Blogia
DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

El MUNDO EN QUE VIVIMOS

Aniversario 225 de Simón Bolívar, hombre de cuatro siglos

Aniversario 225 de Simón Bolívar, hombre de cuatro siglos

Roberto Pérez Betancourt

 

  

Nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y fue nombrado a la usanza con  extenso patronímico: Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco. Sin embargo, su epopeya fue de tal magnitud que bastaría un simple apelativo para denotar toda su grandeza: El Libertador.  

   Este año se conmemora el aniversario 225 del natalicio de Simón Bolívar,   cuya trascendencia histórica rebasa cuatro siglos, se proyecta hacia el futuro y junto al pensamiento y la obra de otros grandes de América, sirve de acicate para impulsar los ideales  de unidad regional y de amplia justicia social para los pueblos americanos al sur del Río Grande.

   Los padres de Simón Bolívar, Don Juan Vicente Bolívar y  Ponte, y doña María de la Concepción Palacios y Blanco, fallecieron en fecha temprana y el niño quedó huérfano a los nueve años, aunque sus biógrafos coinciden en afirmar que recibió  excelente educación de sus tutores, especialmente de Simón Rodríguez.

   Bolívar accedió a las  principales fuentes del saber ilustrado de finales del siglo XVIII, y alimentó su acervo con el pensamiento de notables filósofos, viajó por Europa y conoció a importantes protagonistas de la historia y las ciencias contemporáneas, como Napoleón Bonaparte y Alejandro de Humboldt.

   Imbuido de las ideas liberales, signo definitorio que trazaría su ejecutoria futura, expresada en 1805 cuando  juró en Roma la decisión de no descansar hasta obtener la liberación de su país de la dominación española.

   La voluntad férrea como principal arma sirvió al Libertador para asimilar  conocimientos de guerra que no tuvo en su formación temprana, en tanto, su preclara inteligencia le posibilitó elaborar  y fundamentar  razones  de la lucha independentista que insufló a las grandes masas del continente para bregar por la vida y el futuro fundacional de las patrias latinoamericanas.

   Su gran sueño, formar una confederación con las antiguas colonias españolas, fue muy adelantado para la época en que le correspondió batallar, pero a la vez  devino  constante acicate para sus acciones temerarias tras la liberación de Venezuela.

   Cruza los Andes y vence en la batalla de Boyacá (1819), que posibilitó la liberación del entonces Virreinato de Granada, e integra la Gran Colombia  (abarcadora de los extensos territorios de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá), donde ejerció la presidencia.

   Sucesivas batallas con la colaboración de otros grandes patriotas americanos, Pichincha, en 1822 y la definitiva Ayacucho, 1824, pusieron punto final al dominio colonial español en el cono sur americano. Posteriores acciones militares también decidieron la integración de Bolivia y Perú, donde igualmente fue Presidente en distintos períodos.

   En 1827, debido a rivalidades personales entre los generales de la revolución, explotaron guerras civiles que destrozaron la unión sudamericana por la cual Bolívar había luchado. Triste por las guerras de fracciones, enfermo de tuberculosis, según constatan historiadores, el Libertador murió el 17 de diciembre de 1830, a los 47 años de edad.

   La esencia libertaria del pensamiento y el ejemplo revolucionario de Simón Bolívar ha nutrido a importantes patriotas americanos a lo largo de los dos últimos siglos, quienes lo han reconocido en sus obras y discursos.

   Entre ellos destacan  José Martí, Apóstol de la independencia de Cuba; Fidel Castro, artífice de la revolución antiimperialista en la Isla, cuyo ejemplo y acción han trascendido con fuerza movilizadora y creativa a  naciones hermanas de Latinoamérica y África, y Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, impulsor hoy del socialismo en el siglo XXI.

   Habida cuenta la influencia real del pensamiento bolivariano en los avances democráticos que   se constatan en  naciones latinoamericanas, y  las proyecciones de justicia social que se avizoran en otras, es incuestionable que la obra del Libertador no se puede constreñir al tiempo finito que le tocó vivir, porque ella se expande en cuatro siglos y aún  apunta hacia el fututo

EE.UU.: 45 años de robo institucionalizado contra Cuba

EE.UU.: 45 años de robo institucionalizado contra Cuba

Roberto Pérez Betancourt

 

 

  En los 45 años transcurridos desde que el ocho de julio de 1963 el gobierno norteamericano estableciera las llamadas “regulaciones para el control de los activos cubanos”, administraciones de ese país han robado 170 millones 233 mil 536 dólares del patrimonio cubano depositado en bancos estadounidenses.

   La medida tuvo   antecedentes en febrero tres de 1962 cuando el presidente John F. Kennedy  ordenó  a los Secretarios del Tesoro y de Comercio  instrumentar la prohibición de importar todos los productos de origen cubano, así como reforzar la prohibición de  exportaciones norteamericanas hacia la Isla.

   Tras la derrota sufrida por EE.UU. en su invasión mercenaria de Playa Girón (Bahía de Cochinos) en abril de 1961, era evidente el propósito  de chantajear al gobierno de La Habana, a poco más de cuatro años de ejercicio del poder revolucionario.

   En 1963 se suspendieron  las operaciones financieras en dólares mediante bancos estadounidenses y se embargaron los bienes cubanos en ese país, estimados entonces en unos 30 millones de dólares.

   Con el transcurso de los años se fueron incrementando los fondos congelados de Cuba  a costa de entidades estatales y ciudadanos cubanos,  transferencias bancarias bloqueadas y otras fuentes. 

   Un reciente informe de la Oficina de Control de Activos  Extranjeros  del Departamento del Tesoro al Congreso de  Estados Unidos, reveló que los activos monetarios de Cuba  ascendían a 268,3 millones de dólares congelados cuando la codicia despertó iniciativas a los ladrones de “cuello blanco”.

   Mediante prácticas mafiosas los confabulados  han  saqueado a la Isla más de 170 millones de dólares desde 1963, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba a Naciones Unidas en 2007.

   Esa cantidad forma parte del perjuicio de más de 129 mil millones de dólares que, según   Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios de Cuba, ha causado en 45 años el bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. contra instituciones y familias cubanas, por la adición de sucesivos edictos y leyes extraterritoriales.

   Para esquilmar los fondos cubanos, las autoridades norteamericanas se han valido de  componendas leguleyas  al amparo de su arbitraria legislación,  con la explícita complicidad de varios presidentes y del propio Congreso norteamericano.

   También se han servido de tramposos testimonios de presuntos afectados con el fin de  favorecer descaradamente a representantes de la mafia terrorista que se hospeda en Miami bajo  protección oficial.

   Las decisiones judiciales se han basado en mentiras reiteradas y en  amañados fallos de cortes de la Florida, carentes de fundamentos jurídicos reales, procesos que  ilustran el grado de corrupción en la impartición de justicia en EE.UU. por medio del robo institucionalizado  contra Cuba. (AIN) (08/07/08).

Che Guevara, muerte y resurrección de una leyenda viva

Che Guevara, muerte y resurrección de una leyenda viva

Roberto Pérez Betancourt

 

   Los restos mortales de Ernesto Che Guevara de la Serna y de otros de sus compañeros en la guerrilla boliviana fueron hallados y exhumados el 28 de junio de 1997, hace 11 años, y desde entonces los acoge la tierra cubana, donde su memoria es objeto de veneración en el Memorial erigido en Santa Clara, ciudad en la cual libró importantes acciones guerrilleras en 1958 cuando la lucha contra la tiranía.

   El Che, de quien se acaba de conmemorar los 80 años de su natalicio, fue médico, político, guerrillero internacionalista y uno de los líderes de la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro, que tras poco más de dos años de lucha armada derrocó a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista, el primero de enero de 1959.

   Cuando asesinaron al Guerrillero Heroico, el nueve de octubre de 1967, por orden de la Central de Inteligencia norteamericana (CIA), luego de ser la víspera herido y capturado vivo por el ejército boliviano en la Quebrada del Yuro, los protagonistas de la muerte y sus ejecutores creyeron haber acabado con su ejemplo y sus ideas revolucionarias.

   Ni imaginaban, ilusos, que aquel paradigma quedaría impreso en la mente de millones de seres humildes del continente latinoamericano, y rebasaría las fronteras hemisféricas para expandirse por el mundo, hasta alcanzar la veneración de leyenda viva, resurrección real de propósitos libertarios que se materializan hoy en nuevas luchas y logros de justicia social.

   Era tanto el miedo que los asesinos tenían a esa fuerza intangible del pensamiento revolucionario, que tras el crimen ocultaron los cuerpos del Che y de sus compañeros, en un intento de hacer olvidar su imagen y la epopeya que encarnaron.

   A partir de 1995, científicos cubanos iniciaron la minuciosa búsqueda de las tumbas clandestinas, guiándose por referencias creíbles de colegas, habitantes de Vallegrande y sus alrededores, investigaciones y rigurosa metodología, que permitieron ir encontrando tumbas aisladas, hasta que el 28 de junio de 1997 resultó hallado el enterramiento de varios cuerpos, entre ellos el de Guevara de la Serna.

   Los doctores Luis Herrera y Ricardo Leonard han explicado públicamente las pruebas de ADN practicadas a los restos óseos del Che, lo cual permitió, sin margen de error, ratificar que el cadáver hallado en la fosa de Vallegrande correspondía al guerrillero.

   El doctor Jorge González, quien dirigió el equipo cubano en esa hazaña, ha precisado que la comparación de una carta dental constituyó otra prueba irrefutable de que los restos pertenecían al Che.

   Todos los elementos científicos aportados han dado rotundo mentís a los amanuenses pagados en Estados Unidos para tratar de borrar las huellas reales de Ernesto Guevara sobre la Tierra e incluso dudar de la autenticidad de los hallazgos, como si trataran de negar la existencia misma de un hombre a cuya memoria los campesinos bolivianos rinden homenaje de santo y mártir.

   Expertos catalogan de muy valiosos los cinco volúmenes de información recopilada y el documental fílmico sobre el diario bregar de muchas personas e instituciones de varios países que participaron, junto a los científicos cubanos, en la misión de rescatar hace 11 años las reliquias óseas.

   Más allá de lo material perecedero, y de los símbolos pétreos del recuerdo, la resurrección del Guerrillero Heroico es hecho real que ocurre en el campo de la ética, el ejemplo y las ideas dimanadas de su verbo y su ejecutoria. Basta asomarse a cualquier ventana del convulso mundo actual para comprobar, más allá de cualquier metáfora, que Che camina y combate

Salvador Allende, un siglo de perdurable existencia

Salvador Allende, un siglo de perdurable existencia

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 Confiaba  Salvador Allende Gossens en  la tradición democrática de su pueblo cuando su verbo culto y sereno sonaba a redención socialista y dibujaba el futuro que  ansiaba, sin distinción alguna, para los latinoamericanos de variados acentos, para los humanos  todos. Así sigue soñando este hombre de cumpleaños: un siglo de perdurable existencia, más allá de balas y traiciones.

   Nació Allende en la ciudad puerto de Valparaíso el 26 de junio de 1908, la  misma donde viera antes la luz Luis Emilio Recabarren,  creador del movimiento obrero y fundador del Partido Comunista de Chile.

   Tras una exitosa campaña de Unidad Popular,  el socialista Allende ganó la presidencia   y gobernó entre 1970 y 1973, caracterizándose por impulsar leyes que intentaban consolidar  avances  de  justicia social mediante el  rescate de los importantes recursos naturales y económicos de su país, incluida la nacionalización de la explotación minera.

   Tal práctica política y administrativa dentro de la estructura  de un sistema clásico   capitalista, regido por leyes de ganancia e intereses hegemónicos extranjeros, llevó al gobierno de Unidad Popular a continuos choques antagónicos  con los clásicos dominantes de las principales fuentes de riquezas y medios de difusión masiva de Chile.

   Confiando siempre en la institucionalidad del Estado, apoyado por la voluntad política de  obreros y campesinos explotados, pero sin percatarse a tiempo que se fraguaba la gran traición, encomendada a los más inescrupulosos elementos militares puestos a las órdenes de la Agencia de Inteligencia de EE.UU., físicamente desarmado, Allende intentó asaltar el cielo.

   Fue traicionado y derrocado por el ejército  dirigido por fascistas, entre los que destacaría la siniestra figura de Augusto Pinochet, erigido después  en el gran dictador del pueblo chileno y , junto a otros de su misma calaña, protagonista de la larga noche de masacres y torturas a los revolucionarios.

   El  11 de septiembre de 1973, luego de su postrer alegato al pueblo y al mundo,   Allende  murió en el Palacio de La Moneda, sede del gobierno, mientras  era atacado salvajemente por aviones, cañones y fusiles.

   La Fundación Salvador Allende de Chile presentó recientemente un cronograma para recordar el nacimiento de este patriota, bajo el lema Cien años, mil sueños…

   El 20 de enero de 1959 Salvador Allende se empapó de entusiasmo en La Habana con el triunfo de la Revolución cubana, el primero de ese mes, y entabló relaciones de amistad con sus líderes. Entre estos había un hombre  de su misma profesión de médico, cuya personalidad,   mucho y poco a la vez, se   le parecía: el Comandante Ernesto Che Guevara.

   Años más tarde, Allende   recordaría que de su primer encuentro con el Guerrillero Heroico guardaba como un tesoro el libro Guerra de guerrillas, que aquel le obsequiara con una dedicatoria de trascendente contenido: “A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo. Afectuosamente, Che".

   Al conocer la noticia del asesinato de Che en Bolivia, Allende comentaría: “…me causó un pesar profundo. Comparto el dolor de miles y miles de mis compatriotas”.

   Posteriormente, siendo Presidente del Senado chileno, se entrevistó con los sobrevivientes cubanos de la Guerrilla boliviana, a quienes otorgó  amparo y facilitó su desplazamiento para salir del Cono Sur. Escribiría entonces:   “…Cuando llegaron aquellos guerrilleros que acompañaban al Che yo estuve con ellos en Iquique… (después en otras localidades) Pombo y otros firmaron aquel libro Guerra de guerrillas, que yo llevaba, y ellos escribieron lo siguiente: “En el libro que le obsequió el Che queremos que queden estas palabras como homenaje de los que fuimos sus compañeros de la guerrilla boliviana”.

   Allende, como Che y otros de semejante estirpe invencible, siguen viviendo en la conciencia de los pueblos que se inspiran en sus ideales y ejemplos para seguir combatiendo por la libertad total .

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

 

Antídoto para males socioeconómicos congénitos

 

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   El precio del petróleo emula con el récord olímpico de salto de altura y rebasa el listón, a 126 dólares el barril, poniendo a temblar a los pequeños inversionistas en el mundo del capital y la especulación.

   A su vez, los combustibles disparan los precios de todas las mercancías,  desatan la inflación y frenan el consumo y el desarrollo económico,  abriendo las puertas a crisis económicas.

   Los alimentos emulan con el hidrocarburo desde que los sesudos especuladores lanzaron la diabólica idea de utilizar cereales y granos básicos para incrementar la fabricación de etanol. 

   Además de emborrachar a más  personas, prodigan su cuota de alcohol a los automóviles, en detrimento de la alimentación de los más humildes de la tierra,  incapaces de pagar los multiplicados precios de aceite, arroz,  trigo y otros productos agrícolas de su tradicional dieta, sustento de la vida misma.

   Esas  personas se han lanzado a las calles de muchos países capitalistas para gritar su hambre incontrolable, el peor del los dolores que pueden padecer los seres vivientes, en especial los humanos, y en particular los niños, cuyas lágrimas de impotencia, al clamar por un poco de comida, estremecen los cimientos de la civilización.

   Es esa una parte del panorama actual que nos rodea, de la cual nos alertara Fidel Castro, no ahora, que los hechos retumban en todos los medios de difusión masiva del mundo, sino desde antes, cuando solo se escuchaba la voz del Líder de la Revolución Cubana.

   Aquellos que desde las sedes imperiales no querían oir, hoy se alarman, porque los hechos se les escapan de las manos.

  No pueden controlar la inflación en sus países, como no puede la Administración norteamericana impedir la crisis económica que asombra a los propios estadounidenses, incrédulos de que su país, el más rico del Planeta, no pueda dar de comer a más de 40 millones de sus habitantes.

  De espaldas a sus propias realidades socioeconómicas, el gobierno de EE.UU. mata cada día a cientos de humanos con bombas y metrallas, y a decenas de miles más, condenados al hambre perpetua por la explotación a que los someten  las transnacionales.

   Mientras tanto, en toda Cuba, alertas siempre, los cubanos siguen hacia adelante, con sus problemas y  aciertos,  cada vez más convencidos de que solo el socialismo  es el antídoto universal para los males socioeconómicos congénitos del mundo.

 

  

 

Discriminación: clave de la hipocresía institucional

Discriminación: clave de la hipocresía institucional

 

Roberto Pérez Betancourt

 

Derechos humanos en EE.UU. (III)

 

   Según  tiras cómicas y de aventuras,  películas de Hollywood y  propaganda oficial del gobierno de EE.UU., este país, el de mayor poder económico y militar, es campeón mundial de la democracia y los derechos humanos. ¿Será verdad o mentira?

   La realidad que se vive segundo a segundo en los 50 estados de la Unión, muestra un panorama muy diferente al que quiere hacerse ver a sus propios residentes, y  a los de otras naciones, muchas de las cuales son también víctimas del hegemonismo estadounidense.

   Todavía hoy la discriminación racial continúa siendo un problema social profundamente arraigado en la sociedad norteamericana, donde las minorías  de origen afro, latino  y de otras etnias, ocupan  segmentos inferiores en los ámbitos económicos y de acceso a servicios educacionales y de salud.

   En términos relativos esos grupos poblacionales aparecen en primer plano en los indicadores de delincuencia,  marginalidad, víctimas de abusos sexuales y  chantajes, exclusión social, población carcelaria y mendicidad, entre otros.

   Estadísticas oficiales afirmaban en agosto de 2007 que los ingresos monetarios medios de  familias negras en EE.UU. eran 39 por ciento inferiores a los de las blancas, y del 28 por ciento menores en  las de origen latino.

   En el año 2006 la tasa de pobreza entre los negros triplicaba a la de los blancos. La de los latinos  duplicaba a esta última. En  la de salud, 20 por ciento de los primeros no disponían de seguro. El índice ascendía a más del 34 por ciento en los latinos,  mientras que en el sector de los blancos rebasaba el 11 por ciento, obviamente correspondiente a los pobres.

   Similares características  presentan las personas afectadas por el SIDA. The Washington Post reportó el 26 de noviembre de 2007  que  80,7 por ciento de los tres mil 269 casos que padecían esa pandemia, entre los años 2001 y 2006, correspondían a población  negra, cuyo riesgo de infectarse era  siete veces superior por sus inferiores condiciones de vida.

   También las cifras son elocuentes sobre la discriminación que sufren las personas al buscar empleo, donde los  factores étnico y sexista, de manera negativa, se acentúan en  mujeres, niños e indocumentados,  explotados a veces con métodos de esclavitud impuesta mediante chantaje de deportación o fuerza bruta. 

   La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE.UU., reveló que de 75 mil 768 denuncias recibidas en el año 2006, el 35,9 por ciento era por discriminación racial.

   Múltiples y variados casos de exclusión y maltratos de personas negras hay en educación. Solo en Iowa el estudiantado de ese sector poblacional, aunque  representaba apenas  cinco por ciento del registrado en escuelas públicas, registró 22 por ciento del total de suspendidos en estudios, divulgó el diario Chicago Tribune, el 25 de septiembre de 2007.

   En el ámbito judicial la discriminación de los negros es aún más escandalosa, por  el doble rasero que se aplica, según el cual los de piel oscura  tienen siete veces más probabilidades de ir a la cárcel por delitos varios, en comparación con los blancos, y en relación con drogas 10 veces más, aunque ambos segmentos las venden y compran en igual proporción.

   La discriminación sexista llega hasta las dos cámaras legislativas de Estados Unidos, donde las mujeres apenas ocupan 16 por ciento de los escaños, aunque ellas representan 51 por ciento de la población de ese país.  De 100 posiciones, en la Cámara de Representantes 16 las ocupan las féminas, y en el Senado solo 70 de 435.

   En realidad todos los indicadores de vida y sociedad revelan que las mujeres afrontan las mayores dificultades en comparación con los hombres, desde hallar empleo, hasta salarios, vivienda, seguros, acoso sexual, violencia doméstica y laboral.

   A finales del año 2006, en Norteamérica había 12,8 millones de  menores de 18 años de edad  viviendo en la pobreza, cifra que suponía el 17,4 por ciento del total de población infantil del país, y el 35,2 por ciento de los estadounidenses en esa situación.

   Cada día, más niños deben sobrevivir sin asistencia médica en la nación norteña. Hasta  finales de 2006, cuando la tasa llegó al 19,3 por ciento, unos 8,7 millones de menores de 18 años de edad carecían de seguros médicos, un   ascenso del 11,7 por ciento en comparación con el año 2005.

   Estados Unidos es uno de los pocos países   del mundo que sentencian niños a muerte. Algunos estados  de la Unión todavía no tienen edad límite para la imposición de la pena  capital. Es allí donde más  infantes reciben  prisión perpetua.

   La realidad expuesta demuestra que desde los cómics, hasta los filmes de aventuras, al igual que los  políticos más encumbrados, mienten sobre la realidad de los derechos humanos en EE.UU.,  donde la violación y la discriminación constituyen claves de la hipocresía institucional.

   (AIN) (Fuente utilizada: Reporte de la Oficina de Información de la República Popular China sobre los derechos humanos en Estados Unidos, en 2007)

 

Burlas cotidianas en nombre de la democracia

Burlas cotidianas en nombre de la democracia

Roberto Pérez Betancourt

¿Derechos humanos en EE.UU.? (II)

 

   Cada día del año, el gobierno de George W. Bush se burla de la población de Estados Unidos y en nombre de una presunta democracia viola elementales derechos económicos, sociales, culturales y de la propia vida de sus ciudadanos.

   Expresión de esa realidad  es la estadística del norteño Buró de Censos, afirmativa de que la tasa oficial de pobreza en 2006 fue 12,3 por ciento: 36,5 millones de personas, casi una de cada ocho.

   Paradójicamente, se amplía la brecha entre ricos y pobres. Uno por ciento de la población más rica recibió el 21,2 por ciento de los ingresos totales de Estados Unidos en 2005, mientras   50 por ciento de la mitad más pobre solo obtenía 12,8 por ciento de los valores creados, según la agencia Reuters el 12 de octubre de 2007.

   La desigualdad se acentúa cada vez más en esa sociedad: Los ejecutivos de grandes empresas ganaron un promedio anual superior a  10 millones de dólares en 2006, que representan 364 veces más que el de los trabajadores ordinarios.

   En otros términos, un ejecutivo percibe en un día lo que un trabajador en todo un año de dura faena.

   ¿Cómo se puede hacer creer que esa realidad se corresponde con el respeto a los derechos humanos?

   El panorama de deterioro social lleva a las personas  agobiadas por el sistema a escapar   por la puerta falsa del suicidio.

   Según el último  informe del gobierno, creció en 20 por ciento la tasa de los estadounidenses, entre 45 y 54 años de edad, que se quitaron la vida de 1999 a 2004, la más alta en 25 años, reportó AP el 14 de diciembre de 2007.

   Datos oficiales afirman que  35,52 millones de norteamericanos --entre los que se incluye 12,63 millones de niños--, padecieron hambre en 2006, y cerca de 11 millones más “vivieron en condiciones de seguridad alimentaria muy baja”, reportó Reuters el 15 de noviembre de 2007.

   Mientras eso sucedía, el gobierno de W. Bush gastaba cifras increíbles en guerras de agresión contra Afganistán e Iraq.

   Estimados afirman que en EE.UU., 750 mil personas carecen de hogar,  incluidos unos 50 mil soldados retirados que habitan en California. Un tercio de quienes viven en las calles padece enfermedades crónicas y su esperanza de vida fluctúa entre 42 y 52 años, mientras 47 millones no disfrutan de seguro médico, en el país teóricamente más rico del planeta.

   Una organización de familias declaró que cerca de 90 millones de personas menores de 65 años no poseían protección de salud entre 2006 y 2007, cifra equivalente al 34,7 por ciento de la población de ese rango de edad. Ese último año las primas de seguro  se elevaron  7,7 por ciento.

   Mediante leyes dictadas bajo el pretexto de “seguridad nacional” y el seudo combate al terrorismo, se han ido restringiendo las libertades civiles de los norteamericanos, y el gobierno    ha elevado la represión   brutal contra  inmigrantes.

   Se estableció el espionaje oficial de las conversaciones y del mail.ain.cu electrónico a quienes son tildados como

“sospechosos de terrorismo”. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) obtuvo datos personales de 52 mil individuos sin  orden judicial.

   En agosto de 2007, Mike McConnell, director norteamericano de Inteligencia Nacional, admitió que personas dentro y fuera de su país son supervisadas gracias a la llamada Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera.

   A fin de captar y utilizar información personal -violatoria del derecho de privacidad-,  el FBI destinaría mil millones de  dólares para construir la mayor base digital de datos sobre características físicas de personas en el mundo,  proyecto que le daría al gobierno posibilidades sin precedentes.

   Otras prácticas usuales son la violación de bases de datos del gobierno y entidades, el robo de archivos, así como la instalación  de cámaras de video y otros sistemas de vigilancia en vías públicas, financiadas con presupuestos multimillonarios.

   También se aprecia la restricción creciente del derecho de sindicalización de los trabajadores estadounidenses. Solo en 2006 disminuyó en 326 mil el número de miembros de sindicatos.

   El dinero preside toda acción política en EE.UU. En la campaña electoral de 2004 se gastaron 693 millones de dólares. Estimados para la actual rondan los  mil millones. Pero la especializada revista Fortune calcula que llegará a tres mil millones.

   Es usual que las grandes compañías de USA contribuyan con altas cifras monetarias   a las campañas electorales de políticos, de uno u otro partido, con el fin de asegurarse influencias a su favor por parte de quienes lleguen al poder, práctica que  pone en tela de juicio la limpieza y la honradez de los participantes en tan raro proceso ¿democrático? (Continuará)

     Fuente utilizada: Reporte de la Oficina de Información de la República Popular China sobre los derechos humanos en Estados Unidos, en 2007.

Vida, propiedad y seguridad: paradojas y cinismo

Vida, propiedad y seguridad: paradojas y cinismo

 Roberto Pérez Betancourt

 

 

¿Derechos humanos en EE.UU.?(I)

 

   El gobierno de Estados Unidos anualmente juzga y dictamina la situación de los derechos humanos en el mundo, con lo que evidencia  sus intenciones hegemónicas, las  paradojas y el  cinismo implícitos en la política del fundamentalismo de derecha que detenta el poder en esa nación.

   En marzo último, el Departamento de Estado volvió a dictar su singular sentencia anual por supuestas violaciones cometidas por 190 países, pero  como siempre omitió  a su propia nación.

   La Oficina de Información del Consejo de Estado de China acaba de hacer un aporte sustancial al conocimiento público y divulgó un registro minucioso sobre la situación de los derechos humanos en EE.UU. en 2007 y 2006.

   El derecho a la vida, la propiedad y la seguridad personal, se halla entre los principios consagrados por la Organización de Naciones Unidas a través de su documento rector. Los norteamericanos, los indocumentados en ese país, al igual que la humanidad toda,  deben conocer su propia realidad sobre tan importante epígrafe.

   Ayudan  estadísticas recientes en EE.UU., divulgadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), las cuales afirman que en 2006 se produjeron allí 1,41 millones de delitos violentos, casi dos por ciento de incremento anual. Escalofriante es la inseguridad de los residentes en la Unión americana,  la nación de mayor desarrollo económico, cuyo potencial científico y tecnológico supera al de cualquiera otra.

   Cada 22,2 segundos se cometió un crimen violento en EE.UU., en el año 2006; una persona fue asesinada cada 30,9  minutos; otro ser humano fue sexualmente violado cada 5,7 minutos; se perpetró un robo cada 1,2 minutos y, aunque parezca increíble, en menos de 37 segundos ocurrió un asalto con daños físicos para la víctima, afirma el FBI.

   Peor aún: el primer semestre de 2007  muestra incrementos de los más graves índices delictivos en la mayoría de las principales ciudades. Sobresale Nueva Orleans con 209 asesinatos, que representan un aumento del 30 por ciento anual.

   Aunque las estadísticas  pueden llegar a abrumar, ilustran  realidades  que suelen encubrirse con frases fatuas, como “el modo de vida norteamericano”, o, más poéticamente, “el sueño americano”, verdadera  zanahoria tras la cual acuden cada año millones de empobrecidos emigrantes.

   Esas personas proceden de naciones donde la desigualdad social es dramáticamente acentuada por el desempleo y la explotación que padecen, además de  arbitrarias imposiciones que dimanan de  empresas transnacionales, amparadas por leyes extraterritoriales dictadas por el gobierno estadounidense.

   Las principales autoridades actuales en Washington sostienen que la democracia es consustancial a la libérrima tenencia personal de armas de fuego, sin   analizar sus  consecuencias, traducidas en crecientes cifras de muertos y heridos.

   Según estimados, en Norteamérica hay 250 millones de armas de fuego de propiedad privada, casi un artefacto de matar por persona, incluyendo a quienes arrastran antecedentes por delitos graves y los menores de edad.

   Un reporte de la agencia AP, del 29 de enero de 2007, afirmó que alrededor de 410 mil residentes en el estado de la Florida —donde el gobierno de Bush da albergue a connotados terroristas, como Luis Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila— poseían licencia para portar armas escondidas, incluidas mil 400 personas culpables o en espera de sentencia por crímenes mayores.

   Cada año fallecen unas 30 mil personas heridas por armas de fuego en la nación norteña, lo que en el lenguaje forense actual  podría interpretarse como “bajas causadas por el fuego amigo” (el propio), en una especie  de   guerra civil permanente.

   Al que no le guste, que se mude, es la implícita respuesta  del gobierno de George W. Bush a los peligros que se padecen, pues  es inútil invocar el derecho  a vivir en paz y no ser blanco probable de quienes disfrutan del gatillo alegre. Los comerciantes de armas y municiones siguen imponiendo el derecho supremo a ganar dinero, aun a costa de vidas humanas.

   El razonamiento es simple: los integrantes de la poderosa Asociación del Rifle, incluidos los empresarios del ramo, anualmente realizan sustanciosas contribuciones monetarias a las campañas de los políticos para persuadirlos de que el derecho a apretar el gatillo es inalienable, caiga quien caiga.

   Podría pensarse que  instituciones educativas brindan protección total a sus alumnos, pero  en realidad el  Departamento de Justicia reconoció  que 1,5 millones de estudiantes, entre 12 y 18 años de edad, fueron víctimas de delitos cometidos en esas entidades en el año 2005.

   ¿Y qué pasa con los departamentos judiciales y policiales? Ellos debieran ser   paradigmas del respeto a los derechos humanos. Pero la realidad lo niega. Los abusos de poder de esas mismas entidades   dan lugar a graves violaciones, reflejadas en 25 por ciento de incremento en el periodo  fiscal de 2001 a 2007, según el propio Departamento de Justicia. 

   ¿Y las personas  no se quejan? Claro que sí, y manifiestan por las calles, y también son apaleadas y llevadas a la cárcel.

   Pero rara vez prosperan las demandas, como lo demuestran los  registros legales y de la propia prensa norteamericana, en busca de hechos sensacionales que ayuden a vender. En fin de cuentas, también esa realidad forma parte del modo de vida estadounidense, aunque el Gobierno de ese país considere que no tiene que ver con derechos humanos. (Continuará)