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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

El MUNDO EN QUE VIVIMOS

W. BUSH O LA SOBERBIA AL FINAL DEL TÚNEL

W. BUSH  O  LA  SOBERBIA  AL  FINAL  DEL  TÚNEL

  Roberto Pérez Betancourt

    Mientras más se aproxima el final de su oscuro paso por la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, da nuevas  muestras de impotente soberbia, incapaz de comprender razones de sus  propios asesores y altos militares para no seguir hundiendo a su  país en el infierno de la guerra.   El más reciente episodio lo protagonizó el almirante William Fallon,  jefe del Comando Central de EE.UU. desde hacía un año y quien renunció el martes porque se opone a las políticas aventureras de  Washington, y en particular a la proyectada agresión contra Irán.    Aunque el secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, trató  de amortiguar el diferendo de principios con el mandatario, lo  cierto es que Fallon, cuya jurisdicción en el Medio Oriente abarcaba los territorios de Iraq y Afganistán, declaró lo contrario a la  revista Esquire, el cinco de marzo último, en un trabajo periodístico titulado: El hombre entre la guerra y la paz.   Según un despacho de la agencia alemana de prensa DPA, la citada publicación describía al Almirante como resistente a las políticas  de la Casa Blanca.    En una declaración leída por Gates a los periodistas, Fallon  expresa: "La actual vergonzosa situación, la percepción pública de diferencias entre mis opiniones y la política de la administración y  la distracción que eso causa respecto de la misión hace que esto (la renuncia) sea lo correcto por hacer".   Cabe señalar que la conferencia de prensa del Jefe del Pentágono se  sucedía cuando en Iraq aún estaba fresca la sangre de cinco soldados  norteamericanos abatidos el lunes en el centro de Bagdad, capital  iraquí, según dio a conocer la agencia AP.    De acuerdo con ese órgano, el hecho elevó a tres mil 979 la cifra de  efectivos estadounidenses muertos directamente en la nación árabe  desde el inicio de la invasión, en marzo del 2003.    Otras fuentes estiman que la cantidad de militares que han perecido  en realidad es mucho mayor, pues el parte oficial no incluye a quienes dejaron de existir entre más de 20 mil heridos en acciones de la insurgencia y fueron evacuados hacia centros hospitalarios.    Basándose en el libro: "La guerra de los tres billones de dólares",  firmado por el economista y ganador del Premio Nóbel, Joseph E. Stiglitz, y la periodista Linda J. Bilmes, analistas indican que la  guerra de Bush contra Iraq le costará todavía a la Unión unos 12 mil  millones de dólares mensuales durante el presente año.   Esa noticia se difunde en un contexto socioeconómico signado por el  inicio de la recesión en los propios Estados Unidos, y la creciente  desatención a las necesidades sociales de la población de ese país, incluidos los servicios médicos y educacionales.   Pero nada de esto parece importarle lo mas mínimo al Presidente,  quien se afana en apuntalar la candidatura de otro declarado  guerrerista, John Mc Cain, aspirante oficial del Partido Republicano  para suceder a Bush en el máximo cargo ejecutivo de la Nación.     Obviamente, el disponer del mayor poderío económico y militar del  mundo contemporáneo le ha servido al vaquero texano para ordenar la  masacre de cientos de miles de civiles iraquíes y ser el principal  responsable de la muerte de casi cuatro mil jóvenes compatriotas (AIN) (14/03/08).      

GEORGE W, BUSH ADMITE SER PARTIDARIO DE LA TORTURA

GEORGE W, BUSH ADMITE  SER  PARTIDARIO  DE  LA  TORTURA

Roberto Pérez Betancourt

     No lo ha dicho ninguna agencia noticiosa de izquierda, lo difundió la Prensa Asociada y lo han publicado los más importantes medios informativos del mundo: el presidente norteamericano George W. Bush ha admitido implícitamente ser partidario de torturar a prisioneros de guerra.    El mandatario  lo ratificó   de un plumazo al vetar el proyecto de Ley  que prohibía a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) aplicar mecanismos de tortura en sus interrogatorios, incluido el conocido como “submarino”, consistente en llevar al reo al borde de la asfixia sumergiéndole la cabeza en agua, práctica que utilizó  profusamente durante el 2007.    Para intentar justificar su acción, públicamente violatoria de los derechos humanos más elementales y reveladora de su vocación sádica, el inquilino de la Casa Blanca ha recurrido una vez más al miedo que insufló en el pueblo estadounidense después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001: el fantasma del terrorismo.    ''Este Presidente tenía la oportunidad de hacer concluir definitivamente el debate sobre la tortura, pero en lugar de ello eligió dejar la puerta abierta al uso de la tortura en el futuro'', expresó la senadora Dianne Feinstein, de la oposición demócrata e integrante del Comité de Inteligencia del Senado”, revela un cable de la AP, fechado el domingo último en Washington.    La legisladora dijo más:   Bush ignoró el consejo de 43 generales retirados y de 18 expertos de seguridad nacional, entre ellos ex secretarios de Estado y consejeros de Seguridad Nacional que avalaban la iniciativa de prohibir lo que los militares han estado haciendo todo el tiempo para arrancar confesiones premeditadas en personas sometidas al martirio.    Esas prácticas denigrantes W. las llama “estrategias que han ayudado a desarticular conjuras terroristas”.    La respuesta no se ha hecho esperar por parte de activistas de los derechos humanos, que se manifiestan públicamente para condenar la decisión de un Presidente cuyo mandato está en plena cuenta regresiva, pero no obstante se obstina en seguir acumulando odios y desprecios por parte de sus propios conciudadanos.    En realidad el proyecto de Ley vetado por mandatario aprobaba 19 diferentes métodos  de interrogación usados por los militares, los cuales aparecen detallados en un manual de campo del Ejército,  más al primer ejecutivo  norteño le parecieron demasiado pocos y leves.    Se trata del mismo   individuo que con aire solemne fue capaz de hablarle el sábado a la Nación para solemnizar su decisión de vetar el proyecto de Ley referido sin apenas sonrojarse.    Allí, y en otros escenarios, Bush cacareó   una oda al cinismo al referir la  noble misión de los miles de soldados estadounidense que manda a masacrar al pueblo iraquí, en nombre de la lucha por los derechos humanos, contra la tortura y el terrorismo.    ''La tortura es una marca negra en contra de Estados Unidos'', precisó la senadora Feinstein, reconociendo la práctica ilegal e inmoral de la CIA y de los mandos estadounidenses, cuyos actos escandalosos han trascendido a todos los confines.    De nada le ha valido a W. Bush hilvanar una relación  de presuntos ataques terroristas  evitados y complots descubiertos gracias a las  torturas aplicadas a   los prisioneros.    La presidenta de la Cámara de Representante, Nancy Pelosi, indicó que la capacidad de EE.UU. para  ser un líder mundial depende de su moralidad, no de su poderío militar.     ''Comenzaremos a reafirmar la autoridad moral intentando anular el veto presidencial la semana próxima'', precisó.    Sin embargo,  debido al margen de aprobación en cada cámara, sería complicado que el Congreso --controlado por los demócratas-- pueda dar marcha atrás al veto presidencial.    Obviamente, hace falta  mucho más que intentos y escaramuzas de tribunos para rescatar el prestigio moral del gobierno de la Unión, enlodado y ensangrentado hasta el paroxismo por un individuo que dos veces llegó a la Casa Blanca con métodos cuestionados públicamente .

 

BUSH Y SUS CONSEJOS COMO "BORRACHO SECO"

BUSH Y SUS CONSEJOS  COMO "BORRACHO SECO"   Roberto Pérez Betancourt 

  

Baltimore, Maryland, EE.UU.: El presidente norteamericano George W. Bush dijo que se apoyó en su fe para darle un vuelco completo a su vida y superar la "adicción al alcohol" y subrayó que se trata de "algo difícil de superar ", informa Pablo Martínez Monsiváis, de la Prensa Asociada, en la edición del martes último del Nuevo Herald, originado en la ciudad de Miami.    No precisa  si el mandatario, célebre por sus patinazos verbales y más por su empecinada ejecutoria bélica, que ha costado cientos de miles de muertos inocentes, mostró alguna prueba tangible de haberse curado.    Psiquiatras especializados  afirman que un alcohólico no se cura, lo sigue siendo por toda la vida, y el mérito radicaría en tener la voluntad suficiente como para rechazar los envites a libar. ¿Lo hará realmente el señor W. Bush?    Escribe Martínez Monsiváis que el usufructuario oneroso de la Casa Blanca --en trámites de recogida de bártulos--, pronunció un discurso antialcoholismo en un centro de ayuda a ex prisioneros, sin precisar la condición real de esas personas ni las causas de su cautiverio.    "Tal y como podrán recordar, yo bebí mucho en una época de mi vida", dijo Bush. ¿Por qué la audiencia tendría que recordar la adición alcohólica del Presidente de EE.UU.? ¿Acaso él está convencido de cuánto ha trascendido su vicio que, según afirma, desechó hace 21 años?    "Yo entiendo los programas basados en la fe. Entiendo que algunas veces uno puede hallar la inspiración de un poder mayor para resolver un problema de adicción", destacó W.    ¿Podría la fe (¿La fe en qué?) curarlo de su afán guerrerista?   Sospecho que las invocaciones a la fe por parte de un Presidente que ignora sistemáticamente el llamamiento de millones de madres para terminar la guerra contra Iraq y Afganistán, podrían ser consecuencia de lo que numerosos especialistas llaman la resaca del "borracho seco".    Según  personas bien documentadas, "borracho seco" es un alcohólico  que se abstiene pero está expuesto siempre a empinar el codo y, como en el caso de Bush,  puede sumirse en el delirio imaginativo de que está curado para auto complacerse con supuesta fuerza de voluntad onírica.     ¿Cómo puede Bush quedar extasiado ante la contemplación  de los ataúdes (unos cuatro mil, donde yacen "heroicos soldados" mandados a la guerra innoble), decorados con la bandera de las barras y las estrellas,  sabiéndose artífice de tanta proeza sepultada?    Nos relata el reportero de  AP que recientemente el actual ocupante de la Oficina Oval comenzó a  hablar con más franqueza de su pasado alcohólico. Y puntualiza:    "El mes anterior el Presidente exhortó a unos adolescentes en proceso de recuperación a que continuaran en su lucha contra las drogas, y dio como ejemplo su propia adicción. Indicó ahí que "la adicción compite por los afectos de una persona... uno se enamora del alcohol".    ¿Será que al aproximarse al final de su mandato, -- obviamente el ocaso político de su destino--, le ha despertado a Bush alguna rara sensibilidad por  el devenir de su alma religiosa? ¿Temerá que le pasen cuentas en el más allá?    ¿O simplemente está tratando de caer bien al final del camino para  intentar que los odios acumulados se suavicen bajo el manto evangélico del perdón al pecador confeso?    W. Bush, de 61 años, afirma que decidió dejar el alcohol tras una noche de fiesta y tragos cuando celebró su  cumpleaños 40. A partir de entonces   el ranchero tejano  inició un proceso personal que lo llevó a ser gobernador de Texas en dos ocasiones y después a ascender a la presidencia, ayudado -muy ayudado- por sus amigos terroristas de la mafia anticubana de Miami.    En los expedientes de esos socios floridanos figuran numerosas historias de alcoholismo. La  mayoría  de ellos sigue perteneciendo a la muchedumbre de  "borrachos mojados". Otros no han   tenido la delicadeza de informar  si, como W. Bush,  se pasaron públicamente al club de los "borrachos secos", donde el cinismo parece ser uno de los principales atributos. (AIN)(02/02/08).

OLVIDADOS DEL KATRINA, PESADILLA SIN DESVELO PARA W. BUSH

OLVIDADOS DEL KATRINA, PESADILLA SIN DESVELO PARA W. BUSH
Por Roberto Pérez Betancourt
 
  Más de 880 días después que el huracán Katrina azotara el sur de Estados Unidos,  inundara la ciudad de Nueva Orleans y la población se asombrara por  el increíble abandono oficial,  el gobierno de George W. Bush sigue recibiendo críticas demoledoras.
  Pero el mandatario estadounidense continúa sordo ante los reclamos de auxilio de sus propios ciudadanos y de los llamamientos de organismos internacionales.
  El representante del Secretario General de Naciones Unidas para los derechos humanos de  personas internamente desplazadas, Walter Kalin, acaba de asegurar  que los  miles de afectados por la tragedia de agosto del 2005 en  EE.UU. se parecen a los pobres de otras 
partes del mundo azotadas por catástrofes naturales.
  La implícita paradoja pone de manifiesto cómo en el país más poderoso de la Tierra, autotitulado "campeón de los derechos humanos", los desamparados de la fortuna, como 
eufemísticamente gustan llamar a los pobres, afrontan una situación social semejante a la que padecen los pobladores de las naciones menos desarrolladas y empobrecidas.
  El diario New Orleans Sun lo expresa con toda crudeza cuando recoge las observaciones del funcionario de ONU, publicadas también por otros medios de difusión norteamericanos 
y de otros territorios, y agencias de prensa internacionales.
  Durante un recorrido este mes por áreas de Louisiana y Missisipi, severamente dañadas por el ciclón en agosto de 2005, Kalin recordó que cuando los seres humanos pierden su hogar, requieren la ayuda de las autoridades para volver a tener una vida normal, y subrayó que él no ha visto eso en los sitios visitados.
  Funcionarios estadounidenses admiten que, a pesar del largo período transcurrido desde el azote del Katrina,  el 75 por ciento de los fondos monetarios que fueron aprobados  
para restañar daños siguen sin ser utilizados por "razones burocráticas", explicación que entristece a damnificados y asombra a observadores.
   La funcionaria federal Tara Wall  acotó que esa situación se prolongará durante todo el primer trimestre del año en 
curso.  Como en ocasiones anteriores, el gobierno de la Unión solo muestra enojo ante los reclamos de la ONU, y la  actitud arrogante del Presidente de esa nación sigue 
siendo ostensible cuando  su salida de la Casa Blanca entró en cuenta regresiva.
  Medios de prensa como BBC Mundo han reflejado las reiteradas negativas de la administración Bush a diversos reclamos del Comité de Derechos Humanos.
  Ellos incluyen  la necesidad de que se permita el acceso de la Cruz Roja internacional a los detenidos en campos de concentración de EE.UU. y el  cierre inmediato de todos los 
centros  e instalaciones secretas de detención usados en la llamada "Guerra  contra el Terrorismo".
  La respuesta oficial es digna de figurar en una antología del cinismo: "El Comité pierde   perspectiva y credibilidad cuando gasta su tiempo criticando más a  Estados 
Unidos que a otros países en los que no hay ni derechos  civiles ni políticos". Obviamente, quienes redactaron la respuesta dan por sentado que los damnificados del 
Katrina residen en "otros países".
  En cuanto a la situación interna en el imperio, el Comité pidió más información sobre la situación de los millones de inmigrantes indocumentados y que se revise la legislación federal y estatal sobre la pena de muerte.
  ¿Y sobre el Katrina? El Comité llamó a "incrementar esfuerzos para asegurar que los derechos de gente pobre, en particular afro- estadounidenses, se   tomen en cuenta en los planes de reconstrucción, como en el caso de la devastada ciudad de Nueva Orleans..."
  ¿Y qué se ve ahora mismo en New Orleans?
  Millares de ciudadanos olvidados siguen sin hogar,  sin recibir  ayuda de algún tipo, carecen de empleo y de asistencia médica y, 880 días después de la gran sorpresa, 
todavía no salen de su estupor: lo  paupérrimo del Tercer Mundo también se aprecia  como pesadilla en carne propia en EE.UU., sin que el señor W. Bush se desvele (AIN) (25/01/08). 
  
  

TRIBULACIONES DE UN MAFIOSO TEMEROSO

TRIBULACIONES DE UN MAFIOSO TEMEROSO

 Por Roberto Pérez Betancourt   

Lincoln-Díaz Balart, representante federal por la Florida, Estados Unidos, teme quedar desempleado en los próximos comicios cuando su escaño, como  los de su hermano Mario  e Ileana Ross-Lehtinen, se exponga a la próxima subasta electorera. Confiados en que su reconocida condición de "militantes anticastristas" les garantiza suficiente cobertura de votos para la reelección, los llamados "tres jinetes del Apocalipsis político floridano", antes  no se preocuparon demasiado por afrontar rivales en comicios anteriores. Pero este año es diferente. Los Díaz-Balart, junto a la también llamada "Loba feroz del exilio", llevan consigo la maldición Bush, de la que decenas de políticos huyen desaforadamente,  por temor a ser arrastrados en los días finales de quien se ha ganado la caracterización de "más repudiado presidente estadounidense que haya pisado la Casa Blanca". Enterado de maniobras para disputarle  su escaño en el Congreso, al igual que  a sus otros dos compinches, Lincoln acaba de declarar al Nuevo Herald de Miami  que  se trata de "una reacción al trabajo que él ha desarrollado en Washington durante ocho mandatos seguidos, por mantener una política dura hacia el régimen de Cuba". En realidad pudo haber sido más explícito y recordar que tanto él, como la Ross-Lehtinen, han abogado públicamente por el asesinato del Presidente Fidel Castro, mediante expresiones que aparecen registradas en la prensa plana y en los récords de emisoras de televisión del sur de la Florida. También pudo alardear de su contubernio con connotados terroristas de origen cubano que se refugian en la ciudad miamense, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila, a quienes defiende públicamente, artífices intelectuales del sabotaje del avión de Cubana que  causó la muerte de 73  personas en 1976. En su "expediente de servicios prestados al anexionismo de la Isla", aparecen también sus coaligados servicios con Mario e Ileana en el Congreso federal para obstaculizar cualquier iniciativa de otros representantes, que conlleve suavizar o levantar el bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. aplica contra la ínsula prácticamente desde enero de 1959. Muchos de los beneficios económicos recibidos por la triada de representantes --de la cual se enorgullece lo más rancio de la aristocracia contrarrevolucionaria asentada en la urbe floridana--, a lo largo de las ultimas décadas, ha provenido de los presupuestos aprobados en Washington con intención de desestabilizar al gobierno cubano, una industria muy rentable. Recordemos que para  el año fiscal 2007, el Congreso estadounidense aprobó  36 millones 100 mil dólares de fondos federales solo para ilegales emisiones radiotelevisadas contra Cuba, y tengamos presente que la proposición inicial partió del representante Lincoln-Díaz Balart. Aunque tuvo que reconocer la inefectividad de esas transmisiones radiales  y admitió con cinismo que los programas de TV Martí jamás se han visto en la Isla, se ufanó por los renovados millones de dólares disponibles para sus amigos, de los cuales él es uno de los  beneficiarios en especie e influencias. Lo sorprendente del nerviosismo de Lincoln es que los demócratas todavía no anunciaron candidatos específicos para rivalizar con los "tres jinetes...", aunque  han dejado entrever  nombres de posibles aspirantes, entre ellos los de Raúl Martínez, ex alcalde de Hialeah, y Joe García, presidente del partido Demócrata en Miami-Dade.   Al respecto, Álvaro Fernández, activista de Miami que favorece la ampliación de  nexos con la Antilla Mayor, habría anunciado la intención de destronar a los Díaz-Balart "para comenzar a cambiar las cosas en relación con Cuba". La aprensión de los hermanos se justifica luego que la Oficina de Contraloría del Congreso revelara casos de uso inapropiado de la"ayuda estadounidense a la disidencia interna en Cuba", como eufemísticamente llaman al dinero de contribuyentes norteamericanos que el gobierno Bush utiliza para pagar a su grupúsculo de  mercenarios dentro del territorio caribeño. ''Ellos (los demócratas) creyeron que con ese informe se iba a quitar la ayuda a la disidencia. Como no lo lograron, ahora nos quieren quitar a nosotros, porque con nosotros allí no pueden hacer nada'', acotó Lincoln Díaz-Balart. Para rematar un final clásico de cinismo heredado, Lincoln subrayó en las páginas del Herald: ''No nací congresista ni espero morir congresista, pero creo que es importante que este cargo se mantenga siempre en mano de alguien con integridad''.

  Recuerdo: Integridad viene de íntegro que significa: persona recta, proba, intachable.

Políticos de EE.UU. salen a pescar votos en mar de inmigrantes

Políticos de EE.UU. salen  a pescar votos en mar de  inmigrantes

 Por Roberto Pérez Betancourt

Sin apenas ruborizarse, los políticos norteamericanos  se lanzan a pescar votos en el revuelto mar de los inmigrantes hispanos, apenas  comenzados los preámbulos de las postulaciones partidistas para el  bisiesto 2008, el de las presidenciales.

También será  año de las olimpíadas de Beijing, y pareciera que  los aspirantes a un acta de representante o senador, y más aún,  esperanzados en heredar el sillón de W. Bush en calidad de usufructuario oneroso,  quisieran emular en fortaleza de cara para convencer a los hispano parlantes  de que ellos encarnan la  salvación de alcanzar el sueño en la “tierra prometida”.

Ahí tenemos  los guiños  que prodigó   Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York, a los inmigrantes,  en un debate televisado el domingo último en el sur de la Florida, cuando dijo que “los hispanos vinieron a Estados Unidos para ser americanos y nos hacen mejores a todos”.También se sumaron a la pantomima Mike Huckabee y Mitt Romney.

La reseña desde Washington del corresponsal Antonio Ascaño, del diario El País, recuerda  que el partido Republicano, de Giuliani, ex alcalde de Nueva York, aceleradamente pierde votos de los latinos que retornan al partido Demócrata. Son precisamente los hispanos los integrantes del grupo étnico de mayor crecimiento en Estados Unidos.

La última encuesta del Instituto Pew sobre este asunto, publicada la semana pasada, afirma que el voto hispano se inclina por los candidatos demócratas por una diferencia de 57 por ciento  frente al 23 por ciento, lo que representa un margen de 34 puntos.

Los otros aspirantes republicanos presentes en la justa oral también regalaron piropos a la audiencia hispana, y se esforzaron para ocultar que solo unos días antes todos ellos  habían  respaldado un plan para forzar el retorno a sus países de  12 millones de ilegales que se calculan  en EE.UU.

Tampoco dijeron que  han apoyando medidas drásticas contra la entrada de trabajadores desde la frontera sur, como la construcción de un nuevo muro antes del año  2010.

Los políticos saben que en el sistema electoral  estadounidense vale todo, especialmente  la demagogia y la mentira, siempre que  sepan disfrazarlas  con frases melifluas que capten simpatías entres votantes. No importa que después de electos se olviden absolutamente de lo prometido.

Pero los todavía  aspirantes a candidatos no olvidan que ante todo ellos  necesitan satisfacer  expectativas racistas y xenofóbicas  de quienes verdaderamente dirigen el país desde el poder económico y financiero, porque en primer lugar son estos los que aportan los fondos monetarios multimillonarios que  los políticos necesitan para aspirar a cualquier acta  en las urnas.

Pocos  se escandalizan de esa realidad en EE.UU., porque forma parte del sistema establecido, insuflado constantemente a través de los medios de difusión masiva donde se presenta como la esencia misma de la democracia representativa, ocultando, por supuesto, que se trata de un gran chasco.

Solo   quienes van tomando conciencia de la realidad imperante,  aun desde  posiciones desventajosas, luchan contra la injusticia impuesta y tratan de abrir los ojos a millones inmigrantes, convertidos en ciudadanos norteamericanos con derecho al voto, para que presionen a los políticos con su potencial electoral.

Recuerdan  analistas del panorama  estadounidense  que fueron  mentiras y  falsas promesas las que permitieron a W. Bush captar buena parte del tradicional voto de los inmigrantes, y  fue su segmento de origen cubano y ascendencia batistiana,  entrenado en fraudes mayúsculos, el que puso la tapa al pomo y lo sentó dos veces en la silla presidencial.

Esas falsedades van saliendo a la luz en forma de calamidades

que trascienden y  provocan la fuga del  entorno Bush de sus otrora fieles “cerebros servidores”,  arrastrados por la maldición de Iraq, Afganistán y  la propia represión que han impuesto a sus  conciudadanos, mediante leyes que  de facto conculcaron derechos civiles  alcanzados tras años de batallar en las calles.

Todo eso tiene un precio impagable con devaluados dólares. Lo saben los aspirantes al hacha del verdugo. Por ello lanzan anzuelos a diestra y siniestra, y, como Alicia en el País de las Maravillas, tientan a la suerte, corren detrás de un conejo o de una llave que les abra la puerta mágica por donde escapar. Nadie se sorprenda. También es típico del sistema.

ECOS, VERDADES, SIGNIFICADOS Y SENTIMIENTOS

ECOS, VERDADES, SIGNIFICADOS Y SENTIMIENTOS Por Roberto Pérez Betancourt Cierra octubre, luego de intensos debates en foros internacionales sobre nuevas amenazas proferidas por el presidente norteamericano George W. Bush contra Cuba, denuncias de este país en la ONU, más discusiones en  la Asamblea General de ese organismo internacional, que supuestamente debiera tener facultades para arreglar los diferendos, enderezar entuertos y dictar conductas éticas a los descarriados, pero que no cumple en la práctica ninguno de esos roles, al menos con la seriedad, justeza y prestancia a las que en teoría vendría obligada una concertación de países cuyos representantes gastan tiempo y dinero en deliberar, trasegar influencias, presionar, meter miedo, llorar a moco tendido, pero ocultamente, sonreír, conspirar y muchas veces en aguantarse para no proferir justamente  palabras que don Quijote dijera, las cuales, aunque trato de olvidar, de vez en cuando me vienen a la boca con deseos de estallar, pero como buen diplomático, las trago, una y otra vez,  y sigo aguantando, hasta que un día, lo sé, revienten y su explosión me mande directo y sin retorno al camposanto, donde ocuparé el también transitorio espacio mínimo que me corresponde hasta que el tiempo, implacable, dé cuenta de mi, convertido  puñado de polvo de estrellas … Votan también en la ONU, y después los más fuertes del Planeta siguen haciendo lo que les viene en gana. Se burlan. Es así la verdad, monda y lironda. Pero… …Sucede también que aunque los bravucones del barrio metan miedo con sus músculos de acero y sus bien dotados almacenes de armas nucleares, de vez en cuando lo intangible, pero sentido, que llamamos dignidad, sale a flote, a pesar de todo, y los más débiles pueden respirar satisfechos y hasta llegar a pensar que no toda la suerte está echada.   Sucedió el martes 30 en la Asamblea de la ONU.   Otra vez, por decimosexta ocasión en la historia reciente (¡16 veces, Dios mío!)  en que los más gritan al autotitulado Gendarme del Globo que “recoja pita”, es decir, que enmiende, rectifique, modifique, cambie su conducta contra una pequeña isla del caribe, cuyo único pecado universal ha sido contestar, responder, no dejarse ofender, sacudirse las cadenas, empinarse y gritar y volver a gritar al gigante ciclópeo que su único ojo, por donde mira según sus intereses y los de nadie más, cada día aumenta la miopía que le impide ver un poco más allá de sus narices a quienes por razones que solo saben Dios y el Diablo, les ha tocado esgrimir las riendas y poseer la clave del botón mágico que podría mandarnos a todos, a ellos también, al basurero eterno de la historia, convertidos en ceniza remanente de explosiones nucleares no reciclables.  184 países  (¡184!) volvieron a decirle al presidente norteamericano que termine el bloqueo (embargo le gustan llamarlo en la Casa Blanca y en las redacciones de medios que cuentan con poderosa$ razone$ para hacerlo). Golpe en el mentón: NOCAO fulminante, recibió el pequeño  Bush. Días antes había exhortado al Mundo a que se le uniera como injusto verdugo para apretar más el lazo alrededor de los cubanos. El mundo le respondió con un nuevo golpe, contundente, inmensamente mayoritario, aunque no definitivo, porque, por esas cosas del mundo civilizado, aunque los más quieran, no pueden. Los menos, pero más letales siguen haciendo los que les da la gana. La abismal diferencia de 184 votos a favor y solo 4 pequeños, diminutos, impotentes esperados, en contra, demuestra varias cosas. Primero: Estados Unidos no puede imponer su voluntad imperial al concierto  de naciones en temas que abiertamente violan el derecho internacional, porque esos pueblos se sienten agredidos y  se saben víctimas potenciales de los mismos atropellos que desde hace casi 50 años sufre el pueblo de cuba.    2do:  El desprecio de los gobiernos de países desarrollados y pobres por los llamamientos de W. Bush a sumarse al genocidio de Estado que practica contra Cuba ha sido ejemplarizante, pues  solo unos días después  que el usufructuario oneroso de la Casa Blanca convocara abiertamente a una cruzada internacional de estrangulamiento contra la nación cubana, el resultado de su exhortación demencial ha sido una trompetilla colectiva de 184  manos pulsando el botón del SI por Cuba, más  decenas de oradores que cantaron las 40 al Imperio, con matices más o menos subidos, pero todos ellos con la claridad expositiva de lo que no se está dispuesto a consentir: que le atropellen  su dignidad.  3ro:   La soledad del imperio es tan abismal, que ni siquiera la prensa controlada por la derecha reaccionaria, la que  maneja los grandes espacios informativos del mundo, en periódicos, emisoras de radio,  televisión y en Internet, ha podido soslayar el impacto que ha tenido la derrota del Imperio en la ONU, so pena de quedar desnuda ante los ojos y oídos de cientos de millones de personas que, gracias precisamente a la globalización de la información, de alguna forma se enteraron del suceso: Nocao fulminante en el ring de Naciones Unidas para Bush y sus acólitos, incluida la mafia anexionista de Miami. Para la inmensa mayoría de los cubanos de la Isla el martes fue día de fiesta porque la mayoría retroalimentó sus esperanzas, después porque la esperanza es el alimento del optimismo, y más acá porque el optimismo fortaleza la resistencia. Noventa millas al norte de la ínsula antillana, un buen segmento, un creciente pedazo de la emigración económica en Miami, también disfrutó la votación frente a una minoría cavernícola pero con poder de $$$ e influencias y expediente de terrorista entrenado y perdonado por el amo, aunque esa masa que salió de Cuba en “busca de libertad” según cacarean  plumíferos rentados, no pueda gritar su sentimiento verdadero, ni siquiera insinuarlo, ni hasta pensarlo por temor a que el subconsciente traicione y hasta pueda hablar dormido.. Pero la verdad, la verdad verdadera, como diría mi amigo Pepito el de los cuentos traviesos, mucha de esa gente que emigró y está en Miami por dentro lleve la contentura de ver derrotado al imperio en la ONU, una vez más. Es así, porque los que digo  un día saltaron el charco de 90 millas hacia el norte (revuelto y brutal lo llamó José Martí) en procura de  resolver mejor  acuciantes necesidades existenciales, muchos con la idea de enviarles ayuda económica a familiares en la Isla, sobre todo de orden  material, todavía albergan la semilla del sentimiento patrio, de la enseñanza primaria, del grito de Maceo y del ejemplo, por qué no, de la dignidad global de su pueblo. Ecos, verdades, significados y mucho Sentimiento que no se lavan con detergente, ni siquiera de los que se anuncian en el Miami Herald o en el Nuevo Herald de Miami.   

►W. BUSH PREFIERE MATAR, QUE SALVAR VIDAS INFANTILES

►W. BUSH PREFIERE MATAR, QUE SALVAR VIDAS INFANTILES   Por Roberto Pérez Betancourt    Importantes medios de prensa del mundo coinciden en destacar que George W. Bush se despojó de algún resto de pudor y se inclinó por seguir matando cada día en Iraq y Afganistán y no salvar vidas de niños

en su propio país.

    En vez de bajar el pulgar como hacían los antiguos emperadores romanos, el usufructuario de la Casa Blanca vetó la ley aprobada por el Congreso de EE.UU. para ampliar la cobertura médica infantil en 35 mil millones de dólares, y en cambio optó en insistir que el legislativo otorgue otros 190 mil millones para seguir guerreando en el Medio Oriente.   Según la Ley, aprobada por  demócratas y  muchos republicanos, el dinero necesario para beneficiar por cinco años a cuatro millones más de niños, se obtendría aumentando de 61 centavos a un dólar  el actual impuesto federal a los cigarrillos.   Para la lógica del poder representado por W. Bush, según sus propias declaraciones, es mejor que las familias se esfuercen en pagar a  compañías de salud, del sector privado, y así no elevar los gastos del Estado, porque estos son más necesarios   para comprar armas, municiones, aviones y explosivos, acorde con "mantenerse fiel a los principios republicanos".   Obviamente hay cuentas y cuentas. La lógica de los asesores del Presidente afirma que son más los norteamericanos con derecho al voto que fuman y no tienen hijos, que los no adictos a la nicotina o podrían beneficiarse con la ampliación del seguro médico para niños, por lo cual la cuestión ética y moral queda reducida a suma y resta, en función de las elecciones del año 2008.   Pero, según encuesta reciente de la cadena ABC y el diario Washington Post, el 72 por ciento de los estadounidenses aprueba ese proyecto de ley conocido como SCHIP.   La decisión de W. Bush de inmediato provocó repulsa de los demócratas - mayoría en ambas cámaras legislativas- y fuertes críticas de los  republicanos, horrorizados de que el declive de su Presidente los arrastre cuesta abajo en sus próximas aspiraciones electoreras.   En verdad, la decisión del Ejecutivo no debiera sorprender tanto, pues se enmarca dentro del más rancio conservadurismo de extrema derecha, incapaz de comprender la importancia de favorecer a niños de  capas sociales  desposeídas en el país más rico y desarrollado del mundo.   En la práctica, unos seis millones de infantes norteamericanos, por razones técnico- burocráticas, no clasifican actualmente para recibir  beneficios del seguro llamado Medicaid, y el "plumazo" de Bush les  borra por ahora la  esperanza de lograrlo.   La paradoja, expuesta ante los ojos de quien quiera ver, es que el propio W. Bush y su flamante equipo de expertos para lograr una "transición en Cuba", afirman que garantizarán asistencia sanitaria a los niños de la Isla. ¿Cómo creerles, si les niegan servicios básicos a la grey infantil dentro de sus propias fronteras?   Por supuesto, quienes están al tanto de los logros alcanzados por la Revolución cubana en casi 50 años, saben que en la mayor de las Antillas todos  los niños son   privilegiados  en temas de salud y educación, en igualdad de beneficios gratuitos, sin exclusiones.   Al comentar la noticia, la Agencia Francesa de Prensa recuerda que los políticos demócratas continúan cosechando fracasos frente a cuatro vetos del Presidente en temas cruciales,  como la guerra contra Iraq, por lo que también pierden confianza ante los electores de cara a los comicios generales del próximo año.   De lo que la mayoría dentro y fuera de Estados Unidos no alberga dudas, es que el comentado veto presidencial agrega un nuevo escándalo a la ejecutoria de un individuo a quien quedan 15 meses en el cargo, y que pasará a la historia como el más inepto, arrogante y repudiado en la patria de Lincoln.