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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

Playa Girón, enseñanzas vigentes para la defensa del socialismo

Playa Girón, enseñanzas vigentes para la defensa del socialismo

Roberto Pérez Betancourt

   Las enseñanzas derivadas de la invasión mercenaria a Cuba, organizada y financiada por el gobierno estadounidense en abril de 1961, el  rechazo del pueblo armado, consciente de que defendía un sistema socialista, y la trascendencia militar y política de la  victoria popular, renuevan  su vigencia en el actual panorama, cuando la presente administración  del vecino norteño redobla esfuerzos para estrangular a las familias cubanas.

   Hace 58 años, en las arenas de Playa Girón,  Bahía de Cochinos,  los combatientes revolucionarios, guiados por el Comandante en jefe Fidel Castro rechazaron el artero ataque lanzado por la  potencia militar del Norte y alcanzaron el  trascendental  triunfo, que repercutiría en la conciencia y la acción de generaciones de cubanos y de otros ciudadanos del mundo.

   La degradada composición social de las huestes invasoras reunidas por los estrategas  de la Agencia Central de Inteligencia y el Pentágono, evidenciaban que Estados Unidos no se resignaba a perder su dominio en un país que  a lo largo de dos centurias ha ambicionada anexarse, y que en esta fecha intenta reeditar antiguas prácticas de chantaje y bravuconerías sin haber aprendido que  Cuba ha sabido solidificar la Unidad de su pueblo como principal arma de combate.

   Para impedir que los cubanos pudieran por vez primera ejercer su verdadera soberanía, el mando estadounidense  reclutó a ex militares de la sangrienta dictadura de Batista que mató a 20  mil ciudadanos, politiqueros corrompidos, latifundistas y  elementos  antisociales,  a quienes armaron, entrenaron y abanderaron como “defensores de la democracia representativa”, los apoyaron  militarmente por mar y aire, y los lanzaron a la aventura.

  Los invasores mataron a decenas de civiles indefensos, con aviones norteamericanos engañosamente pintados con  insignias cubanas ametrallaron a los milicianos y sembraron el luto de centenares de hogares.

   Pero en menos de 72 horas fueron derrotados.

   El mundo constataba una verdad hasta entonces ignorada por expertos de la gran potencia: Siempre que cuente con la unidad de su pueblo y la decisión de combatir, un país, aunque  pequeño y  pobre, puede enfrentar y vencer a un enemigo más poderoso, incluso a una potencia mundial.

  La doctrina norteamericana que ambiciona a Cuba no ha cejado durante los últimos 58 años. Los métodos imperiales han alternado formas encubiertas y descaradamente injerencistas, transitando por invasiones,  sabotajes y bloqueo sostenido.

   El actual gobierno norteamericano, encabezado desde hace poco más de dos años por  el rubio despeinado Donal Trump, es continuador  la derechización extrema de una política inspirada en el terrorismo de estado,  manifestado a través de  llamadas “guerras preventivas”, eufemismo con el que enmascara la intimidación y rapaz  invasión  de otros pueblos para apoderarse de sus riquezas.

    Pero los cubanos cuentan con su propia doctrina militar que denominan “guerra de todo el pueblo”, diseñada para enfrentar cualquier agresión, resistir y vencer.

   Esa doctrina se alimenta del arte militar desplegado y enriquecido en montes y llanos por varias generaciones de  combatientes revolucionarios frente al colonialismo español y la opresión imperial norteamericana, recoge  las enseñanzas de Playa Girón y la decisión y efectividad demostrada durante la Crisis de Octubre en 1962.

   También se nutre  de  enseñanzas derivadas de enfrentar exitosamente  alzamientos contrarrevolucionarios y  acciones piratas en la década de los sesenta, y el cumplimiento de las misiones internacionalistas en apoyo a pueblos agredidos por fuerzas militares extranjeras.

   El axioma de que solo con la fuerza del pueblo se pueden librar y ganar las batallas a favor de una causa justa se demostró en Girón y en otros escenarios. Esa fuerza  se inspira en una ideología que alimenta la voluntad de prepararse, instruirse y  entrenarse en aras de combatir eficientemente y no renunciar al proyecto que los padres de la patria trazaron hasta alcanzar la plena soberanía y la independencia, conducidas en su último segmento militar por Fidel Castro, a la que nadie renunciará.  (TVY)(16/04/19).

 

Día del Miliciano

Día del Miliciano

 Roberto Pérez Betancourt

El 16 de abril de 1961, frente a una muchedumbre de obreros y campesinos con sus fusiles en alto y la sangre aún fresca de las primeras víctimas de la  agresión  del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, proclamó el carácter socialista de la Revolución. La fecha  quedó instituida como  Día del Miliciano.

  El 15 de abril aviones B-26, pintados con insignias de la Fuerza Aérea Cubana, habían bombardeado dos bases de la aviación y un aeropuerto civil. Fue  en el acto de sepelio de las víctimas donde Fidel le dijo al mundo que los cubanos lucharían frente a la inminente invasión, conscientes de defender una patria de plena justicia social.

 El plan  invasor  había sido aprobado por el presidente norteamericano  Eisenhower con el reclutamiento de mercenarios de origen cubano. A las 01:30 horas del día 17 de abril comenzó el desembarco ordenado por el entonces presidente John F.  Kennedy, en Playa Girón.

La  denominada Brigada 2506  reunía unos  mil  500 hombres fuertemente armados, tanques y artillería de campaña; treinta aviones y 150 hombres integrados a  la aviación mercenaria.

  Las tropas cubanas estaban compuestas por combatientes del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, pero el grueso fueron milicianos voluntarios, entonces  con escasa o ninguna experiencia militar.

   Tanquistas y artilleros habían recibido el armamento apenas unas semanas antes de producirse el desembarco de los invasores.

   A las 17:30 horas del 19 de abril, la invasión estaba totalmente derrotada, aunque a un elevado costo para los luchadores revolucionarios y la población civil, ascendente a 176 muertos, 300  heridos y 50 discapacitados.

   Como expresara el General de Ejército Raúl Castro, Primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: “No vino al mundo nuestro Socialismo en pañales de seda, sino en el rudo algodón de los uniformes de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles; de los combatientes del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria.

Prioridades absolutas para Cuba y los cubanos en el aniversario 58 de Playa Girón

Prioridades absolutas para Cuba y los cubanos en el aniversario 58 de Playa Girón

Roberto Pérez Betancourt 

 En los actuales difíciles escenarios en los que se desempeña la nación cubana, las  prioridades absolutas de los cubanos son las de simultanear la preparación para la defensa  con  la batalla económica  que se libra, sobre la base de una estrategia correcta,  unidad de objetivos y sentido de nación.

   Así lo precisó  el Presidente Miguel Díaz Canel-Bermúdez al resumir  el sábado último la Tercera Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones.

  Luego de tres días de informes centrales y de las comisiones parlamentarias, el pleno concluyó su fructífera jornada de análisis, reflexión sobre las enseñanzas históricas y aportes de iniciativas, en un contexto signado por una renovada etapa de la Revolución sobre la base de la nueva Constitución de la República, víspera del aniversario 58 del triunfo armado sobre las huestes mercenarias del imperialismo estadounidense en las arenas de Playa Girón.

  En este contexto resalta el creciente clima de hostilidad contra Cuba, instaurado por la  administración que desde hace poco más de dos años ejerce el Poder Ejecutivo en  Estados Unidos de América, cuyo presidente, Donald Trump, intencionalmente asesorado por el grupúsculo de parlamentarios de origen cubano y aferrado a los intereses de la oligarquía,  enemigos todos de  la Revolución y de   su proyecto de plena justicia social  que dura 60 años y se empina hacia el futuro.

   Como subrayó el Presidente Cubano, esa administración estadounidense “desprecia el multilateralismo y ha decidido regresar al mundo a sus peores tiempos, utilizando las más impúdicas amenazas, con injerencia insolente y constantes ultimátums, que incluyen la posibilidad de invasiones, ha declarado públicamente, más de una vez, su propósito de destruir cualquier alternativa de desarrollo diferente al capitalismo salvaje que intente desarrollarse en la región”.

  “Venezuela, Nicaragua y Cuba son las naciones cuyos procesos políticos no aceptan los monroístas de la administración Trump. Ellos, impedidos de cumplir con sus promesas electorales de recuperación de la industria y la grandeza nacional estadounidense, se hunden en un pantano de mentiras ridículas al asegurar que tres naciones latinoamericanas, que luchan por superar el subdesarrollo heredado, amenazan al poderoso imperio”, indicó el mandatario antillano.

   Ese clima de  odio y agresiones hacia Cuba incluye constantes amenazas de todo tipo, desde robos descarados de activos nacionales, hasta impedimentos nuevos en el ámbito del bloqueo económico, comercial y financiero que desde has seis décadas sufren las familias cubanas, al tiempo que el Imperio refuerza presiones y chantajes, incluidas multas multimillonarias a entidades financieras y bancarias,  para  agudizar aún más las relaciones   económicas y comerciales entre la nación antillana y  otros países.

   Esas realidades contextuales no pueden cerrarnos los ojos ante problemas objetivos que también arrastra la economía cubana, que a decir de Díaz Canel incluyen  “la ineficiencia administrativa, la mentalidad importadora, la falta de ahorro y los insuficientes ingresos por exportaciones, entre otros males de los que no podemos excluir las manifestaciones de corrupción y las ilegalidades, inaceptables hoy, como siempre, en la Revolución”.

 

  Planificación y estrategia

 

   Sobre la base de los estudios realzados, Cuba se ha trazado una planificación de la economía en tres etapas: de 2019 a 2021, de 2022 a 2026 y de 2027 a 2030. Obviamente la primera de ellas ocupa el máximo de atención en las prioridades descritas, para lo cual se han identificado los seis sectores estratégicos que generan un mayor impacto en la economía, en los cuales se centrarán los esfuerzos y recursos, sin desatender el resto: el turismo, la industria biotecnológica y farmacéutica, el electro energético relacionado con las fuentes renovables de energía, la producción de alimentos, la exportación de servicios profesionales y la construcción.

   Por supuesto, la situación de Cuba en la actualidad, a pesar de todos los inconvenientes identificados, también muestra  una economía más diversificada e insertada internacionalmente, desarrollo turístico y de la industria biotecnológica y farmacéutica, mayores potencialidades para las exportaciones, superiores capacidades constructivas, redes hidráulicas, transporte y comunicaciones y reservas en el ahorro y la sustitución de importaciones, que es preciso aprovechar más, como recordó el Presidente cubano.

   La claridad con la que se ha trazado la estrategia inmediata,  impone el apremio de  elevar la eficiencia de la administración pública y empresarial con menos trabas y burocracia, con mayor transparencia y participación; con un vínculo directo y permanente con las bases sociales; con una más eficaz comunicación social, mayor informatización, más investigaciones científicas afincadas en las demandas y necesidades, y un rol más activo y de mayor impacto de las universidades en la economía y la producción. 

   Al respecto, Díaz Canel indicó que el futuro inmediato demanda el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, que es nuestra mayor fuerza productiva; con el oído atento a quienes tienen conocimientos y experiencias que aportar; con visitas constantes a los territorios y comunidades; con un profundo y ágil ejercicio legislativo; con mayor autonomía para los municipios y un seguimiento sistemático a quienes aseguran los programas de desarrollo.

  Igualmente, hay que librar una batalla ética permanente contra la corrupción y las ilegalidades; ordenando y fortaleciendo las formas de gestión no estatales; reanimando nuestras comunidades, e instalando la belleza y la cultura del detalle como prácticas de vida.

  Y dentro de las acciones correspondientes ha de  ponerse en marcha de inmediato medidas económicas pendientes que tienen que ver con demandas y necesidades; con la reorganización del comercio interior; con el funcionamiento del sistema empresarial, las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia. La agricultura, las producciones exportables, el turismo, la sustitución de importaciones, la inversión extranjera y el encadenamiento productivo con toda la producción nacional posible, estarán en el centro de nuestras acciones como Gobierno, subrayó el mandatario cubano, quien igualmente precisó: “Ahora más que nunca es imprescindible ahorrar y controlar bien los recursos, fundamentalmente los energéticos, para que su uso aporte mayores rendimientos; gestionar adecuadamente los créditos y diferentes formas de financiamientos, con más hincapié en las inversiones. En estas circunstancias es imprescindible atender y aprovechar todo el potencial presente en los recursos humanos y la fuerza de trabajo calificada con que contamos”.

  Prioridades absolutas para Cuba y los cubanos, expuestas con claridad y transparencia, inspiradas en el sentido del deber y la voluntad revolucionaria de proseguir una obra de varias generaciones en busca de la felicidad, la prosperidad y la justicia social, todo lo que conlleva preservar la soberanía y la independencia frente a los enemigos actuales y los que en cualquier tiempo futuro puedan empeñarse en cerrar el camino que transitamos inspirados en el ejemplo de quienes sembraron la semilla de dignidad que en el aniversario 58 del triunfo de la victoria de Playa Girón sigue germinando en este archipiélago antillano. (TVY)(15/04/19).   

 

Imprescindible relevo generacional: Vocación de Ser

 

 Roberto Pérez Betancourt

 

   ¿Cuándo y cómo sucederá la renovación de mandatos en la Revolución cubana? ¿Qué ocurrirá cuando Fidel Castro y otros dirigentes históricos dejen sus cargos por imperativo de los años? ¿Se aproxima el deslave de los valores patrióticos en la Isla caribeña?

    Han sido y siguen siendo preguntas recurrentes, formuladas desde hace años por  políticos,  periodistas, simples ciudadanos y, sobre todo  agresivos  y codiciosos vecinos  del Archipiélago cubano, que utilizan la coyuntura para especular  e invocar a politólogos en función de oráculos cuyos vaticinios apuntan cual armas teledirigidas a la psiquis humana, mientras las agencias correspondientes se dedican a soltar billetes para financiar desestabilizaciones e intentar comprar voluntades.

   Alrededor de las respuestas especulativas una vez que el líder histórico de la Revolución ha cedido  el mando por imperativos de la vida misma, se han incrementado los inventos y diseños de planes “de reconstrucción” y “de ocupación”, al tiempo que se  resucitan viejas artimañas anexionistas y se elevan los multimillonarios  presupuestos, que pagan los contribuyentes estadounidenses y usufructúan asalariados del terrorismo y la politiquería.

   Pero las indagaciones sobre el tema también  implican una expectativa real, porque todo lo que nace, crece y se desarrolla concluye su etapa en el tiempo.

   También es verdad que la plasticidad de adaptación y las propias leyes evolutivas sientan premisas para que la imprescindible renovación garantice la perpetuidad de la especie y en la historia sucedan  avances progresivos.

   Agotar una  generación no significa poner punto final  a  ideales y  obras que a lo  largo del tiempo se hayan  sabido sembrar, abonar y forjar, siempre que el obligado relevo disponga abundantemente de la savia nutricia del ejemplo, los principios de justicia social y solidaridad entre los hombres.

   Este tema  aborda  la certidumbre  de las limitadas potencialidades de la  vida y de la muerte física, y es consustancial a los misterios que el humano, desde siempre, trató de desentrañar, aferrándose en ocasiones a supuestos fantásticos  de prolongar la existencia  más allá de lo inevitable.

   La realidad social de cada día demuestra que  se perpetúa la acción cuando se ha sabido cumplir la obra de la vida y legar a la descendencia la sabiduría de la constancia, el aprendizaje de la historia  y la fe en la humanidad.

  Es una verdad valorada por la práctica de los últimos años en Cuba.

   Tarea sin dudas de gigantes. Y esos seres, ciertamente, existen, han tenido y tienen nombre, han actuado y actúan sin  esperar a que las cosas pasen, sino haciendo que ellas  sucedan.

   Se trata de forjadores de multitudes conscientes,  artífices del devenir. A esa estirpe de hombres pertenecen los patriotas verdaderos, los desinteresados y nobles que consagran su existencia en pro de la humanidad.    

   Los dirigentes de la actual etapa de la Revolución cubana, cuya lucha armada culminó con la victoria frente a la tiranía servil y pro imperialista de Fulgencio Batista el primero de enero de 1959, han transitado más de medio siglo de batallar incesante desde que Fidel Castro comandó el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953.

   Fidel y muchos de los líderes de entonces tuvieron el privilegio de sobrevivir a la guerra de guerrillas y a los incontables atentados y hechos vandálicos orquestados por la oligarquía interna y las ambiciones anexionistas de los gobiernos norteamericanos.   

   Los próceres que iniciaron la epopeya emancipadora  frente al colonialismo español en 1868, guiados por la pasión libertaria de Carlos Manuel de Céspedes, padre de la patria cubana,  y los  que  volvieron a elevar la bandera tricolor de la independencia en el 95, bajo el sabio haz de unión forjado  por José Martí, no pudieron ver la luz de la victoria de las armas, pero cimentaron con amor y sangre  las bases de la conciencia patriótica de los cubanos.

    Son diferentes etapas de un mismo suceso: la lucha por la redención y la libertad.

   Cuando el campo socialista  con la Unión Soviética al frente se desintegró a finales de la década de los 80 del siglo pasado, los agoreros del fatalismo anunciaron el irremediable derrumbe de la Revolución cubana en un mundo unipolar, donde su más cercano vecino se erguía como superpotencia totalizadora.

   El pueblo cubano a lo largo de los  últimos lustros ha dado sólidas pruebas de la consolidación de su sistema de justicia social y su unidad en la defensa, afrontando un brutal bloqueo económico, comercial y financiero,  acompañado de constantes agresiones terroristas, arreciadas bajo el mando del actual presidente estadounidense Donald Trump, cuya prepotencia y vocación a mentir no conocen paralelo en la historia del vecino norteño.

   En medio de ese panorama real, Cuba supo forjarse un espacio en el cariño de Latinoamérica y de otros  pueblos del mundo,  generosamente abrió sus puertas a la solidaridad internacional y  mantiene la transparencia interactiva que ejemplifica y retroalimenta voluntades.

   ¿Qué sucederá  cuando la actual dirigencia de la Revolución cubana progresivamente  entregue las banderas al relevo más joven?

  Ya lo está haciendo.

  No obstante, es una pregunta que incita a  especuladores y activa las papilas gustativas de interesados depredadores de la humanidad, esperanzados en que, con el relevo, llegue el ocaso de la Revolución, languidezcan los mástiles de las banderas y se rindan las armas ante los dioses de oropel.

    Retrocedo en el tiempo para ceder la palabra a Fidel Castro y rememorar su discurso pronunciado en 1973,  ocasión del  aniversario 20 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

    "A los jóvenes me dirijo especialmente  en este instante. A ellos ha consagrado la Revolución el máximo de su esfuerzo y en ellos ha puesto sus mayores esperanzas. Para las nuevas generaciones se trabaja con verdadero amor, para ellas se realiza fundamentalmente la Revolución; por ellos,
por los que no habían nacido todavía el 26 de Julio, derramaron su sangre generosa y pura los jóvenes que cayeron en el Moncada. Para ellos se construyen cientos de excelentes escuelas, para ellos se desarrolla
una economía que no conocerá las imitaciones de hoy; con  ellos trabajarán decenas de miles de técnicos que hoy se forman; ellos poseerán un nivel de cultura que hoy no somos  apenas capaces de imaginar. Nuestra generación, que inició sus luchas cuando los sueños no podían siquiera expresarse
sin riesgos de ser incomprendidos, cuando la palabra socialismo no podía pronunciarse sin suscitar temores y prejuicios, en ustedes deposita sus más puros ideales, en adelante y transmitirlos a los que los sucedan, hasta el
día en que la sociedad cubana pueda inscribir en su bandera la fórmula fraternal y humana de la vida comunista”.

   Me atrevo a anticipar que no habrá brusquedad en el relevo. A nadie se le caerá el bastón en la pista, porque no se trata de una carrera  en la que se juega la medalla de oro a la probable impericia de segundos.

   Quienes esperen con ansiedad que el toro enlace al torero y lo derribe de una cornada sufrirán una terrible frustración: En Cuba no se practican corridas taurinas, el devenir no se deja a la suerte.

   La transición por la que tanto indagan avispados reporteros de agencias de prensa extranjeras hace rato que comenzó en la Mayor de las Antillas.

   Sucede a diario. Contrario a los que algunos especulan, no se trata de la sustitución de un hombre: Fidel Castro, ni dos, ni tres; ni de una baraja de figuras selectas, como gustan dibujar artífices de  metáforas injerencistas fabricadas en Estados Unidos.

    El relevo está a la vista   en municipios y  provincias cubanas, en el Estado en su conjunto, labora a la par de los dirigentes en ejercicio, está presto a tomar las riendas, de hecho las  esgrime en territorios, comités del Partido y de la Unión de Jóvenes Comunistas,  sindicatos y otras organizaciones sociales y profesionales, y tras periódicas elecciones democráticas, sujetas a la Ley, nuevos ciudadanos acceden a escaños parlamentarios, presidencias y direcciones de los órganos de gobierno del Poder Popular.

    El relevo del relevo estudia en universidades, trabaja en industrias y granjas, se afana en laboratorios y se entrena en la defensa.

   Ni la dirigencia histórica de la Revolución ni los jóvenes se han dedicado  a dormir arrullados por la música de violines para la complacencia abstracta.

   En sus palabras sobre la juventud y en la clausura del quinto Congreso del Partido Comunista de Cuba, el 10 de octubre de 1997, el Comandante en Jefe Fidel Castro señaló:

  “Tenemos el Partido, tenemos nuestra magnífica juventud ---sí, así con esas palabras, ¡magnífica juventud!--, a la cual, desde luego, le pedimos y siempre le pediremos más, y le pediremos más trabajo político; trabajo político que no es lo mismo que usar una consigna. El Partido también, durante mucho tiempo, a veces fue esquemático, dogmático, trabajó con consignas, no siempre con argumentos”.

   Por supuesto que no se puede hacer trabajo político en términos surrealistas, como no se puede renovar y enriquecer obra alguna sin una profunda y fértil autocrítica constructiva, desprovista de teatralidades, verdaderamente consciente para que permita podar y renovar en salud.

  Desde los inicios mismos de la Revolución, sus líderes históricos e instituciones políticas, administrativas y sociales, mantuvieron  vínculos interactivos con la Juventud a lo largo de todos los años transcurridos, supieron sortear las trampas estériles del sectarismo y los conflictos generacionales, manteniendo un fluido dialéctico  sobre la bases de relaciones armónicas y principios sustentados en la honestidad y el legado martiano sintéticamente enunciado en esta frase: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

   De eso se trata, porque es una lucha de tipo ideológico en la que las armas fundamentales son las ideas, y los cuadros necesitan estar pertrechados de ideas y discernir por sí mismos para que a su vez las transmitan a  la juventud y al pueblo todo, en una cadena interminable que garantiza el haz inseparable de sus eslabones con vocación de ser y seguir siendo mejores (13/03/19)

 

 

 

 

Araceli habla de Gabriel, una fresca tarde de marzo de 1983

Araceli habla de Gabriel, una fresca tarde de marzo de 1983

Roberto Pérez Betancourt

 Gabriel Valiente Martín es de esos hombres que nunca  se rinden, aunque su cuerpo sea colgado de un árbol, me dijo Araceli, mirándome directamente a los ojos, sin titubear, porque “era algo que tenía muy pensado y sabido…”

  Fue agricultor desde la España que lo vio nacer un seis de abril del año 1896; obrero de minas en Francia; emigrante por necesidad; enamorado eterno de la novia que jamás olvidó, comunista por convicción, cubano por naturalización y derecho propio.

  Cuando Valiente decidió viajar por primera vez a Cuba  en el año de 1920, se propuso laborar la tierra de sol a sol y juntar unos reales que algún día le permitieran retornar a España en busca de su novia.

   Él había nacido en Juzbado y ella en Topas, aldeas de la provincia de Salamanca. Eran primos por línea materna. Tanto se conocían el uno al otro y tanto se amaban, que desde el instante en que el joven agricultor apretó las manos de la ruborizada muchacha y la besó en la mejilla el día de despedida, ambos comenzaron a contar los minutos que faltaban para que él retornara “de las Américas” y cumpliera su promesa.

  “Volveré a por ti, Manuela, te lo juro”, dijo, acariciando  aquellos ojos claros que le devolvían la  ternura sin dudar  que un día, de fecha entonces incierta, Gabriel  tocaría a la  puerta de su casa para transportarla a la felicidad.

  “Se fue lleno de ilusiones. Yo quedé aguardando su retorno, enamorada, claro que sí”, me confesó Manuela Araceli una fresca tarde de marzo  de 1983, mientras cargaba a su nieto más pequeño y sus recuerdos revivían instantes de dicha… y también de tragedia.

  Gabriel laboró muy duro en los cañaverales de la región central de Matanzas, y también hizo hornos de carbón, economizó cada centavo y vio como sus ahorros se esfumaban de los bancos por la crisis económica de la época.

  CINCO AÑOS DESPUES... 

Finalmente, cinco años después de su partida, Manuela Araceli  casi se desmaya cuando lo vio de nuevo en el umbral.

  No lo pensó dos veces,”...porque en España todo estaba ocupado por terratenientes y feudales, ni un pedacito había para labrar... El 19 de diciembre llegamos a La Habana en el barco Alzathia. Viajamos en tercera, lo peor. Enseguida tomamos un tren hasta Manguito, y después una guagüilla de palos nos condujo por terraplenes. Yo iba con los ojos asustados. Pero Gabriel ya conocía aquellos senderos, me reconfortaba y me quitaba el temor”.

  Los años siguientes fueron  muy parecidos a los de otros inmigrantes españoles: trabajar la tierra de sol a sol, penurias, economías, arriendos, desalojos, injusticias y abusos padecidos; una mujer que hace de todo en el campo y un hombre que no le tiene miedo a la vida, ambos con una idea fija: Prosperar y soñar con el regreso al terruño materno.

  “Zafras hubo que nos pagaron el ciento de arrobas de caña sembrada, cultivada, cortada y puesta en la grúa a solo 50 centavos”, recuerda Manuela, y luego se le alivia el rostro al hablar de los hijos: Ángel y Tomás, los  primeros, y aquel año terrible de 1936, cuando se le ocurrió que era hora de regresar a España,  porque los chicos no tenían donde aprender las letras en el campo cubano y la morriña acumulada pesaba como un fardo en el recuerdo de la familia.

  LA CARA DESCUBIERTA DEL FASCISMO

  En el vapor Orinoco partieron el cuatro de julio. Días después, al arribar a puerto, conocieron por vez primera que España estaba envuelta en la guerra civil.

 “Allí vimos la cara desnuda del fascismo —recuerda Manuela Araceli-: Bombardeos, fusilamientos, desfile de tropas hitlerianas y mercenarios moros, llamados por  Franco. Si algo había cambiado era para peor: familiares asesinados y muertos en la guerra. Aunque  quisimos volver a Cuba enseguida no nos dejaban.

 “Pero para algo sirvió, sobre todo para que los ojos se nos abrieran y en los siete meses que tuvimos que permanecer allí aprendimos mucho. Nos salvó el que nuestros dos hijos eran cubanos de nacimiento, y cuando finalmente nos volvimos, Gabriel  ya era comunista. Aunque letras no conocía muchas, tenía las entendederas bien abiertas y un corazón que no le cabía en el pecho: ’Hay que tener ideas y luchar por ellas para un mundo más justo’, me decía.

   “A partir de entonces el socialismo tuvo para nosotros un significado concreto, el de luchar por la vida y por el hombre, y por nuestros hijos. Luego de ver a nuestras madres por última vez, nos regresamos a Cuba. Fue una partida definitiva, porque sabíamos que nunca más retornaríamos a España. 

GABRIEL, EL COMUNISTA

 De vuelta al surco y al potrero, al cañaveral y a la yunta, a los amigos, y también, ahora, a la filiación en el Partido Socialista Popular (comunista), a las luchas campesinas junto a Antero Regalado, Hilario Orta y otros dirigentes, a dar la batalla frente a los ricos colonos.

  En 1938 les nació Lorenzo, el tercer hijo. Poco a poco el prestigio de Gabriel Valiente como trabajador incansable y luchador por los derechos de los campesinos creció, se esparció por la comarca colombina y sus alrededores, y trascendió a  congresos y asambleas donde su voz se alzaba con verbo directo para denunciar y exigir frente a los pulpos agrarios como la Compañía Atlántica del Golfo, cuyas extensiones rebasaban las 21 mil caballerías, mientras millares de campesinos carecían de un mínimo pedazo  de tierra para ganarse el sustento.

  En octubre de 1954 Gabriel Valiente integró  el Comité Nacional de los pequeños y medianos colonos. Eran numerosos los productores de caña sin cuota fija, y resultaban doblemente explotados.

  Su compañero del Partido, Saturnino Sosa Santiago, recuerda que “... muchos campesinos no sabían que Gabriel era comunista. Lo creían del Partido Ortodoxo. Él no era de muchas palabras, pero poseía una voz retumbante que le permitía hacerse escuchar con claridad en las reuniones. Tenía los ojos pardos y el pelo castaño, era generoso y hacía honor a su apellido, pues no  conocía el miedo y eso le captaba la simpatía y el respeto de todos “.

 “Gabriel no disimulaba su filiación comunista -afirma la esposa- aunque tomaba precauciones y  escondía libros. Unos chivatos lo acusaron un día en la Guardia Rural y los guardias se lo llevaron preso, mientras labraba la tierra,  el cinco de diciembre de 1957, en plena dictadura batistiana. Teníamos una casa en el pueblo de Colón y pasaron por allí para avisarme.

  “A la mañana siguiente fui al cuartel. Me dijeron que no estaba. Por la tarde se presentó él mismo en la casa y me alertó para que nuestro segundo hijo, Tomás, no saliera. ‘Que se pierda’, me dijo, porque lo andaban buscando por sus actividades revolucionarias. 

 “HEMOS LUCHADO, PERO HAY QUE SEGUIR LUCHANDO...”

“Los guardias habían dejado de rehén en el cuartel  a mi  chico menor. Parece que deseaban que Tomás saliera a interesarse por él para atraparlo y se aseguraron que Gabriel no se escondiera. Mi esposo me dijo: “Voy a llevarle el abrigo a Lorenzo porque anoche pasamos frío, por si no lo sueltan hoy... Me miró un momento, me tomó las manos, como aquel día cuando se despidió de mí en  España, y me dijo: ‘Hemos luchado, pero hay que seguir luchando, vieja’. No volví  a  verlo vivo.

  “Soltaron al muchacho, pero él no había visto al padre. Alguien llevó el abrigo al cuartel de la Rural. Al día siguiente me dijeron que habían trasladado a mi esposo al poblado de  Banagüises. Al oscurecer alguien llegó a la casa y dio la noticia de que había un hombre muerto en una finca.  Parecía  que estaba de pie sobre la tierra, pero lo habían  amarrado a un árbol”.

  En el mismo sitio donde colgaron a Gabriel Valiente,  me explicó su conocido Antonio Puga: “Ya estaba muerto cuando lo trajeron. Primero lo tiraron cerquita de la carretera, por donde estaba la alcantarilla. Allí había un charco de sangre. Lo torturaron. Este callejón no tiene nombre. Ahí queda el kilómetro cuatro de la carretera que  va de Colón a Guareiras”.

  En diciembre de 1958, en la misma zona, se organizó un destacamento guerrillero que adoptó el nombre de Gabriel Valiente y se alzó en contra de la tiranía en la finca Flor de Cuba.

  Después del triunfo de la Revolución, la prensa de la época publicó  detalles fragmentados de  juicios celebrados a esbirros de la dictadura que habían asesinado  a numerosas personas.

  El 18 de enero de 1959 el diario Información reportó la vista pública contra los asesinos de Gabriel Valiente y otros mártires. Refirió que la viuda del primero, llorando, se dirigió al ex sargento de la guardia rural Juan Irenaldo Leonard Hernández, y le dijo: “En nombre de las madres cubanas, no por el pasado ni por el presente, sino por el futuro, usted debe delatar a los cómplices del asesinato de mi esposo”.

  En el mismo sitio que les había servido a los procesados de salón de torturas, El Tribunal condenó a muerte al ex capitán Isidoro López Quintana, a  Leonard y al soldado Segundo Nápoles.

  Donde apareció el cadáver del líder agrario, una tarja  expresa: “En memoria de Gabriel Valiente Martín, cobardemente asesinado el siete de diciembre de 1957 por criminales de la tiranía mercenaria derrocada el Primero de Enero de 1959.

  “Prefirió morir de pie a vivir de rodillas. Incansable luchador porque la tierra fuera de quien la trabajara y hacer de Cuba una Patria Libre, política, económica, y social. Recuerdo de su viuda e hijos. Asociación provincial Campesina. Delegación de Colonos del Central Mercedes. Partido Socialista Popular. Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Pueblo (sic).

 

Julio Antonio Mella, hombre de acción y pensamiento

Julio Antonio Mella, hombre de acción y pensamiento

Roberto Pérez Betancourt

Este 10 de enero se cumplen 90 años  del vil asesinato en ciudad de México de  Julio Antonio Mella Mc Partland (25 de marzo de 1903 – 10 de enero de 1929), el eterno joven de acción y pensamiento activos, que junto a Camilo y Che prestigian el emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas.

 La mano sangrienta del tirano Gerardo Machado llegó hasta el fundador del primer Partido Comunista de Cuba para arrebatarle su energía vital, aunque no su fructífero pensamiento, aquel que  junto con el de Baliño, el viejo, el comunista, el martiano Baliño, hizo posible el paso adelantado en el tiempo de los obreros y campesinos cubanos, en estrecha unión con el estudiantado.

  Incluye la impronta revolucionaria de Julio Antonio la gestación de la Federación Estudiantil Universitaria, la Liga Antiimperialista, la Universidad Popular José Martí y el primer Congreso Nacional de Estudiantes  en Méjico.

  Aunque corta, la existencia física de Mella –solo vivió 26 años--fue prolífica por la variedad y hondura de sus acciones sociales y políticas frente a gobiernos pro imperialistas, en la pseudorrepública, instaurada en la Isla el 20 de mayo de 1902.

  Esa historia adquiere dimensión de gesta memorable junto a contemporáneos de la talla de Rubén Martínez Villena y Juan Marinello, el veterano Carlos Baliño, cofundador del Partido Comunista y otras figuras referenciales.

 Las páginas de pensamiento y valor escritas  por ellos, y las experiencias derivadas de sus actos, contribuirían decisivamente  a la formación de valores patrióticos en la conciencia revolucionaria de Fidel Castro y  muchos de sus compañeros, llamados a protagonizar hechos definitorios en el devenir de Cuba.

   Convencido de que la unidad entre los diversos sectores populares es factor de triunfo frente a la oligarquía y la reacción, y que las transformaciones necesarias en pos de alcanzar la justicia verdadera no pueden dejarse a la espontaneidad de coyunturas económicas y sociales, Mella fomentó una cultura  imprescindible para sustentar la ideología revolucionaria.

  De esa convicción surgieron sus iniciativas encaminadas a elevar el nivel cultural y político de los trabajadores y estudiantes, las cuales acercaron íntimamente a ambas capas de la sociedad  en  la Universidad Popular José Martí, fundada con 400 alumnos el tres de noviembre de 1923, hecho que marcó   positiva y reciproca influencia de conocimientos y experiencias.

   Dichas actividades se mantuvieron pese a las persecuciones y al terror  impuestos por el régimen de Gerardo Machado,  hasta que el 12 de  julio de 1927 fue clausurada aquella idea de Mella, al amparo de maquinaciones leguleyas que invocaban delito de  rebelión vinculada al comunismo.

   La mano del tirano Machado llegó hasta México,  donde Mella se halla exiliado en 1929, para asesinarlo y arrancar de la tierra la viril estampa del líder estudiantil cubano, aunque sin poder borrar su ejemplo y su pensamiento fundacional.

  Hoy se le rinde tributo de recordación a Mella en todos los plantes educacionales del país. Y qué mejor homenaje, para quien en su tiempo fundó también la Universidad Popular, de vocación martiana,  que el haber expandido la universalización de la enseñanza como  demostración que las ideas justas y brillantes hallan continuidad en la obra revolucionaria del pueblo.

  En ella están palpablemente presentes los líderes estudiantiles de hoy, relevo ejemplar de Mella y sus continuadores, y la obra toda de las juventudes cubanas,  en todas las esferas del quehacer productivo, intelectual  y científico, la reparación y construcción de escuelas, en los cursos de superación integral, donde más de cientos de miles están incorporados a la enseñanza media, incluido el rescate de quienes por alguna razón fortuita se habían apartado de los estudios.

 Los jóvenes son protagonistas del relevo generacional,  beneficiarios del presente, y sobre todo del devenir, ese que Julio Antonio Mella divisó desde su altura de revolucionario ejemplar, como obra de plena justicia social, hoy  al alcance del esfuerzo mismo de todos, y para el bien de todos.

 

 

 

 

Fidel y el Día de la Ciencia Cubana

Fidel y  el Día de la Ciencia Cubana

Roberto Pérez Betancourt

.-Más de 86 mil trabajadores se aplican en ciencia y tecnología en Cuba

.-Acto de Matanzas será el día 18 en la EPICA de Jovellanos

   El venidero viernes 15 de enero se celebrará el  Día de la Ciencia Cubana, ocasión en la que se rinde homenaje a todos los trabajadores del ramo y se recuerda una fecha igual, coincidente con la celebración del aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el paraninfo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro pronunció un histórico discurso en el cual enfatizó: "El futuro de nuestra Patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento".

  Esa afirmación, asentada en realidades socioeconómicas objetivas, se ha ido cumpliendo en la medida en que Cuba ha graduado a millares de científicos y profesionales de todas las ramas del saber, especialmente en medicina y otras vertientes de la salud humana y la biotecnología, el magisterio, la informática y  especialidades diversas, cuyos profesionales integran hoy el importante ejército de trabajadores calificados, cuya labor en el exterior representa para nuestro país la principal vertiente de sustentación económica.

  Hoy Cuba dispone de más de 86 mil trabajadores en el sector de Ciencia, Tecnología e Innovación, de acuerdo con declaraciones de Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), durante una intervención en el programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana.

  El  53 por ciento de esos trabajadores  son mujeres, lo que evidencia el alto grado de integración de ellas al sistema de las ciencias,  que incluye universidades y académicos en el propósito de contribuir al desarrollo socio-económico de la nación.
Cerca de 58 mil  trabajadores de las ciencias se dedican a la investigación y la mayoría de ellos igualmente son mujeres.

  A juicio de la titular del CITMA, es necesario  atraer a los jóvenes para rejuvenecer el sector y lograr una mayor estabilidad y permanencia del personal, así como formar un número superior de líderes científicos y crear las condiciones para acelerar la obtención de grados científicos y categorías docentes superiores.
Un objetivo esencial es la obtención de mayores resultados y su puesta en práctica, en lo cual la innovación es decisiva, exhortó Pérez Montoya, al citar la importancia de su impacto en el Producto Interno Bruto.

  La importante  contribución económica del sector científico contribuye sustancialmente a que   prosigan los programas de educación en todos los niveles y se pueda seguir destinando cada año cifras multimillonarias para atender los servicios sociales que demandan  más de 11 millones de cubanos.

 Tal es la dimensión real del desarrollo de las ciencias en Cuba, cuyo prestigio es reconocido por las más importantes entidades de las Naciones Unidas  y millones de seres humanos que en numerosos países conocen, no solo de la eficacia profesional de nuestros trabajadores de las ciencias, sino también de sus sentimientos y sacrificios, lejos de sus familias, para cumplir las honrosas misiones que les son encomendadas, cuyo valor trasciende en mucho la retribución monetaria que reciben por su trabajo, porque el sentimiento y otras realidades que afrontan en el diario bregar son impagables.

  Sin lugar a dudas, los vaticinios de Fidel respecto a la importancia de las Ciencias para el desarrollo y el futuro de nuestro país, se materializan en los avances de esta rama sobre la base de hechos concretos que han de multiplicarse, en concordancia con las proyecciones socioeconómicas de la nación.

 

Acto de Matanzas será el día 18 en Jovellanos

 

  Trascendió que la actividad central de la provincia de Matanzas por el Día de la Ciencia Cubana se efectuará el viernes 18 de enero en áreas de la Estación de Investigaciones de la Caña de Azúcar (EPICA), en el municipio de Jovellanos -150 kilómetros al este de La Habana-, un centro de investigación cuyos resultados están avalados por larga trayectoria en la obtención de variedades de caña de azúcar de elevados rendimientos agrícolas y alta concentración de sacarosa.

La EPICA  cuenta con una colección de germoplasma de caña considerada la mayor del mundo, así como labores investigativas de sumo valor para la fertilización, la sanidad vegetal, la optimización de suelos para las plantaciones cañeras, tecnologías de siembra y otros logros registrados en la larga trayectoria de sus investigadores en 70 años de fructífero quehacer.

   Durante el acto provincial en saludo al Día de la Ciencia Cubana se entregarán los premios locales del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), y galardones especiales en las categorías de Impacto Económico, Impacto Social, Mayor Aporte Científico, y Mayor aporte al Desarrollo Local, destaca el semanario Girón.
   También serán premiados investigadores con una meritoria labor en centros científicos de impacto como la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, la Universidad de Matanzas, la Unidad Científico Tecnológica de Base Jagüey Grande, y el Centro Meteorológico Provincial.

 

Fidel en Matanzas, enero de 1959

Fidel en Matanzas, enero de 1959

-Discurso de Fidel en Matanzas

-Discurso de Fidel tras su  arribo a Ciudad de La Habana

 

Roberto Pérez Betancourt

 

 La entrada triunfal del Comandante en Jefe Fidel Castro en Matanzas el siete de enero de 1959 al frente de la Caravana de La Libertad, tras el triunfo armado de la Revolución, es un suceso memorable que cada año reedita las emociones de la primera ocasión y como en este enero invita a reflexionar sobre el camino transitado desde entonces.

  Con júbilo el pueblo matancero recuerda el lunes 7  la entrada de la Caravana de la Libertad a este territorio, luego de que los rebeldes atravesaran el país con Fidel al frente. Los  caravanistas, procedentes del este, entraron en la provincia   por  el poblado de Los Arabos, siguió por la carretera central  hacia Colón, Perico, Jovellanos y Limonar, y finalizaron en la ciudad de Matanzas, con el arribo al parque  de La Libertad,  donde muchos testigos aún comentan  las palabras pronunciadas por el líder de la revolución triunfante 60 años atrás. 

 

Enero  de 1959: Fidel Castro en Matanzas

 

  Son muchos los habitantes de la Ciudad de Matanzas –100  kilómetros al este de la capital cubana—que recuerdan emocionados la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro  al frente de la Caravana de la Libertad, en tránsito hacia la  capital cubana, cuando dirigió la palabra a los matanceros el  día 7 desde el balcón del edificio de Gobierno, frente al parque de La Libertad.

  “Tengo la impresión de que no ha quedado una sola alma en las  casas de Matanzas Tengo la impresión de que aquí está  Matanzas entero; es todo el pueblo, y todo el  pueblo unido.  Si a este pueblo, cuando estaba  desarmado y cuando no estaba  unido, no pudo  aplastarlo la dictadura, ¿quién puede en estos  momentos derrotar al pueblo de Cuba? “, así expresaría Fidel  en una parte de su intervención pública, que devino diálogo  con los matanceros.

  Después de descansar brevemente esa noche-madrugada al otro  día Fidel visitó a la madre de José Antonio Echeverría, en la ciudad  de Cárdenas, donde el líder de la Revolución le rindió homenaje a quien encabezó los hechos del 13 de marzo de 1957 y firmó   con él la histórica Carta de México.

 

Fidel Castro: Vigencia de una entrada triunfal en La Habana

 

 

Vigentes se mantienen las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro transmitidas al pueblo cubano el ocho de enero de 1959, tras su entrada triunfal en la ciudad de La Habana, al frente del Ejército Rebelde.   "Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil".   Así lo afirmó Fidel hace 60 años, y  el devenir corroboró la certeza de su juicio, enfrentó las dificultades y coronó los esfuerzos con logros impresionantes en todos los ámbitos de la vida política, socio-económica y cultural, para beneficio del pueblo cubano y de otras naciones favorecidas por una fecunda labor internacionalista

  Aquel día memorable, cuando la población habanera desbordó las calles y vibró de alegría incontenible con el arribo de Fidel al frente de la Caravana de la Libertad, permanece grabado en la memoria histórica de la Patria cubana con la misma intensidad con que lo vivieron actores y testigos del suceso.   Las jornadas anteriores habían sido igualmente emotivas a lo largo del recorrido desde Santiago de Cuba, a partir del dos de enero, hacia la región occidental: Banderas, himnos, discursos, risas, llantos, abrazos y besos, decisiones, órdenes, hasta arribar al antiguo campamento militar de Columbia, sede del Estado Mayor del ejército derrotado.   Allí, la legendaria Violeta Casal, voz femenina de Radio Rebelde, anunció la presencia del máximo líder  de la Revolución, cuya imagen altiva fue multiplicada por la televisión y llevada al mundo, expectante porque un suceso insólito había ocurrido en aquella pequeña Isla del Caribe: Un puñado de hombres corajudos había vencido a un poderoso ejército.   "El destino de la Patria no puede ser nuevamente escamoteado", subrayó Fidel, recordando mentalmente, cómo el gobierno de Estados Unidos había impedido la consumación plena de la independencia de Cuba frente al colonialismo español en las postrimerías del siglo XIX.  

A pesar de los empeños recurrentes de 12 sucesivas Administraciones durante los últimos 60 años para mantener un genocida bloqueo económico, comercial y financiero destinado a estrangular a las familias cubanas y derrocar a la Revolución cubana, aquel alerta del Comandante en Jefe se ha materializado mediante continuas jornadas heroicas del pueblo en todos los frentes de batalla para preservar la soberanía nacional.  

La lección se ha interiorizado: Unidad como antídoto a los intentos de dividir y

factor primordial de victoria, enriquecida con las enseñanzas de Fidel. (TVY)(Actualizado en 08/01/19).