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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

Médicos cubanos reciben homenajes en Día de la Medicina Latinoamericana

Médicos cubanos reciben homenajes en Día de la Medicina Latinoamericana

Roberto Pérez Betancourt

Con  la satisfacción del deber cumplido, este tres de diciembre  los trabajadores de la Salud en Cuba reciben el homenaje agradecido de su pueblo y de muchos otros donde han prestado colaboración durante  años,  cuando en esta fecha se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana, en honor al nacimiento del sabio cubano Carlos Juan Finlay(*), descubridor del mosquito como agente transmisor de la fiebre amarilla, cuya contribución científica benefició a la humanidad toda.

  Especial significado adquiere la fecha este año, cuando Cuba recibe a sus más de ocho mil colaboradores de la salud que han prestado su contribución en Brasil, cuyos moradores extrañarán no solo la atención profesional de estos hombres y mujeres, sino especialmente el trato familiar, de persona a persona,  gestión que hoy llena páginas de agradecimiento en los portales de Internet y en medios de difusión masiva que se respetan en la práctica de la verdad.

  La actitud despótica del presidente electo en Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, es la culpable de su irresponsabilidad al ofender a los trabajadores cubanos que han laborado eficazmente en la nación sudamericana con lo cual puso punto final a esa gestión de beneficio popular para millones de sus conciudadanos.

Con la llegada del decimoquinto vuelo, procedente de San Salvador de Bahía, con 176 colaboradores cubanos al país, ya suman cerca de 3 000 los médicos que han arribado a la Patria procedentes de Brasil.

Cumpleaños 185 de Finlay

Nació Finlay en Camagüey –centro oriental de la isla-, en 1833.  En honor a este hombre de ciencia, modesto y aplicado, descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, el mosquito Aedes aegypti.   Tras 20 años de investigaciones y de sortear numerosos escollos, fueron internacionalmente reconocidos los postulados de quien también hizo notables aportes acerca del tétanos infantil, la malaria, el cólera y otras enfermedades tropicales. 

 La gigantesca obra revolucionaria desarrollada en Cuba, sobresale  en el campo de la medicina, que cuenta con más  de 90 mil médicos y uno de los índices de mortalidad infantil más bajos del planeta.

 Este ejército de hombres y mujeres, consagrados a prodigar calidad a los años de vida de sus congéneres, trasciende las fronteras del archipiélago cubano y acude allende los mares, en sucesivos relevos,  para  salvar vidas en otros países.   Después retornarán, enriquecidos de valores humanos y más revolucionarios.

El mejor de los homenajes a Finlay

 

Es ese, sin dudas, el mejor de los homenajes a Finlay en su natalicio, y la inspiración vocacional para millares de jóvenes cubanos y de muchos otros países que  cursan estudios  en la Escuela Latinoamericana de Medicina, cuyas aulas y laboratorios se extienden por toda Cuba, como  expresión real de que la solidaridad entre los hombres puede ser mucho más que una expresión retórica, cuando está inspirada en esa genuina voluntad que nuestro José Martí caracterizó cuando dijo que hacer es la mejor manera de decir.

 Dicen agoreros del Apocalipsis que los médicos cubanos andan haciendo política  en Latinoamérica y  en otros continentes.   Lo cierto es que si con cada curación que realizan captan simpatías, es porque el buen hacer irradia tanta luz como el sol que cada mañana alumbra la esperanza de los hombres.

  Son muchos los sitios intrincados por donde los cubanos, reparten milagros de ciencia con intención humanista. Moradores de Latinoamérica, África y Asía llaman mística a esa vocación, con sentido de sacerdocio del bueno.

 Hay quienes se asombran al ver a las mujeres y los hombres de bata blanca, o vestidos como los suyos, sencillos, iguales, que preguntan y aconsejan, asisten, calman, y traen al mundo a nuevas criaturas, porque  no es extraño que un especialista en medicina general integral haga de partero o inocule antídotos contra mordeduras de serpientes.

 Numerosas son las historias de gratitud de brasileños, venezolanos, bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos, hondureños y de tantos otros pueblos, y del asombro de nuestros médicos ante la necesidad observada a su derredor.

  En eso andan también enfermeras y técnicos de la salud, desinteresados, patriotas  impulsados por el afán del buen hacer para forjar un mundo mejor, del que los cubanos todos son protagonistas, y también beneficiarios.

 

(TVY)(03/12/18)

(*)Carlos Juan Finlay y Barrés (Camagüey, Cuba, 3 de diciembre de 1833La Habana, Cuba, 19 de agosto de 1915)[1] fue un médico y científico cubano. Descubrió y describió la importancia del vector biológico a través de la teoría metaxénica de la transmisión de enfermedades por agentes biológicos, aplicándola a la fiebre amarilla transmitida por el mosquito Aedes aegypti.

Camilo, siempre Camilo

Camilo, siempre Camilo

                                           

 Roberto Pérez Betancourt

Camilo Cienfuegos ha rebasado la dimensión del tiempo. Para la historia de este ser humano no existe pasado. Él es siempre presente, condición existencial que conjuga la renovada  generación cada 28 de octubre, cuando millares de hombres que van creciendo se acercan al mar para rendir homenaje a un señor de barbas y sonrisa al que ellos no conocieron personalmente,  ni sus padres tampoco, y quizá  ni hasta sus propios abuelos, pero todos saben de él, de sus hazañas y sueños, y  contagian de amor, expresado con palabras de niño bueno:

-¿A dónde vas con esas flores tan lindas?

-Voy a la playa. Son para mi amigo Camilo. ¿Tú lo conoces?...- responde el pequeñín de pañoleta, en diálogo que cumple 59 otoños renovados.

  El viernes último, en Matanzas y en toda Cuba, volvió a repetirse la escena multitudinaria de homenaje a Camilo, siempre Camilo…

  El inolvidable Comandante de la ancha sonrisa es el símbolo del recuerdo a un héroe eterno de la patria, que a través de varias generaciones se ha mantenido vivo en la memoria, alimentada con mil anécdotas de su quehacer humano y guerrillero, como uno de los pilares fundamentales de la gesta armada que derrocó a la tiranía pro imperialista del dictador Fulgencio Batista  el primero de enero de 1959.

  La humilde extracción social de Camilo, sastre de oficio, su temperamento jovial y su inolvidable sonrisa con la que ganaba amigos desde el primer encuentro, lo convirtieron desde muy temprano en uno de los más carismáticos dirigentes de la Revolución Cubana.

  Nació Camilo en la Ciudad de La Habana, el seis de febrero de 1932, y desde

muy joven comprendió que el entorno de la pseudo república no le ofrecía porvenir

alguno, por eso viajó a la ciudad de Nueva York con solo 21 años de edad, en

busca de mejores oportunidades económicas para su familia.

  Pero el ambiente que el joven emigrante  encontró  en la Gran Manzana muy

pronto lo convenció de que la situación social que afrontaba en su patria exigía

acciones  que fueran más allá de intentar esfuerzos individuales para  sobrevivir.

  Se trataba de un problema de todos, y como tal había que afrontarlo, con el

concurso  de muchos, unidos en  una causa cuya materialización fuera capaz de

revertir la explotación  a que eran sometidos los obreros y campesinos y alcanzar un sistema político de verdadera justicia social.

  En 1955, Camilo fue detenido y deportado a Cuba.  De retorno a la patria se

incorporó a las luchas estudiantiles y resultó herido en una manifestación de protesta.

  Preso,  torturado y fichado por los sicarios del régimen dictatorial, el joven rebelde  tuvo que retomar el camino del exilio  en Nueva York hasta que allí supo del proyecto que encabezaba el líder cubano Fidel Castro, encaminado a  organizar una expedición armada en México con el propósito de desembarcar en Cuba y emprender la lucha insurreccional contra la dictadura.

  Aquella iniciativa entusiasmó a Camilo, pues encajaba en sus ideales, u de inmediato partió para integrarse como uno más de los 82  expedicionarios del yate Granma, que el dos de diciembre de 1956 desembarcara en las costas cubanas.

  El valor y la audacia de Camilo fueron factores claves en su desenvolvimiento

guerrillero en la Sierra Maestra para  cumplir misiones decisivas en el desarrollo de la guerra, y en abril de 1858 fue ascendido al grado de Comandante, el más alto de la guerrilla.

  Por órdenes de Fidel Castro, junto al también comandante Ernesto Che Guevara,

Camilo emprendió la invasión desde Oriente hasta Occidente para llevar la guerra

a los llanos.

  El tres de octubre, al frente de su columna guerrillera numero dos Antonio Maceo, arribó Camilo a la provincia de Las Villas. Aquí participó en  combates decisivos para el ulterior curso de la guerra,  y  su valor ejemplar hizo que el pueblo espontáneamente le otorgara el título honorífico de Héroe de Yaguajay, localidad que ocupó tras duros combates.

  Amigo inseparable de Che Guevara, Camilo tuvo el privilegio de recibir altos elogios de este, que no se caracterizaba precisamente por prodigar adjetivos.

Che lo llamó El Señor de la Vanguardia, en reconocimiento al arrojo impetuoso,

característico de aquel al que  consideraba su hermano de armas.

  Tras el triunfo armado de la Revolución, Camilo  fue nombrado Jefe del Estado

Mayor del Ejército Rebelde y desempeñó tareas muy importantes durante los 10

primeros meses de 1959.

  El 28 de octubre, después de cumplir la  misión  encomendada por Fidel de

neutralizar y arrestar en Camagüey al traidor Hubert Matos, la avioneta en la

que retornaba Camilo a La Habana desapareció durante el mal tiempo  sin dejar

rastros.

   Las horas que siguieron a la noticia fueron de gran tensión para los cubanos.

Todos anhelaban  que Camilo apareciera. Pero los esfuerzos fueron inútiles. El

Guerrillero de la sonrisa hermosa,  símbolo del pueblo uniformado, se perdió en

el mar y fue a morar eternamente en  el recuerdo agradecido de su pueblo, allí

donde habitan los que tienen el raro privilegio de ser inmortales.

  Este año 2018 se cumple el aniversario 59 de aquel suceso que consternó a

todos los cubanos.

 

26 de octubre de 1959, últimas palabras de Camilo

           

  Las palabras de Camilo Cienfuegos en la gigantesca reunión de un millón de

cubanos frente al Palacio Presidencial, fueron las últimas que pronunció ante el

pueblo.

  Camilo habló a la multitud para denunciar  la serie de bombardeos que

propinaban a La Habana aviones provenientes de los Estados Unidos, y que se

habían intensificado desde el 10 de octubre de 1959 hasta el 26 de ese mes, día

en que pronuncia su discurso:

  10 de octubre: Fue secuestrado en pleno vuelo por individuos armados con  

pistola y granadas un avión DC-3 de Cubana de Aviación procedente de La Habana  

y obligado a aterrizar en Miami. El avión no fue devuelto. El costo es de 90  

000.00 pesos de la época.

  11 de octubre: Un avión procedente de Estados Unidos bombardea el central  

“Punta Alegre”, en el municipio Chambas, Ciego de Ávila, causando graves daños  

en la casa de máquinas. El hecho se repite una semana después.

  21 de octubre: Resultaron muertos dos hombres y heridas 47 personas durante un   bombardeo a La Habana realizado por el terrorista Pedro Luis Díaz Lanz, quien 

 además lanzó propaganda contra el gobierno. El avión era un B-25, matrícula  

N-9876-C y estaba basificado en el aeropuerto de Pompano Beach, a 35 millas de  

Miami, Estados Unidos. El costo es de 108 411.00 pesos de la época.

  21 de octubre: Una avioneta procedente de Estados Unidos bombardeó el central 

 “Violeta” (”Primero de Enero”), en Ciego de Ávila.

  21 de octubre: Un avión procedente de Estados Unidos bombardeó el central  

“Punta Alegre” (”Máximo Gómez”), en el municipio Chambas, Ciego de Ávila.

  22 de octubre: Muere una persona y otra resulta herida por el bombardeo desde 

 un avión B-26 sobre el Central “Punta Alegre” (”Máximo Gómez”), en Chambas,  

Ciego de Ávila. El costo es de 27 593.00 pesos de la época.

  25 de octubre: Un avión procedente de Estados Unidos ametralló un tren de  

pasajeros en la provincia de Las Villas.

  26 de octubre: Resultó herido grave un periodista al ser atacada la redacción 

 del periódico “Revolución” con una granada. La explosión causó daños  

materiales al inmueble.

  26 de octubre: Un avión procedente de Estados Unidos bombardeó el central  

“Niágara” (”Manuel Sanguily”), en Pinar del Río, destruyendo la casa de un  

obrero. Dos días después una avioneta bombardeó el central “Violeta” (”Primero  

de Enero”), en Ciego de Ávila. El costo es de 5 000.00 pesos de la época.

  Su breve discurso del 26 de octubre de 1959, poco después de estos sucesos,

puede considerarse su testamento revolucionario, pues dos días después el avión

en el que había viajado de La Habana a Camagüey desapareció en el mar:

Tan altos y firmes como la Sierra Maestra son hoy la vergüenza, la dignidad y el

valor del pueblo de Cuba en esta monstruosa concentración frente a este Palacio,

hoy revolucionario, del pueblo de Cuba.

Tan alto como el Pico invencible del Turquino, es hoy y será siempre el apoyo de

este pueblo cubano a la Revolución que se hizo para este pueblo cubano.

Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que

puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución, que no importa que vengan

aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por

intereses poderosos del gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que

no se deja confundir por los traidores; aquí hay un pueblo que no le teme a la

aviación mercenaria (…) Porque sabemos que este pueblo cubano no se dejará

confundir por las campañas hechas por los enemigos de la Revolución, porque el

pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja habrá mil soldados rebeldes

que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que

conquistó este pueblo Porque para detener esta Revolución cubanísima tiene que

morir un pueblo entero, y si esto llegara a pasar serían una realidad los versos de Bonifacio Byrne: “Si desecha en menudos pedazos/ se llega a ver mi bandera algún día…/ ¡nuestros muertos alzando los brazos/ la sabrán defender todavía!”…

(…) que no piensen los que envían los aviones, que no piensen los que tripulan

los aviones que vamos a postrarnos de rodillas y que vamos a inclinar nuestras

frentes. De rodillas nos pondremos una vez, y una vez inclinaremos nuestras

frentes, y será el día que lleguemos a la tierra cubana, que guarda veinte mil

cubanos para decirles: ¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no

cayó en balde!

 

 

 

Cuba: Siglo y medio de luchas libertarias con todos y para el bien de todos

Cuba: Siglo y medio de luchas libertarias con todos y para el bien de todos

Roberto Pérez Betancourt       

   Este 10 de octubre, aniversario de  la proeza histórica del levantamiento armado liderado por Carlos Manuel de Céspedes, “Padre de la Patria”,  en  amanecer de esperanzas y compromisos  en el ingenio bayamés La Demajagua,  marca el inicio de 150 años de luchas libertarias del pueblo cubano por alcanzar su definitiva independencia y soberanía, logradas el primero de enero de 1959, cuando la tropa de revolucionarios patriotas de la Sierra y el Llano derrocó a la tiranía servil pro estadounidense que oprimía al pueblo, y sentó  bases para enrumbar hacia un régimen  de plena justicia social, que hoy sigue defendiendo el derecho de todos los cubanos de edificar una sociedad como la soñó el Apóstol José Martí: “Con todos y para el bien de todos”.

  Cuando los esclavos de aquel mítico ingenio despertaban en la penumbra de los barracones para disponerse a emprender la diaria faena en los campos de caña, se sorprendieron ante el  inusual tañido de la gran campana del central que los convocaba. En el sitio exacto, el amo  Carlos Manuel de Céspedes hizo un anuncio diferente ese día. Con la pasión contenida en su verbo alto y resuelto exclamó: “Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de Libertad e Independencia de Cuba".

  Repiquetearon los bronces al convite de la insurrección armada. Los negros se miraron unos a otros, sorprendidos. Los blancos miraron a los negros y quizás por vez primera, para algunos, la emoción  de aquel instante borró los pigmentos  de la piel para ver a  seres  semejantes, igualados en el despertar de la conciencia libertaria. Lo cierto es que ese momento histórico marcaba el inicio de la gran lucha que a lo largo de muchas décadas conduciría a un primero de enero de 1959, cuando Fidel Castro, al frente del relevo de la tropa alzada aquel día en el alto oriente cubano, proclamaría el triunfo definitivo de las armas de la Revolución  frente al despotismo y al neocolonialismo para emprender  otra gran batalla en la que aún los cubanos estamos enfrascados: la consolidación de la victoria, hacia un estado de plena justicia social.

  Han transcurrido 150 años del alzamiento insurreccional en La Demajagua. En rigor, aquel empeño de Céspedes cristalizaba  anteriores esfuerzos  de quienes, en diferentes escenarios dentro de Cuba, y en el exterior,  laboraban para lograr de  España un reconocimiento que les permitiera participar de manera activa de la vida política y económica de la Isla.

  La expulsión de los cubanos de las Cortes Españolas, había  demostrando la  imposibilidad de llegar a acuerdos por la vía de las negociaciones y abría al entendimiento la única vía que quedaba: la lucha armada.

   Correspondió a Carlos Manuel  de Céspedes,  hacendado bayamés, romper las hostilidades frente al colonialismo español, anticipándose al momento  conciliado entre los  conspiradores, quienes buscaban una salida a la opresión económica que la metrópolis imponía a la Isla, sumiéndola en el estancamiento y el inmovilismo, factores propiciatorios del yugo, derivados de la experiencia ibérica ante la insurrección y liberación colonial de otras naciones americanas.   

  En el documento programa firmado por Céspedes donde se  exponían las razones del levantamiento armado, conocido también como  Manifiesto del 10 de Octubre, expresaba: "Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio. El ejemplo de las más  grandes naciones autoriza este último recurso".

  Iniciadas las acciones en la región que actualmente ocupa la provincia de Granma, posteriormente se extenderían  a Camagüey y  Las Villas.  Fue larga y cruenta aquella primera etapa de la lucha por la independencia: 10 años en los que el mundo asistió a la epopeya de los humildes reunidos en torno a los intereses surgentes de la burguesía cubana,  empeño inspirado en el fervor patriótico de la estrella refulgente sobre el fondo rojo, y en la ambición de ser por sí mismos dueños de sus destinos. 

 

Tributo a Céspedes

 

 El ejercicio de la real soberanía de la patria  es el mejor de los tributos que el pueblo cubano puede rendirle a Carlos Manuel de Céspedes. 

   Al destacar los méritos del bien llamado “Padre de la Patria Cubana”,   Eusebio Leal, historiador de la Ciudad de La Habana,  ha  afirmado que fue un hombre de profunda cultura, humanista, soldado, caballero y fundador.

   Céspedes devino símbolo de  la dignidad y la rebeldía del pueblo.

   Para  el profesor Eduardo Torres,  Céspedes fue un hombre de gran amplitud de pensamiento. Realizó estudios superiores de derecho en España, recorrió varios países de Europa y se nutrió del saber más avanzado de su época.

   Venerable maestro de la logia masónica Buena Fe, en Manzanillo, Céspedes cultivó las relaciones conspirativas con jóvenes miembros de diferentes centros de esa fraternidad, inspirados en el pensamiento de libertad, igualdad y fraternidad, con una concepción democrática popular inclaudicable.

    Desde el principio de su alzamiento, en la manigua Céspedes supo que la política del Gobierno de Estados Unidos se dirigiría a apoderarse de Cuba, por ello se opuso resueltamente a los movimientos anexionistas y alerto de que cada día el pueblo cubano tendría que valerse de sus propias fuerzas.

    El temple indoblegable del patriota se puso a prueba cuando el enemigo español intentó el chantaje tras haber capturado a su hijo Oscar, pero Céspedes no cedió, y en viril gesto que trascendería al mundo, expresó: "Hijos míos son todos los que mueren por la independencia de Cuba".

   De ese ejemplo también se nutrió  la inspiración que José Martí, apóstol de la Independencia cubana,  organizar y desatar la guerra necesaria que en 1995 condujo a la derrota del colonialismo español.

   Y entre los muchos méritos de Céspedes, quien fue capaz de amar intensamente, cultivar las artes y devenir pionero de la difusión ajedrecística en Cuba, destaca su fidelidad a los ideales y a la unión, incluso cuando fue depuesto como presidente de la República en Armas.

   Con solo un revolver y seis balas, Carlos Manuel de Céspedes enfrentó a las huestes españolas en su combate final de San Lorenzo, Sierra Maestra, desde donde trascendió a la historia,  para seguir inspirando con su inmortal ejemplo de rebeldía al pueblo y a la nación que fundó.

  El año 2018 cierra el siglo y medio de luchas libertarias, pero no significa el final de la epopeya. La vida, maestra de tantas cosas, nos indica que las actuales y futuras generaciones de cubanos han de proseguir con la pupila abierta, como alertara aquel joven abogado, Rubén Martínez Villena, pues el gigante vecino del norte no ceja en su ambición  igualmente sesquicentenaria de apropiarse del suelo antillano  y hemos de andar bien apretados en el empeño de seguir sosteniendo en alto la bandera de independencia que izara Céspedes y que Fidel, en relevo generacional,  llevara hasta la cúspide del altar patrio de donde no ha de bajar jamás. (TVY)(08/10/18)

 

 

La tropa de Che, de tránsito hacia la inmortalidad

La tropa de Che, de tránsito hacia la inmortalidad

 Roberto Pérez Betancourt

    El ocho de octubre de 1967, en un sitio de la geografía de Bolivia nombrado Quebrado del Yuro,  hombres sembradores de conciencia  libraron una desigual batalla frente a  fuerzas armadas de la oligarquía explotadora, y al caer en combate iniciaron un luminoso tránsito hacia la inmortalidad.

Comandada por Ernesto Che Guevara, la pequeña tropa guerrillera arribó a las cinco y media de la mañana a la confluencia de las quebradas del Yuro y San Antonio, bajo el asedio de dos mil soldados orientados a liquidar a los revolucionarios, según revelaron estaciones radiales chilenas.

Un delator nombrado Pedro Peña había puesto a los efectivos militares tras las huellas de la columna insurrecta, en la que viajaban enfermos, se supo posteriormente.

Por órdenes de Che, tres grupos de combatientes se empeñaron en romper el cerco. A la una y media de la tarde los soldados divisaron y atacaron a los guerrilleros en la zona de la Quebrada del Yuro. 

Las mismas fuentes relatan que el fuego se generalizó en el flanco derecho.  Pombo y Urbano decidieron pedir instrucciones a Che, pero cuando  Aniceto fue al puesto de mando no encontró al Jefe, que había sido descubierto y perseguido con saña. Che había  caído herido con el arma inutilizada, capturado y llevado a la Higuera, donde al día siguiente sería vilmente asesinado.

Al tenderse la tarde, los cuerpos del boliviano Aniceto y los de los cubanos  Olo Pantoja y René Tamayo ingresaban en el selecto grupo de mártires de la humanidad, tras ser abatidos por las balas enemigas.

Aniceto Reinaga Gordillo había nacido en  Colquechaca, Bolivia,  provincia   de Potosí, el 26 de julio de 1940, por lo que contaba solo 27 años de edad.

Hijo de mineros, Aniceto se graduó de maestro en 1961 e integró el Comité nacional ejecutivo de la Juventud Comunista Boliviana. Se incorporó a la guerrilla en diciembre de 1966, donde enseñó el idioma quechua a los combatientes y permaneció fiel a su ideal, a pesar de que su organización lo conminó a abandonar la lucha armada. 

René Martínez Tamayo (Arturo en la tropa guerrillera), había nacido en Mayarí, actual provincia de Holguín, Cuba,  el dos de febrero de 1941. Al morir contaba 26 años de edad. Cuando se sumó a la guerrilla, en diciembre de 1966, era el más joven de los cubanos y llevaba consigo la experiencia de su lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

José María, el hermano mayor de René, también experimentado en las montañas cubanas, igualmente perecería combatiendo en Bolivia.

Orlando (Olo) Pantoja Tamayo, vino al mundo en el poblado de Maffo, actual provincia de Santiago de Cuba, el dos de octubre de 1933 como cuarto hermano de una familia de siete. Al ser abatido  en combate tenía 34 años de edad.

Conocedor en carne propia de las penurias que impone la explotación capitalista a los humildes, Pantoja se incorporó a la lucha política en Cuba desde las filas del Partido Ortodoxo, liderado por Eduardo Chivás y fue un activo opositor al golpe de estado protagonizado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952, que instauró una sangrienta dictadura pro imperialista.

En su sitio natal se sumó Olo al movimiento Revolucionario 26 de Julio que comandaba Fidel Castro. En octubre de 1957 se incorporó a la lucha armada en la Sierra Maestra, donde se destacó, al punto de granjearse la confianza de alguien tan exigente como el Comandante Che Guevara.

Después del triunfo revolucionario, Pantoja ocupó responsabilidades en el Ministerio del Interior.

Al cumplirse este ocho de octubre 40 años de la desaparición física  de estos inmortales patriotas latinoamericanos, en Bolivia,  donde  permanecieron  sus restos hasta que fueron trasladados a Cuba, vibra hoy en el accionar revolucionario de  actuales generaciones, continuadoras de la lucha por la dignidad del hombre, en procura de consolidar el poder del pueblo. (TVY)(Fuentes: Ecured, Diario del Ché; sitios digitales en Internet y archivos del autor)

 

 

 

26 de Julio de 1953: Día de la Rebeldía Nacional

26 de Julio de 1953: Día de la Rebeldía Nacional

 Roberto Pérez Betancourt

 La celebración en Santiago de Cuba  este jueves 26 de Julio

 

 El 26 de Julio del año 1953 un suceso trascendental sacudió a la República de

Cuba y trascendió al ámbito mundial en titulares de los más importantes medios

de difusión masiva: Un numeroso grupo de cubanos procedentes de varias

provincias, encabezados por un joven abogado nombrado Fidel Castro asaltó los

cuarteles del ejército nombrados Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la

región oriental del país.

  Se trataba de importantes bastiones militares del régimen dictatorial de Fulgencio Batista, que desde el 10 de marzo de 1952 había asumido el poder en Cuba tras perpetrar un golpe de Estado contra los poderes constitucionales.

  Conmover la conciencia nacional ante la realidad de injusticia social que padecía el país, y obtener armas con las cuales  emprender la lucha armada por la verdadera independencia  y la soberanía nacionales eran objetivos estratégicos de aquella temeraria acción.

  El intento de tomar los cuarteles resultó fallido y costó mucha sangre de decenas de cubanos humildes que fueron asesinados a sangre fría por orden de la dictadura. Pero el aldabonazo estremeció de un extremo a otro a  la Mayor de las Antillas y sembró en terreno fértil la idea de la Revolución necesaria para dar continuidad a la lucha armada que en 1868 emprendieran los patriotas cubanos contra el colonialismo español.

  Esta vez la batalla sería decisiva para sacudirse las garras del neocolonialismo norteamericano, alcanzar la libertad política y la independencia económica, hacer realidad la justicia social y solidificar bases institucionales sobre pilares de dignidad  y honestidad.

 

RAZONES  PARA  NO  OLVIDAR

 

   Los motivos eran tantos, y tan justos, que bastaba mirar alrededor para comprenderlos.  Diseminadas en el entorno de más de seis décadas atrás, pobreza, hambre, insalubridad, corrupción, ignorancia, analfabetismo, discriminación, abusos, opresión, asesinatos, drogadicción, y cualquier otra caracterización conocida de la injusticia social aguda,  afectaba cotidianamente a la inmensa mayoría de la población cubana.

    Muy especialmente eran víctimas  niños, mujeres, ancianos, campesinos, y desempleados, tantos, que ni contarlos se podía.

  Los disparos de hombría para asaltar  la historia  despertaron al pueblo  que  se levantó y echó a andar hasta alcanzar el poder en enero de 1959.

   A partir de entonces, las conquistas sociales que progresivamente se fueron alcanzando con esfuerzo, trabajo y voluntad colectivos, cimentaron una realidad

diferente en Cuba, aunque siempre preñada de dificultades,  provocaciones, amenazas y actos terroristas.

    Tales acciones,  procedentes de sucesivos gobiernos norteamericanos y de esbirros y sus congéneres,  que perdieron  privilegios en Cuba y fueron a asentarse principalmente en Miami, no solo se han mantenido, sino que se acrecientan en la actualidad, bajo la administración de Donald Trump, un  presidente que pretende dar marcha atrás a la rueda de la historia e imponer la prepotencia de un estilo repudiado en el mundo entero.

   Desde el sur de la Florida, antiguos y novísimos lacayos insisten ilusamente

en revertir a Cuba   con métodos que van desde  clásicos  cantos de sirenas para atraer incautos, hasta la procreación de odios, el entorpecimiento de las acciones encaminadas a restablecer relaciones diplomáticas normales con Estados Unidos, como recurrentemente hace el senador Marco Rubio,  y la diseminación

de  veneno en inútil intento de desestabilizar a la nación cubana.

   El cubano patriota se acostumbró a batallar en un ámbito de múltiples agresiones enemigas, y tradujo su respuesta en una consigna  reveladora del quehacer diario: estudio, trabajo y fusil.

   Pero las conquistas y logros sociales que hoy continúa exhibiendo  la realidad cubana, tan contrastantes con el entorno opresivo que aún padecen los pueblos en los

restantes países latinoamericanos, no deben relegar la historia a simples anécdotas, ni minimizar las poderosas razones que  ayer  dieron vida a la rebeldía nacional.

   La vida,  insustituible maestra de tantas cosas, enseña que la conciencia se nutre mejor cuando se alimenta de realidades vistas, sentidas, y honestamente razonadas. Entonces esa comprensión  impulsa voluntades.

    Las verdades de aquel entorno social de 1953 necesitan seguir siendo  transmitidas de generación en generación, cara a cara, de forma tal que, para los más jóvenes, interiorizarlas no dependa solamente de la lectura o del cine.

    Intentos anexionistas de tergiversar sucesos y  desvirtuar  el sentido de las acciones patrióticas  se desintegran cuando  la palabra sincera del hombre mayor transmite  a sus descendientes las razones del sentimiento, que solidifican la memoria imprescindible, porque lo único que moralmente no le está permitido a los cubanos es olvidar. (TVY)(23/07/18)

 

La celebración en Santiago de Cuba  este 26 de Julio

 

Más de diez mil santiagueros en representación de toda la sociedad, asistirán al Acto Central Nacional por el Día de la Rebeldía Nacional el próximo 26 de julio, informó a través de la Radio y la Televisión local la integrante del Buró Provincial del Partido Comunista en esta provincia, Emilia Neuri Acuña Lemes.

La celebración tendrá lugar en el antiguo cuartel Moncada, hoy “Ciudad Escolar 26 de Julio”, a las 5 y 12 minutos de la madrugada, precisa Cubadebate.

La dirigente del partido detalló las principales actividades que antecederán a la conmemoración, entre ellas, la presentación el 24 en la Plaza de la Revolución “Antonio Maceo” del libro El Altar de la Patria y el disco Tesoro Inmortal, la exposición 65 Aniversario del Moncada en el parque Céspedes, así como el lanzamiento de los exclusivos rones Paticruzado y Aniversario 65, elaborados de manera especial para la ocasión.

“El propio día 24, continuó, será a las seis de la tarde en el teatro Heredia la Gala por el Aniversario 65 de asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la que se rememorará importantes momentos de la heroica acción ante nutrida representación de santiagueros invitados.

Para recibir el Día 25 cuando se cumplirán 503 años de la fundación de Santiago de Cuba, 30 minutos antes de las doce de la noche, toda la población podrá disfrutar del espectáculo “Pasión por la Ciudad”, en el que serán disparados miles de fuegos artificiales desde el malecón frente a la bahía y otros puntos de la antigua capital oriental.

“El 25, agregó, será en el municipio Segundo Frente el Acto Central de la Provincia por el Día de la Rebeldía Nacional, al que asistirán más de cinco mil personas de ese territorio, donde quedarán inauguradas varias obras económicas y sociales que mejoran la calidad de vida de la población y se suman al esplendor del paisaje en éste territorio de la Sierra Cristal.

Ninguna información que demos en estos momentos es capaz de cubrir todo el esfuerzo y la cantidad de obras que se han desarrollado en el Segundo Frente y los restantes municipios, incluyendo la capital provincial”.

Emilia Neuri se refirió también a la exposición “Patria es Humanidad” que será inaugurada el propio día 25 en la Galería de Arte de Santiago de Cuba, donde se hará la cancelación del Sello 65 Aniversario, a lo que seguirá la trasmisión desde la Plaza de la Revolución “Antonio Maceo” del programa Mesa Redonda, dirigido a mostrar el esfuerzo de hombres y mujeres consagrados al propósito de lograr una provincia más bella, ordenada, higiénica y disciplinada para recibir su fecha cumbre.

Se agrega a todo lo anterior trasmisiones especiales del programa Haciendo Radio de nuestra emisora Radio Rebelde, desde el municipio de San Luis el día 23, el 24 en Songo La Maya, el 25 en el Segundo Frente y el 26 desde el antiguo cuartel Moncada, incluyendo el Acto Central fijado para iniciarse a las 5 y 15 minutos de la madrugada.(TVY)(Con información de Cubadebate )(24/07/18)

 

 

Guiteras y Aponte, inspiración de rebeldía legítima

Guiteras y Aponte,  inspiración de rebeldía legítima

 Roberto Pérez Betancourt

  La historia revolucionaria de  Antonio Guiteras y Carlos Aponte,  ha sido inspiración para revolucionarios de talla de gigantes, entre ellos Fidel Castro, que halló en la vocación de legítima rebeldía la clave para la acción suprema de organizar una expedición armada desde el exterior y desembarcar en la patria querida con vocación de victoria sobre la tiranía de su época.

   Hoy ese ejemplo multiplicado en la obra de Fidel  trasciende su tiempo de lucha e invita a  continuar batallando en la misma trinchera, esta vez para preservar la justicia conquistada.

   Recordemos: el injerencismo norteamericano impidió que tras el derrocamiento del dictador Gerardo Machado, el 12 de agosto de 1933, los revolucionarios profundizaran aquel proceso.

  Con un golpe de estado el cuatro de septiembre, el sargento Fulgencio Batista  se apoderó del poder en Cuba y dio paso al llamado Gobierno de los cien días, en el que  Antonio Guiteras impulsó radicales leyes nacionalistas  como ministro de Gobernación.

  Las ambiciones de Batista impedirían  consolidar medidas de beneficio popular y, ya con flamantes  grados de coronel y la orden de la embajada norteamericana, se lanzó a cazar a los revolucionarios, lo que obligó a Guiteras y un grupo de sus colaboradores a planificar la salida clandestina de la Isla con la intención de retornar y fomentar la revolución armada.

  El ocho de mayo de 1936, Guiteras, de 29 años de edad, líder de la organización revolucionaria Joven Cuba, gozaba de gran simpatía popular por sus acciones en beneficio de la economía nacional y de las clases humildes.

  Junto a un grupo de compañeros, Guiteras  aguardaba una embarcación en la pequeña fortaleza semiabandonada de El Morrillo, en la costa norte de la provincia de Matanzas –100 kilómetros al este de Ciudad de La Habana—.

   A las siete y media de la mañana centenares de soldados asaltaron el cuartelito con la orden de asesinar a Guiteras y a su entrañable amigo el venezolano Carlos Aponte, de 34 años de edad, quien había combatido en las Segovias, Nicaragua, junto al general de hombres libres Augusto César Sandino.

   Ambos enfrentaron el desigual combate, pero fueron rápidamente abatidos por decenas de soldados al servicio de  intereses oligárquicos.

  Al referirse a esa acción heroica, poco más de cuatro meses después del triunfo armado de la Revolución frente a la tiranía de Batista, el primero de enero de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro, expresó:”...porque él (Guiteras) quería hacer lo que nosotros hemos hecho y cayó como han caído otros muchos revolucionarios, porque se lanzó a hacer lo que nosotros estamos haciendo hoy..."

  El Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, en un discurso pronunciado en el año 1961, dijo de Guiteras: “...puro luchador antiimperialista, precursor de la nueva etapa de la lucha guerrillera, de la utilización del campo como factor fundamental para desarrollar la pelea contra todos los agentes del imperialismo...".

  El Morrillo, fortaleza terminada por la Corona española en 1780, varias veces reconstruido, devino museo dedicado a Guiteras y Aponte, y desde 1978 es reconocido como Monumento Nacional. 

  Hasta ese lugar acudirán jóvenes y mayores en este aniversario 82 de la caída en combate de los revolucionarios, para rendirles el tributo merecido por la hazaña de su tiempo y el legado de inspiración de legítima rebeldía.(TVY)(07/

Aniversario 62 del asalto al cuartel Goicuría, la inspiración vigente

Aniversario 62 del asalto al cuartel Goicuría, la inspiración vigente

 

 

Roberto Pérez Betancourt

 

Este 29 de abril se conmemora el aniversario 62 del asalto al cuartel Domingo Goicuría, de la ciudad de Matanzas, donde radicaba el estado mayor del regimiento provincial del Ejército, cuyas armas sostenían la sangrienta dictadura de Batista, el tirano que  se había encaramado sobre  el altar de la patria tras un cruento golpe de Estado el 10 de marzo de 1952

 Ese domingo de abril de 1956, el matancero Reynold García encabezó la hombrada de un valeroso grupo de revolucionarios, decididos a arrebatar las armas e incorporarse  a la lucha insurreccional liderada  por Fidel Castro.

  Fallido el intento desde sus inicios por un imprevisto accidente que alertó a los soldados de la tiranía, de inmediato cayeron acribillados a balazos seis revolucionarios, el primero de todos el líder de la temeraria acción.

  Pero la orden que dio Pilar García, jefe del regimiento, no admitía titubeos: “Ni heridos ni prisioneros”, dijo, y comenzó la masacre a sangre fría hasta el número de 11 revolucionarios.

   Aún con las manos atadas a la espalda el Julio García Rodríguez fue ultimado por la espalda. La foto de un reportero de prensa dejó constancia gráfica del hecho.

   Otros tres asaltantes más fueron asesinados después: Mario Vázquez, César Rodríguez y Jorge Armengol.

   La lista de muertos se elevó a 15, quienes fueron sepultados en secreto  en fosas comunes

   Tras el triunfo de la Revolución los restos de los mártires fueron localizados e identificados, y actualmente reposan en un mausoleo edificado para ellos en la necrópolis de San Carlos de la capital matancera,  donde la bandera cubana perennemente tremola en su honor.

  Devenido centro escolar Mártires del Goicuría, gracias a la obra de justicia social de la Revolución triunfante, hoy ese edificio colmado de estudiantes, sigue siendo un símbolo inspirador para las nuevas generaciones de cubanos.

   A 62 años de la hombrada de Reynold García y sus compañeros, la memoria perenne de los agradecidos continúa rindiéndoles  homenaje en su tierra natal, y les reitera la decisión de seguir combatiendo en la misma trinchera, inspirada en el legado de  Fidel  para preservar  las conquistas de la Revolución y construir una patria socialista  independiente, soberana, próspera y sostenible.


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Hoy, como ayer, la unidad sigue siendo factor de victoria

Hoy, como ayer, la unidad sigue siendo factor de victoria

 Roberto Pérez Betancourt

   En Playa Girón, hace 57 años, los combatientes revolucionarios conscientemente defendieron el socialismo y en su nombre conquistaron la victoria que trascendería su importancia militar en el contexto nacional y repercutiría en la conciencia de hombres y mujeres de otros países.

   A partir de entonces los humildes de América serían un poco  más libres y sabrían que, a pesar de la propaganda imperial, decir socialismo  no sería más una mala palabra.


   Hace más de cinco siglos, el florentino Nicolás Maquiavelo, considerado un genio en el arte militar, alertó: "Quien fíe su poder en las tropas mercenarias nunca lo tendrá firme y seguro, porque carecen de unión, son ambiciosas, indisciplinadas, infieles, valerosas contra los amigos y cobardes contra los enemigos".


   El 17 de marzo de 1960, el general D. Eisenhower, entonces presidente de los Estados Unidos de América, ignoró la advertencia del diplomático florentino y ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA en inglés) armar y pagar a los apátridas mercenarios para invadir a Cuba.


   Poco más tarde correspondería al presidente siguiente, John F. Kennedy, asumir la responsabilidad de los sucesos que se desencadenaron, y que a partir de abril de 1961 siempre serían aludidos en los medios oficiales de EE.UU como la invasión de Bahía de Cochinos, evitando cualquier explícita alusión al nombre de Playa Girón, último reducto mercenario, donde se consumó la rendición y la gran derrota del Imperio.


   En vano los expertos analistas contratados trataron de justificar aquel formidable revés de la diplomacia y las armas yanquis. Echaron mano a aparentes contradicciones y desvergüenzas de los gobernantes, a errores logísticos, geográficos y militares para inculpar a técnicos hidrográficos, quienes habrían confundido arrecifes con playas, y a "expertos" trasnochados cuyos cálculos matemáticos habrían fallado en  sincronizar operaciones aéreas, navales y terrestres. ,

 

    NI  FUTURÓLOGOS  NI   ASTRÓLOGOS


   Nada de eso sirvió. Ni siquiera achacar la derrota a tribulaciones de un presidente temeroso de propaganda adversa, que no sospechaba entonces que poco después él mismo caería asesinado en las calles de Dallas, Texas, y que un poco más adelante su hermano Robert correría semejante suerte.


    Fallaron doctores en ciencia, expertos de alto nivel académico, futurólogos y hasta astrólogos capaces de acomodar cualquier horóscopo de última hora a las fantasías de sus creyentes. Los multimillonarios gastos en propaganda se sumaron a los de la invasión misma. Pagaron los contribuyentes norteamericanos.


   La enseñanza, la moraleja de la confrontación, sigue siendo actual: un pueblo pequeño es capaz de vencer al opresor, aunque este posea muchas más armas y recursos económicos, siempre que el agredido cuente con la unión interna y la conciencia para mantener su lucha en cualquier circunstancia.


   Las huestes mercenarias fueron integradas reuniendo a esbirros, asesinos, politiqueros corrompidos y otros individuos que emigraron en los primeros años como representantes de las clasificaciones más degradantes de la sociedad burguesa.


   No cabe dudas que los expertos norteamericanos subestimaron al cienaguero, al obrero, al campesino. Llegaron a creer en sus propias mentiras, pues esperaban que los trabajadores se unieran a los invasores.


   El propio presidente Kennedy reconoció el error en el análisis de los factores que a su juicio determinaron la derrota.


   En Girón los combatientes revolucionarios defendieron el socialismo, y en su nombre conquistaron la victoria que trascendería su importancia militar en el contexto nacional para repercutir en la conciencia de hombres y mujeres de otros países, quienes a partir de entonces supieron que decir socialismo en América no sería más una mala palabra.


   Maquiavelo había escrito: " Los mercenarios no tienen más afición y motivo para servir con las armas que el corto estipendio que reciben, insuficiente para dar la vida por quien defienden; por ello desean el servicio en tiempo de paz, pero cuando llega la guerra, o huyen o desertan".


   A pesar de los muchos años transcurridos desde que el autor de "El Príncipe" escribiera sus ensayos, la lección no fue asimilada por los estudiosos del Pentágono y la CIA: La conciencia del hambre ancestral de los anónimos hombres del pueblo es una fuerza colosal.

   Hoy, en un contexto de renovadas agresiones contra Cuba, la unidad de los cubanos sigue siendo el factor primordial de victoria frente a los propósitos explícitos de una administración estadounidense repudiada por la mayoría de los propios ciudadanos de ese país y por los hombres dignos del mundo que no admiten la reedición de masacres contra la humanidad en cualquier punto del planeta que habitamos.