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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

Salvador Allende, ideales y frustraciones democrático-representativas

Salvador Allende, ideales y frustraciones democrático-representativas

 Roberto Pérez Betancourt

A diferencia del Golpe de Estado parlamentario que acaba de consumarse en Brasil para destituir “legalmente” a la mandataria Dilma Rousseff, e interrumpir el gobierno del Partido del Trabajo y su programa de beneficio social, al líder chileno Salvador Allende lo destituyeron mediante un sangriento golpe de Estado militar con la anuencia de la oligarquía imperial y los adinerados de adentro, sin pudor, a careta quitada, echando por la borda los ideales y la convicción en la democracia parlamentaria, representativa, que en realidad sacó las garras cuando perdió el poder Ejecutivo y recordó que en verdad se trataba de una dictadura de la burguesía y el poder hegemónico, lo mismo que ha sucedido en Brasil, reitero, solo que con ayuda de los medios de difusión en la era de la comunicación digital en la que las verdades se trastocan en mentiras a la velocidad de la fibra óptica.

Este 11 de septiembre se conmemora el aniversario 43 del ejemplo de falsa democracia en Chile y el auge de la barbarie en ese país.

Confiaba Salvador Allende Gossens en la tradición democrática de su pueblo cuando su verbo culto y sereno sonaba a redención socialista y dibujaba el futuro que ansiaba, sin distinción alguna, para los latinoamericanos de variados acentos, para los humanos todos.

Nació Allende en la ciudad puerto de Valparaíso el 26 de junio de 1908, la misma donde viera antes la luz Luis Emilio Recabarren, creador del movimiento obrero y fundador del Partido Comunista de Chile.

Tras una exitosa campaña de Unidad Popular, el socialista Allende ganó la presidencia y gobernó entre 1970 y 1973, caracterizándose por impulsar leyes que intentaban consolidar avances de justicia social mediante el rescate de los importantes recursos naturales y económicos de su país, incluida la nacionalización de la explotación minera.

Tal práctica política y administrativa dentro de la estructura de un sistema clásico capitalista, regido por leyes de ganancia e intereses hegemónicos extranjeros, llevó al gobierno de Unidad Popular a continuos choques antagónicos con los clásicos dominantes de las principales fuentes de riquezas y medios de difusión masiva de Chile.

Confiando siempre en la institucionalidad del Estado, apoyado por la voluntad política de obreros y campesinos explotados, pero sin percatarse a tiempo que se fraguaba la gran traición encomendada a los más inescrupulosos elementos militares puestos a las órdenes de la Agencia de Inteligencia de EE.UU., físicamente desarmado, Allende intentó asaltar el cielo.

Fue traicionado y derrocado por el ejército dirigido por fascistas, entre los que destacaría la siniestra figura de Augusto Pinochet, erigido después en el gran dictador del pueblo chileno y, junto a otros de su misma calaña, protagonista de la larga noche de masacres y torturas a los revolucionarios.

El 11 de septiembre de 1973, luego de su postrer alegato al pueblo y al mundo, Allende se suicidó en el Palacio de La Moneda, sede del gobierno, mientras era atacado salvajemente por aviones, cañones y fusiles.

El 20 de enero de 1959 Salvador Allende se había empapado de entusiasmo en La Habana con el triunfo de la Revolución cubana, el primero de ese mes, y entabló relaciones de amistad con sus líderes.

Entre estos había un hombre de su misma profesión de médico, cuya personalidad, mucho y poco a la vez, se le parecía: el comandante Ernesto Che Guevara. Años después, Allende recordaría que de su primer encuentro con el Guerrillero Heroico guardaba como un tesoro el libro Guerra de guerrillas, que aquel le obsequiara con una dedicatoria de trascendente contenido: “A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo. Afectuosamente, Che".

Al conocer la noticia del asesinato de Che en Bolivia, Allende comentaría: “…me causó un pesar profundo. Comparto el dolor de miles y miles de mis compatriotas”. Posteriormente, cuando se entrevistó con los sobrevivientes de la Guerrilla boliviana, a quienes otorgó amparo y facilitó su desplazamiento para salir del cono sur, escribiría el entonces Presidente del Senado chileno: “… Cuando llegaron aquellos guerrilleros que acompañaban al Che yo estuve con ellos en Iquique… (después en otras localidades) Pombo y otros firmaron aquel libro Guerra de guerrillas, que yo llevaba, y ellos escribieron lo siguiente: “En el libro que le obsequió el Che queremos que queden estas palabras como homenaje de los que fuimos sus compañeros de la guerrilla boliviana”.

  Allende, como Che y otros de semejante estirpe invencible, siguen viviendo en la conciencia de los pueblos que se inspiran en sus ideales y ejemplos para seguir combatiendo por la libertad total.

  El ejemplo de lo sufrido, de las esperanzas evaporadas y la frustración palpada en el golpe sangriento, se repite ahora, como apuntáramos, solo que con retórica y conciliábulo, con alevosía y complicidad, desde el poder legislativo brasileño, donde la traición, el oportunismo y al codicia revelan que los fines de la derecha y el capital oligárquico son los mismos, y que la dictadura de la burguesía no renuncia fácilmente a sus privilegios, por ello, aun desde el poder, hay que estar alertas, con la pupila insomne como diría nuestro inolvidable Rubén Martínez Villena, sin ceder ni un tantito así, como subrayaría el Guerrillero Heroico…

Turistas y “visitantes” categorías que siguen creciendo en Cuba

Turistas y “visitantes” categorías que siguen creciendo en Cuba

Roberto Pérez Betancourt

El mes de julio marcó la continuación de la tendencia en el incremento del número de visitantes foráneos a nuestro país, como adelantáramos en un reciente comentario, con casi 12 por ciento.

Y como signo de los nuevos tiempos, por vez primera los viajeros procedentes de Estados Unidos aparecen en primer lugar, junto con los alemanes que llegan y se hospedan en nuestro archipiélago.

En términos prácticos se les suele llamar turistas, aunque se sabe que los estadounidenses solo pueden viajar a Cuba como parte de 12 grupos especialmente autorizados por el gobierno norteño en calidad de “visitantes”, no como turistas, porque esto último sigue prohibido por las leyes del Bloqueo económico, comercial y financiero (embargo),que el congreso de EE.UU se empecina en mantener contra Cuba.

Pero esos viajeros residentes en Estados Unidos no por ello dejan de mirar y ver. Se hospedan y se alimentan, se asombran y afirman que muy pronto regresarán… Y es natural que así sea, habida cuenta se acaban de inaugurar los primeros vuelos directos de aerolíneas estadounidenses a suelo cubano, con precios mucho más baratos que los que regían hasta ahora, luego de más de medio siglo de ausencia en nuestros cielos y aeropuertos.

El vaticinio, como hemos apuntado antes, es que seguirán llegando más y más viajeros procedentes de la vecina tierra norteña.

En los datos que brinda el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas e información (ONEI) resalta que Alemania incrementó en julio su afluencia de viajeros a Cuba con 13 mil 360, equivalentes al 52 por ciento sobre el año 2015, mientras que de diferentes regiones estadounidenses llegaron 21 mil 082 personas, lo que marco un alza cercana al 49 por ciento, recordemos, NO de turistas – reiteramos-, sino visitantes.

Específicamente la llegada de miembros de la comunidad cubana residente en el exterior, que es la segunda fuente de emisión de viajeros, ascendió a 43 mil 287 para un crecimiento del 4,2 por ciento en julio pasado —siempre en comparación con igual mes de 2015—.

Pero Canadá sigue en la punta como el principal fuente de turismo hacia nuestras instalaciones: 73 mil 681 vacacionistas llegaron en julio y se apreció una recuperación de ese segmento con cerca del dos por ciento de incremento, muy positivo para el sector, que sigue apareciendo como la locomotora de la economía, en Matanzas y en todo el país.

Más vuelos, más turismo, más y más…

Más vuelos, más turismo,  más  y más…

Roberto Pérez Betancourt

El cierre de agosto trajo el restablecimiento de vuelos aéreos regulares a Cuba por parte de aerolíneas estadounidenses, que enlazarán varias ciudades de ese país con otras de la Isla, de manera diversa y creciente.

Esta realidad trae aparejada más visitantes, y por consiguiente eleva las necesidades de mejorar la infraestructura turística y urbana en general, incrementar abastecimientos de productos alimenticios para satisfacer demandas de restaurantes, bares y cafeterías, además de alojamiento en hoteles, hostales y otras formas de hospedaje en las que el sector cuentapropista sigue expandiéndose.

Es obvio que se necesitará cada vez más de todo para atender a una cifra creciente de viajeros, que ya en el primer semestre de este año creció sobre el 11 por ciento respecto de igual etapa anterior, a pesar de que oficialmente los estadounidense todavía no pueden viajar a Cuba en calidad de turistas, pero sí lo hacen a través de 12 categorías autorizadas por la administración de Obama.

Lo cierto es que a partir de estos nuevos vuelos aéreos esas visitas deben dispararse hacia arriba, porque es precisamente ese incremento lo que justifica la participación de las agencias transportistas estadounidenses.

En este contexto no se debe obviar que otras zonas del globo también elevan su interés turístico en nuestra Isla, donde reconocen un inusual ambiente de tranquilidad, respeto y convivencia más civilizada que la que reflejan noticieros extranjeros al referirse a otros escenarios del Mundo donde los visitantes sienten que su seguridad cada vez es menor por el incremento de la delincuencia, el terrorismo y otras acciones vandálicas.

Esas verdades hacen que el destino Cuba se refuerce como oasis de tranquilidad, bellezas y disfrute para el cuerpo y la mente. Recordemos que los nuevos vuelos aéreos forman parte de un total de 110 aprobados por el Departamento de Transporte de EE.UU. a aerolíneas comerciales estadounidenses para viajar a Cuba, entre ellos, 90 a ciudades cubanas, incluida Matanzas, y otros aun pendientes de la autorización final. En resumen: más y más de todo en demanda creciente.

Alimentando el alma

Alimentando el alma

 El ejemplo de un hombre de  cumpleaños 90 que, sin ser médico de profesión, ha contribuido a la sanación de la sociedad latinoamericana.

 Roberto Pérez Betancourt

  ¿Y de qué se alimenta su espíritu de cooperante internacionalista?, pregunté a un médico cubano,  a quien sorprendí muy afanado en las intrincadas sierras cafetaleras de la Nicaragua sandinista.

  Corría agosto del año de 1987 y hasta aquel destino había llegado el joven galeno para cumplir la noble  misión de sanar enfermos, llevar remedios y consejos sanitarios, y aprender también de aquellos hombres,  mujeres y niños, recolectores del rojito, como le llaman por allá al café maduro.

    Sin  responder la pregunta, serenamente, el médico me miró fijo a los ojos y por vez primera descubrí que unos iris relumbrantes pueden comunicar mil sentimientos sin el auxilio de  palabras.

    Antes de que el hombre hablara supe que no repetiría consignas ni frases trilladas, ni pronunciaría ninguna formalidad  para salir del paso. Simplemente, dijo que su memoria le alimentaba el alma. Y comprendí que además de científico, era poeta.

   Hoy, de esa memoria misma, o parecida, debe estarse nutriendo el espíritu internacionalista de  los  muchos  médicos cubanos que se adentran  en  barrios de  Venezuela, y  de otras comunidades del mundo, y que en estos días recuerdan el cumpleaños 90 de un hombre que, sin ser médico de profesión, ha contribuido a la sanación de la sociedad latinoamericana.

  Aquella frase golpeaba con la fuerza de un terremoto, porque encerraba la rara sabiduría de los espíritus triunfadores.

    Me refiero a lo vivido por el médico y por sus padres y abuelos, a la cultura que heredó de sus mayores, quienes se ocuparon a tiempo de explicarle,  cuando era niño, cómo eran las cosas en su país antes de que él naciera.

     Sin teque, como califican los cubanos a la verbosidad, o chagüite, como le dicen los nicaragüenses, sino a pulso de verdad sufrida, el joven refirió algunas de aquellas experiencias.

   El profesional sabía el significado de irse a la cama sin comer, y estar enfermo sin disponer de  asistencia hospitalaria ni  medicinas, ni siquiera de un techo para cobijarse.

    Sus ojos acababan de aprender lo que representa contar seis añitos de edad y cargar un jolongo, desde el amanecer hasta que el sol se despide, para ir llenándolo con granitos de café maduro, uno a uno, escogidos, mientras las lágrimas recuerdan que todavía no es tiempo de irse a tomar el cocimiento de frijoles para mitigar el hambre.

    De todo eso hablé aquel día, hace años,  con mi amigo el médico mientras cabalgábamos las lomas centroamericanas que todavía recuerdan a Sandino.

  En realidad la historia se repetiría muchas más veces con una constante actual: el ejemplo de Fidel Castro ha sido motor y guía de miles de profesionales honestos y fieles a los principios de solidaridad humana y justicia social, en cualquier lejano rincón del mundo donde un cubano, además de sus conocimientos, porta el sentimiento inmenso de la solidaridad internacionalista, un bien sin precio que alimenta el alma.

    (TVY)(11/08/16)

 

 

 

Honor y gloria a todos los mártires de la patria

Honor y gloria a todos los mártires de la patria

Roberto Pérez Betancourt

Los cubanos dedicamos cada 30 de julio a reconocer los excepcionales méritos de quienes ofrendaron sus vidas, haciendo valer la esencia del pensamiento martiano de que Patria es ara y no pedestal, y así honramos a todos los mártires, aquellos que desinteresadamente pusieron el honor por delante.

El 30 de julio del año 1957, hace 59 años, cayeron asesinados los revolucionarios Frank País García, jefe del Movimiento 26 de Julio en Santiago de Cuba, y su compañero de luchas Raúl Pujol.

En igual fecha de 1958 murió en combate René Ramos Latour, sucesor de Frank en la dirección revolucionaria, que ya comandaba Fidel Castro en la Sierra Maestra.

Este reconocimiento no puede apartarse en la memoria de los mambises que batallaron contra las huestes coloniales españolas. Ellos se integran en continuidad histórica con los que lograron más tarde la definitiva independencia de Cuba.

Suele recordarse particularmente cada 30 de julio los rasgos de la personalidad admirable de Frank País, por constituir paradigma del joven revolucionario, desprendido y sincero.

Al enterarse de la muerte de Frank, el pueblo de Santiago de Cuba se lanzó a la calle, desafiando la represión de los guardias de la dictadura.

A la hora indicada salió el sepelio. A Frank lo vistieron con el uniforme verde olivo y el brazalete rojo y negro del 26 de Julio. Sobre su pecho situaron una boina y una flor blanca, y fue condecorado con tres estrellas como General de la Revolución.

René Ramos Latour (Daniel) había sido dirigente del Movimiento 26 de Julio en la “Nicaro Nickel”. Más tarde subió a la Sierra Maestra en el primer grupo de refuerzo. De nuevo en el llano llevó a la práctica la idea de Frank de crear milicias urbanas. Participó en los preparativos de la huelga de abril de 1958 y dirigió el ataque al cuartel de Boniato. De regreso a la Sierra, Fidel le entregó a Ramos Latour el mando de una nueva columna. El 30 de julio de ese año, en la zona conocida como “El Jobal” un obús de mortero le arrancó la existencia.

Frank País García, insustituible

En un proceso iniciado desde la prisión, entre mayo y junio de 1955, surgió el Movimiento Revolucionario 26 de Julio comandado por Fidel Castro, a partir de los moncadistas, al que confluyeron figuras procedentes de otras organizaciones.

Se abría una nueva etapa en la lucha revolucionaria. Entre los incorporados se distinguía Frank País García, dirigente estudiantil y profesor de la Escuela Normal para Maestros de Oriente, quien llegaría a ser el jefe nacional de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio.

Procedente de una familia humilde, Frank experimentó desde temprana edad las privaciones y el sacrificio; se percató de las necesidades objetivas de su Patria; de los males que la aquejaban, al ser pisoteados sus más elementales derechos por parte de las administraciones que se sucedían en Cuba desde 1902, y comprendió que la única vía posible para la plena soberanía del pueblo era la lucha armada.

Frank inició la creación de un frente común de lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista, y núcleo a elementos verdaderamente revolucionarios. Fue el artífice del movimiento clandestino; el que sentó las bases para la lucha guerrillera en las indómitas montañas orientales y el que forjó la retaguardia del heroico Ejército Rebelde que surgía en la Sierra Maestra.

Cimentaba Frank su ideología política en el pensamiento de José Martí y lo traducía en conciencia de disciplina de la lucha y del sacrificio. Organiza las direcciones del Movimiento 26 de julio desde la base, forma la Resistencia Cívica y reestructura el sector obrero con vistas a la huelga general y su pensamiento evoluciona hacia ideas cada vez más radicales.

El 30 de julio de 1957, poco después del mediodía, Frank País García y su compañero de lucha revolucionaria, Raúl Pujol Arencibia, fueron vilmente asesinados por fuerzas de la policía en un lugar conocido por el Callejón del Muro, en Santiago de Cuba. Su sepelio fue la más grande demostración de duelo popular que jamás se viera en esa heroica provincia. Su caída, como expresara Ernesto Che Guevara, fue “…la pérdida más grande de la Revolución”.

Hoy, en el altar de la patria agradecida, Frank País sigue siendo el insustituible compañero de todas las batallas, cuyo ejemplo de abnegación y sacrificio compromete y obliga. Ciertamente, el 30 de julio de cada año es un día especial para los cubanos: Día de todos los mártires.

26 de Julio de 1953: Hoy con la misma Rebeldía Nacional

26 de Julio de 1953: Hoy con la misma Rebeldía Nacional

 Roberto Pérez Betancourt

Los cubanos que habitamos el largo caimán verde de nuestro Caribe proseguimos aferrados a nuestros ideales de plena justicia social, rebeldía, independencia y soberanía nacional, que inspiraron a Fidel Castro y sus compañeros el 26 de Julio del año 1953 a asaltar los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en el oriente nacional, para prender la chispa que derrocara a la tiranía pro-imperialista de Fulgencio Batista, y abrir un camino de dignidad plena al hombre y a la mujer, al campesino y al obrero, al niño y al anciano, con todos y para el bien de todos, como quería José Martí, Apóstol de la independencia e inspirador de aquella gesta, que 63 años después sigue enarbolando banderas de victorias y fe en el futuro de la nación, contra todos pronóstico fatalista, frente a los adversarios de todas las tendencias diversionistas.

Los importantes bastiones militares del régimen dictatorial, que desde el 10 de marzo de 1952 había asumido el poder en Cuba tras perpetrar un golpe de Estado contra los poderes constitucionales, se estremecieron y saltaron a los cintillos de la prensa internacional, anunciando que Cuba emprendía una nueva revolucionaria en pos de su futuro.

Conmover la conciencia nacional ante la realidad de injusticia social que padecía el país, y obtener armas con las cuales emprender la lucha armada por la verdadera independencia y la soberanía nacionales eran objetivos estratégicos de aquella temeraria acción.

El intento de tomar los cuarteles resultó fallido y costó mucha sangre de decenas de cubanos humildes que fueron asesinados a sangre fría por orden de la dictadura.

Pero el aldabonazo estremeció de un extremo a otro a la Mayor de las Antillas y sembró en terreno fértil la idea de la Revolución necesaria para dar continuidad a la lucha armada que en 1868 emprendieran los patriotas cubanos contra el colonialismo español.

Esta vez la batalla sería decisiva para sacudirse las garras del neocolonialismo norteamericano, alcanzar la libertad política y la independencia económica, hacer realidad la justicia social y solidificar bases institucionales sobre pilares de dignidad y honestidad.

La memoria histórica recuerda razones y motivos, tantos, y tan justos, que bastaba mirar alrededor para comprenderlos.

  Diseminadas en el entorno de cinco décadas atrás, pobreza, hambre, insalubridad, corrupción, ignorancia, analfabetismo, discriminación, abusos, opresión, asesinatos, drogadicción, y cualquier otra caracterización conocida de la injusticia social aguda, afectaba cotidianamente a la inmensa mayoría de la población cubana.

  Muy especialmente eran víctimas niños, mujeres, ancianos, campesinos, y desempleados, tantos, que ni contarlos se podía.

 Los disparos de hombría para asaltar la historia despertaron al pueblo que se levantó y echó a andar hasta alcanzar el poder en enero de 1959.

  A partir de entonces, las conquistas sociales que progresivamente se fueron alcanzando con esfuerzo, trabajo y voluntad colectivos, cimentaron una realidad diferente en Cuba, aunque siempre preñada de dificultades, provocaciones, amenazas y actos terroristas.

  Tales acciones, procedentes de sucesivos gobiernos norteamericanos y de esbirros y sus congéneres, que perdieron privilegios en Cuba y fueron a asentarse principalmente en Miami, no solo se han mantenido, sino que se acrecientan en la actualidad.

 Desde el sur de la Florida, antiguos y novísimos lacayos insisten ilusamente en revertir a Cuba años atrás, con métodos que van desde clásicos cantos de sirenas para atraer incautos, hasta la procreación de odios y la diseminación de terrorismo y veneno.

El cubano patriota se acostumbró a batallar en un ámbito de múltiples agresiones enemigas, y tradujo su respuesta en una consigna reveladora del quehacer diario: estudio, trabajo y fusil.

Pero las conquistas y logros sociales que hoy continúa exhibiendo la realidad cubana, tan contrastantes con el entorno opresivo que aún padecen los pueblos en los restantes países latinoamericanos, no deben relegar la historia a simples anécdotas, ni minimizar las poderosas razones que ayer dieron vida a la rebeldía nacional.

La vida, insustituible maestra de tantas cosas, enseña que la conciencia se nutre mejor cuando se alimenta de realidades vistas, sentidas, y honestamente razonadas. Entonces esa comprensión impulsa voluntades. Las verdades de aquel entorno social de 1953 necesitan seguir siendo transmitidas de generación en generación, cara a cara, de forma tal que, para los más jóvenes, interiorizarlas no dependa solamente de la lectura o del cine. Intentos anexionistas de tergiversar sucesos y desvirtuar el sentido de las acciones patrióticas se desintegran cuando la palabra sincera del hombre mayor transmite a sus descendientes las razones del sentimiento, que solidifican la memoria imprescindible, porque lo único que moralmente no les está permitido a los cubanos es olvidar.

A 63 años de la Gesta del Moncada, surgen nuevos intentos de confundir y desestabilizar, pero como los anteriores volverán a fallar ante la determinación unitaria del pueblo cubano, en condiciones nuevas, sobre la base de los lineamientos políticos y económicos emanados del séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba, con la experiencia acumulada, con las aperturas al mundo realizadas con sinceridad, sin perder la confianza y sobre todo con la firme determinación de no ceder ni un tantito así en la soberanía y la independencia de la patria.

Sobre adivinadores y otros charlatanes

Sobre adivinadores y otros charlatanes

 Roberto Pérez Betancourt

En el ámbito del aniversario 63 del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional, fecha imborrable de nuestra historia, cuando Fidel Castro, al frente de un grupo de valientes cubanos pertenecientes a la  Generación del Centenario del Apóstol José Martí se lanzó a la conquista del futuro, mediante el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sucede que adivinadores y otros mal intencionados  echan a rodar bolas, vaticinios, cábalas y otras charlatanerías con rebotes y amplificaciones en la tradicional prensa amarillista, multiplicada en sitios web de perfil anticubano.

  Se trata de intentos orquestados  de alimentar la desestabilización en nuestro país, crear confusiones, infundir pánico, en fin,  de seguir jorobando, mientras auguran un nuevo Periodo Especial --en alusión a la crisis económica severa que afectó a Cuba en la década del 90 del siglo anterior,  como consecuencia del derrumbe de la antigua Unión Soviética y el campo socialista del este de Europa--  para nuestra economía.

   Los agoreros del mal utilizan oportunistamente las informaciones oficiales sobre reducción del gasto de portadores energéticos en Cuba y la instrumentación de medidas de control Estatal dirigidas acertadamente a defender los recursos de la nación, luchar contra la corrupción, el desvío de bienes y otras manifestaciones de delito.

  Y es que en verdad las ilegalidades podrían  corroer las bases de justicia social del proyecto cubano que, aunque le duela a los adivinadores y charlatanes, se prolonga en el tiempo sobre la base de la unidad nacional, que no puede ser erosionada, porque los cubanos que residen y se aferran a sus ideales lo largo de este caimán verde  siguen enarbolando con fe  las banderas de victoria de Fidel y los Héroes del Moncada.

  Lo alertó Raúl en el Parlamento cuando señaló sobre estas intenciones de  augurar un inminente colapso económico, con el propósito de sembrar el desánimo y la incertidumbre en la ciudadanía.

  Pero estos tiempos  son otros. Cuba goza de capacidad propia y respaldo internacional para proseguir con viento en Popa, sin renunciar a los ideales de justicia social, sin tremendismos, pero con control, mucho  más control.

 

 

Tarea urgente: suprimir ilegalidades

Tarea urgente: suprimir ilegalidades

Roberto Pérez Betancourt

No puede ser consigna, ni propósito de largo plazo, porque es necesidad actual, urgente: Hay que suprimir las ilegalidades que atenazan la economía y ocasionan pérdidas irreparables, las cuales se expresan objetivamente en las limitaciones en el desarrollo del país, el incumplimiento de planes, las pérdidas de activos, el acaparamiento de productos y otras acciones que van desde la malversación hasta prácticas que corrompen y negativamente repercuten en toda la sociedad.

 Contra esas lacras el Estado cubano  actúa, pero necesita reforzar el control a través de la supervisión interna de cada empresa y las fiscalizaciones que corresponden a las entidades especializadas, las cuales, sin inmiscuirse en la administración de propiedad estatal, privada, mixta o de cooperativa, destapen las contravenciones y los delitos, den curso correspondiente ante las autoridades y contribuyan a poner orden y garantizar que no se pierdan los recursos que tanta falta les hacen al país.

  En opinión de Alejandro Gil, viceministro primero de Finanzas y Precios, este es asunto complejo cuya solución requiere de una participación colectiva, de pasar del lema a la práctica, pues es imposible lograr una economía eficiente y favorecer la prosperidad con equidad, si no se elimina ese dañino problema.

  Recordemos que cada año el Presupuesto del Estado destina más de 50 mil millones de pesos para las actividades presupuestaria y empresarial.

   El empleo de ese dinero no puede quedar sin debida supervisión.

   De acuerdo con el informe presentado ante el Congreso por la Contraloría General de la República, el 43 por ciento del total de los hechos delictivos reportados en 2015 se relacionaron precisamente con el desvío de recursos.

   No existe otra alternativa, ante los casos de corrupción y de otros delitos, debe aplicarse la ley de forma ejemplarizante y darse a conocer públicamente para erradicar falsas creencias sobre la existencia de impunidad.