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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

El MUNDO EN QUE VIVIMOS

Crónicas al pasar…Pelota entre dos malecones

Crónicas al pasar…Pelota entre dos malecones

Roberto Pérez Betancourt 

La ciudad de Matanzas es la única, que yo conozca, con dos malecones: muros que se construyen para impedir el paso de las aguas. El más joven de ellos represa las olas de la bahía en su margen este, como parte del viaducto construido para viabilizar el tránsito entorno a la rada. El otro, el viejo malecón, existía desde antes para  evitar la penetración del mar, que  entonces  lindaba con la calzada General Betancourt.

  Ese amplio espacio, hoy de verde grama y parques,  entre la avenida  paralela al litoral y la antigua calzada de la playa,  se enmarca  entre dos malecones.

  Pero esta singularidad de la capital matancera es solo  pretexto para comentarles lo que observé el domingo último allí,  bajo un cielo azul, bendecido por la primavera: Cientos de niños se adueñaron del terreno ganado al mar. No solo  del parque infantil, conocido como El Beisbolito, sino prácticamente  de toda la tierra ganada al mar para jugar a la pelota.

  Fue una linda y duradera fiesta  deportiva que involucró a instructores, padres, abuelos y abuelas, hermanos y hermanas, tíos, primos, ¡a la familia!,  en la que se vieron uniformes, guantes, bates, pelotas, bicicletas, autos y motos, aparcados debidamente, y sobre todo mucha  tranquilidad y deseos de disfrutar de la vida, al aire libre, y contagiar de alegría a los transeúntes, y a  turistas en tránsito, que detenían sus vehículos para mirar, quizás algunos de ellos  asombrados porque aquellas imágenes  distaban mucho de lo que suelen cacarear en el exterior ciertos plumíferos de la prensa amarilla anticubana, mientras  los nativos, los vecinos del barrio,  transeúntes de todos los días, asentían y sonreían, porque siempre lo supieron: la noticia no está en los dos malecones, sino en la juventud alegre, en Juanito y Pedrito, en  todos ellos,  disfrutando de lo lindo esta pelota de la buena en el viaducto,  en  días de felices aniversarios, que en los mayores  reviven recuerdos y,  sobre todo, retroalimentan fuerzas para el por venir… 

 

Matanzas

http://www.tvyumuri.icrt.cu/index.php/municipios.html

¿Qué llevas en la mochila?

¿Qué llevas en la mochila?

Roberto Pérez Betancourt

Pepito es un chico travieso. De eso no cabe duda alguna. Lo ha demostrado mediante los muchísimos cuentos en los que él es protagonista indiscutido, prácticamente en todos los idiomas y dialectos que los seres parlantes utilizan para comunicarse entre sí en el mudo conocido.

 Hace unos pocos días conversé con Pepito a la salida del colegio. Contrario a su habitual forma de ser, parecía cansado, sin ánimos para conversar y mucho menos para narrar una de sus hilarantes historias. Observé que se inclinaba un poco hacia adelante, y cuando me fijé mejor quedé horrorizado. Antes de que le preguntara algo, Pepito se anticipó, quejándose: ---Me duele horriblemente la espalda. Parece que tengo dañada la columna vertebral --dijo, con vocación de aspirante al quirófano.

Efectivamente, Pepito cargaba una descomunal mochila. Indagué por su contenido, pero él no tenía ánimos ni para describir los muchos objetos que cargaba, unos de indiscutible necesidad para sus tareas escolares; otros para sus "relaciones públicas", como explicaría más tarde, y los demás," bueno, para los imponderables", afirmó en un tono que me recordó al detective Charlie Chan.

 Curioso, le pedí a Pepito que mostrara su carga. Además de libretas, libros y lápices, llevaba un tira piedras, un pesado amuleto de indescriptible forma "para alejar los problemas", dijo; dos trompos y un saquito de bolas "para el entretenimiento", y un pomo grande con agua para beber. También hallé un pozuelo plástico con sobras de alimentos, dos baterías usadas "para los intercambios de colecciones", una pelota y un guante de béisbol "el bate no cabía", explicó, y otros siete artículos de uso indefinido "por si las moscas", afirmó doctoralmente.

De más está decir que la mochila pesaba muchísimo y a Pepito le quedaban como siete cuadras para llegar a su casa.

--¿Siempre es así? , indagué, y él, moviendo las pupilas hacia arriba, sin alzar la cabeza, contestó: "Hoy está casi vacía".

Por supuesto, tomé la respuesta como una más de sus travesuras. Confieso que me llevó tiempo explicarle a Pepito que aquel sobrepeso era la causa inequívoca de sus dolores musculares en la espalda, según acababa de leer en un trabajo científico, en el cual los especialistas se quejaban que un tercio de los niños analizados solían cargar más del 30 por ciento de su peso corporal en las espaldas, cuando lo recomendable es no sobrepasar el l0 por ciento.

Por tal motivo, siete de cada l0 niños y adolescentes han padecido dolores de espalda antes de cumplir los 16 años de edad. Esto aumenta el riesgo de que tales malestares se conviertan en crónicos en la etapa adulta y a la vez disminuye el rendimiento de los escolares. Además de la necesidad de moderar el peso de la mochila, el especialista Francisco Kovacs aconseja llevarla sobre un dispositivo rodante.

A falta de este, debe cargarse alternativamente el peso en un hombro o el otro. Otras recomendaciones tendientes a evitar los molestos dolores incluyen: no dormir boca abajo, apoyar la espalda firmemente contra el respaldo mientras se está sentado, no inclinarse hacia delante y, al estar delante de una computadora, por ejemplo, colocar la pantalla a la altura de los ojos y el teclado a un nivel que no obligue a levantar los hombros.

También se aconseja realizar deportes y ejercicios que fortalezcan la musculatura de la espalda y la hagan más resistente y elástica, ya que los dolores en esa región "normalmente se deben a un mal funcionamiento muscular y no a una enfermedad de la columna vertebral".

 Por supuesto, para aplicar convenientemente las medidas indicadas, Pepito deberá prescindir de muchos de sus "valiosos objetos inservibles", dar prioridad a los verdaderamente necesarios y abstenerse de hacer alardes hercúleos, abusando de su anatomía trasera. Sólo así recuperará el buen humor que siempre lo caracterizó y dejará de quejarse. 

Cuca y la Comunicación: ¿Clave del matrimonio longevo?

Cuca y la Comunicación: ¿Clave del matrimonio longevo?

Roberto Pérez Betancourt 

  Mi vecina Cuca cumple este año cinco décadas de feliz matrimonio. No será  récord, pero sí  aniversario destacable en estos tiempos de amor sobre ruedas, a toda velocidad, donde el cambia casaca está de moda.

  ¿Cuál es el secreto?,  pregunto, y  Cuca,  entrenada en  muchos años de vida marital, dice que se une a la opinión de   psicólogos, sociólogos, sacerdotes, y otros declarados expertos en temas  matrimoniales, para afirmar que  la  comunicación entre la pareja es clave para lograr una relación longeva, y argumenta:

  Psicólogos, sociólogos y sacerdotes, entre otros “entendidos” en temas  maritales –aunque algunos jamás se han casado-, suelen afirmar que la buena comunicación entre la pareja es clave para lograr una relación longeva.

  -- Está bien, Cuca, pero, ¿qué se entiende por “buena comunicación?”

  -- Los recién casados acostumbran a proyectar un clima idílico ante los demás, caracterizado por elogios mutuos, pero en ocasiones, transcurridos pocos meses de la unión, cada uno empieza a “descubrir” defectos en su media naranja.

   Esa especie de “estado de gracia”, que acostumbramos llamar enamoramiento,   evidentemente atenúa percepciones negativas respecto del otro, al extremo de bloquear la capacidad de ser crítico  y acentuar la  de magnificar virtudes.

   Pero un tiempo después del matrimonio, poco  a poco  se va rompiendo aquella magia del idilio y abre paso el sentido crítico de los casados.

  Es aquí donde interviene con más fuerza la importancia del  concepto de comunicación  y de los factores que la condicionan, entre ellos  la capacidad de ser tolerante y a la vez opinar  sin herir, aconsejar sin sermonear y, sobre todo, desterrar prejuicios que impidan escuchar serenamente el criterio del interlocutor.

  --Realmente los que explicas son elementales principios válidos para todas las relaciones interpersonales

  --Sí,  pero en el caso de la pareja matrimonial adquieren especial connotación, habida se trata de la  perdurabilidad de una relación de la que pueden derivarse  compromisos de mayor trascendencia, como la procreación.

  Todos los seres humanos somos portadores de cualidades y defectos, respecto de la percepción de los demás, y el matrimonio no es precisamente el final de una historia de enamorados, sino el principio de  un proyecto de vida en común, que antes de emprenderse necesita muchos diálogos para aclarar dudas y establecer bases de comportamiento.

  La desinhibida conversación, cara a cara, no puede excluir temas personales, todo lo contrario, debe añadir la observación analítica de la conducta reiterativa del otro y  funcionar desde mucho antes del matrimonio. Es esa la clave del conocimiento y comprensión mutuos.

  -- ¿Y qué sucede con el machismo?

  -- Un hombre machista no puede aspirar a que su relación dure frente a una mujer que no acepte ser sumisa, y una mujer emprendedora y ejecutiva tiene que saber si su futuro esposo tolerará que ella actúe en roles que trasciendan el de simple ama de casa.

  Si  cada cual  intenta ocultar  tendencias y criterios personales en la etapa prematrimonial, más temprano que tarde aflorará la verdad, y si  sucede después del casamiento lo más probable es que devenga la ruptura temprana.

  El devenir de la incomunicación  será que cada integrante de la pareja  comenzará a actuar por su cuenta, se aislará en una rutina personal y devendrán extraños bajo un mismo techo.

  A veces lo que sigue al cuadro descrito  es un pacto  de intereses –silente o explícito-- basado  en  razones ajenas al amor mismo, en el que se aducen  razones tales como “sigamos juntos por los niños”, “tratemos de no afectar a nuestros padres”, o “que dirán nuestras amistades”.

  Lamentablemente, aunque la unión se prolongue formalmente, lo más probable es que ambos  esposos experimenten una prolongada sensación de frustración que se extenderá al plano sexual y desembocará peligrosamente en resolver las carencias fuera del hogar.

Si  una de las partes se siente forzada a tolerar defectos de la otra, por motivos de dependencia económica, temor físico u otra causa mezquina, la relación  puede devenir traumática y acarrear  consecuencias negativas para los hijos, e incluso  la propia personalidad de los cónyuges sufrirá daños entorpecedores de  nuevos vínculos afectivos.

Algunos expertos afirman que la comunicación en realidad es un arte, y acentúan el presupuesto de mutua aceptación de defectos y virtudes.

Amar es comprender, dicen quienes exhiben una larga historia de felicidad conyugal, y añaden que para comprender a la otra persona hay que asumir sus propios problemas y ser tolerantes.

 Hombre y mujer son portadores de evidentes diferencias biológicas, las cuales establecen roles definidos y constituyen  el sentido de la complementariedad de la pareja. Pero hombre y mujer son también seres  individuales que actúan en planos sicológicos y sociales, comprenderlo y admitirlo, es empezar a abrir la comunicación.

--¿Y de dónde le viene a Cuca tanta sapiencias acumulada? ¡No me vengas a decir que de tus experiencias matrimoniales solamente!

-- ¡No, hijo, no!, también de las lecturas, de los estudios, de las observaciones, de la vida misma, pero con ciencia y paciencia…

 -- Gracias, Cuca ¡Buen aniversario!

 

 

                 

                  

En el Día del Amor…

En el Día del Amor…

Roberto Pérez Betancourt


   Invente una definición de amor impensada hasta hoy y dibuje una metáfora para ejemplificar su sentimiento, sin temblar ante el temor de la cursilería y la risa irónica. Si se atreve podrá afirmar que está enamorado.
    Cada 14 de febrero  se celebra el Día de los enamorados.  ¿Por qué esa fecha? Numerosas leyendas tratan de explicarlo. Una de las  más antiguas data del año 273 y refiere el martirologio del obispo Valentino, encarcelado y condenado a muerte por el emperador Claudio por negarse a adorar  12 mitológicos dioses oficiales.
    El carcelero, enterado de que Valentino era hombre de letras, llevó hasta él a su hija Julia, ciega de nacimiento, para que en periódicas visitas aprendiera del sabio.
     La fe y el amor lograron el milagro y la muchacha pudo ver la luz del sol la víspera de la ejecución  de su mentor.
   Ella plantó un almendro de flores rosadas junto a la tumba del  que sería canonizado. Desde entonces, ese sitio, en Terni, Italia, es objeto de peregrinación por parte de quienes aman, sufren y suplican, y por otros que van a dar gracias porque hallaron la felicidad de un sentimiento compartido.
     La fecha se universalizó y devino fiesta del amor, día de  instantes mágicos para que en  muchos códigos de lenguaje se exprese ese sentimiento natural que trasciende el acto de conservar la especie y se explicita a amigos, parientes, amantes...
   Así es en Venecia y en Moscú, en Nueva York, en Tokio y Budapest, en Cali y en Hanoi, en La Habana y Matanzas, en Calimete y en Ceiba Mocha, en todas las provincias, pueblos  y aldeas.  Donde quiera que haya un parque, una playa, un simple banco, o crezca un árbol, habrá un refugio natural para cobijar a quienes se profesan amor.
    En cada región existen sitios especiales y costumbres arraigadas. En la ciudad de Matanzas algunos románticos  visitan  a José Jacinto Milanés,  poeta lírico del siglo XIX que enloqueció de amor, y colocan flores ante  su estatua  de bronce  en el  parque que lleva su nombre a un costado de la Catedral católica.
   Allí hay quienes prefieren los grises anocheceres, junto a la paz de los  ríos que cruzan la urbe, y otros van a la orilla del mar para contemplar la luna  jugueteando en las aguas de la bahía y escuchar el retozo de las olas al entregarse en la playa.
   Dicen los abuelos que antaño los jóvenes solían pasear por las aceras exteriores del céntrico parque de La Libertad y, al igual que  en semejantes sitios de otras poblaciones, las muchachas andaban en un sentido y los varones en otro, cada cual buscando el flechazo de pupilas reveladoras de simpatías.
  Todos  los enamorados  tienen algo que ofrecer en su día.  El regalo más sentido sigue siendo una corta frase. Si usted es capaz de pronunciarla sin temblar, no albergue  la menor duda,  esta enamorado: Simplemente diga: "te amo", y el cielo se abrirá.  

 

 

¡Feliz Año Nuevo!, aniversario 53 del triunfo de la Revolución Cubana

¡Feliz Año Nuevo!, aniversario 53 del triunfo de la Revolución Cubana

  Mis amigos, este sábado 31 de diciembre cierra el año viejo 2011, y da paso a la renovación que alumbra cada primero de enero, aniversario 53 del triunfo de la Revolución Cubana, para transitar el año 54  durante los próximos 366 días de 2012, bisiesto y olímpico, con el mismo entusiasmo de la alborada que marcó el  primer día de la definitiva independencia de nuestra patria,  la satisfacción de haber aprendido de  lo andado, y la certeza de que  seguiremos echando hacia delante.

 

Con  la llegada del Nuevo Año, reciban mis más  más cálida felicitación, extensivas a sus familias y en especial a quienes nos han honrado con sus comentarios, críticas y opiniones en esta página abierta a la sinceridad, al debate  y a la unidad de los cubanos, sin fronteras. Brindemos por el futuro de nuestra patria, de nuestros hijos. ¡Un fuerte y caluroso abrazo!

Roberto

 

 

 

En Matanzas, de tránsito por La Calle del Medio

En Matanzas, de tránsito por La Calle del Medio

Roberto Pérez Betancourt 

La ciudad de Matanzas es una de las que más apelativos dispone en el mundo entero. Entre ellos el de “Ciudad dormida”, ubicada a solo 100 kilómetros al este de La Habana, la capital cubana. Esa relativa cercanía,  según opinan numerosos matanceros, condicionó criterios y decisiones de desarrollo  desde el siglo pasado, y privó a su capital provincial de la adecuada evolución urbana, incluida la ausencia de hoteles, redes comerciales más amplias y viales más apropiados a las características particulares de una urbe que la atraviesan dos ríos y se asienta a la vera de la más profunda de las bahías de Cuba.

   Matanzas, hoy con unos 120 mil habitantes, sin incluir a los que a diario están aquí de tránsito procedentes de otras provincias y poblados, además de los turistas extranjeros, en realidad muestra un entorno que parece congelado en el tiempo.

   Entre lo más novedoso se divisa la prolongación de la Vía Blanca con intención de circunvalar por el nordeste, a través de un pedraplén ganado a la bahía. Sin  concluir todavía el proyecto original, esta nueva vía economiza algunos minutos y evita transitar calles centenarias para enrumbar hacia el principal objetivo de viajeros procedentes de La Habana, cuyo principal destino es el centro turístico de Varadero (30 kilómetros), el de mayor desarrollo hotelero y superior demanda de los visitantes amantes de sol y playa en el archipiélago.

  “Matanzas se parece cada día más a Centro Habana”, me dijo hace tres días un  septuagenario,  nativo de la primera. Ante mi asombro por aquella afirmación, enseguida aclaró: “Lo digo por los derrumbes y la falta de mantenimiento acumulado que ha hecho perder parte del patrimonio urbanístico…”

   Los matanceros extrañan antiguos edificios que se deterioraron y cedieron ante el paso inexorable del tiempo y los elementos, alimentado por desidias y prioridades que no incluyeron la conservación de esos inmuebles, obvia responsabilidad de quienes decidieron invertir en otras obras y olvidaron a las que ya no están y a las que amenazan con desaparecer.

  En esos lugares abiertos  surgieron parques y parquecitos. En otros edificios antiguos se labora con mucha lentitud restauradora. El Teatro Sauto, Monumento Nacional, símbolo de la ciudad y del esplendor cultural que dos siglos atrás le otorgó el calificativo de “Atenas de Cuba”, lleva  alrededor de una década sometido a  reparación y tuvo que suspender sus funciones. 

Con  “ojos de recién llegado” 

   En  ambiente de otoño caribeño caminé en estos días por la Calle del Medio (en realidad se nombra Independencia, pero muy pocos la llaman así). Lo hice con “ojos de recién llegado”,  disposición anímica que permite aislar sentimientos, recuerdos y nostalgias para atrapar lo nuevo con superior objetividad, al menos es esa la intención psicológica.

   Vi como el edificio superior de la antigua panadería El Águila, antes famosa por la excelencia de sus productos, se parece hoy a una escenografía cinematográfica de pueblo fantasma. Solo muestra paredes exteriores con huecos en los que antes fueron ventanas y puertas, y en ellas una vegetación garciamarquiana de floridos romerillos y amenazantes espigas de flamboyanes, jagüeyes y yagrumas (siempre que escribo yagruma me acuerdo de Carilda y su nostalgia explícita por esa planta de hoja de dos caras, tan usada por artesanos de naturalezas muertas…).

   Iguales floras pueden apreciarse en balcones y techumbres de otras añejas edificaciones matanceras. A pesar de las ordenanzas urbanísticas, sus moradores parecen complacidos, observándolas como hipnotizados, sin dar demasiada importancia al verdadero poder de las raíces que penetran la piedra, milímetro a milímetro. No sé si los vence el romanticismo pastoril o son víctimas de la pereza que se complace en la contemplación.

   Las aceras de la Calle del Medio, que a mediados  de la década del 60 del siglo XX fueron reconstruidas con moderno granito abrillantado, en buena parte de su extensión correspondiente a la zona comercial, hoy también muestran las huellas  del tiempo, del pico y el martillo neumático esgrimidos con apuros de salideros de tuberías y luego mal arreglados, además de  la desidia en la limpieza. Años atrás, los empleados de las tiendas, entre sus obligaciones, incluían las de  esmerarse al principio y término de cada jornada en limpiar sus tramos de acera de esta vía comercial. Ya pocos lo hacen, o lo hacen mal. Afortunadamente, los últimos aguaceros fuertes contribuyen a que en este día de tránsito las vías peatonales luzcan lavadas y la temperatura marque unos 26  centígrados que se aprecian en estreno de abrigos de  lugareños  susceptibles al frío,  en contraste con las camisetas desmangadas de los turistas europeos, que gozan del fresco y se aventuran a conocer esta,  para ellos, rara urbe.

 Cuentapropista, neologismo que fusiona cuatro palabras 

  Para quienes retornan es un descubrimiento constatar la presencia  de nuevos negocios de los llamados  “cuentapropistas”… Para mí, que, recuerdo, transito con “ojos de recién llegado”, también es primicia.

   Cuentapropista es neologismo surgido en Cuba de la fusión de cuatro palabras: Trabajadores por cuenta propia, las que a su vez aluden a  quienes se ocupan de sus propios establecimientos  y deben disponer de una licencia del Ministerio del Trabajo para operar en el oficio que ejercen, mediante el pago de los tributos establecidos.  Si se profundiza en la semántica, se comprenderá que cuentapropista también quiere ser sinónimo de trabajador independiente, no sujeto a ninguna nómina, sino empleado por cuenta propia, dueño de su tiempo y de su trabajo.

  La  Calle del Medio muestra hoy a esos afanosos hombres y mujeres en locales propios o arrendados, en general antiguas salas de viviendas, portales o zaguanes y pasillos habilitados. Aquí se puede hallar servicios particulares de relojería, barbería y peluquería, sastrería, modistas,  cerrajería, cafeterías, restaurantes,  heladerías  y otros – ¡como en cualquier ciudad del mundo!-, y desde vendedores de “animales afectivos” hasta  buhoneros, quienes a sus clásicas baratijas unen artículos de vestir y calzado importados, carteras, artesanías, bisutería, peces de colores y discos, muchos discos compactos de música, vídeos y películas.

  Todo esto, en buena medida, compite con las tiendas estatales que comercian en pesos convertibles y ensalzan el carácter metropolitano de la urbe, lo que también se aprecia en otras ciudades cubanas, y en especial en La Habana.

 En realidad  los cuentapropistas que exhiben y desembozadamente comercian  mercancías importadas, lo están haciendo bajo  licencias diversas, con la evidente tolerancia de las autoridades, habida cuenta en el prontuario de las autorizadas no aparece la figura de comerciante de tales productos.

  Lo cierto es que el panorama de de la Calle del Medio, como el de otras de tránsito comercial, se  revitaliza con abundante afluencia de público, muchos estudiantes con uniforme o sin ellos, turistas curiosos, numerosos visitantes llegados de pueblos cercanos, la mayoría que mira y algunos que compran…,  entre estos últimos cooperativistas y otros trabajadores agropecuarios, hoy entre los que gozan de mayor retribución por su trabajo, un público que se ve más apurado en el andar que lo acostumbrado en esta ciudad, recuerdo, “dormida”,  que da señales de querer  desperezarse...

Aniversario 101de una leyenda del boxeo: Kid Chocolate vuelve al ring

Aniversario 101de una leyenda del boxeo:  Kid Chocolate vuelve al ring

Roberto Pérez Betancourt 

  La primera imagen que tomaron las cámaras de la televisión deportiva cubana e internacional el 14 de agosto de 1974, en la inauguración del primer Campeonato de boxeo amateur efectuado en La Habana, fue la del  inconfundible  Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, que todavía engalana el coliseo de la Ciudad Deportiva.

  Desde las gradas de la prensa  acreditada,  comprobé como  expertos periodistas de prestigiosas publicaciones internacionales, antes de entrevistar a las estrellas favoritas en  el debut de aquella lid histórica, dedicaban su atención a un sitio especialmente reservado en la ceremonia inaugural a una leyenda del deporte de los puños,  el cubano Eligio Sardiñas Montalvo, más conocido como Kid Chocolate, en alusión a su piel negra,  entonces próximo a cumplir 64 años de edad, quien conservaba en sus pupilas el brillo inconfundible de un gran campeón del ring profesional en el bienio 1931-32.

 El próximo 28 de octubre de este año se cumplirá el aniversario 101 del natalicio de quien, con  apenas cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, y 125 libras de peso corporal, debutó en el boxeo profesional con 18 años de edad, tres menos que los exigidos por las reglas vigentes entonces, y una historia de invicto en incontables peleas callejeras y sobre el cuadrilátero…

Cuando las luces del Primer  Mundial de Boxeo  se apagaban, solicité del Kid Chocolate que escalara el cuadrilátero para tomarle fotos y entrevistarlo, trabajo  que después fue publicado en el diario matancero Girón y en decena de medios de prensa de otros países a través de la Agencia Prensa Latina.

 En el transcurso de nuestra conversación,“cuerpo a cuerpo”, que titulé  Kid Chocolate regresa al ring,  el campeón habló de su inocultable orgullo, porque, como boxeador amateur  nunca había perdido en Cuba;   se adentró en los recuerdos de sus combates, entre jabs, ganchos y opercuts lanzados al aire, como si retornara al gran escenario de sus hazañas, donde su  figura fue admirada, y aun hoy lo sigue siendo por los conocedores de su impresionante record deportivo, que incluye 22 triunfos consecutivos en 1929, de ellos, 10 por nocao.

 Habló Kid Chocolate  de las dos fajas que conquistó en  Estados Unidos, la de peso ligero-junior el 15 de julio de 1931, al derrotar a Benny Bass, y la de bantam (gallo), en 1932. Ratificó que entre sus orgullos estaba el de no  dejarse despeinar por sus rivales, evitando sus golpes con la velocidad de movimientos que lo caracterizó, y  evadió referirse a otras jornadas tristes, cuando  se perdía entre el bullicio de  clubes nocturnos y  aventuras de faldas,  porque  ese día final del primer Campeonato Mundial de Boxeo efectuado en La Habana, el  viejo Kid Chocolate no quería ponerse triste, “ hoy es como si renaciera”, me dijo,  estimulado con la presencia de los jóvenes cubanos que acababan de coronarse campeones  en el evento: Teofilo Stevenson, Jorgito Hernández, Douglas Rodríguez, Emilio Correa, y Rolando Garbey. Para todos ellos tuvo elogios y señalamientos críticos. Para el cronista,  una sonrisa y un abrazo que conservo en la memoria agradecida, para las cosas de la  nostalgia, que se hizo morriña  el ocho de agosto de 1988, cuando, invicto en el sentimiento de los amantes del deporte de los puños, nuestro Kid Chocolate  nos dijo adiós, adentrándose en el olimpo de los inmortales del boxeo mundial. 

 

 

 

 

Matanzas en las pupilas…

Matanzas en las pupilas…

-Cumple la ciudad  318 años  de fundada este 12 de octubre  

Roberto Pérez Betancourt 

   Singulares sucesos asociados al nombre y al poblamiento de lo que un 12 de octubre  de 1693 fue la fundación de la ciudad de Matanzas, aparecen en su génesis histórica, que contamos a partir de los últimos 318 años.

  Entre verdades y leyendas, esta urbe isleña, sobre cuyo apelativo suelen siempre indagar foráneos y nativos, para enterarse que fueron las consecuencias  del acto de rebeldía indígena en 1510, que ocasionó el naufragio y muerte de españoles en la bahía, lo que, repetido incontables veces, fijó aquella matanza, con plural agregado,  como apelativo trascendente. Así lo afirman historiadores.

  A pesar de ese nombre horrible, la  ciudad, llamada también “dormida”, es generalmente apacible y sus encantos naturales suelen atrapar al viajero y sembrar la nostalgia profunda en sus residentes, al extremo de que cuando alguno se marcha a otras tierras  lleva consigo en la mente y en la cartera imágenes perennes del abra, el parque, la bahía, el pan, distante y altivo, como india dormida; los puentes y ríos, las cuevas y las playas,  las calles insólitas, las lomas y las escaleras públicas, las alegrías y las penas vividas aquí…

 Se quedan  sinsabores y  lamentos por tanto patrimonio material extraviado, por  olvido y  desocupación, y también por apremios coyunturales que, de tanto extenderse,  se tragaron la oportunidad de preservar, conservar, cuidar la piedra añeja, perecedera, incapaz de una queja.

  Pero Matanzas no se rinde, y renueva esperanzas puestas en sus actuales y futuras generaciones, en los que nacen y en los que por vez primera se empapan en las aguas del manantial del pon pón, y quedan atrapados para siempre en esta atmósfera  de apacible sosiego, que siempre invita a transitar las aceras adoloridas con la mirada puesta en los  paisajes de siempre y en los nuevos que surgen,  pupilas abiertas al futuro de esta Matanzas querida, perfectible, llena de virtudes y de amores que alimentan esperanzas. 

 Venecia de América y otros apelativos 

  Los españoles la llamaron la Venecia de América por sus ríos, pasarelas y canales. La ciudad la atraviesan tres caudalosos ríos: el Canímar, Yumurí y San Juan, y sus numerosos afluentes, por esto también se le llama la Ciudad de los puentes. Su desarrollo cultural y literario, hace que Matanzas sea conocida también como La Atenas de Cuba.

Este desarrollo comienza a partir de 1813, cuando la ciudad recibió los beneficios de la introducción de la imprenta. Se considera que en este año se inicia el Siglo de Oro de Matanzas. Eran los tiempos en que José María Heredia hacía versos y ensayos teatrales. En 1835 se crea la Biblioteca Pública, a iniciativa de Tomás Gener y Domingo del Monte, dos prominentes figuras relacionadas con el fomento cultural local. Su tradición musical ha sido notoria dentro de la cultura cubana.

 Aquí fue donde se interpretó por primera vez el Danzón, de la autoría del matancero Miguel Failde, reconocido como el" Baile Nacional de Cuba", del cual derivan géneros tan populares como el Danzonete, el Chachachá y el Mambo. Es reconocido el trabajo de agrupaciones musicales como la Sonora Matancera fundada en los años de la década del 20, y Los muñequitos de Matanzas, que cuenta con gran reconocimiento internacional 

Detalles históricos 

En 12 de octubre  de  1693 culminó el proceso de fundación de la ciudad de Matanzas, el cual se había desarrollado durante casi todo el siglo XVII. Ese día se pronunció la sagrada misa para consagrar a la nueva urbe española y el gobernador Interino formulaba el nombre que se le daba: San Carlos y San Severino de Matanzas.

Con este título, sin proponérselo las autoridades de la monarquía hispana, recordaban a la primera rebeldía aborigen en Cuba que conllevó a la muerte por ahogamiento en el mar, de los invasores colonialistas arribantes a la entonces bahía de Guanima.

El proceso de creación del enclave colonial, aún en la actualidad deja espacios a la imaginación y en la oscuridad muchas preguntas sin respuestas.

Para algunos historiadores el Castillo de Matanzas ulteriormente nombrado de San Severino, comenzó a construirse antes de 1693. ¿Cómo explicar la bendición por el obispo de Cuba de la primera piedra de la fortaleza, el 13 de octubre de 1693?

El detalle del Castillo y otros de igual sentido hacen pensar en Matanzas como ciudad militar basándose en la construcción del inmueble castrense al unísono con la ciudad, la pertenencia a la idea estratégica de formar parte del cinturón defensivo habanero y asegurar la retaguardia de la capital de la colonia.

Al análisis del proceso de fundar la ciudad es necesario tener en cuenta que es la primera ciudad cubana erigida bajo la voluntad estatal explícita del Rey y respondiendo en su esencia a los principios político-militares de los siglos renacentistas y a la imperiosa necesidad de resguardar La Habana de un ataque en su retaguardia terrestre.

En la fundación matancera afloran asuntos, algunos con claridad meridiana y otros que deben leerse entre líneas e invitan a descubrir o al menos meditar sobre ellos.

Cuando el rey le ordenó en 1690 a las autoridades de Cuba proceder a la fundación para no dejar dudas del sitio les envió el plano elaborado en 1680 por el entonces Gobernador de la Isla Maestre de Campo José Fernández de Córdova. En él nítidamente se señaló a la porción de tierra entreríos. Sin embargo el 6 de mayo de 1693 los funcionarios de la corona en Cuba suscribieron la escritura mediante la cual la Real Hacienda adquirió por ocho mil ducados pagados al convento de Santa Clara los terrenos para levantar la ciudad. Lo sorpresivo se halla en la compra de los terrenos del hato Caneymar, muy alejados del lugar indicado por el Rey. ¿Error, negocio turbio o ignorancia supina de la geografía yumurina? Hasta ahora nadie lo ha dejado en claro, a lo cual se agrega una pregunta ¿A quien pertenecían las tierras donde se fundó Matanzas y repartidas equitativamente entre los pobladores canarios por el escribano agrimensor Juan Uribe de Oceta? 

POBLAMIENTO DE LA CIUDAD 

Sobre el poblamiento de la ciudad se han dado curiosas circunstancias. El Rey ordenó enviar a sus expensas setenta familias provenientes de las Islas Canarias y arribaron a Cuba entre 1683 y 1693, en catorce viajes. La orden real expresaba traer a los canarios directamente al sitio fundacional, pero esto no se realizó. Se quedaron en La Habana. Al llegar la hora un buen número se negó a viajar a Matanzas. El 15 de mayo de 1693 partió de La Habana el Capitán Lope de Hoces con 60 soldados conduciendo por el camino que unía a Matanzas con La Habana, a las treinta familias que respondieron al llamado del Gobernador Manzaneda. De esta forma la ciudad de Matanzas es la primera urbe cubana fundada por los provenientes en su totalidad de las Islas Canarias. Este es un hecho incontrovertible, pero cabe preguntarse: ¿Dónde y cómo vivieron soldados y civiles entre mayo y octubre de 1693? Es un secreto que la historia oculta. Hay que considerar las vicisitudes de esos días difíciles y concebir a estos primeros meses como tiempos heroicos de los primeros matanceros. 

“ A REGLA Y CORDEL…” 

El 10 de octubre de 1693 era sábado y ese día desembarcó el Gobernador Interino de Cuba Maestre de Campo Severino de Manzaneda y Salinas. Venía con el propósito de cumplir la orden de Carlos II y dejar constituida la ciudad, comenzando de inmediato bajo la orden de Juan Uribe a despejar los terrenos “a regla y cordel” y trazaron tres calles de Este a Oeste nombrándolas Ciénaga, Río y del Medio (hoy Milanés, Tello Lamar e Independencia).

Al día siguiente el domingo llegó el obispo, Diego Avelino de Compostela. Su objetivo era pronunciar la misa, requisito obligatorio en este tipo de ceremonia. A su llegada se encontró el problema de no estar preparado el palio sacramental y mucho menos desbrozado el terreno. ¿Cómo pudo olvidar el Gobernador y sus acólitos este importante detalle, siendo domingo, día de misa regular?

El acto litúrgico se trasladó para el día siguiente (lunes 12) y en el mismo el Obispo proclamó a la ciudad con los nombres de San Carlos (por el Rey) San Severino (por el Gobernador) y San Diego (por sí mismo) de Matanzas. A continuación y de acuerdo a las prerrogativas del Gobernador otorgadas por las Leyes de Indias, éste proclamó oficialmente fundar a San Carlos y San Severino de Matanzas, eliminando el nombre del clérigo mayor de Cuba.

Ningún historiador de épocas anteriores se ha percatado de estos detalles pero cuando se mira en los asuntos fundacionales cabe preguntarse ¿por qué no vinieron juntos el Gobernador y el Obispo? ¿Por qué se atrevió la autoridad secular a ofender al obispo con el desbroce del terreno y más aún, cómo desafió al clérigo en el asunto de los nombres? Son cosas para meditar  y especular.

Al día siguiente toda la comitiva se trasladó a Punta Gorda, en el interior de la bahía y el obispo volvió a oficiar misa, esta vez consagrando la primera piedra del Castillo de Matanzas, el cual terminado defendería la bahía y la ciudad de ataques enemigos y sería una importante base para el resguardo de La Habana de ataques por la retaguardia. 

Con esta acción quedaron sellados los actos litúrgicos fundaciones y Uribe de Oceta pasó a entregar los solares y la caballería de tierra, a expensas del Rey, a los pobladores de San Carlos y San Severino de Matanzas. 

Lo meses venideros traerían otras situaciones estelares para la ciudad. El 9 de noviembre de 1693 Severino de Manzaneda le señaló la jurisdicción a Matanzas la cual comprendía una amplia zona a su alrededor desde Aguacate en la actual provincia de La Habana, hasta Limonar y parte de Unión de Reyes. 

Un importante momento fue el arribo a la ciudad de un refuerzo de ocho familias canarias en noviembre de 1694, a las cuales se les entregó solares en la ciudad y tierras para sembrados en los alrededores. 

Se puede decir que el proceso fundador concluyó cuando el 8 de diciembre de 1694 el Gobernador Interino creó el cabildo de la ciudad y fue nombrado Diego Méndez como alcalde, el primero que ha tenido Matanzas. 

En 2011 se cumplen 318 años de éste histórico acontecimiento y la ciudad, orgullosa de su vida y de su trayectoria, de los hijos engendrados en su seno o de los criados al calor de su amoroso pecho, y del legado que ha entregado a Cuba y al mundo, se abre a los años venideros con fuerzas renovadas y sobre todo con la cimentada esperanza de un futuro siempre mejor y el esfuerzo creciente de todos sus habitantes.