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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

José Martí, siempre de cara al sol

José Martí, siempre de cara al sol

  Roberto Pérez Betancourt

   Este 19 de mayo se cumplen 122 años de la caída, de cara al sol, del cuerpo del Apóstol de la Independencia, José Martí y Pérez, en Dos Ríos, oriente de Cuba, quien  como ningún otro cubano supo unir voluntades patrióticas para llevar adelante la guerra necesaria frente al colonialismo español.

  Su gran mérito: la conjunción acertada de veteranos patricios de la Guerra de Independencia, iniciada el 10 de octubre de 1868, y aguerridos cubanos del 95.

 Luego de organizar la insurrección armada y dar la orden de alzamiento en la Isla, el 24 de febrero de 1895, se empeñó Martí en ocupar un puesto en la caballería y empuñar las armas,  dispuesto a dar su vida para conquistar la libertad, abonada con  sangre derramada ya entonces a lo largo de casi tres décadas de batallar en la manigua y en las ciudades, en Cuba y en el exterior.

  Fiel a sus principios, Martí cabalga aquel 19 de mayo. Él mismo lo había dicho: “Quien quiera mandar ha de entrar en la caballería”. Líder indiscutible de aquel levantamiento armado, espolea su caballo para incorporarse a la vanguardia de la tropa que iba al encuentro de las fuerzas coloniales españolas.

 El generalísimo Máximo Gómez intenta disuadir a Martí, pero nada podrá ya impedir que  la estrella que brilla en la frente del Apóstol vaya en pos del sol del mediodía.

   Junto al nombrado General José Martí cabalga también el teniente Ángel de la Guardia. Ambos se exponen en demasía a la balacera enemiga y tres proyectiles impactan el cuerpo del Líder del Partido Revolucionario Cubano.   Uno de ellos lo transportará a la inmortalidad. 

   De nada valdrá a la tropa española exhibir el cadáver  como trofeo de guerra. La semilla de la libertad, sabiamente sembrada con ideas de patriotismo y razones de independencia, seguiría germinando a través del tiempo y del batallar de los cubanos.

   Pasarían 64 años hasta que  un radiante primero de enero de 1959, con el triunfo del Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro y por las ideas del propio José Martí, se alcanzara la definitiva independencia de la patria.

  La obra toda de  José Julián Martí y Pérez, el cubano mayor, es  fuente de inagotable aprendizaje. Se podría eslabonar numerosos adjetivos en afán de calificar el verbo martiano, pero lo mejor es conocerlo a través de un diálogo abierto con  ese hombre, revolucionario, periodista, poeta, ensayista, dramaturgo, que transitó 42 años de la historia del siglo XIX cultivando su inteligencia con la voluntad alimentada por una fe infinita en el destino de la humanidad.

Martí  es un hombre intemporal por muchas razones, especialmente por su capacidad de visionar el futuro.

Con su admirable sagacidad el Maestro alerta contra los peligros que entraña  la voracidad política de individuos y gobiernos no  percatados de que su tránsito en la vida es tan efímero como toda la gloria del mundo, que, afirmó él,  puede reunirse en un grano de maíz.

Representan  los aniversarios de los próceres singulares momentos para la reflexión y el repaso de sus vidas ejemplares. Pero existen inmortales hombres, como  Martí, que no deben esperar  un día o  un año en el calendario.

Lo que ellos dijeron y consecuentemente  hicieron en su momento, conserva la frescura de la inmediatez, sin asomo de hojarasca ni egocentrismo, con la sencillez del amigo que da un consejo sabio, con la profundidad del sabio que  ayuda a enrumbar la nave, ya sea de frente al sol o bajo un cielo sin estrellas.

  Más allá de  aniversarios y conmemoraciones, festivas o luctuosas, el verbo de nuestro amigo José Julián Martí y Pérez  abre todos los días su tertulia política y literaria, humanística, a cualquier hora, con todos y para el bien de todos, e   invita a visitarla y  dialogar con él.

  Este 19 de mayo, hasta la tumba física del Héroe Nacional, en el cementerio de Santa Ifigenia,  Santiago de Cuba, allí donde igualmente reposan las cenizas del Comandante invicto Fidel Castro,  volverán a llegar las tradicionales rosas blancas ofrendadas cada año  por sus compatriotas en el archipiélago cubano.

... Y donde quiera que un cubano honesto,  conocedor de su historia, se encuentre  este día, seguramente tendrá un pensamiento de agradecimiento hacia aquel  que nos sigue acompañando con su verbo lúcido y fecundo en las nuevas batallas y el empeño común de preservar la soberanía nacional. (TVY)(18/05/17)

 

La palabra a Martín Hernández en el Día de la Victoria

La palabra a Martín Hernández en el Día de la Victoria

En la foto: Fidel Castro en acción en Playa Girón, abril de 1961

  Roberto Pérez Betancourt 

  Hay seres que trascienden el tiempo y las circunstancias. Son los que pueden tomar la palabra aunque físicamente no se encuentren entre los vivos. Así es el cienaguero(*) Martín Hernández, un hombre sencillo, de una fuerza tremenda.

  La primera vez que tuve noticias de él fue a través del periódico Prensa Libre,  el 26 de julio del año 1953, el mismo día en que Fidel Castro y un grupo de sus compañeros asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en un intento encaminado a derribar la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista.

--- El fotógrafo nos puso delante del bohío donde vivíamos, a mí y a siete de mis hijos, desnudos y muertos de hambre. La foto la publicaron porque estaban haciendo propaganda. Un ciclón había dejado sin nada a los que habitábamos en la Ciénaga de Zapata y la ayuda que nos habían prometido no se veía por ninguna parte, y jamás se vio...

  Así me contó el viejo Martín de 80 años de edad la última vez que conversé  con él, hace muchos años, cuando todavía su mente estaba lúcida y sus ojos relampagueaban de entusiasmo por la vida nueva que les había nacido a los cienagueros después del triunfo de la Revolución cubana, decía.

  ---Tuve 15 hijos, más de 70 nietos y una cantidad de biznietos que ni yo mismo sé bien. Yo vivía en Playa Morena, un poco más pa’llá de Playa Girón (Bahía de Cochinos), y sentí clarito el tronío de la metralla cuando la invasión de los mercenarios en abril de 1961. Si hasta se podía ver las balas  trazadoras, como cocuyos que volaban.

   El día 17 los invasores apresaron a Martín y a dos de sus hijos, y les ordenaron que cavaran trincheras para sus tropas. El viejo cienaguero se acordó entonces de todo lo que había vivido entre los pantanos y la “montaña”, como le llaman a la zona donde no llega el agua.

  ---Yo era hachero y me pagaban un centavo por la arroba de carbón. Un día los latifundistas me botaron del horno y tuve que ir a “burrear” leña en Caleta Buena, donde me daban cuatro centavos por cada saco de 18 arrobas que cargaba sobre las espaldas, desde el muelle hasta las barcazas. Pagar es un decir, porque lo que recibía realmente era un vale para comprar en una bodega.

   En la historia de Martín hubo muchos días en los que no  pudo llevar de comer a sus hijos. Entonces recurría al ingenio: cigua (especie de molusco) que recogía en la costa y la salcochaba, una maravillosa jutía cazada en el monte con puntería de lanzador de béisbol de grandes ligas, o guanito con miel de la tierra para engañar a las tripas.

  La esposa de Martín nunca conoció a un médico en ninguno de sus partos. Sus hijos jamás supieron el significado de la palabra escuela, ni se calzaron un par de zapatos. Sus camas eran de palo seco, y cuando hacía frío se tapaban con hojas de plátano.

  --Yo hacía comparaciones y me enfurecía, y oía a los invasores aquellos diciendo que traían armas para tumbar al comunismo. Querían que la gente de la Ciénaga se les unieran y se apuntaran para pelear al lado de ellos. Pero mis hijos y yo, como la mayoría de los cienagueros, nos acordábamos de muchas cosas, de muchas...

  ---Así que les dije: “Miren, como no tengo herramientas para abrir los huecos, voy a ir más pa’lante a recogerlas”. Ahí mismito aprovechamos y en cuanto nos quedamos solos tumbamos mi cría y yo pa’l medio de la Ciénaga, porque allí, entre los pantanos, sabíamos que nadie nos podría agarrar, y yo estaba seguro que los revolucionarios íbamos a ganar.

  Después, en su humilde vivienda del poblado de Caletón, Martín  habló de los planes que tenía y de las esperanzas de sus hijos y nietos, y vi en los ojos de ese hombre de piel curtida el orgullo nacido de las raíces, cuando afirmaba que su mayor capital lo tenía en su familia: “toiticos aquí, formando un gran nudo, apretado y firme.”

  Comprendí entonces que el viejo Martín Hernández un día se despediría de este mundo orgulloso de trascender el tiempo con la fuerza de la memoria multiplicada. En eso anda, como ahora mismo, que recién acaba de retomar aquí la palabra para recordar instantes imborrables de la historia, 56 años después de la heroicidad cubana en Playa Girón.

(*)cienaguero: natural de la ciénaga, Diccionario Cervantes, de F.Alvero Francés, III Edición Instituo Cubanodel Libro. 1976

(Actualizado en 19/04/17).

http://www.ecured.cu/index.php/Playa_Gir%C3%B3n

Playa Girón

 

http://www.ecured.cu/index.php/Fidel_Castro

Fidel Castro

 

 

http://www.radiorebelde.cu/26-julio-rebelde/index.html

 

26 de julio

 

http://www.tvyumuri.icrt.cu/index.php/cienaga.html

cienaga de zapata

 

 

 

 

Playa Girón, 19 de abril, victoria siempre actual

Playa Girón, 19 de abril, victoria siempre actual

 Roberto Pérez Betancourt

Este miércoles 19 de abril, toda Cuba, al igual que los revolucionarios del mundo, celebran el aniversario 56 de la victoria de Playa Girón,  hecho trascendente, de eterna actualidad, porque marcó la primera derrota del imperialismo yanqui en América, y sentó las premisas de la lucha popular consciente en pos de la construcción del socialismo en nuestro país.

  Las enseñanzas derivadas de la invasión mercenaria a Cuba, organizada y financiada por el gobierno norteamericano en 1961, el  rechazo del pueblo armado, sabiendo que  defendía un sistema socialista, y la trascendencia militar y política de la  lucha popular de perdurable significado  histórico, renuevan  su vigencia este 19 de abril, Día de la Victoria.

  Hace 56 años, en  Playa Girón  (Bahía de Cochinos) los  combatientes revolucionarios, guiados por el Comandante en jefe Fidel Castro, rechazaron el artero ataque lanzado por la  potencia militar del Norte y alcanzaron el   triunfo, que     repercutiría en la conciencia y la acción de generaciones de cubanos y de otros ciudadanos del mundo.

  La degradada composición social de las huestes invasoras  reunidas por los estrategas  de la Agencia Central de  Inteligencia y el Pentágono, evidenciaba que Estados Unidos no se resignaba a perder su dominio en un país que  ha ambicionado anexarse a lo largo de dos centurias. 

  El mando estadounidense  reclutó a ex militares de la sangrienta dictadura de Batista, politiqueros corruptos,  latifundistas y  elementos  antisociales. Los invasores asesinaron a decenas de civiles indefensos; aviones  norteamericanos engañosamente pintados con  insignias cubanas ametrallaron a los milicianos y sembraron el luto en  centenares de hogares.

  Toda esa acumulación de fuerzas no fue suficiente para  enfrentar al pueblo unido y los invasores  fueron derrotados  en 66 horas.   El mundo constataba una verdad hasta entonces  ignorada por expertos de la gran potencia: Siempre que cuente  con la unidad de su pueblo y la decisión de combatir, un país,  aunque  pequeño y  pobre, puede enfrentar y vencer a un  enemigo más poderoso.

   Los cubanos cuentan con su propia doctrina militar, sustentada en una ideología que alimenta la voluntad de  prepararse, instruirse y  entrenarse en aras de combatir eficientemente: la “guerra de todo el pueblo”, diseñada para  enfrentar cualquier agresión, resistir y vencer con el mismo  ímpetu con que lo hicieron los héroes de Playa Girón.

 

 

 

 

 

Amparo a través del tiempo

Amparo  a través del tiempo

 Roberto Pérez Betancourt

Matanzas, y Cuba toda, conmemoran en estos días las acciones revolucionarias que enfrentaron la invasión orquestada por el gobierno de Estados Unidos en  Playa Girón y Playa Larga,   y las 66 horas de batallas ejemplares, desde las posiciones del pueblo, para propinar al imperialismo  su primera gran derrota en América.

  Abril  retorna  en la memoria con su carga de historia y enseñanzas para todas las generaciones, y   vuelve a reciclar vivencias de quienes hoy son padres, abuelos y bisabuelos;  momentos de  combates cruentos y el martirologio de indefensos civiles,  abatidos por  balas y bombas enemigas.

 Y en este abril, una vez más,  vuelvo a dar la palabra a la venerable  Amparo Ortiz, la cienaguera que perdió a numerosos familiares abatidos por la metralla de los invasores,  para cumplir aquel  compromiso que contraje  hace muchos años, cuando ella aún  podía admirar sus rosales florecidos y brindar el aromático café en su limpia casita de Playa Larga.

  Allí me dijo Amparo: No podemos dejar que la memoria de Girón desaparezca, es menester que hijos y nietos, en sucesivas generaciones, conozcan cada año el heroísmo de padres y abuelos, los detalles de todo, cómo sucedió, desde los aviones engañosamente pintados con las insignias cubanas que abatieron a indefensas familias de la ciénaga, hasta la heroicidad de los propios carboneros, quienes, a pesar de haber sido prisioneros muchos de ellos, NO  se prestaron a colaborar con los invasores, se rebelaron y ocuparon su sitio en la trinchera junto a milicianos y combatientes del ejercito rebelde y la policía nacional revolucionaria…

  Así pidió Amparo que cada año se recordaran sus palabras, porque es menester que las actuales y venideras generaciones  conozcan también la maldad  de quienes volvieron armas contra su propia patria, porque  son ideológicamente  los mismos que no han cesado de anhelar la anexión de Cuba y han practicado el terrorismo contra las familias cubanas en fallidos intentos de retrotraer al pueblo al clima de explotación, insalubridad y mendicidad que imperaba entre las mayoritarias capas de la población cubana antes de enero de 1959.

  Lo dicho antes en otros trabajos: El recuerdo de lo vivido alimenta la esperanza en el porvenir.

 

Aniversario de la entrada de Fidel en Matanzas el 7 de enero de 1959

Aniversario de la entrada de Fidel en Matanzas el 7 de enero de 1959

 -Discurso de Fidel en Matanzas

-Discurso de Fidel tras su  arribo a Ciudad de La Habana

 Roberto Pérez Betancourt

 

 La entrada triunfal del Comandante en Jefe Fidel Castro en Matanzas el siete de enero de 1959 al frente de la Caravana de La Libertad, tras el triunfo armado de la Revolución, es un suceso memorable que cada año reedita las emociones de la primera ocasión y como en este enero invita a reflexionar sobre el camino transitado desde entonces.

  Con júbilo el pueblo matancero recuerda el lunes 7  la entrada de la Caravana de la Libertad a este territorio, luego de que los rebeldes atravesaran el país con Fidel al frente. Los  caravanistas, procedentes del este, entraron en la provincia   por  el poblado de Los Arabos, siguió por la carretera central  hacia Colón, Perico, Jovellanos y Limonar, y finalizaron en la ciudad de Matanzas, con el arribo al parque  de La Libertad,  donde muchos testigos aún comentan  las palabras pronunciadas por el líder de la revolución triunfante 54 años atrás.

 

Enero  de 1959: Fidel Castro en Matanzas

 

  Son muchos los habitantes de la Ciudad de Matanzas –100  kilómetros al este de la capital cubana—que recuerdan emocionados la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro  al frente de la Caravana de la Libertad, en tránsito hacia la  capital cubana, cuando dirigió la palabra a los matanceros el  día 7 desde el balcón del edificio de Gobierno, frente al parque de La Libertad.

  “Tengo la impresión de que no ha quedado una sola alma en las  casas de Matanzas Tengo la impresión de que aquí está  Matanzas entero; es todo el pueblo, y todo el  pueblo unido.  Si a este pueblo, cuando estaba  desarmado y cuando no estaba  unido, no pudo  aplastarlo la dictadura, ¿quién puede en estos  momentos derrotar al pueblo de Cuba? “, así expresaría Fidel  en una parte de su intervención pública, que devino diálogo  con los matanceros.

  Después de descansar brevemente esa noche-madrugada al otro  día Fidel visitó a la madre de José Antonio Echeverría, en la ciudad  de Cárdenas, donde el líder de la Revolución le rindió homenaje a quien encabezó los hechos del 13 de marzo de 1957 y firmó   con él la histórica Carta de México.

 

Fidel Castro: Vigencia de una entrada triunfal en La Habana

 

 

Vigentes se mantienen las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro transmitidas al pueblo cubano el ocho de enero de 1959, tras su entrada triunfal en la ciudad de La Habana, al frente del Ejército Rebelde.   "Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil".   Así lo afirmó Fidel hace 58 años, y  el devenir corroboró la certeza de su juicio, enfrentó las dificultades y coronó los esfuerzos con logros impresionantes en todos los ámbitos de la vida política, socio-económica y cultural, para beneficio del pueblo cubano y de otras naciones favorecidas por una fecunda labor internacionalista

  Aquel día memorable, cuando la población habanera desbordó las calles y vibró de alegría incontenible con el arribo de Fidel al frente de la Caravana de la Libertad, permanece grabado en la memoria histórica de la Patria cubana con la misma intensidad con que lo vivieron actores y testigos del suceso.   Las jornadas anteriores habían sido igualmente emotivas a lo largo del recorrido desde Santiago de Cuba, a partir del dos de enero, hacia la región occidental: Banderas, himnos, discursos, risas, llantos, abrazos y besos, decisiones, órdenes, hasta arribar al antiguo campamento militar de Columbia, sede del Estado Mayor del ejército derrotado.   Allí, la legendaria Violeta Casal, voz femenina de Radio Rebelde, anunció la presencia del máximo líder  de la Revolución, cuya imagen altiva fue multiplicada por la televisión y llevada al mundo, expectante porque un suceso insólito había ocurrido en aquella pequeña Isla del Caribe: Un puñado de hombres corajudos había vencido a un poderoso ejército.   "El destino de la Patria no puede ser nuevamente escamoteado", subrayó Fidel, recordando mentalmente, cómo el gobierno de Estados Unidos había impedido la consumación plena de la independencia de Cuba frente al colonialismo español en las postrimerías del siglo XIX.  

A pesar de los empeños recurrentes de 11 sucesivas Administraciones durante los últimos 57 años para mantener un genocida bloqueo económico, comercial y financiero destinado a estrangular a las familias cubanas y derrocar a la Revolución cubana, aquel alerta del Comandante en Jefe se ha materializado mediante continuas jornadas heroicas del pueblo en todos los frentes de batalla para preservar la soberanía nacional.  

La lección se ha interiorizado: Unidad como antídoto a los intentos de dividir y

factor primordial de victoria, enriquecida con las enseñanzas de Fidel. (TVY)(Actualizado en 05/01/17).   

 

 

 

 

Sumamos 58 eneros y seguimos aprendiendo de la historia

Sumamos 58 eneros y seguimos aprendiendo de la historia

Roberto Pérez Betancourt

  Este día primero del año  2017 la Revolución cubana suma 58 eneros de victorias y continúa aprendiendo de la historia, tras el triunfo armado en la Sierra y en el Llano frente a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista en 1959.

 Cuando el sol habanero arrastraba sus primeros destellos dorados en las aguas del malecón frente a la Embajada Norteamericana, míster Earl Smith se asomó detrás de un grueso vidrio y lo que vio  desde su altura lo horrorizó:  “La chusma ha tomado las calles”.

   En la madrugada del 31 de diciembre el dictador  había huido  junto a un selecto grupo de criminales, políticos corruptos y parte de su familia. En el aire ordenó rectificar el destino del avión.  Poco después el dictador Leónidas Trujillo le daría la bienvenida en Santo Domingo y  le cobraría cada día a peso de oro.

   Mientras, en la capital cubana se orquestaba un golpe militar auspiciado por Estados Unidos, vano intento de  evitar que las guerrillas triunfantes con Fidel Castro a la cabeza tomaran el poder.   Esta vez el Tío Sam se quedaría con las ganas. Ni Smith  ni el presidente estadounidense Eisenhower  imaginaban los acontecimientos que vendrían.

    Desde la oriental ciudad de Palma Soriano, Fidel Castro llamaba a la huelga general, ordenaba  a sus tropas avanzar  hacia Santiago de Cuba y La Habana, exigía la rendición de las guarniciones y  reafirmaba: "Revolución sí, golpe militar no".

   Poco después, al frente de la columna uno José Martí, Fidel entraba en la capital oriental donde pronunciaría  esa noche un histórico discurso. En las primeras horas de la tarde la soldadesca de Batista se había  rendido en  Santa Clara.

   La victoria  revolucionaria sería irreversible.

  Tras un siglo de luchas con la participación de varias generaciones, legiones de mambises  de la mano de Fidel Castro entrarían triunfantes en cada una de las principales ciudades de Cuba para proclamar el triunfo de la libertad.

   Los esbirros  corrían su consigna del momento: “sálvese quien pueda”.  Prepotentes, Earl Smith y sus jefes  aún confiaban en sus  “métodos de persuasión”. Pero se inquietaban cuando Fidel decía: “Este no es el final, apenas estamos comenzando”.

   Juicios, condenas y ajusticiamiento de asesinos; Reforma Agraria, profunda y socialista; Alfabetización, Reforma Urbana, Confiscación de empresas norteamericanas, Nacionalización de la banca y del comercio exterior y Reforma educacional,  materializaron esa respuesta.

     También la organización de Milicias Nacionales; Rechazo a la invasión mercenaria de Playa Girón auspiciada  por Estados Unidos, virilidad  a prueba en la Crisis de los mísiles, Justicia social total.  Sí, era solo el comienzo. Ante cada nueva agresión procedente de Estados Unidos, Fidel reiteraba: Más Revolución.

    Este primero de enero se cumplen 58 años del histórico triunfo armado. Desde entonces prácticamente no ha transcurrido una sola jornada sin que el pueblo cubano no haya conocido de algún nuevo intento imperial para frenar su obra de infinito amor.

   En eso anda aun, enfrentando  a un bloqueo más genocida, y una administración estadounidense que se renueva, anunciando retrocesos en la política que abrió el mandatario  saliente de Barack Obama,  y amenaza con incurrir en viejos errores de sus predecesoras, sin acabar de comprender que nada ni nadie podrá dar marcha atrás a la rueda de la historia, y que ella es sabia consejera, presente en los signos de rectificación que se implementan a través de los lineamientos de la política económica y social delineados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

   Los 58 años transcurridos también han servido para madurar y entrenar. Los habitantes del archipiélago codiciado por Estados Unidos aprendieron a responder como un avispero a las amenazas y agresiones,  y  convirtieron a su territorio en un bastión inconquistable, hoy con la fuerza multiplicada de la unidad latinoamericana en la Alianza Bolivariana para nuestros pueblos de América ALBA y en las relaciones de amistad y confraternidad que se amplían con muchas otras naciones del orbe. (TVY)(Actualizado en 29/12/16).

 

 

 

Aniversario 55 de la primera graduación de Administradores de Industrias

Aniversario 55 de la primera graduación de Administradores de Industrias

- Escuela fundada por el comandante Ernesto Che Guevara

Roberto Pérez Betancourt*

La nota publicada en el diario Noticias de HOY, el sábado 23 de diciembre de 1961, bajo el título: Clausuró Che Guevara acto de graduación de administradores, informa: “El Ministro de Industrias, Comandante Ernesto Che Guevara, resumió anoche el acto de clausura del “Curso de los 400”, de la Escuela de Administradores “Patricio Lumumba”, en el cual se le entregaron sus diplomas a los trescientos siete (307), recibiéndolos simbólicamente un alumno por cada aula…” (Sic).

Culminaba más de un año de intensos estudios en una actividad docente inédita en el país, que reunió a obreros, campesinos, empleados, técnicos, soldados y oficiales del Ejército Rebelde, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, de muy diversos grados de instrucción y procedencia social, llegados de variadas provincias.

Habían sido convocados por la urgencia del avance revolucionario, inspirados en el ejemplo de sacrificio de mártires y héroes en la epopeya de la lucha y el entonces reciente triunfo revolucionario sobre la dictadura pro imperialista de Batista.

El Che: precisiones vigentes

En el acto de graduación, el Comandante Ernesto Che Guevara pronunció las palabras de clausura. En su estilo directo precisó conceptos y ejemplificó la conducta que debía caracterizar a los cuadros administrativos: “Me da la impresión de que se ha realizado lo más importante de todo, que es la maduración política, porque la maduración política significa tener la comprensión clara de los problemas que existen y tener la certeza de que se desconoce mucho, y de que hay que avanzar a tientas por un camino muy difícil, la comprensión política.

La madurez política significa también que se tiene el deseo y la decisión de entregarse de lleno a una causa que ahora se comprende y que razonablemente se puede ir a realizar cualquier clase de trabajo en bien de la colectividad.”

Y en otro momento de aquella intervención histórica, precisaba Che Guevara: “El socialismo se hace solamente con el trabajo humano, no es una creación milagrosa, ni es un producto exclusivo de la conciencia, es producto del trabajo humano, es el producto de la técnica superior aplicada a un régimen en el cual las condiciones son iguales para todos y el reparto de la riqueza se hace justamente para todos. Para que exista el socialismo tiene que haber producción, para que esta producción permita crear los excedentes necesarios para el desarrollo de nuevas industrias.

Se necesita aumentar día a día la productividad, y la productividad tiene una fase que es el mejoramiento técnico y otra fase que es el mejoramiento de los sistemas contables y financieros, y el mejoramiento de los ahorros de la producción…”

Cincuenta y cinco años después, estas palabras siguen manteniendo plena vigencia, al igual que otras recomendaciones y ejemplos legados por la inteligencia y la voluntad de quien llegaría a trascender para la posteridad como el Guerrillero Heroico, de quien se seguirá hablando en el devenir de la humanidad.

Un curso inédito en América Por la naturaleza de sus propósitos y la extracción social de de sus participantes, alumnos y profesores, el curso de Los 400 (cifra a la que se aspiraba) fue inédito en América.

Comenzó el tres de octubre de 1960 en la escuela primaria superior Flor Martiana, del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), que desde octubre de 1959 estuvo bajo la dirección de Che Guevara, quien el 25 de noviembre de ese mismo asumió la presidencia del Banco Nacional de Cuba, y a partir del 23 de febrero de 1961 la de Ministro de Industrias.

En diciembre de 1960 las actividades docentes pasaron a desarrollarse en el Hotel Nacional, bajo la dirección de Víctor Trejo. Según explican sus primeros integrantes, la inauguración oficial ocurrió el sábado 7 de enero de 1961.

Posteriormente, las aulas y el albergue de los estudiantes se trasladaron a la antigua Casa de los Alcaldes, en la localidad habanera de Vento, hasta la graduación. Intensas eran las jornadas diarias de estudio, desde bien temprano en la mañana hasta entrada la noche. El sábado había un pase hasta el domingo por la noche. El programa incluía: matemática (aritmética, álgebra, geometría, trigonometría), química, principios técnicos (Física y procesos industriales) Español, Economía política, Filosofía, Organización y planificación empresarial, estadísticas, contabilidad y finanzas…

Los alumnos efectuaban periódicas visitas a importantes industrias en La Habana, Pinar del Río y la provincia de Matanzas, donde apreciaban experiencias de los primeros interventores de esos centros labores, estudiaban flujos de producción y la interrelación de las administraciones con las organizaciones políticas y sindicales.

El colectivo de estudiantes creó su propio periódico, nombrado El Obrerito, dirigido por Humberto Valdés Díaz, prestigioso caricaturista, y un grupo de responsables de cada edición.

También se confeccionó el himno de la Escuela, que reproducimos al final de este trabajo, y se efectuaron variadas actividades extracurriculares, incluidas de crítica y apreciación cinematográfica, trabajos voluntarios diversos, entre los que sobresalen en la memoria la descarga de buques, trasiego y almacenamiento de productos en los muelles de La Habana, apoyo a la producción en fábricas, cortes de caña en la zafra azucarera, y la operación del canje de moneada efectuada en el país en 1961, entre otras. Graduados exponen experiencias A Albino Armando Valdés Castillo se le conocía mejor por el apelativo de “El Quemao”, alusión a su empeño en estudiar y estudiar y a su temperamento fogoso. Hoy encabeza un grupo de ex alumnos esforzados en rescatar las memorias de aquel curso pionero. Pone en ese empeño igual dedicación y entusiasmo con que ingresó a los 18 años de edad en esta singular tropa de revolucionarios. Procedía de la fábrica de tapas Robredo, en la barriada habanera de Luyanó, donde se desempeñaba como oficinista. “La selección de alumnos se hizo a través de las organizaciones revolucionarias. Yo ingresé por conducto del Partido Socialista Popular (PSP) (Comunista), luego de pasar un test psicométrico.

El primer director de la escuela fue Julio Cáceres, El Patojo, compañero de ideales y amigo de Che. Vestíamos camisa gris, pantalón y gorra verdeolivos y usábamos un brazalete distintivo del Curso de los 400. “Cuando nos graduamos fui designado para administrar la Empresa Consolidada de cervezas y maltas en San José de Las Lajas, que poco después fue desactivada y pasé a otras funciones administrativas…”

A Mario Enrique Ponte, obrero de Plantas Eléctricas, le encomendaron administrar el central azucarero Urbano Noris, lo que para él significaba visitar por vez primera una de esas industrias. “Desde entonces siempre me desenvolví en el sector azucarero –explica-. Más tarde me licencié en economía. El Che nos enseñó la necesidad de estudiar, pensar y cooperar, como hacíamos en los CILOS, como llamábamos a los Comités de industrias locales, que en las diversas comunidades reunían a los administradores de industrias para entre todos conocer problemas y contribuir a solucionarlos…”.

Coinciden los administradores de la época en elogiar aquellos CILOS, donde se trataban asuntos prácticos. Las entidades que contaban con más posibilidades técnicas y mejores talleres contribuían con otras cercanas a solucionar déficit de piezas de repuestos. Sus expertos asesoraban e incluso reparaban maquinarias en fábricas de menores recursos, porque se acentuaba la escasez de recursos importados. Un papel muy importante desempeñó en aquella época el taller de mecánica y los técnicos y operarios de la fábrica de Jarcias de Matanzas, posiblemente la mejor dotada entre las activas.

Las empresas capitalistas se negaban a suministrar abastecimientos y se desarrollaron cursos de capacitación conocidos como “mínimo-.técnico” y “Fabrica tu maquinaria”, entre otros.

En tiempos de Playa Girón Eduardo Blázquez Hernández, laboraba en la oficina del central Méjico, en Colón, -180 kilómetros al este de la capital del país-, en la provincia de Matanzas, y fue designado administrador de una empresa de fertilizantes en Lawton, La Habana. De aquellos momentos recuerda: “A pesar de la diversa procedencia de los alumnos, llegamos a expresar fuerte unidad de criterios y solidaridad. Al producirse el ataque a Playa Girón, unánimemente los expresamos la disposición de ir al frente de combate, pero nos ordenaron permanecer acuartelados en la escuela”.

Hago un paréntesis para recordar: El entonces teniente, y hoy general, Hugo del Río, también alumno de la escuela, formó una compañía integrada por varios pelotones, organizó guardias y puso a marchar a todo el estudiantado. Para los más jóvenes fue el estreno en “artes militares”, también para numerosos veteranos, y para los que procedían del Ejército Rebelde, la posibilidad de comandar y advertir a la tropa con una frase inolvidable: “Aquí, en el pelotón, ya todo el mundo opinó, nadie pide la palabra, ¡firmes!” Aludían al espíritu polémico del alumnado, motivado precisamente por las clases de economía política y filosofía.

En las aulas se debatían vivamente los temas que los profesores de filosofía y economía política introducían. No resultaba fácil la polémica para quienes estaban acostumbrados a la disciplina militar.

“El Che probó las primeras combinadas cañeras…”

Alfonso Pérez Peñalver era obrero portuario. Luego de graduado dirigió fábricas de muebles y después el central azucarero Pablo Noriega, en Quivicán. “Al principio me intimidó un poco aquella encomienda, pero puse manos a la obra. Allí el Che probó las primeras combinadas cortadoras de caña, y se fundó el Instituto Cubano de Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA). “El Che llegaba frecuentemente a realizar trabajo voluntario desde antes de las siete de la mañana y hallaba a todos listos con sus mochas. Cuando visitaba al central, en vez de dirigirse a la dirección iba directo a dialogar con los trabajadores”.

Emma Jiménez Rubio lucía sus 21 primaveras agraciadas y acaba de graduarse como contadora en Cárdenas -150 kilómetros al nordeste de la capital cubana-, en la provincia de Matanzas, cuando ingresó al Curso. Por su propia voluntad se presentó para expresar su deseo de cursar aquellos estudios. Allí conoció a Armando Alvisa Rivero, también contador, procedente de Cubana de Acero. Ambos se enamoraron. Al concluir el curso, Armando fue ubicado en Matanzas, y ella en La Habana. Una vez más la tenacidad se impuso y logró que la enviaran a administrar cerca de su compañero con quien contrajo un matrimonio que perdura. “Existía gran honradez y compañerismo ente el alumnado –comenta Emma--. Entonces no era habitual que una mujer desempeñara funciones de dirección. Administré en confecciones textiles y en la fábrica de fósforos, en Matanzas. Siempre traté de apoyarme en los trabajadores de mayor experiencia en el ramo. Armando tuvo que aprender lo relacionado con la distribución de petróleo cuando fue ubicado en la Terminal de Matanzas, donde, explica, al principio tuvo que enfrentar cierto rechazo por parte de ingenieros y especialistas que no veían con agrado la llegada de un administrador de 21 años de edad que no procedía de ninguna de las grandes compañías norteamericanas. Pero con trato afable logré que cooperaran. Cuando el Che visitaba la provincia me montaba en su carro y eso me ayudaba. Yo le hacía mil preguntas y aprendía de él.

En primera persona

Producir, ahorrar y organizar, era el lema de la Escuela que contribuyo a formar cuadros emergentes para ocupar responsabilidades importantes tras la nacionalización de industrias y el avance de la socialización de los medios de producción en Cuba.

Si me preguntan cuál fue el aporte fundamental de los profesores –muchos de ellos alumnos con superior instrucción y calificación técnica-, y de las relaciones interpersonales establecidas, afirmo, sin dudar, que la propia formación política y cultural, la fraternidad y la cohesión en los principios revolucionarios, la disciplina, y otros valores humanos que dimanan del contacto directo con quienes dan de sí mismos sin pedir algo, un caudal de afectos y conocimientos que no se encuentra en libros o manuales.

El primer curso de administradores de industrias fue difícil, más para quienes ingresaron con bajo nivel escolar. Pero ese factor contribuyó a unir más las voluntades. Los que habían egresado de estudios medios o superiores devinieron maestros y monitores de todas las horas del día y de la noche, al tiempo que aprendían del ahínco de quienes se esforzaban para aprobar las materias. Recuerdo al sargento García, del Ejército Rebelde, que se rompía la cabeza para asimilar el significado de triángulos y cálculos trigonométricos e intentaba a la vez aprenderse las tablas de multiplicar.

El sargento Pool, espigado y afable, insistía en que le explicara los conceptos de clases sociales y de plusvalía porque, decía, a él lo habían a tenido engañado toda la vida antes de saber que esas cosas existían.

Fueron numerosos los egresados del Curso de los 400 que llegaron a ocupar cargos como directores de empresas nacionales, viceministros, ministros, cónsules, embajadores, se desempeñaron como combatientes internacionalistas y asumieron otras responsabilidades importantes.

 Acabo de saber que de la relación inicial de alumnos graduados, más de 150 han fallecido Y es que el tiempo, inexorable, pasa y deja sus huellas, también sus recuerdos, aquí apretados por requerimientos del tirano espacio periodístico. (TVY)(Actualizado en 22/12/16). *El autor se graduó en la Escuela de Administradores de Industrias

Feliz Año Nuevo, aniversario 58 del triunfo de la Revolución

Feliz Año Nuevo, aniversario 58 del triunfo de la Revolución

 Roberto Pérez Betancourt

El primero de enero de 2017 los cubanos conmemoraremos el aniversario 58 del triunfo de la Revolución junto con el advenimiento de un nuevo año, ocasión propicia para la celebración habitual junto a la familia y a los amigos, y el brindis por nuevos éxitos personales y avances en la construcción de nuestro socialismo.

En diciembre se complementan la alegría de la familia y el reconocimiento histórico a quienes a finales de la década del 50 del siglo anterior lucharon y dieron la vida por alcanzar la plena libertad y soberanía de nuestra patria, y a los miles de cubanos que ganaron la batalla de la alfabetización gracias precisamente a la Revolución triunfante.

El primero de enero de cada año es día de victoria y de orgullo nacional, de banderas tremolantes y de espíritu optimista en el futuro.

En este contexto, en Matanzas, al igual que en todo el país, han de efectuarse actividades festivas en áreas públicas, cabarets, restaurantes, círcu¬los sociales y otros centros recreativos, como suele hacerse con la participación de las familias cubanas. Una nota publicada en el diario Granma refiere que el dos de enero la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, se efectuará la Revista Militar y marcha del pueblo combatiente, dedicada al aniversario 60 de la fundación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al desembarco del yate Granma, al aniversario 58 del triunfo de la Revolución, y de homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a la juventud cubana.