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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

La bandera de Conrado Benítez tremola en América Latina

La bandera de Conrado Benítez tremola en América Latina

--El joven alfabetizador,  nacido en Matanzas,  fue asesinado por

 bandidos de la CIA norteamericana en enero de 1961

 

Roberto Pérez Betancourt

 

  El mejor homenaje de hoy al alfabetizador cubano Conrado Benítez, asesinado vilmente hace 49 años, es constatar que su bandera invicta tremola en otras naciones de América Latina donde sus  compatriotas  contribuyen a erradicar el analfabetismo.

 Venezuela, Nicaragua y Bolivia son algunos de los actuales testigos  de la prolongación de la hazaña que el 22 de diciembre de 1961 proclamó a Cuba territorio libre de analfabetismo.

  Aquel joven de 18 años, a quien el poeta Nicolás Guillén evocó  como el "maestro, amigo puro, verde joven de  rostro detenido", fue apresado por bandidos financiados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, en el lomerío del Escambray, donde enseñaba a campesinos, pero lejos de prestarse a colaborar con sus captores les  reiteró su vocación de servir al pueblo.

  Benítez fue torturado y asesinado. Su cadáver apareció tapado con hojas junto con el de Heliodoro Rodríguez Erineo, combatiente del  Ejército Rebelde y fundador de las Milicias  Nacionales Revolucionarias en el Escambray, cuando los revolucionarios tomaron el campamento de los alzados donde ultimaron a cinco y e hicieron prisioneros a otros siete.

  Conrado había nacido en la provincia de Matanzas  el 19 de febrero de 1942, y desde  niño tuvo que limpiar zapatos para ayudar a su familia a sobrevivir, esforzándose además por asistir a la escuela.

  Minas de Frío, en la Sierra Maestra, lo vio llegar el 12 de mayo de 1960 junto a muchos otros jóvenes que respondieron al llamado de la Campaña de Alfabetización, imbuidos del fervor revolucionario de servir a su patria y afrontar los rigores que fueran necesarios.

  Allí, entre trajines y sueños, Benítez se hizo maestro, como diría al encontrarse con una de sus antiguas profesoras. Al despuntar enero de 1961, tras breve visita a la capital, retornó al Escambray con juguetes para los niños de la comarca donde alfabetizaba.

  Cuentan que en la mañana del día cinco el pequeño  hijo de un campesino fue a buscar a su Maestro al  cuartico donde este dormía, pero solo encontró los                               regalos que había traído desde La Habana. El alfabetizador ya no estaba más.

  En su discurso  en la plaza de la Revolución José Martí, en el acto donde se proclamó a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó:

“… ¡Qué vergüenza para el imperialismo comprobar que el crimen fue inútil, comprobar que el asesinato de un maestro humilde de nuestro pueblo, Conrado Benítez, se convirtió en 100 mil brigadistas "Conrado Benítez"!

“…¡Este minuto de hoy, este minuto de silencio en memoria de los que cayeron, este minuto de dolor y de recuerdo a los que no nos acompañan, pero que con su vida pagaron el noble tributo de nuestro pueblo, este minuto será un minuto

inolvidable, será un minuto eterno, porque en ese minuto se juntó el júbilo con la tristeza, se juntó la alegría con el dolor, se juntó el premio y con el precio de ese premio, se juntó la esperanza con la indignación, se juntó la generosidad con la ira!”

  A 49 años de aquel crimen, sin olvidar la lágrima, el recuerdo se ilumina porque Conrado Benítez, junto con sus compañeros invictos, sigue enarbolando la bandera de la alfabetización, haciendo historia por tierras de Nuestra América. (TVY) (31/12/09)

 

  Museo Nacional de Alfabetización arriba a su aniversario 45

 

  El Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización, en Ciudad de La Habana, arribó hoy a su aniversario 45  inmerso en la recopilación y conservación de pruebas documentales  sobre el histórico acontecimiento y  la colaboración  internacionalista de Cuba en ese campo, afirtma un despacho de la AIN.

  Luisa Campos Gallardo, su directora, declaró que allí se  encuentra en diversos soportes la más completa muestra y fuente  infográfica acerca de esa epopeya, concluida el 22 de diciembre de 1961 con la proclamación  de Cuba como territorio libre de analfabetismo, por el Comandante en Jefe Fidel Castro.

   En Ciudad Escolar Libertad, en el municipio de Marianao, se halla el  mencionado recinto, donde sus 10 trabajadores a diario se esmeran  porque cada año miles de cubanos y visitantes foráneos, en  particular las nuevas generaciones, conozcan pormenores de la  cruzada contra la ignorancia librada en campos y ciudades del país.

   El Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización cuenta con  archivos completos de los diferentes frentes de trabajo de esa tarea  desarrollada en 1961, y que involucró a más de 100 mil brigadistas  Conrado Benítez, como se les denominó, y otras fuerzas continuaron  después.

   También en sus salas la institución recoge distintas etapas de la  obra educacional de la Revolución, como los inicios del Plan de Becas y la colaboración internacionalista, que incluyó el envío de  maestros voluntarios hace 30 años a Nicaragua y hoy se extiende a 28 naciones del mundo mediante el método cubano Yo sí puedo.

  Campos Gallardo recordó que mediante este sistema de enseñanza,  naciones como Venezuela, Bolivia y Nicaragua ya están declaradas  Libres de Analfabetismo, y a diario aprenden a leer y escribir miles de gente humilde, diseminada en intrincados parajes de esas decenas de países, en su mayoría tercermundistas. 

  Desde septiembre el colectivo del Museo Nacional desarrolla  múltiples actividades por el aniversario 45 de su fundación, entre  ellas, encuentros con alfabetizadores de las brigadas Conrado  Benítez y Pepito Tey, y con miembros del Destacamento Pedagógico             Internacionalista Ernesto Che Guevara, que laboró en la República Popular de Angola.

(TVY)( 31/12/09).   

 

                           

                              

   http://www.tvyumuri.icrt.cu/index.php/municipios.html

Matanzas

 

 

Corte Suprema de EE.UU. negada a las sonrisas de niños

Corte Suprema de EE.UU. negada a las  sonrisas de niños

Roberto Pérez Betancourt

 

   El libro infantil Vamos a Cuba (A Visit To Cuba), en cuya portada y en páginas interiores sonríen escolares cubanos, recobra actualidad tras la decisión de la Corte Suprema de EE.UU. de negarse a  escuchar  reclamos por violación de la Constitución, cuando hace más de tres años el volumen  fue  retirado arbitrariamente de las bibliotecas escolares en Miami Dade.

   Los apelantes  impugnaron la decisión de la Junta Escolar cuando, plegándose a exigencias de extremistas de derecha,  sacó de los estantes de las escuelas públicas en el 2006 la obra de  la reconocida ambientalista estadounidense Marjorie Stoneman Douglas, que forma parte de una serie dedicada a infantes de varios países.

   El gran pecado, a juicio de los apocalípticos, es que el libro afirma que los niños cubanos  van a la escuela, acceden gratuitamente a todos los niveles de enseñanza, visten uniformes, estudian, aprenden  y sonríen.

   Esa es una realidad que los enemigos de la Revolución  se niegan a reconocer, y asumen actitudes propias de la Inquisición en el Medioevo.

   En el trasfondo del asunto se aprecia la inquietud de padres retrógrados, temerosos de preguntas inquietantes que puedan formularles sus hijos acerca de la vida real de los niños que residen en Cuba.

   La decisión del Supremo  -no por esperada menos controversial-, de hecho accede a mantener la violación al derecho de los ciudadanos norteamericanos descrito en la Primera Enmienda de su Constitución, y por omisión complace a los mafiosos y terroristas anticubanos del sur de la Florida.

   Un juez federal había decidido antes que el Consejo de Escuelas no debía retirar los libros, pero el onceno Tribunal Federal de Circuito de Apelaciones  en Atlanta, por fallo de 2-1, dio el visto bueno para que se mantuviera la arbitrariedad, en otra prueba evidente de la volubilidad de jueces que actúan bajo presión.

   Indignada, La Unión Americana de Libertades Civiles de la Florida (ACLU) presentó una apelación ante la Corte Suprema Federal de Estados Unidos, instancia que el lunes decidió actuar como los tres monos sabios: no ver, no escuchar, no hablar.

   Esta decisión fue criticada con fuerza por la propia Unión, pues establece un precedente peligroso.

   Vale recordar la opinión del magistrado del Tribunal, Charles R. Wilson, al emitir su criterio discrepante, cuando dijo: "La prohibición de libros infantiles de la biblioteca de una escuela pública bajo circunstancias como éstas ofenden la Primera Enmienda''

   A pesar de malignos esfuerzos y arbitrariedades judiciales, nadie puede borrar las sonrisas legítimas de los cinco muchachos que desde la portada del libro lo han convertido en un "best seller", mientras se constata la cordura creciente entre sectores de emigrantes cubanos que no renuncian a sus derechos, se reúnen y anuncian: ¡Vamos a Cuba!

Fidel en la ONU hace 49 años: Verdades como templos

Fidel  en la ONU hace 49 años: Verdades como templos

Roberto Pérez Betancourt

 

   El discurso pronunciado por Fidel Castro el 26 de septiembre de 1960 en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), hizo historia y captó la atención unánime durante más de cuatro horas, en las que dijo verdades como templos nunca escuchadas antes allí.

   Desde su arribo al aeropuerto de Nueva York el día 19, la delegación cubana, y en particular el Líder de la Revolución, padecieron la hostilidad constante orquestada por el gobierno norteamericano, el cual dio instrucciones para dificultarle incluso el hospedaje en el hotel donde se habían realizado las reservaciones.

   El maltrato sostenido, en interés de humillar y doblegar a los revolucionarios cubanos, se revirtió contra sus promotores y avivó la expectación mundial en torno a las palabras de Fidel, quien recordó el confinamiento padecido a la isla de Manhattan, la  hostilidad oficial y el intento de aislamiento.

   Las singularidades de aquellos episodios marcaron el ridículo para la administración estadounidense, que por ser sede de las instalaciones de la ONU está obligada a garantizar trato adecuado a los delegados.

   "Nuestra oportunidad para decir la verdad es esta, y no dejaremos de decirla", adelantó Fidel, y citó hechos que desenmascaraban las bajezas de los anfitriones, incluidas sus campañas difamatorias en la prensa estadounidense y las que evidenciaban la explotación sistemática a que sometía el gran capital a los pueblos y naciones humildes del planeta.

   Una frase del orador descartaba cualquier ilusión en los poderosos: "El capital financiero imperialista es una ramera que no puede seducirnos". Ganó cintillos de prensa y sigue siendo hoy expresión de la firme voluntad revolucionaria de resistir.

   Fidel relató la verdadera historia de la independencia de Cuba frente al colonialismo español, desenmascaró los añejos propósitos estadounidenses de anexarse a la Isla. Recordó que la soberanía finalmente había sido conquistada y el pueblo cubano no estaba dispuesto a cederla a ningún precio y la defendería hasta las últimas consecuencias.

   No faltó la denuncia de atropellos padecidos y las injusticias que a través de muchos años los gobiernos norteamericanos han cometido contra las naciones latinoamericanas y caribeñas.

   Como colofón, dio a conocer La Declaración de La Habana, acordada por más de un millón de cubanos reunidos en la capital del país, el dos de septiembre de ese mismo año, que proclama la condena a la explotación del hombre por el hombre, y la explotación de los países subdesarrollados por el capital financiero imperialista.

   Una frase del discurso, pronunciada para un futuro por venir, ha recordado reiteradamente la esencia misma del pensamiento expuesto ante el mundo por Fidel Castro: "Desaparezca la filosofía del despojo y habrá desaparecido la filosofía de la guerra".

   Medio siglo ha transcurrido desde que los barbudos bajaron de la Sierra y desacataron las órdenes de Washington; cinco decenios en los que no ha cesado la hostilidad del Norte contra la Isla caribeña; 10 lustros de resistencia heroica, que hoy reafirma el verbo de Fidel, pleno de vigencia, cuando dijo verdades como templos que siguen en pie.

 

Vigentes principios de Primera Declaración de La Habana

Vigentes principios de Primera Declaración de La Habana

  Roberto Pérez Betancourt 

Con iguales fundamentos de hace 49 años, hoy se mantienen vigentes los principios de  la Primera Declaración de La Habana, aprobada por  más de un millón de cubanos, el dos de septiembre de 1960 en la Plaza Cívica, después nombrada Plaza de la Revolución José Martí.

   La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba, suceso inédito en los anales de Latinoamérica, fue legítimamente constituida como fuente de derecho democrático.

   Allí la voluntad popular  condenó la resolución que, a instancias de EE.UU., habían aprobado los   cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) en agosto de 1960, encaminada a aislar y sentar bases para la abierta intervención militar estadounidense en la Isla, (texto anulado semanas atrás).

   Para endulzar sus propósitos a los oídos de los cancilleres enviados por gobernantes venales, la representación norteamericana anunció un préstamo de 600 millones de dólares a naciones del área, sin ocultar el garrote con el que esperaba golpear el "atrevimiento" cubano de desacatar la prepotencia norteña y aspirar a autogobernarse.

   La historia recuerda la actitud digna de los cancilleres de Venezuela, Ignacio Luis Arcaya, y el de Perú, Raúl Porras Barrenechea, quienes desconocieron las instrucciones abyectas de sus respectivos gobiernos, se negaron a firmar la declaración de San José, y posteriormente   renunciaron a sus cargos. También el verbo justo y afilado del cubano Raúl Roa, que le valió el calificativo de Canciller de la Dignidad.

   Luego de desmenuzar los infundios y premeditaciones plasmados en ese documento, Fidel caracterizó aquella reunión: "Se estaba afilando allí el puñal que en el corazón de la Patria cubana quiere clavar   la mano criminal del imperialismo yanki".

   El líder revolucionario reiteró la decisión de Cuba de no admitir los tradicionales injerencismos en sus asuntos internos y expuso el propósito de los cubanos de avanzar en la construcción de una patria digna y soberana.

   En ejercicio de esa soberanía, el pueblo cubano ratificó  el establecimiento de relaciones diplomáticas con  la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y   la República Popular China, y aceptó la ayuda solidaria que brindaban ambos países en caso de que la Isla fuera invadida.

   Otros acuerdos trascendentes fueron los de cesar el Tratado militar con EE.UU., que desde años anteriores había impuesto la nación norteña a Cuba, y suprimir relaciones  con el régimen de Taiwán.

   El fervor revolucionario se desbordó cuando Fidel Castro rompió un ejemplar de  la injerencista resolución de la OEA, negándole cualquier valor representativo de la voluntad de los pueblos americanos.

   En un contexto caracterizado por  continuas agresiones del gobierno estadounidense, opuesto al avance de la Revolución y de  leyes populares que se habían dictado a favor de los campesinos y los trabajadores todos, la respuesta contundente de los cubanos fue la aprobación unánime de la Primera Declaración de La Habana.

   El documento contiene principios que signan  propósitos soberanos de la mayor de las Antillas y proclaman  los derechos del hombre latinoamericano.

   Sus proféticos vaticinios se materializan hoy  en los  avances políticos y sociales, y de cooperación mutua entre  países latinoamericanos y caribeños.

   Sin medias tintas, "condena enérgicamente la intervención abierta y criminal que durante más de un siglo ha ejercido el imperialismo norteamericano sobre todos los pueblos de América Latina".

   Y Añade: "...al extender la amistad hacia el pueblo norteamericano --el pueblo de los negros linchados, de los intelectuales perseguidos, de los obreros forzados a aceptar la dirección de gángsters--, reafirma la voluntad de marchar ’con todo el mundo y no con una parte de él."

Fidel Castro, un hombre para todos los siglos

Fidel Castro, un hombre para todos los siglos

Fidel Castro, un hombre para todos los siglos

Roberto Pérez Betancourt

 

   El máximo líder de la Revo9lución Cubana, Fidel Castro --en la foto reciente con el pastor Lucius Walker--, cumplió el jueves 13 de agosto  83 años de edad, y la prensa de todas las latitudes dedicó espacios estelares a comentar la personalidad y la obra de quien, sin necesidad de hipérboles literarias, es universalmente reconocido como un hombre para todos los siglos.

   No valen adjetivos superfluos. No los necesita quien ha conquistado el respeto de quienes admiran la inteligencia humana puesta al servicio de causas justas.

   A sus 83 años, Fidel Castro demuestra estar en posesión de lucidez y capacidad intelectual admirables.

   Porque se puso del lado de los humildes, y por ellos ha combatido todo el tiempo, Fidel tiene un altar en el corazón de todo cubano agradecido, de los que moran en la patria y de los que por alguna razón personal residen en otros lares.

   Basta revisar  un instante las páginas de Internet para apreciar esta verdad  en publicaciones de gran renombre, y especialmente en las alternativas, las que no se deben al gran capital ni responden a perfiles editoriales pagados por el odio y el terrorismo cavernícola, especialmente el  hospedado en Miami. 

    Fidel cosecha su siembra de amor en felicitaciones y otras demostraciones afectivas.

   Este abogado de austeras raíces campesinas, que pudo haber gozado de comodidades económicas, hizo historia en el siglo 20, la sigue haciendo en el 21, y a él habrá que acudir siempre en el devenir cuando se quiera hallar razonamientos pertinentes y lúcidos en circunstancias diversas.

  Jurista, guerrillero, estadista de brillos especiales, polémico, orador de estilo y recursos, escritor fecundo, pensador constante…,  son algunos de los atributos expresados en  la obra de un hombre que no cesa de repetir una y otra vez el pensamiento de su maestro mayor, José Martí, el apóstol de la independencia de Cuba frente al colonialismo español:  Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.

   En este minuto, vale especialmente el verbo de los cinco cubanos luchadores antiterroristas, injustamente prisioneros desde hace casi 11 años en Estados Unidos. A nombre de todos ellos, expresa el mensaje enviado desde detrás de los barrotes que no pueden apresar el pensamiento:  Nunca dejaremos de ser orgullosos herederos de su obra. Y agrega René, también de cumpleaños en esta fecha: y fieles depositarios de su ejemplo… Es un mensaje que suscribirían millones de personas en el mundo. 

Fidel Castro en la Conferencia de los 21: pasión y firmeza

Fidel Castro  en la Conferencia de los 21: pasión y firmeza

 Roberto Pérez Betancourt

                         

  Como si hablara ahora, en aquel dos de mayo de 1959 durante la  Conferencia Económica de los 21, en Buenos Aires, Fidel Castro  dejó anticipado el estilo oratorio en el cual la verdad se  conjugaba en tiempo de pasión y firmeza, atributos que lo caracterizarían a lo largo de la historia por venir.

   Había arribado Fidel pasada la una de la madrugada del primero de mayo al aeropuerto de Ezeiza, donde entusiasta multitud lo  sorprendería para saludarlo y dar vítores a Cuba. Ese día, en  La Habana y en toda la Isla, las calles retumbarían con la  consigna unitaria de los trabajadores que conmemoraban su día,  el primero desde el poder revolucionario.

     Procedente de Estados Unidos, ante periodistas que lo  asediaban en la capital argentina, Fidel anticipó la claridad  de su pensamiento: Buscar soluciones a los grandes trastornos   sociales, económicos y políticos de América que vivían a la sazón los pueblos latinoamericanos.

   El periodista Luís Báez, testigo de aquel momento, escribió:

  “En semejante clima de agitación colectiva la presencia de  Fidel representa un impacto emocional de alcance imponderable.  Las esferas oficiales no disimulan su preocupación. El  nerviosismo aumenta cuando se proyecta un documental que  refleja los recibimientos y actos multitudinarios (ante la  presencia de Fidel) en Washington y Nueva York.”

   Durante 80 minutos el verbo claro y diferente se haría  escuchar en la sala ante los representantes de los 21 países  congregados, invitados y medios de difusión masiva.

  “Soy aquí un hombre nuevo en este tipo de reuniones –dijo Fidel—; somos además, en nuestra patria, un gobierno nuevo y, tal vez por eso, sea también que traigamos más frescas las  ideas y la creencia del pueblo... Vengo a hablar aquí con la  fe y la franqueza de ese pueblo (...)

  “Los pueblos apenas si se preocupan por las cuestiones que se  discuten en las conferencias internacionales. Los pueblos  apenas si creen en las soluciones a que se llega en las  conferencias internacionales. Sencillamente, no tienen fe...”,  preciso el líder revolucionario.

  Nunca antes un discurso vibró con tan clara sinceridad y poder  de argumentos en un foro de aquella naturaleza. La palabra  expresaba el pensamiento para rendir culto a la dignidad del  hombre y explicar, con serenos razonamientos, la necesidad urgente de hacer verdadera justicia social en los pueblos  latinoamericanos.

 “Se hace necesario despertar la fe de los pueblos, y la fe de  las masas no se despierta con promesas; la fe de los pueblos  no se despierta con teorías; la fe de los pueblos no se  despierta con retórica (...)

  “(...) Debemos tener muy en cuenta que el más terrible vicio  que se puede apoderar de la conciencia de los hombres y de los  pueblos es la falta de fe y la falta de confianza en sí   mismos”.

  Contundente fueron las conclusiones:

  “Hay que salvar el continente para el ideal democrático, más  no para una democracia teórica, no para una democracia de  hambre y de miseria, no para una democracia bajo el terror y bajo la opresión, sino para una democracia verdadera, con  absoluto respeto a la dignidad del hombre, donde prevalezcan  todas las libertades bajo un régimen de justicia social,  porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan,  ni pan sin libertad.”

 Al día siguiente el periódico bonaerense La Nación sintetizó  una caracterización de aquel momento y, al referirse a Fidel  subrayó: "Un héroe de nuestro tiempo. Si el rostro es el  espejo del alma, el alma de Fidel Castro tiene la lealtad, la  nobleza y la grandeza de los seres excepcionales".

   Cincuenta años después las proféticas palabras del líder  latinoamericano cobran vida en la obra visible de naciones  hermanas que avanzan con el ímpetu real dimanado de la  conciencia adquirida, en la cual el ejemplo de Cuba y de Fidel  están modestamente presentes.

                        

16 de abril: Día del Miliciano, Con los fusiles en alto

16 de abril:  Día del Miliciano, Con los fusiles en alto

Roberto Pérez Betancourt

 

  Frente a un mar de obreros y campesinos que enarbolaban sus  fusiles en alto, el 16 de abril de 1961, hace 48 años, el  Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó el carácter  socialista de la Revolución cubana y la fecha quedó instituida como  el Día del Miliciano.

   El 15 de abril aviones B-26, engañosamente pintados con  insignias de la Fuerza Aérea Cubana, habían bombardeado dos  bases militares y un aeropuerto civil.

   Fue en el acto del sepelio de las víctimas de aquel cobarde  ataque en el cual Fidel dijo al mundo que los cubanos lucharían frente a la inminente invasión, conscientes de que defenderían su legítimo derecho a construir una patria de  plena justicia social.

  A las 01:30 horas del día 17 de abril comenzó el desembarco  mercenario de la denominada Brigada 2506, similar a las  unidades de asalto anfibio de Estados Unidos, que reunía a  unos mil 500 efectivos fuertemente armados con tanques y  artillería de campaña, y treinta aviones.

   Las tropas cubanas estaban compuestas por combatientes del  Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, pero el grueso fueron milicianos voluntarios, entonces con escasa o ninguna experiencia militar.

  A las 17:30 horas del 19 de abril, la invasión estaba  totalmente derrotada, aunque a un elevado costo: 176 muertos,  300 heridos y 50 discapacitados.

  Como expresara el General de Ejército Raúl Castro, Presidente  de los Consejos de Estado y de Ministros: “No vino al mundo  nuestro Socialismo en pañales de seda, sino en el rudo algodón  de los uniformes de las milicias obreras, campesinas y estudiantiles; de los combatientes del Ejército Rebelde y la  Policía Nacional Revolucionaria.

   “No hubo agua bendita en su primer bautismo de fuego en medio  del combate contra los enemigos de la nación, sino sangre de patriotas, una vez más derramada en esta Isla por sus bravos  hijos, en su prolongada lucha por la libertad, en su largo   camino por la independencia”.

   El tiempo transcurrido no ha oxidado aquellos fusiles  enarbolados por el pueblo humilde. Es una larga historia de  relevo generacional que mantiene vivas sus tradiciones  patrióticas y sustenta la certeza total de que cualquier   intento agresor contra la patria será victoriosamente rechazado.

El ladrón grita: ¡Ataja!, pero ya no confunde a nadie

El ladrón grita: ¡Ataja!, pero ya no confunde a nadie

Roberto Pérez Betancourt

 

Las globalizadas campañas mediáticas contra Cuba, financiadas desde Washington con el socorrido falso pretexto de violación de derechos humanos,  hace rato  demostraron ser incosteables: 50 años de Revolución victoriosa atestiguan esa verdad, evidente por sí misma, verificable por todo el que tenga ojos para ver y oídos para escuchar, y ejerza su  voluntad propia.

El viejo recurso del ladrón de gritar:  “¡Ataja!”, para desviar la atención sobre su propio delito e intentar inculpar a inocentes,  quedó totalmente desacreditado hace mucho tiempo.

Estados Unidos no está representado en la actual Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Esto evidencia la falta de confianza de las naciones del orbe en la administración del saliente W. Bush, a la que no le concedieron esa alta responsabilidad, que sí le otorgaron a Cuba.

¿Cómo explicar entonces las voces disonantes que intentan resucitar por estos días  diatribas desgastadas contra la Mayor de las Antillas, presentes en libelos de Miami y  amarillentas páginas digitales, que repiten  añejas consignas fascistoides, como las  que el pequeño  José María Aznar heredó de sus ascendientes, ese personaje  estrábico, deshonor de España?

Es claro para quien mire a su alrededor: Cuba ingresó en el Grupo de Río, organismo regional de Latinoamérica en el que la voz de Washington está ausente por mandato de los propios latinoamericanos.

 Cuba está en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), integración económica y humanista de varias naciones,  que avanza en la solución de variados problemas  con rumbo al  desarrollo de sus pueblos y la plena justicia social.

Siente Cuba el calor y el respaldo activo de sus hermanos isleños en la Comunidad del Caribe (CARICOM), y goza del apoyo inmensamente mayoritario del mundo en su legítima defensa frente al genocida  bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. le ha impuesto por medio siglo, como lo demostró la abrumadora votación a favor de la Isla en la Asamblea General de la ONU.

Y en ese contexto, W. Bush, representante ejecutivo de la reacción  fundamentalista de extrema derecha, se va del poder, extenuado, zapateado y hasta atrompetillado, tras ocho años de desatinos constantes, que no pueden ser aliviados por  sus genuflexas posturas de despedida.

Él, W. Bush, autoconfeso médium de Dios, acaba de admitir que su política criminal contra Cuba fracasó rotundamente, a pesar de que dilapidó cientos de millones de dólares en pagar a mafiosos aprovechados del dinero de los contribuyentes norteamericanos en intento fallido de desestabilizar a la nación caribeña

  Fue, además, el  pretexto con el a la vez W. Bush pagó a sus servidores de la mafia anexionista de origen cubano asentada en Miami, por las trampas electoreras que en el sur de la Florida hicieron para contribuir a que  se apoderara dos veces de la Casa Blanca..

Es una lástima, pero el legendario alcohólico seco acaba de comprobar que sus diálogos con el Sumo Hacedor le fallaron en relación con sus visionarios designios para las familias cubanas. Alguien debiera contarle a W. Bush la moraleja del cuento clásico sobre el niño, el pueblo  y el rey desnudo.

Refiere la historia que entre la multitud del reino, temerosa por las represalias de su rey, abusivo y estúpido  a la vez, que se paseaba desnudo mientras creía el iluso que vestía ropas de oro, confeccionadas pos sastres vividores, surgió un niño que con la candidez de los inocentes alertó a todos: “¡El rey va desnudo!”.

  La multitud se percató entonces de que en verdad no había estado viendo, porque  no había querido ver.

  El símil de esa historia podríamos hallarlo esta vez  en la acción de un periodista árabe, quien impulsado con  ira alimentada por el genocidio del abusivo parlante W. Bush, a la vista de presentes y de cientos de miles de televidentes en el mundo,  lanzó sus dos zapatos contra la cabeza del Presidente genocida.

 Aunque  pudo esquivar los lanzamientos, aquel gesto retador, símbolo de la voluntad de  millones de seres que han sido violados en su más sagrado derecho, el derecho a la vida misma, sirvió para que muchos más se percataran de que el falso  intérprete del Todopoderoso no era más que un  mortal sembrador de falacias.

Y es que una mirada franca al devenir cubano muestra las legiones de maestros, técnicos y médicos  que desandan cerros y llanuras, ciénagas y ciudades, llevando salud,  letra y desarrollo a los humildes de decenas de  países, y esta realidad trasciende cualquier discurso, y por sí misma  demuestra la vocación de servir a la humanidad.

Lamentablemente, ciertos francotiradores de piedras, ilusionados por los cuentos de hadas de la prensa “bien pagá”,  no acaban de percatarse del vidrio en  tejados propios, y  hacen el coro a supuestas violaciones al derecho de verdaderos delincuentes que cumplen sentencias por delitos probados en Cuba.

Puede ser que algunos de esos repetidores de consignas desgastadas sufran de tortícolis, y quizás por ello no vuelven el rostro para ver lo que  ahora mismo sucede en Palestina, donde a diario son exterminados, sistemáticamente, seres humanos en nombre de un poderío expansionista que se burla de la humanidad y de sus verdaderos derechos.