso de Los Cinco: Altas voces al rescate de la justicia

Caso de Los Cinco: Altas voces al rescate de la justicia

 

Roberto Pérez Betancourt

 

Prestigioso expertos, de diversas partes del mundo, acaban de  aportar sus razonamientos para contribuir a que la Corte Suprema de Justicia y el gobierno de Estados Unidos, dispongan de nuevos y abundantes argumentos legales, éticos y morales que los ayuden a resolver el Caso de los Cinco cubanos, en inmerecida prisión allí, hace más de 10 años..

El seis de marzo último, los mil 500 delegados al XI Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, que sesionó en  La Habana, suscribieron una carta dirigida al presidente  Barack Obama, ilustrándolo sobre  la gran injusticia cometida en su país contra cinco valerosos luchadores antiterroristas.

Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, bajo el precepto de necesidad de defender a su patria, cumplían la misión de informar  sobre las actividades criminales que se fraguaban en el sur de la Florida contra Cuba, y los propios Estados Unidos, cuando fueron encarcelados allí en agosto de 1998.

Los firmantes de la misiva son  economistas, académicos, politólogos, sociólogos, congresistas, diputados, senadores y juristas de 52 países, miembros de numerosas   instituciones y organizaciones internacionales, de diversas tendencias políticas y religiosas, quienes en conjunto comprenden las razones válidas para liberar a los falsamente inculpados.

Los firmantes   se inspiraron en los enunciados de buena voluntad y justicia social que el electo mandatario estadounidense ha afirmado que signarán su gestión ejecutiva en la Cada Blanca,  apartada –ha dicho— de prejuicios y mezquinos intereses políticos.

Coincidió el envío de la citada carta con la presentación, ante la Corte Suprema de Justicia de EE.UU.,  el mismo día, de 12

documentos de amigos de la Corte (amicus curiae brief), en apoyo a  que sea reexaminado el caso de Los Cinco.

Esa máxima instancia apelativa suele admitir apenas el dos por ciento de los procesos  que  son puestos a su consideración, atendiendo a normas tradicionales, por lo que las argumentaciones que ha recibido podrían contribuir mucho a la comprensión de la importancia de los hechos que le fueron mostrados por la Defensa  el 30 de enero de este año.

Los avales de de los  amicus...  incluyen el prestigio internacional de 10 Premios Nóbel, entre los que figuran el Presidente de Timor Leste, José Ramos Horta; Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Günter Grass, Darío Fo y Mairead Maguire.

   También los respaldaron el Senado de México en pleno; la Asamblea Nacional de Panamá; Mary Robinson, presidenta de Irlanda (1992-97) y Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas (1997-2002).

A ellos se sumaron cientos de legisladores de todo el mundo, entre los que se encuentran 75 miembros del Parlamento Europeo,  85 miembros de la Cámara de Diputados de los Estados Unidos Mexicanos y 87 de la De los Comunes del Parlamento del Reino Unido.

   Igualmente, lo rubricaron nueve Senadores y 33 Diputados de la Cámara de Representantes del Parlamento de Irlanda, 11 miembros del Parlamento de Escocia, 17 Senadores y 138 Diputados del Congreso Nacional de Brasil, cuatro Senadores y ocho Diputados del Congreso nacional de Chile.

   Similar posición adoptaron cuatro Representantes, un Senador y un ex Senador del Parlamento Federal Belga y siete integrantes del Parlamento alemán (Bundestag).

  De acuerdo con la práctica habitual, el  Gobierno de Estados Unidos debe hacer su presentación de oposición antes del seis de abril, y la Corte Suprema ha de decidir si revisa o no el caso antes de su receso de verano, en junio.

La valoración que realice el presidente Obama podría resultar decisiva en el curso de este proceso para evidenciar disposición de ánimo y voluntad  de cambio verdadero, en relación con la errática politica de su antecesor en la Casa Blanca.

  Los magistrados del Supremo dispondrán, en su conjunto, del sereno razonamiento de personas de alto mérito para avalar una decisión que debe contribuir a rescatar el prestigio de la justicia.

 

 

Plácido en el aniversario 200 de su nacimiento

Plácido en el aniversario 200 de su nacimiento

Roberto Pérez Betancourt

 

   Este 18 de marzo se conmemora el bicentenario del nacimiento de un patriota y artista indispensable en la poética cubana: Gabriel de la Concepción Valdés, más conocido como Plácido y cuyos 35 años de existir transcurrieron en  escenarios de tres provincias, hasta morir fusilado a manos del despotismo colonial español el 28 de junio de 1844.

   La Habana, Matanzas y Las Villas conocieron en el siglo   XIX los andares y vivencias de este lírico   romántico y festivo en quien no faltó la inspiración por el ansia libertaria de su Patria, al extremo de costarle la vida cuando apenas comenzaba a crear.

   “Huérfano” de padres vivos, artesano de la imprenta, la madera, el carey y  la plata, aunque no sufrió los rigores de la esclavitud de la época,  arrastró consigo dos de las “calamidades” más señaladas de entonces: hijo bastardo  y mulato, mirado con ojerizas por blancos de    almidón y negros de barracones.

   Debió de haberse llamado Gabriel de la Concepción Ferrer y Vázquez, pero fue fruto de amores clandestinos entre la blanca bailarina Concepción y el mulato Diego, peluquero.

   A pocos días de su nacimiento, la madre decidió que su mulatico pesaría demasiado en sus ambiciones faranduleras y lo colocó en la Casa de Beneficencia y Maternidad habanera, donde todos los  internos adoptaban el apellido Valdés por el obispo fundador de la institución.

   Meses después, quizás abrumado por la conciencia, el padre se hizo cargo del chico, quien ingresó en la escuela a los 10 años de edad y dio sus primeras muestras de talento poético a los 12, cuando redactó su soneto “A una hermosa”.

   Marchado el progenitor a México, lo dejó al cuidado de la abuela. Estrecheces económicas  impelieron al muchacho  a probar suerte en el aprendizaje de oficios.

   Con singular habilidad moldeaba conchas de carey para hacer artísticas peinetas, artesanía que lo llevó por vez primera a la ciudad de Matanzas  en el año de 1826, donde se desarrollaba un fuerte movimiento literario.

   Allí  Plácido enriqueció su  cultura y desarrolló  aptitudes   hasta que en 1832 retornó a La Habana, ocasión en la cual entró en contacto con otros poetas y se enamoró de Rafaela (Fe), hija de una negra esclava. La muchacha falleció víctima de cólera. Al año siguiente el bardo obtuvo premio con su poema “La Siempreviva”.

   En 1836 estableció relaciones con una joven de piel blanca, pero debía mantenerse en el anonimato. Él la nombró Celia en sus inspiraciones. A ella le dedicó su poema: “A una ingrata”, uno de cuyos fragmentos dice:  

 

Basta de amor: si un tiempo te quería

ya se acabó mi juvenil locura,

porque es, Celia, tu cándida hermosura

como la nieve deslumbrante y fría.(...)

 

 Ruptura amorosa, problemas económicos, y Plácido retorna a Matanzas en ese mismo año, cuando hace nuevas relaciones con literatos, colabora como redactor en el diario La Aurora y se sorprende con la agradable visita del poeta  José María Heredia, conocedor de su obra.

   Uno de los atributos que más destacan  especialistas al considerar la creación  del artista es su espontaneidad versificadora, que lo lleva a reflejar la cotidianidad y ganar simpatías entre  populares amantes de la poesía.

   Correspondiente al período del romanticismo, sin desdeñar su finura expresiva, algunos críticos resaltan que Plácido captó el espíritu de lo cubano surgente, y de él expresó el eminente literato cubano José Lezama Lima: “Fue la alegría de la casa,  de la fiesta, de la guitarra y de la noche melancólica. Tenía la llave que abría la puerta de lo fiestero y aéreo.”

   La poesía de Plácido ha despertado siempre controversias entre quienes se afanan en ubicarlo dentro de determinados parámetros socioculturales,   subrayan lo que consideran “debilidades y ausencias de enfoques ideológicos”.

   Otros analistas resaltan la naturalidad de sus expresiones y recuerdan que, un siglo después de redactados, los poemas de Gabriel de la Concepción seguían siendo recordados incluso por quienes desconocían al autor, y en pleno siglo XIX era el de mayor aceptación y divulgación en Cuba,  donde se le consideraba como uno de los poetas de mayor sensibilidad.

La “loba feroz” y la corrupción en Miami

La “loba feroz” y la corrupción en Miami

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   La representante federal por la Florida Ileana Ross-Lethinen, ha sido involucrada en el escándalo que mezcla  estafa y corrupción del magnate Robert Allen Stanford.  En realidad, la avariciosa conducta de ella es recurrente, si tomamos en cuenta su viejo historial como usufructuaria de la lucrativa industria de la contrarrevolución cubana.

   Ross-Lethinen aparece entre varios congresistas beneficiados en sus campañas electorales mediante “donaciones” que suman unos dos millones de dólares, procedentes de entidades y agentes dependientes del multimillonario Allen Stanford, quien acaba de ser localizado por agentes del Buró Federal de Investigaciones de EE.UU.  

   El Centro para Política Responsable (CPR), que defiende los intereses de contribuyentes norteamericanos, ha precisado los propósitos  de quienes hacen llegar  dinero  y otras prebendas a funcionarios y políticos para  comprar votos e influencias.

   Es ese un segmento del mercenarismo de cuello blanco, escudado en   aparente respetabilidad para  acrecentar sus patrimonios a cambio de favorecer proyectos legislativos que nada tienen que ver con   necesidades de los electores, y   sí con las ganancias de quienes pagan por  “favores”.

   Allen  Stanford, la firma de inversión y el banco que llevan su apellido, fueron demandados por la venta de certificados bancarios por ocho mil  millones de dólares, lo cual ha sido calificado como “fraude masivo en curso”. Según la revista especializada Forbes, el investigado ocupa la posición 605 entre las personas más ricas del mundo.

    El Diario Las Américas, de Miami, destacó los beneficios monetarios de las referidas relaciones obtenidos por la señora Ross, en tanto comentaristas locales intentan minimizarlos, alegando que “solo fueron unos dos mil dólares...”, en relación con el alto potencial destinado a comprar conciencias políticas.

   En realidad, el tráfico de influencias al que tradicionalmente se presta la representante desde su escaño congresional  le resulta mucho más lucrativo, al igual que a sus colegas, los hermanos Lincoln y Mario Díaz-Balart, con quienes integra el trío más activo en defensa del fundamentalismo anticubano en Estados Unidos. 

   Todavía se comenta en Miami los 10 mil dólares que el ex líder republicano de la Cámara Baja, Tom De Lay, le obsequió a Mario para el ilegal financiamiento de su campaña electoral.

   De Lay tuvo que renunciar al liderazgo de su partido tras  escándalo por  corrupción, que incluyó la aceptación de cifras monetarias de varios dígitos procedentes de  corporaciones farmacéuticas, a cambio de leyes lucrativas para ellas.

   La coincidencia de opiniones políticas a la hora de votar entre De Lay y el trío de los Díaz Balart más la Ross-Lethinen -siempre por encima del 90 por ciento-, evidencia que la solidaridad en el parlamento no fue gratis.

   Aunque los  congresistas anticubanos fueron  reelegidos en las últimos comicios, la fuerte oposición que afrontaron por parte de rivales de escasos patrimonios  e historial publicitario  –factores claves en el sistema electoral norteamericano— demostró que su influencia en la vida floridana está en franca decadencia.

   La también llamada  “loba feroz” ha liderado planes agresivos contra Cuba, dirigió la campaña para retener en Miami al niño Elían González y se ha manifestado siempre a favor de terroristas de la calaña de Luís Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, ambos autores del sabotaje de una nave de Cubana de Aviación en 1976. 

   El más reciente escándalo en el cual se ha visto envuelta la señora Ross-Lethinen no ha sido  el único, sino uno más entre sus muchos actos reveladores de la naturaleza de su conducta delictiva.

 

Libro Vamos a Cuba, la amargura de Miami

Libro Vamos a Cuba, la amargura de Miami

Roberto Pérez Betancourt

 

 Casi tres años después de haber sido retirado el libro  bilingüe Vamos a Cuba (A Visit To Cuba) de las bibliotecas  públicas escolares del condado Miami-Dade, cinco escolares  cubanos siguen sonriendo desde su portada ante la amargura de los impugnadores.

  El tribunal federal de apelaciones del conocido Onceno  Circuito de Atlanta, Georgia, falló 2-1 a mediados de febrero  para volver a retirar el volumen de los anaqueles.

   Esa decisión respalda al grupúsculo de amargados integrantes  de la Junta Escolar, no resignados a admitir que las verdades  contenidas en el libro brillan con luz propia.

   La instancia deroga la interdicción preliminar de un  magistrado, quien antes había admitido se trataba de  discriminación y censura arbitraria privar de Vamos a Cuba a                   los lectores.

   ¿Qué les molesta a los impugnadores del volumen escrito por la  reconocida ambientalista norteamericana Marjorie Stoneman  Douglas?

    Les corroe la verdad. Las malas entrañas se les retuercen  cuando leen que en la Isla todos los niños pueden ir a la  escuela gratuitamente, vestir uniformes, sonreír, educarse y  acceder a cualquier nivel de enseñanza en goce de plena igualdad social.   

  No quiere la mafia anexionista que sus hijos  hagan preguntas inquietantes a los padres censores.

   La autora es reconocida por su lucha a favor de la  conservación del humedal de los Everglades y del cuidado por  el equilibrio de la naturaleza, al contrario de lo que han                   estado haciendo durante decenios grupos terroristas  anticubanos, como Alpha 66, en ese Parque Nacional   estadounidense.

   El fallo de 177 páginas fue escrito por el juez de apelaciones  Ed Carnes, uno de los dos que se plegaron a las demandas de  los ofendidos defensores del anexionismo cubano.

  El también magistrado Charles R. Wilson emitió su criterio  discrepante cuando dijo: "La prohibición de libros infantiles  de la biblioteca de una escuela pública bajo circunstancias  como estas ofenden la Primera Enmienda’’, reseña la prensa de Miami.

 La controversia no termina, aun después de haberse  gastado más de un cuatro de millón de dólares en trámites.

  En similar sentido condenatorio se pronunció el diario The New  York Times.

  Por su parte, juristas de la Unión Americana de Libertades   Civiles (ACLU) siguen abogando porque el libro de los cinco  sonrientes muchachos cubanos permanezca en las bibliotecas  escolares y estructuran la próxima apelación.

  "Claramente, esto no se puede permitir. Tenemos que tomar  otras medidas’’, dijo Howard Simon, director ejecutivo de la  ACLU en la Florida...Vamos a impedir que las bibliotecas de  las escuelas de Miami-Dade sean privadas de puntos de vista  que algunas personas en la escuela encuentran cuestionables.   Por mucho que traten de evadir los hechos y torcer la ley, la   censura es la censura’’.

                       

Caso de Los Cinco: La justicia a nueva prueba

Caso de Los Cinco: La justicia a nueva prueba

Roberto Pérez Betancourt  

 

   La Corte Suprema de Justicia de EE.UU. tiene ante sí petición de examinar el caso de Los Cinco cubanos antiterroristas indebidamente juzgados y condenados en ese país.

   El 30 de enero último, abogados de la defensa, encabezados por el experto Thomas C. Goldstein, presentaron el reclamo. Integran ese grupo los prestigiosos juristas Leonard Weinglass, Richard Klugh y Michael Krinsky, de larga trayectoria en este proceso. 

   Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, bajo el precepto de necesidad de defender a su Patria, cumplían la misión de informar   sobre las actividades terroristas que se fraguaban en el sur de la Florida contra Cuba y los propios Estados Unidos, cuando fueron encarcelados allí en septiembre de 1998.

   El proceso  fue incoado y desarrollado en Miami, a pesar de que los abogados probaron la imposibilidad de obtener imparcialidad  donde era evidente el chantaje político y económico de  elementos mafiosos de origen cubano asentados y protegidos allí por el propio gobierno estadounidense.

   Tras múltiples arbitrariedades, en diciembre de 2001 la jueza Joan Lenard dictó  las más drásticas sentencias que encontró, sin basamento probatorio, como han resaltado destacados juristas internacionales, varios jueces de  instancias de apelación y en 2005 el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas.

   René  fue condenado a 15 años de prisión, Gerardo a dos cadenas perpetuas más 15 años, Ramón a cadena perpetua más 18 años, Fernando  a 19 años de reclusión y Antonio a cadena perpetua más 10 años.

   Desde entonces, en variadas apelaciones los defensores demostraron la falsedad de las imputaciones e intención premeditada de castigar sin apego a la ley, presentadas en instancias y plazos establecidos, pero hallaron fallos contradictorios.

   Otro capítulo en la historia se abre ante la máxima instancia justiciera en EE.UU. con la petición de certiorari, la cual solicita  que examine el caso sobre la base de una Ley Judicial del Congreso norteamericano que data de 1891, cuando le concedió a la Corte Suprema la autoridad y facultad para aceptar o rechazar la revisión de ciertos procesos.

    De ser aceptado, la Corte Suprema instruiría  a una Corte inferior para que certifique y eleve el expediente el cual deberá ser examinado por la más alta instancia judicial del país.

   Mientras, valen las voces de protestas que se alzan en los cientos de comités de solidaridad con Cuba en más de 100 países, y el llamado reiterado por escritores, artistas, estudiantes, parlamentos, congresistas y varios gobernantes en todo el mundo. La movilización mundial a favor de la excarcelación de  Los Cinco es hoy más importante que nunca antes.

 

Ratifican inoperancia de Radio y TV contra Cuba

Ratifican inoperancia de Radio y TV contra Cuba

          Roberto Pérez Betancourt

               

  Estados Unidos, urgido de lograr ahorros en su maltrecha  economía, podría rebajar 34 millones del gasto anual del  presupuesto si cerrara las inoperantes mal llamadas TV y Radio  Martí.                 

  Al propio tiempo, ayudaría a calmar las inquietudes del   Congreso que, a estas alturas, todavía se pregunta si de  verdad esos engendros mediáticos tienen alguna audiencia  creíble en Cuba.

  La propia prensa local de Miami admitió el jueves último que  tras haber desembolsado más de 500 millones de dólares del  erario público para financiar la agresión mediática a la Isla,  encuestas afirman que sus intenciones diversionistas por esa  vía son ineficaces.

   Lógicamente, no piensan igual los directivos de las plantas  emisoras ni los agraciados con sueldos, quienes graciosamente  los reciben por su gestión desinformativa, con la que ni sus  propios patrocinadores están de acuerdo.

   Se trata de una arista muy visible de la industria de la  contrarrevolución, que en el sur de la Florida cuenta con  numerosos asalariados, y también dentro de la ínsula tiene su                   plantilla fija de abonados al billete verde mediante gestión  mercenaria de desinformar, mentir y calumniar.

  Ahora, un informe de la Oficina de Fiscalización del Gobierno  norteamericano (GAO), el brazo investigador del Congreso, dice  que el año pasado menos del uno por ciento de mil 200 cubanos  encuestados admitió haber escuchado Radio Martí. El sondeo se                   hizo entre marzo de 2008 y enero de 2009.

  También critica la forma pedestre de hacer propaganda contra  la Revolución cubana, y literalmente confirma que no se ha  mostrado ningún aumento en la audiencia, “pese a dos años de  un plan anual de cinco millones extra…”.

  Por supuesto, la sintonía de GAO no es en función de suprimir  la desinformación, sino “tecnificarla” en busca de la añorada   eficacia subversiva.

   Al respecto, según fuentes periodísticas de Miami, el  representante William Delahunt, demócrata por Massachusetts,  solicitó el informe a la GAO, y se preguntó: “¿Cómo sabemos  que le sacamos provecho a la inversión?... Lo reto a encontrar  alguien que haya visto TV Martí”.

  Y a seguidas el congresista afirmó: “TV Martí es una estación  de televisión sin audiencia". Obviamente, se trata de la  frustración de las malas intenciones.

  Solo habría que agregar: una TV Martí sin audiencia total pero   con beneficiarios que, en buen argot cubano, llamaríamos  “botelleros”, quienes viven a costa de los contribuyentes  estadounidenses al cobrar por su trabajo ineficaz y moralmente repudiable (AIN) (09/02/09).

 

El ladrón grita: ¡Ataja!, pero ya no confunde a nadie

El ladrón grita: ¡Ataja!, pero ya no confunde a nadie

Roberto Pérez Betancourt

 

Las globalizadas campañas mediáticas contra Cuba, financiadas desde Washington con el socorrido falso pretexto de violación de derechos humanos,  hace rato  demostraron ser incosteables: 50 años de Revolución victoriosa atestiguan esa verdad, evidente por sí misma, verificable por todo el que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, y ejerza su  voluntad propia.

El viejo recurso del ladrón de gritar:  “¡Ataja!”, para desviar la atención sobre su propio delito e intentar inculpar a inocentes,  quedó totalmente desacreditado hace mucho tiempo.

Estados Unidos no está representado en la actual Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Esto evidencia la falta de confianza de las naciones del orbe en la administración del saliente W. Bush, a la que no le concedieron esa alta responsabilidad, que sí le otorgaron a Cuba.

¿Cómo explicar entonces las voces disonantes que intentan resucitar por estos días  diatribas desgastadas contra la Mayor de las Antillas, presentes en libelos de Miami y  amarillentas páginas digitales, que repiten  añejas consignas fascistoides, como las  que el pequeño  José María Aznar heredó de sus ascendientes, ese personaje  estrábico, deshonor de España?

Es claro para quien mire a su alrededor: Cuba ingresó en el Grupo de Río, organismo regional de Latinoamérica en el que la voz de Washington está ausente por mandato de los propios latinoamericanos.

 Cuba está en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), integración económica y humanista de varias naciones,  que avanza en la solución de variados problemas  con rumbo al  desarrollo de sus pueblos y la plena justicia social.

Siente Cuba el calor y el respaldo activo de sus hermanos isleños en la Comunidad del Caribe (CARICOM), y goza del apoyo inmensamente mayoritario del mundo en su legítima defensa frente al genocida  bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. le ha impuesto por medio siglo, como lo demostró la abrumadora votación a favor de la Isla en la Asamblea General de la ONU.

Y en ese contexto, W. Bush, representante ejecutivo de la reacción  fundamentalista de extrema derecha, se va del poder, extenuado, zapateado y hasta atrompetillado, tras ocho años de desatinos constantes, que no pueden ser aliviados por  sus genuflexas posturas de despedida.

Él, W. Bush, autoconfeso médium de Dios, acaba de admitir que su política criminal contra Cuba fracasó rotundamente, a pesar de que dilapidó cientos de millones de dólares en pagar a mafiosos aprovechados del dinero de los contribuyentes norteamericanos en intento fallido de desestabilizar a la nación caribeña

  Fue, además, el  pretexto con el a la vez W. Bush pagó a sus servidores de la mafia anexionista de origen cubano asentada en Miami, por las trampas electoreras que en el sur de la Florida hicieron para contribuir a que  se apoderara dos veces de la Casa Blanca..

Es una lástima, pero el legendario alcohólico seco acaba de comprobar que sus diálogos con el Sumo Hacedor le fallaron en relación con sus visionarios designios para las familias cubanas. Alguien debiera contarle a W. Bush la moraleja del cuento clásico sobre el niño, el pueblo  y el rey desnudo.

Refiere la historia que entre la multitud del reino, temerosa por las represalias de su rey, abusivo y estúpido  a la vez, que se paseaba desnudo mientras creía el iluso que vestía ropas de oro, confeccionadas pos sastres vividores, surgió un niño que con la candidez de los inocentes alertó a todos: “¡El rey va desnudo!”.

  La multitud se percató entonces de que en verdad no había estado viendo, porque  no había querido ver.

  El símil de esa historia podríamos hallarlo esta vez  en la acción de un periodista árabe, quien impulsado con  ira alimentada por el genocidio del abusivo parlante W. Bush, a la vista de presentes y de cientos de miles de televidentes en el mundo,  lanzó sus dos zapatos contra la cabeza del Presidente genocida.

 Aunque  pudo esquivar los lanzamientos, aquel gesto retador, símbolo de la voluntad de  millones de seres que han sido violados en su más sagrado derecho, el derecho a la vida misma, sirvió para que muchos más se percataran de que el falso  intérprete del Todopoderoso no era más que un  mortal sembrador de falacias.

Y es que una mirada franca al devenir cubano muestra las legiones de maestros, técnicos y médicos  que desandan cerros y llanuras, ciénagas y ciudades, llevando salud,  letra y desarrollo a los humildes de decenas de  países, y esta realidad trasciende cualquier discurso, y por sí misma  demuestra la vocación de servir a la humanidad.

Lamentablemente, ciertos francotiradores de piedras, ilusionados por los cuentos de hadas de la prensa “bien pagá”,  no acaban de percatarse del vidrio en  tejados propios, y  hacen el coro a supuestas violaciones al derecho de verdaderos delincuentes que cumplen sentencias por delitos probados en Cuba.

Puede ser que algunos de esos repetidores de consignas desgastadas sufran de tortícolis, y quizás por ello no vuelven el rostro para ver lo que  ahora mismo sucede en Palestina, donde a diario son exterminados, sistemáticamente, seres humanos en nombre de un poderío expansionista que se burla de la humanidad y de sus verdaderos derechos.

Vigente la gran injusticia contra Los Cinco

Vigente la gran injusticia contra Los Cinco

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   Nueve años después de la celebración  de las vistas de un juicio de imposible imparcialidad en Miami contra cinco cubanos luchadores antiterroristas, el tema recobra actualidad en el propio escenario y con idéntica jueza, que debe acatar la orden de reconsiderar las sentencias dictadas por ella contra tres de los falsamente inculpados.

   A pesar de que en su momento los abogados solicitaron reiteradamente el cambio de sede, tras argumentar la inviabilidad justiciera del distrito federal de Miami-Dade, donde predomina la influencia de la mafia anexionista  hospedada allí con la anuencia del gobierno de ese país, el proceso siguió adelante.

   Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes en cumplimiento del precepto de necesidad de defender a su patria cumplían la misión de informar  sobre las actividades terroristas que se fraguaban en el sur de la Florida contra Cuba y los propios Estados Unidos, fueron encarcelados allí en septiembre de 1998.

   El proceso en contra de los detenidos, incoado en Miami, sesionó durante siete meses y en su momento fue estimado el más largo en EE.UU. Acumuló más de 800 documentos con  50 mil  páginas, donde aparecen exposiciones  de 74 testigos (43 por la Fiscalía y 31 por la Defensa), incluidos altos militares y asesores estadounidenses de seguridad nacional, entre otros personajes.

   La influencia ejercida por el ambiente hostil y la prensa local fue ampliamente comentada en círculos jurídicos y entre la población que se aprestaba a seguir aquel espectáculo.

   El tres de febrero  de 2000 abogados de la defensa presentaron mociones a la jueza Joan Lenard en las que argumentaron que las sesiones debían realizarse fuera del condado de Miami-Dade, ya que “es un núcleo básico del exilio cubano anticastrista” y por tanto no existen las condiciones idóneas par un juicio justo”.

   En aquella ocasión el diario  Nuevo Herald dijo: “Los defensores creen que aquí será extremadamente difícil encontrar suficientes personas que integren un jurado imparcial para el caso”.

   La propia jueza Lenard afirmó el 16 de marzo: “Este proceso será mucho más interesante que cualquier programa de televisión”.

   El 27 de julio, la Lenard decidió que el juicio se celebraría el cinco de septiembre en Miami (después sería aplazado), y no en Fort Lauderdale, como había solicitado el abogado defensor William Norris, quien alegaba la imposibilidad de un fallo justo en esa comunidad y lo  avaló con antecedentes jurídicos.

   Finalmente, en diciembre de 2001, la señora Lenard dictó sentencias, las más drásticas que encontró, sin basamentos probatorios, como hicieron notar destacados juristas internacionales y varios jueces de  instancias de apelación.

   René González  fue condenado a 15 años de prisión; Gerardo Hernández a dos cadenas perpetuas más 15 años; Ramón Labañino a cadena perpetua más 18 años; Fernando González a 19 años de reclusión y Antonio (Tony) Guerrero a cadena perpetua más 10 años.

   Tras recurrencias en instancias procedentes, de las que emanaron dictámenes contradictorios, el más reciente, del Onceno Distrito de Atlanta, estableció que la propia jueza Lenard debe   dictar nueva sentencia para   Ramón, Fernando y Tony, con vistas a decisiones y actuaciones que constan en el expediente.

   Aunque se trata de supuestos delitos no probados, lo cierto es que un jurado manipulado y prejuiciado los admitió en Miami cuando  emitió veredicto de culpabilidad, y según procedimientos no podrán ser impugnados en la nueva vista.

   Ahora, paradójicamente, la jueza, en el propio escenario, volverá a tener el poder de decidir las sentencias. Obviamente, los abogados de la defensa  exigirán que sean emitidas dentro del “marco legal establecido”. Como hizo notar el experto jurista cubano Rodolfo Dávalos, los nuevos dictámenes podrían volver a ser apelados.

   Para ese momento, al igual que para los recursos que sobre los Cinco en general se cursan ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el cual no está obligado a aceptar el caso, sigue siendo imprescindible la movilización internacional en  reclamo de libertad para  los inocentes,  castigados en prisión durante más de 10 años por su afán de librar a los demás del horror terrorista.