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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

El MUNDO EN QUE VIVIMOS

Visitas y expectativas

Visitas y expectativas

Roberto Pérez Betancourt 

La visita a Cuba que acaban de realizar los senadores  republicanos  Jeff Flake,  Susan Collins y Pat Roberts,  de Arizona, Maine y Kansas, respectivamente, quienes se reunieron con el primer vicepresidente cubano Miguel Díaz- Canel y el canciller Bruno Rodríguez, acentúa la percepción de que a los opositores de la acción del presidente demócrata Barack Obama, los senadores anticubanos Marco Rubio, Ted Cruz,  Robert Menéndez, y otros corifeos, solo les queda precisamente el papel del coro en las tragedias griegas: exclamar, gritar y llorar, como bien destacan algunos analistas.

   Pero los citados personajes no han de cambiar algo sustancioso en el devenir de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos,  y la proyección de abrir sendas embajadas y restablecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

  Al término de su referida visita a Cuba, el senador Jeff Flake, en declaraciones a la Agencia  Prensa Asociada, de su país, pronosticó literalmente que la apertura de una embajada de Estados Unidos en Cuba por primera vez en 54 años es “inminente”. 

  Flake no desconoce que El Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes de su país, a instancias de los anticubanos que allí se sientan,  aprobó el jueves último un proyecto de ley que bloquea el uso de fondos para la  reapertura de una embajada estadounidense en Cuba.

 Pero antes, el propio Obama había anunciado que en caso de pasar ese engendro de torpedo, él, el Presidente, estaría en disposición  de vetarlo, lo que revertiría todo el proceso legislativo.

  Por su parte,  la prensa internacional ha dado amplia cobertura a la instalación de un mástil en   la Sección de Intereses de Cuba en Washington para   poder izar la bandera cubana  en el momento en que se anuncie la apertura de las embajadas   en las respectivas capitales.

  En este contexto, destaca la nueva ronda de negociaciones  durante lunes y martes, entre   La Unión Europea (UE) y Cuba,  orientada a  un acuerdo de diálogo político y de cooperación.

   Lo dicho antes, a los negociantes estadounidenses, el recado continúa siendo: apúrense  porque se lo siguen perdiendo, y hasta corren el riesgo de quedarse afuera.

(TVY)(17/06/15)

 

 

Las ambiciones del trigueño de apellido Rubio

Las ambiciones del trigueño de apellido Rubio

 Roberto Pérez Betancourt

Marco Antonio Rubio, de 44 años de edad, trigueño bonitillo, de origen cubano, nacido en La Florida, casado con Jeanette Dousdebes, de origen colombiano, padre de cuatro muchachos, gusta sonreír como estrella de cine delante de la bandera estadounidense y dejar clara su ubicación política a la extrema derecha de la derecha.

 A pesar de su origen étnico, Marquito se opone a todo lo que beneficie a los inmigrantes latinoamericanos, y al acercamiento y normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Heredó el apellido Rubio de su padre, emigrante cubano que el 27 de mayo del año 1956 llegó con su mujer Oriales y cuatro hijos a Estados Unidos donde se empleó como bedel y vendedor de cualquier cosa, según refieren publicaciones en Internet que han investigado la ascendencia étnica del político.

 A Marquito le pareció más elegante para sus aspiraciones políticas inventarse la historia de que su familia había huido del “castro –comunismo”.

Pero en realidad, cuando su familia arribó a la nación norteña, todavía Fidel Castro estaba exiliado en México, preparando la expedición revolucionaria que el dos de diciembre llegaría a las costas orientales de Cuba.

 La prensa local descubrió la mentira de Marquito y este quedó en ridículo, por lo que se vio obligado a rectificar públicamente, de acuerdo con una nota publicada en su momento por The Washington Post.

 La más reciente travesura de Marquito ha sido una carta que envió al secretario de Estado John Kerry, amenazando con bloquear en el Senado cualquier nombramiento de un futuro embajador de Estados Unidos en Cuba.

Precisemos: El 13 de abril último el trigueño de apellido Rubio anunció en Miami su precandidatura a las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016. Él busca dinero, dinero y dinero de donaciones para su campaña, e intenta captar más patrocinadores entre lo más rancio de la contrarrevolución cubana que se asienta en la Florida.

 Este hijo de cubanos emigrantes antes del triunfo de la Revolución, aunque es trigueño, de verdad se cree rubio, que obliga a hablar solo inglés a los inmigrantes. De acuerdo con acreditados voceros de la comunidad hispana en Estados Unidos, esta considera a Marco Rubio como político hipócrita y ambicioso, dispuesto a vender a los latinos para ganarse el favor del Tea Party, y le recuerda que la suma de latinos no cubanos representan el 97 por ciento de los asentados en Estados Unidos, en tanto la facción de cubanos votantes apenas cubren el tres por ciento, y de estos, se sabe que la mitad también desaprueba las tácticas y el pensamiento del anticubano trigueño de apellido Rubio, que también arrastra una mancha en su historial: La sospecha hecha pública de haber utilizado su tarjeta de crédito del Partido Republicano para fines personales, sin haber declarado estos gastos a Hacienda.

 Por sus obras los conoceréis...

Los consumidores y el protagonismo

Los consumidores y el protagonismo

Roberto Pérez Betancourt 

Los Consumidores, podría ser  el título para un serial televisivo de larga duración, como los que exhibe en Cuba el canal Multivisión,  y emular con  otros de ese corte, como El Oyente,  El Almacén, Sala de urgencias, y más.

  El argumento se asentaría en nuestra cotidiana vida misma, en la que los consumidores debieran ser  siempre  protagonistas a toda hora,  y no pasivos observadores en la puesta en escena que sucede en cada uno de los establecimientos comerciales cubanos, donde, a contrapelo de lo que dictan las reglas del buen  comerciante, el rol principal recae en los empleados y funcionarios, supuestamente encargados de atender y complacer a  los clientes.

  Así, usted puede acercarse a un mostrador para solicitar un artículo y descubrir que del otro lado no hay nadie.

  Usted  le puede preguntar a una empleada cercana, que está vigilando, y ésta, sin dirigirle la mirada,  le responderá: “Espere que  la dependienta está ocupada y viene ahorita”.

  Usted, cliente, siente que su autoestima se pega al suelo, porque durante décadas se acostumbró a que le distribuyeran lo que había, y no a seleccionar y comprar. Apurado, se atreve a romper el celofán de la timidez y vuelve a preguntar: “¿La dependienta se demorará mucho?” Incredulidad observa en la mirada de la empleada cercana cuando esta lo regaña: “No se altere, compañero, la dependienta está reunida con el administrador”.

   Cliente apurado, usted siente que algo se despierta dentro de su potencial rol protagónico de comprador que pagará, al precio que le cobrarán, y reclama: “Por favor, deseo ver al supervisor”.

  Aquí la empleada cercana titubeará, no está acostumbrada a este reclamo, intentará balbucear una explicación  y finalmente le responderá: “El supervisor también está reunido con el administrador, tiene que seguir esperando”.

  Son argumentos definitivos.

   Usted  ya comprendió que no es el protagonista de la obra y  abandona el establecimiento, decepcionado, preguntándose cuándo nuestro comercio y nuestros comerciantes acabarán de aprender las reglas elementales de atención a los clientes, y se preguntará, a sí mismo, si un poco de competencia no sería estimulante para poner de relieve que también en nuestro socialismo  el consumidor, que compra y paga, debe ser  siempre el protagonista.

 

¿Qué hay de nuevo en la actualidad sobre Cuba y EE.UU?

¿Qué hay de nuevo en la actualidad sobre Cuba y EE.UU?

Roberto Pérez Betancourt

¿Qué hay de nuevo en la actualidad informativa sobre Cuba y Estados Unidos? Es la pregunta que bien temprano se formulan las agencias internacionales de noticias, que han ubicado este tema en el tope de sus agendas, habida cuenta la demanda de los destinatarios de los mensajes, especialmente estadounidenses, obviamente ávidos de saber sobre lo que durante más de medio siglo le han ocultado respecto de un vecino tan cercano y a la vez distante.

 Titulares desplegados anuncian que cerca del 60 por ciento de los estadounidenses encuestados se pronuncian a favor de la decisión de Obama del 14 de abril de este año para sacar a Cuba de la arbitraria lista de patrocinadores del terrorismo.

 La reacción en el bando de la extrema derecha republicana ha tenido variaciones, porque ahora la Loba Feroz, entiéndase Ileana Ross Lethinen, una de las cabezas actuantes vinculadas a la mafia de origen cubano que se hospeda y hace de las suyas en el sur de la Florida, se ha apresurado, ¡Oh magia de la publicidad!, a “recoger pita”, como diría ahora mismo mi amigo Cheo, vendedor de pan a domicilio y pregonador de noticias barriales de última hora.

 Al conocer el resultado de la encuesta, Ileanita se aconsejó y admitió que ya no trabajaría para oponerse a la decisión de Obama, obviamente porque sabe que perdería al seguro.

 Pero a seguidas La Loba feroz dejó claro que junto a sus compinches seguirá entorpeciendo el acercamiento diplomático con la Isla que la vio nacer, y su amigo Mario Díaz Balart apareció en escena con sonrisa sardónica anunciando una táctica escurridiza en el parlamento para torpedear las decisiones de Obama de abrir posibilidades de viajar a Cuba.

En realidad parece que nadie puede parar el optimismo de empresarios y comerciantes de hacer negocios con Cuba, como se evidenció durante la visita de los neoyorkinos a la Isla, encabezados por el Gobernador Cuomo, y acaban de anunciar magnates texanos, en Cuba para explorar negocios en áreas de la agricultura, aerolíneas, petroleras, tecnología y turismo, según Cynthia Thomas, presidenta de una firma consultora en Dallas, y líder de la delegación.

 Y en este contexto, titulares de prensa en los más importantes medios de difusión anuncian la presencia de una delegación de empresarios británicos en Cuba en donde adoptan acuerdos multimillonarios de mutuo interés económico y comercial.

 Como vemos, son nuevos pasos hacia adelante en la actualidad cubano-estadounidense, y en el ámbito de los negocios y la apertura económica en la Isla, en tanto el Bloqueo sigue intacto y hay que proseguir luchando para extinguirlo.

Decisiones, razones y… perretas

Decisiones, razones y…  perretas

 Roberto Pérez Betancourt 

A la esperada decisión  del presidente Barack Obama el 14 de abril de cursar al Congreso de su país disposición de sacar a Cuba de la increíble lista de países que Estados Unidos considera patrocinadores del terrorismo, siguió, como también era de esperar, las rabietas habituales por parte de figurines de origen cubano- americano, representantes del la mal oliente  extrema derecha  para oponerse con ladridos y aullidos a que Cuba sea excluida de una lista de sancionados en la que aparece por obra y gracia de ejercicio imperial,  y en la que  nunca debió estar.

 El trámite ante el Congreso es protocolar. En 45 días se confirmará la orden ejecutiva que suprime restricciones y sanciones arbitrarias que ha padecido la nación cubana en sus vínculos económicos, comerciales y financieros con otros países y entidades extranjeras.

 Como recuerda la  Cancillería cubana, nuestro país ha sido víctima de centenares de actos terroristas, que han costado la vida a 3 478 personas y han incapacitado a 2 099 ciudadanos cubanos.

  Cuba recordó que rechaza y condena todos los actos de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, así como cualquier acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir actos terroristas.

  Y en este contexto, en el que igualmente el gobierno español ha certificado la recta actitud de Cuba, no podían faltar el aspirante al hacha del verdugo,  Marquito Rubio, novísimo aspirante a la candidatura presidencial republicana estadounidense para 2016,  recordándole  a  las momias amigas  de sus amigos  que lo de él es el lado más extremo de la extrema derecha, y que se opone a lo que haga el demócrata que ocupa el sillón  presidencial al que él aspira.

  En  igual sentido ladraron Bob Menéndez  y  Mario Díaz Balart, y aulló  la loba feroz, Ileanita Ross -Lethinen,   todos haciendo el ridículo al corear  que “Cuba amenaza la seguridad estadounidense”.

  Del otro lado de la actualidad norteña y latinoamericana, las agencias de prensa citan un aluvión de opiniones cuerdas, de presidentes, congresistas y ciudadanos de a pie,  que aplauden la razón  del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, y la justicia que se vislumbra para los cubanos, y que no estará completa hasta que sea suprimido el genocida bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace 56 años atenaza a las familias cubanas.

 

 

Los puntos sobre las íes

Los puntos sobre las íes

Roberto Pérez Betancourt

En un contexto en el que los cubanos conmemoramos el aniversario 54 de la Victoria de Playa Girón, en Ciénaga de Zapata (Bahía de Cochinos), sobre las huestes mercenarias financiadas y armadas por el gobierno estadounidense de turno, en abril de 1961, aun antes de que la Revolución proclamara su carácter socialista, el presidente Raúl Castro, con la delicadeza de la diplomacia que obliga y la seguridad de quien ha sido actor y testigo de su época, puso los puntos sobre las íes en su reciente discurso en la VII Cumbre de las Américas.

 Habló Raúl frente a una audiencia selecta que incluía a Barack Obama, actual mandatario de la nación norteña.

 En apretada síntesis rememoró el Presidente de Cuba aquel vandálico suceso invasor, y los seis años de guerra que libró el pueblo cubano contra grupos armados por el Imperio norteño, que en dos ocasiones abarcaron todo el país y costó miles de vidas.

Cuando los analistas y gobernantes califican a esa Cita Panameña de histórica, lo hacen por variadas razones, pero sin lugar a dudas una prominente es el haber precisado en un escenario inédito para Cuba, las razones de una lucha y resistencia sin paralelo en la historia, que durante 56 años ha mantenido al pueblo cubano activo y militante, y que precisamente en el aniversario de Girón ha obtenido una triunfo diplomático que enorgullece a todos los cubanos de buena voluntad.

Invito a estudiar ese discurso de Raúl, pieza magistral que sintetiza hechos trascendentes, con pasión, pero sin perder la objetividad de sucesos que ilustran el por qué de muchas cosas.

Sin lugar a dudas han de servir para que las más jóvenes generaciones de cubanos se alimenten de verdad, y para que un presidente norteamericano, considerado persona honesta, aunque haya declarado que no asistía a la Cumbre para hablar de historia, se entere, por fin, de lo que no le enseñaron en las más encumbradas universidades de su país y pueda despertarse en él la curiosidad de saber lo que sucedía en este lado de la aldea planetaria cuando aún no iba a la escuela.

Noticia de primera plana

Noticia de primera plana

 

 Roberto Pérez Betancourt

 La noticia del año; el acontecimiento más publicitado; así y con muchos más titulares desplegados, las principales páginas periodísticas en todos los soportes y en los idiomas de mayor poder comunicacional en el mundo dieron a conocer el encuentro histórico entre el presidente de Cuba Raúl Castro y el mandatario estadounidense Barack Obama, el sábado 11de abril.

Sucedió en el ámbito de la recién clausurada VII Cumbre de las Américas, a la que por vez primera asistía una delegación cubana, y donde el discurso pronunciado por el Presidente Raúl igualmente dio la vuelta al mundo sin que esta vez alguna agencia u otro medio de difusión de los llamados “La Gran Prensa”, pudiera silenciar la noticia.

 Sabían los editores el riesgo de perder audiencia ante un fenómeno histórico, como reconocen hoy analistas y políticos de todas las tendencias, quienes recuerdan que Cuba y Estados Unidos son vecinos geográficamente muy cercanos, pero que durante 56 años han estado alejados como si se hallaran en extremos opuestos del mismo Planeta.

En esta ocasión, en virtud del respeto que Cuba se ha sabido ganar con una resistencia indoblegable y heroica frente a las agresiones y presiones de todo tipo, y con la sensatez de un presidente norteño que ha reconocido la necesidad de variar el rumbo en relación con la Antilla Mayor, se hace el milagro post guerra fría, de que los máximos responsables de dos sistemas diferentes, hallen temas de mutuo interés y beneficio para sus pueblos y gobiernos.

 Cambio de época, sin dudas, este giro favorable que saludaron todos los hombres de buena voluntad. Pero no ha de perderse la perspectiva de que el devenir no será absoluto.

 Como apuntara el propio presidente Raúl Castro: No hay que hacerse ilusiones, tenemos muchas diferencias y una historia compleja, pero estamos dispuestos a avanzar en las reuniones para establecer relaciones diplomáticas, mientras que Obama daba gracias a Raúl y admitía que se puede seguir construyendo una relación basada en el respeto mutuo.

Amén.

Cuba, Venezuela y los principios

Cuba, Venezuela y los principios

 Roberto Pérez Betancourt  

Las voluntades políticas de Cuba y Venezuela dieron vida a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), que por vez primera en la historia inicio un verdadero proceso integracionista exitoso en Latinoamérica y el Caribe, sin exclusión, basado en la solidaridad, la cooperación y el mutuo beneficio socioeconómico, sin la presencia injerencista del gobierno estadounidense.

 A decir del vicepresidente cubano Miguel Díaz Canel, “el ALBA es un  ente de  unidad, capaz de enfrentarnos al colonialismo y el neoliberalismo en la región”.

 Los pensamientos  de plena justicia social de Fidel Castro y Hugo Chávez se conjugan en la existencia del ALBA, junto a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),  decisivos  en la presencia por vez primera de Cuba en la Cumbre de las Américas, este mes, pues las naciones de nuestra región han condicionado su participación en ese evento a la asistencia de la nación cubana.

  En este contexto,  Cuba alza su voz solidaria con la nación  y el pueblo venezolano,  amenazados  a través de una especie de ultimátum lanzado por el presidente Obama, que en desfase increíble ha calificado a Venezuela como “amenaza a la seguridad estadounidense”.

  Los ilusos creyeron que en el actual clima de conversaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, la Isla caribeña pasaría por alto la velada amenaza intervencionista yanqui.

   Quienes así actúan olvidan que el historial de solidaridad internacional de los cubanos no se sustenta en mezquindades, sino en principios de verdadera humanidad, como lo ha demostrado en numerosas ocasiones en el campo de la salud, la independencia de los pueblos, los desastres naturales y otras calamidades en las que Cuba ha estado  siempre del lado del deber, como en esta hora  está  junto a los hermanos venezolanos, con la presencia física de sus colaboradores, y con  el activismo internacional, que moviliza a millones de voluntades para firmar el respaldo al gobierno de Nicolás Maduro, exigiendo que Obama  anule el insulto a la obra de infinito amor emprendida en Venezuela por el Comandante Hugo Chávez.