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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

DEPORTES

Vigente la gran injusticia contra Los Cinco

Vigente la gran injusticia contra Los Cinco

 

Roberto Pérez Betancourt

 

   Nueve años después de la celebración  de las vistas de un juicio de imposible imparcialidad en Miami contra cinco cubanos luchadores antiterroristas, el tema recobra actualidad en el propio escenario y con idéntica jueza, que debe acatar la orden de reconsiderar las sentencias dictadas por ella contra tres de los falsamente inculpados.

   A pesar de que en su momento los abogados solicitaron reiteradamente el cambio de sede, tras argumentar la inviabilidad justiciera del distrito federal de Miami-Dade, donde predomina la influencia de la mafia anexionista  hospedada allí con la anuencia del gobierno de ese país, el proceso siguió adelante.

   Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes en cumplimiento del precepto de necesidad de defender a su patria cumplían la misión de informar  sobre las actividades terroristas que se fraguaban en el sur de la Florida contra Cuba y los propios Estados Unidos, fueron encarcelados allí en septiembre de 1998.

   El proceso en contra de los detenidos, incoado en Miami, sesionó durante siete meses y en su momento fue estimado el más largo en EE.UU. Acumuló más de 800 documentos con  50 mil  páginas, donde aparecen exposiciones  de 74 testigos (43 por la Fiscalía y 31 por la Defensa), incluidos altos militares y asesores estadounidenses de seguridad nacional, entre otros personajes.

   La influencia ejercida por el ambiente hostil y la prensa local fue ampliamente comentada en círculos jurídicos y entre la población que se aprestaba a seguir aquel espectáculo.

   El tres de febrero  de 2000 abogados de la defensa presentaron mociones a la jueza Joan Lenard en las que argumentaron que las sesiones debían realizarse fuera del condado de Miami-Dade, ya que “es un núcleo básico del exilio cubano anticastrista” y por tanto no existen las condiciones idóneas par un juicio justo”.

   En aquella ocasión el diario  Nuevo Herald dijo: “Los defensores creen que aquí será extremadamente difícil encontrar suficientes personas que integren un jurado imparcial para el caso”.

   La propia jueza Lenard afirmó el 16 de marzo: “Este proceso será mucho más interesante que cualquier programa de televisión”.

   El 27 de julio, la Lenard decidió que el juicio se celebraría el cinco de septiembre en Miami (después sería aplazado), y no en Fort Lauderdale, como había solicitado el abogado defensor William Norris, quien alegaba la imposibilidad de un fallo justo en esa comunidad y lo  avaló con antecedentes jurídicos.

   Finalmente, en diciembre de 2001, la señora Lenard dictó sentencias, las más drásticas que encontró, sin basamentos probatorios, como hicieron notar destacados juristas internacionales y varios jueces de  instancias de apelación.

   René González  fue condenado a 15 años de prisión; Gerardo Hernández a dos cadenas perpetuas más 15 años; Ramón Labañino a cadena perpetua más 18 años; Fernando González a 19 años de reclusión y Antonio (Tony) Guerrero a cadena perpetua más 10 años.

   Tras recurrencias en instancias procedentes, de las que emanaron dictámenes contradictorios, el más reciente, del Onceno Distrito de Atlanta, estableció que la propia jueza Lenard debe   dictar nueva sentencia para   Ramón, Fernando y Tony, con vistas a decisiones y actuaciones que constan en el expediente.

   Aunque se trata de supuestos delitos no probados, lo cierto es que un jurado manipulado y prejuiciado los admitió en Miami cuando  emitió veredicto de culpabilidad, y según procedimientos no podrán ser impugnados en la nueva vista.

   Ahora, paradójicamente, la jueza, en el propio escenario, volverá a tener el poder de decidir las sentencias. Obviamente, los abogados de la defensa  exigirán que sean emitidas dentro del “marco legal establecido”. Como hizo notar el experto jurista cubano Rodolfo Dávalos, los nuevos dictámenes podrían volver a ser apelados.

   Para ese momento, al igual que para los recursos que sobre los Cinco en general se cursan ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el cual no está obligado a aceptar el caso, sigue siendo imprescindible la movilización internacional en  reclamo de libertad para  los inocentes,  castigados en prisión durante más de 10 años por su afán de librar a los demás del horror terrorista.

Solidaridad con Los Cinco: René, 10 años , día a día...

Solidaridad con Los Cinco: René,  10 años , día a día...

Roberto Pérez Betancourt

 

 El 21 de noviembre de  1998, René González Sehwerert comenzó a redactar un diario, justamente seis días antes de que en Miami tuviera lugar el juicio amañado donde, al igual que  sus compañeros Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero,  sería víctima de la infamia orquestada por la mafia organizada en contra de Cuba y al servicio del Imperio.

  Esas fuerzas oscuras pondrían todo su poder en manipular a jueces y ordenar a la Fiscalía ser implacable contra quienes, paradójicamente, se habían entregado  a combatir el terrorismo y defender a su patria, y también a los propios Estados Unidos. 

   Las injustas sentencias dictadas contra Los Cinco suman cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión. Ellas, unidas a  reiteradas manipulaciones leguleyas,  los mantienen en prisión desde hace más de 10 años .

   “Después de todo ha sido ese veredicto y su naturaleza infame lo que ha hecho trascender este Diario mucho más allá de lo que pensé aquel día en que comenzara a escribirte lo que creía sería sencillamente la carta más larga de mi vida”, contó René a su esposa Olga Salanueva.

  La historia cargada de arbitrariedades contra Los Cinco, como se les conoce internacionalmente,  se ha contado muchas veces, y habrá que seguirlo haciendo, en Cuba y allende los mares, con la intención de  hacerla trascender con la fuerza de lo urgente  para romper el muro de silencio que la gran prensa cómplice mantiene en torno a la verdad, prisionera ella misma.

    El diario de René es un documento que servirá en su día para que la historia de la injusticia humana trascienda y llegue hasta el futuro con su mensaje de denuncia y de alerta a otros hombres.

   Olga, la esposa amantísima, aparece constantemente en esas líneas escritas día a día, sin desesperación, con amor y esperanza.

    Por novena ocasión el Departamento de Estado norteamericano le ha denegado la visa a Olga para visitar a su esposo.

    El 20 de enero el emperador W. Bush dejará el trono. Se abrirá una nueva etapa.

    Desde Estados unidos llegan mensajes esperanzadores.

    No es tiempo de campanas. Tampoco de bajar la guardia.

    La solidaridad activa con los cinco necesita hacerse sentir ahora más que nunca. El diario de René recogerá también estos días de lucha sin dejar de soñar con la libertad merecida.

 

 

Fernando González Llort, cumpleaños 45 en la cárcel

Fernando González Llort, cumpleaños 45 en la cárcel

Roberto Pérez Betancourt

 

   Entre los incontables seres humanos que en el mundo cumplen años este martes 19 de agosto,  está Fernando González Llort, quien arriba a los 45  con la particularidad de que los 10 últimos  los ha  pasado detrás de los barrotes carcelarios por delitos no cometidos. 

   Cada persona suele escoger cómo festejar el aniversario de su nacimiento. Algunos prefieren la fiesta en familia. Los niños sueñan  con piñata,  cake,   globos,  juegos y, por supuesto,  regalos. Los jóvenes salen a divertirse con sus amigos.

   El día de su onomástico, la mayoría de  los presos acostumbran a recibir visitas de personas amadas. Pero algunos de ellos continúan solitarios también en esa fecha especial, cuando los pensamientos, más que nunca,   rememoran  las circunstancias fatídicas que  los llevaron a prisión.  

   Los privados de libertad por arbitrariedades o erráticos procesos judiciales, los que saben que son inocentes, en la jornada de su nacimiento maldicen más que nunca a sus carceleros y a los abogados incapaces de probar su inocencia.

   También están quienes se saben cautivos porque calculadores enemigos, inspirados en la impotencia que sienten al enfrentar personalidades como el acero, les prepararon una trampa, tramaron una conspiración para infligirles castigos inmerecidos.

   Son los reos que no claudican en sus principios ni se pliegan ante los chantajes. A esa estirpe  pertenecen Fernando González, Gerardo Hernández, René  González, Ramón Labañino y Antonio Guerrero.

   Se trata de los Cinco cubanos luchadores antiterroristas que el gobierno de Estados Unidos apresó indebidamente en septiembre de 1998, y desde entonces los mantiene en cautiverio mediante una sucesión de componendas leguleyas, expresivas de la prevaricación de las autoridades ante la ley verdadera.

   A Fernando y a sus hermanos de lucha los llevaron a EE.UU.  la necesidad imperiosa de conocer y alertar sobre las actividades terroristas que desde ese país planifican y orquestan los enemigos de Cuba.

   Como ha sido probado y reconocido por expertos juristas de diversas partes del mundo, Los Cinco solo aspiraban a evitar la muerte de personas inocentes en la Isla y dentro de la propia nación norteña, lo que efectivamente lograron mientras cumplieron su misión imprescindible.

   En las palabras finales de su alegato ante el tribunal que lo juzgó en primera instancia, Fernando sintetizó magistralmente el sentimiento que lo animó entonces, y que hoy, en el día de su cumpleaños, continúa alimentado su espíritu.

   Así dijo entonces:

   “Todo hombre que se respeta a sí mismo se debe antes que nada a su Patria. En los años de presidio me acompañará siempre la dignidad que he aprendido de mi pueblo y de su historia”.

   Conscientes de esos valores que adornan a Fernando, el pueblo de Cuba y todos los seres humanos dignos que  conocen la causa de estos luchadores antiterroristas, envían sus más cálidos sentimientos de gratitud y acompañan moralmente al prisionero en su cumpleaños.  (AIN) (15/08/08).

René, otro cumpleaños en prisión inmerecida

René, otro cumpleaños en  prisión inmerecida
Roberto Pérez Betancourt

Este 13 de agosto el luchador antiterrorista cubano René González Sehwerert cumple 52 años de edad, los 10 últimos en inmerecida prisión, impuesta por el gobierno de EE.UU., al igual que a sus compañeros Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, conocidos internacionalmente como Los Cinco.
A las torturas físicas sufridas durante ese largo período, como consecuencia de castigos arbitrarios, se añaden padecimientos psíquicos, al verse privado del contacto cotidiano con familiares y amigos, a sabiendas de que todo no es más que una siniestra confabulación política, como han reconocido expertos juristas internacionales.
La sanción de 15 años que le impusieron en 2001 indica que René debe permanecer todavía otros cumpleaños más tras las rejas, aunque los delitos que le han imputado no hayan podido ser probados ante los tribunales, conforme a las propias leyes estadounidenses.
Es una aberrante realidad, derivada de la prevaricación de jueces y funcionarios del sistema judicial de la nación norteña, respecto de sus deberes éticos, como ha destacado Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, y han hecho ver a su vez otros prestigiosos juristas en el ámbito mundial.
En realidad, ¿qué ha hecho René con su vida, tras haber nacido en Chicago en 1956 en el seno de una familia de emigrados cubanos?: Retornar a sus raíces, amar a Cuba, expresar una sólida vocación de servicio, estudiar, cumplir el servicio militar en la Isla y misión internacionalista en Angola, ser fiel a su militancia política, graduarse como instructor de aviación.
Tales fueron los actos principales que marcaron el quehacer de este hombre en los 42 años que gozó de libertad.
Pero los enemigos de la verdad no han podido impedir que, desde su trinchera de ideas, René siga peleando y ganando batallas ideológicas y políticas contra las fuerzas del mal.
Por esas y por muchas más razones, en este cumpleaños 52 de René, coincidente en fecha con el aniversario 82 de Fidel Castro, líder de la Revolución cubana, la fuerza de su ejemplo se patentiza, junto con la de sus compañeros de cautiverio, rebasa los barrotes y se manifiesta en decenas de marchas contra la injusticia.
Es sin duda buena oportunidad para que periodistas de la gran prensa amordazada por intereses creados se llenen de dignidad y reten a quienes los encierran a ellos mismos, tras la ignominia de la censura lúcida y se abran a la verdad.
Allá, en el pequeño rincón del planeta donde lo han encerrado, en este día especial, René tiene la certeza de que millones de sus compatriotas, al igual que las buenas personas que por el orbe claman libertad para Los Cinco, le desean felicidades y renuevan su certeza de que volverán al seno de su pueblo y entonces será la fiesta de todos los cumpleaños.

¿Paradojas o mala intención contra Los Cinco?

¿Paradojas o mala intención  contra Los Cinco?

Por Roberto Pérez Betancourt

Marcada intención de dañar sin fundamentos legales, mostrada por el gobierno de EE.UU. a través de la Fiscalía, ligada a erráticas actuaciones de miembros  del Poder Judicial de ese país, revela coincidencias políticas para manipular la Ley,   aplicar sanciones extremas y prolongar la inmerecida cárcel de Los Cinco cubanos luchadores antiterroristas.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, fueron apresados por el Buró Federal de Investigaciones  el  12 de septiembre de 1998 en Miami, donde  monitoreaban   organizaciones terroristas para prevenir a la Isla sobre  actos vandálicos, en ejercicio del derecho de necesidad de proteger a su país, reconocido por la Ley.

Los Cinco fueron sometidos a un amañado juicio, sin garantías procesales,  en la propia Miami, en un clima de hostilidad extrema, a partir del 27 de noviembre de 2000. El 8 de junio de 2001, un jurado  declaró culpables a los acusados de un conjunto de 26 cargos inverosímiles.

Tras un prolongado proceso apelativo - extendido por maniobras leguleyas de la Fiscalía a nombre del gobierno de George W. Bush --, el 4 de junio último  tres jueces de  apelaciones de Atlanta  ratificaron las sentencias de los Cinco, retornaron al mismo tribunal de Miami los casos de Ramón  (ocho cadenas perpetuas más 18 años), Fernando  (19 años) y Antonio  (cadena perpetua más 10 años).

La decisión reafirmó  las sentencias contra René González (15 años) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años).

Para imparciales expertos en jurisprudencia y periodistas de diversas regiones del mundo, que han seguido desde el inicio este proceso, plagado de arbitrariedades reconocidas por prestigiosas entidades internacionales, las paradojas que se aprecian en relación con otros casos subrayan la mala intención política del gobierno contra Los Cinco.

Especialmente esa situación se pone de manifiesto en las desproporcionadas sentencias impuestas los cubanos, sin pruebas que las amparen, mientras por cargos semejantes, probados  según los expedientes judiciales,  les fueron aplicadas sanciones muy inferiores a otras personas.

Tales son los hechos en relación con  espías que  trabajaron durante años para  administraciones estadounidenses, quienes luego de apresados y juzgados recibieron discretos dictámenes  en relación con  los enunciados contra  los isleños,  aunque estos nunca cometieron  el delito de espionaje, conforme a su descripción en derecho.

Recientemente, José Padilla un puertorriqueño acusado de secuestro y colaboración con Al Qaeda,  fue sancionado a 17 años y cuatro meses, luego de juzgarlo en la corte del distrito sur de la Florida, la misma que impuso cadena perpetua al cubano Gerardo por conspirar para cometer asesinato sin haberle encontrado ni un papel en su poder para probar ese cargo.

En junio de  2007 un señor de apellido Aragoncillo,  al parecer de             origen filipino, quien había sido  oficial del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU., asignado a las oficinas del             vicepresidente Richard Cheney, se apoderó al menos de 733 documentos secretos, según acta oficial, y tras juzgarlo lo condenaron a solo 10 años de privación de libertad.

Es la misma persona que antes estuvo vinculada al despacho del ex vicepresidente  Albert Gore,  luego de salir de la Casa Blanca, Aragoncillo  se vinculo al FBI en Nueva Jersey, donde fue descubierto mientras realizaba espionaje sustantivo.

Sin embargo,  sin un solo papel de prueba, a Los Cinco les plantearon  el cargo de “conspiración para cometer espionaje” sobre la base de una indebida aplicación de la Ley para la Protección de Información Clasificada (CIPA), aunque altos  funcionarios reconocieron en el juicio  primario que en realidad nunca  existió espionaje.

Y es así, no porque lo digan los jueces de la defensa, sino porque la propia Ley tipifica el delito de espionaje  solo cuando en la actuación de los inculpados haya estado presente el propósito  de  obtener información sobre la defensa, la seguridad o los intereses del gobierno de los Estados Unidos.

Como se conoce ampliamente, ninguna de esas intenciones figuraba en el quehacer de Los Cinco en Estados Unidos, quienes  solo se ocupan  en observar e informar para prevenir sobre las actividades los grupos terroristas que desde la Florida actúan contra Cuba, e implícitamente contra los propios Estados Unidos.

El quehacer de la Fiscalía estadounidense pasará a la historia como un hecho vergonzante del  sistema judicial de su país, tras haber convencido al jurado para que propiciara la condena de Los Cinco a   penas que en conjunto suman cuatro cadenas perpetuas más 77 años de prisión, y después prolongar el proceso apelativo, consciente de que falta a la verdad y a la justicia.

 

Rechazo mundial a confabulación contra Los Cinco

Rechazo mundial a confabulación contra Los Cinco

 

   Fuerte reacción de rechazo mundial suscita la decisión de la corte de Apelaciones de Atlanta sobre el caso de los Cinco cubanos luchadores contra el terrorismo, prisioneros  en cárceles norteamericanas, veredicto que se enmarca en la práctica del gobierno de Estados Unidos de utilizar el sistema judicial para sus oscuras intenciones políticas.

   Tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones acordaron retornar al tribunal primario de Miami los casos de Ramón Labañino, Fernando González  y Antonio Guerrero, mientras mantuvo firmes las sentencias contra René González (15 años) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años).

     Los Cinco fueron  apresados por el FBI  el  12 de septiembre de 1998 en la urbe miamense, donde  monitoreaban  organizaciones terroristas de la mafia anticubana, a fin de prevenir a la Isla sobre actos criminales de quienes operan impunemente en la Florida.

   Sin garantías procesales sometieron a los Cinco a  amañado juicio en esa propia localidad, a partir del 27 de noviembre del 2000,  ratificando  la intención política de castigar a los cubanos a toda costa, en contubernio  entre la administración Bush y la mafia terrorista de Miami.

   Expertos en Derecho, estadistas, intelectuales, comités de solidaridad con la libertad de Fernando, Antonio, Ramón, René y Gerardo se han sensibilizado con la resistencia de los patriotas que desde hace casi 10 años están injustamente encarcelados.

   En Estados Unidos y  naciones latinoamericanas, europeas, africanas y asiáticas, el movimiento solidario  ha convocado acciones de protesta y marchas   para   proclamar la verdad de los Cinco y denunciar las manipulaciones legales  por parte de Washington.

  Resalta en ese contexto el mensaje viril  enviado por  Gerardo Hernández -- en la foto--desde su prisión inmerecida, dirigido a los hombres y mujeres  solidarios de la verdad,  en el cual plantea que se trata del  mismo sistema de justicia que tiene encarcelados por más de 20 años a Mumia, a Leonard  Peltier y a los presos políticos puertorriqueños.

   Y expresa textualmente: "Nos echaremos  los años que hagan falta, 30, 40, lo que sea, que mientras quede uno  de ustedes afuera, resistiendo, nosotros también vamos a resistir hasta que se haga justicia."

    No es un clamor de súplica, ni de queja, es denuncia y  convicción plena de que desde sus celdas los Cinco siguen combatiendo por la verdad y la justicia, y ponen de manifiesto a quien quiera escuchar, la falsedad de un modo sociopolítico y económico que hipócritamente se autoproclama el más democrático del mundo.

   Sin embargo,  norteamericanos honestos como el prestigioso abogado Leonard Weinglass, sin faltar a la ética a que viene obligado por el ejercicio de su profesión, admite públicamente que el sistema judicial en su país se subordina a la manipulación política del Poder Ejecutivo.

   La traducción de esa afirmación significa que el presidente W. Bush impone  magistrados afines a su ideología de extrema derecha fundamentalista, como hizo con el juez Pryor, y juega con la vida de los hombres.

   Pero la paciencia es infinita, lo demuestran 50 años de resistencia cubana.  Los Cinco volverán al seno de su pueblo. No lo podrán impedir por mucho más tiempo.

 

Gerardo Hernández: décimo cumpleaños sin su Bonsai

Gerardo Hernández: décimo cumpleaños sin su Bonsai Roberto Pérez Betancourt

Cuando Gerardo Hernández Nordelo amanezca este cuatro de junio tras los barrotes carcelarios que el gobierno norteamericano le impuso desde 1998, privándolo inmerecidamente de la libertad, estará cumpliendo 43 años de edad, de ellos los 10 últimos sin su Bonsai.
Un hombre puede entrenarse en soportar martirios, alimentadas sus fuerzas físicas y mentales con la convicción de que sus ideales justifican los sacrificios más allá de cualquier injusticia; pero nunca reprimir todos sus sentimientos todo el tiempo de su vida. Por eso, en este miércoles especial, Gerardo traerá consigo en sus recuerdos al tesoro viviente de su vida: Adriana Pérez O`Connor, la esposa que él poéticamente llama "Mi Bonsai" –ampos en la foto--.
Ella es la mujer con quien contrajo matrimonio hace 24 años, la acompañante desde entonces por los senderos de la vida, por todos ellos, también por el que lo condujo injustamente a la prisión.
La queja, el reclamo, el grito acallado en sí mismo para que el enemigo no se refocile en su sadismo, es para denunciar a quienes, obrando contra la propia ley y la justicia, cebaron sus odios y venganzas en cinco hombres nobles. Gerardo, al igual que sus compañeros Ramón Labañino, René González, Fernando González y Antonio Guerrero, conoce la importancia de las acciones que desarrollaron en territorio norteamericano para alertar a tiempo sobre los planes terroristas que desde allí fraguaban elementos inescrupulosos.
Ellos son internacionalmente conocidos como los Cinco, luchadores antiterroristas que la Casa Blanca encarceló en septiembre de 1998 bajo cargos falsos, y en un juicio políticamente amañado, condenó a penas que suman cuatro cadenas perpetuas más 77 años.
De nada valió que un panel de expertos de Naciones Unidas declarara la falta de fundamentos jurídicos para tamaña arbitrariedad, ni que un tribunal de tres magistrados de la Corte de Apelaciones de Atlanta, Georgia, invalidara en una ocasión el proceso y las sentencias.
La mente enajenada de George W. Bush --el presidente más impopular que ha padecido Estados Unidos, según encuestas recientes--, junto con las de sus asesores, frustrados en empeños anticubanos mayores, dictaron órdenes de impedir por todos los medios que la ley hiciera verdadera justicia a los patriotas y cuya misión en Miami era informar a su Patria de los planes terroristas contra Cuba fraguados allí.
A Gerardo le dieron dos cadenas perpetuas más 15 años de reclusión.
Afamados e imparciales expertos en jurisprudencia han demostrado la falsedad de las imputaciones, al igual que los procesos enajenados del que él y sus compañeros han sido victimas.
Para los Cinco han transcurrido 117 meses en prisión, buena parte de ellos confinados en "el hueco", brutal forma de castigo.
Esta realidad está presente en la mente de Gerardo en su cumpleaños 43, en plena madurez vital. Pero él sabe que las ideas no son apresables, y que el pensamiento y la acción de millones de compatriotas y amigos lo acompañan hoy, no en la prisión, sino en la libertad de sus ideales (AIN) (03/06/08).

EE.UU. se burla del mundo en el caso de los Cinco

EE.UU. se burla del  mundo en el caso de los Cinco

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 El gobierno de EE.UU. continúa burlándose de la voluntad del mundo en relación con la prisión arbitraria a la que, desde hace casi 10 años, somete a Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González, cinco cubanos luchadores antiterroristas en suelo norteamericano.

   Este 27 de mayo se cumplen tres años desde que  el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas (GTDAONU) declaró improcedente la detención de Los Cinco,  e instó al Gobierno estadounidense a que adoptara de inmediato las medidas necesarias para solucionar esa situación.

    Lejos de acatar la justa recomendación, la administración de George W. Bush se burló de ella.

   Simultáneamente, la Fiscalía federal maniobró con argucias leguleyas pero con éxito para recurrir el fallo que dictaron tres jueces de la Corte de Apelaciones del undécimo circuito de Atlanta, Georgia, que invalidó el juicio originario, donde fueron condenados los patriotas, y las absurdas sentencias que allí recibieron. La misma Corte judicial estadounidense abrió después otro proceso apelativo, pendiente aún de decisión.

   El único objetivo de ese proceder --fuertemente criticado por expertos en jurisprudencia de los propios Estados Unidos y del resto del mundo-- ha sido  prolongar la cadena de apelaciones para mantener encarcelados a   los cubanos, sometidos  a todo tipo de arbitrariedades y separados de sus familiares.

   Recordemos que el Grupo de ONU conoció el caso como resultado de la solicitud que le hicieran los familiares de esos luchadores y emitió su veredicto después de evaluar los argumentos y pruebas proporcionadas por estos, así como los aportados por  el propio Gobierno de la Unión.

   Según consta en su decisión, las evidencias en que se basó muestran  que “la privación de libertad de los Cinco fue arbitraria, en contravención del artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos y corresponde a la categoría III de las categorías aplicables, examinadas en los casos presentados al Grupo de Trabajo”.

   Obviamente, esa conclusión está basada en un análisis casuístico de pruebas y circunstancias en las cuales se desarrollaron la detención, el juicio originario y maniobras arbitrarias de la Fiscalía, conducentes a negar el debido proceso, incluido el acceso de los abogados defensores a los expedientes incoados y pruebas documentales y accesorias.

   A esa realidad insoslayable, el análisis de los expertos unió el hecho de que los Cinco fueron mantenidos inicialmente “en confinamiento solitario durante 17 meses”, lo cual determinó que “la comunicación con sus abogados, el acceso a la evidencia y, por consiguiente, las posibilidades de contar con una defensa adecuada se vieran debilitadas”.

   Al tomar en cuenta los elementos indicados, el Grupo concluyó que “son de tal gravedad que le confieren a la privación de libertad de estos cinco hombres un carácter arbitrario".

   Como han puesto de relieve notables juristas internacionales, el criterio de la comisión de las Naciones Unidas es sumamente importante, pues se trata de una decisión técnica que no cuestiona el sistema jurídico norteamericano y se deriva del estudio de la documentación del proceso, y no de opiniones personales de los familiares que presentaron la reclamación en las sesiones de la agrupación correspondientes al año 2004.

   Ignorar esa realidad ha sido una más de las tantas felonías del presidente W. Bush, cuyo mandato presidencial, en cuenta regresiva, registra el mayor índice de impopularidad de la historia estadounidense y él mismo pasará a la posteridad como el más oscuro e incapaz de los mandatarios que hasta el presente han ocupado la Casa Blanca. (AIN) (23/05/08).