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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

VIDA, AMOR Y PLENITUD

Che, con la vocación de Bolívar

Che, con la vocación de Bolívar

  Roberto Pérez Betancourt 

   Ernesto Guevara de la Serna es uno de esos seres privilegiados que cada año renace y cada día alumbra con el ejemplo de haber seguido la vocación del libertador Simón Bolívar.  

   Vino al mundo por vez primera  el 14  de junio de 1928 en la localidad argentina de El Rosario, provincia de Santa Fe. Este verano se conmemoró el aniversario 86 del suceso. El 9 de octubre de 1967, hace 47 años,  fue asesinado vilmente por mandato de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno estadounidense.

    Che estudió medicina con la ilusión de aliviar el dolor de los menesterosos. Pero su andar infatigable  llenó sus ojos y rebosó su pensamiento con verdades  trascendentes: No bastaba una conducta aislada. Para curar los grandes males de la sociedad era menester sembrar conciencias,  ahorrar  quejas y multiplicar acciones.

   Transitó durante 39 años por diversos parajes, proyectando su energía,  expresada en su voluntad de esgrimir ideas y empuñar  fusiles para combatir junto a los pobres.  

    A Cuba llegó vistiendo uniforme guerrillero  en la tropa heroica del yate Granma, comandando por Fidel Castro, y entre cubanos  cabalgó montañas. Junto a Camilo Cienfuegos, otro de su estirpe, invadió el occidente y en la clarinada del 59 comprobó la validez de la tesis martiana: para ganar la paz era menester volver a hacer la guerra necesaria.

    Seis años más llenaron su  inquieto andar cubano  entre trajines administrativos y proyectos guerrilleros. En ellos dejó constancia de su brillante inteligencia y carácter intransigente, en extremo austero, primero que todo consigo mismo.

    Y cuando el tres de octubre de 1965 el Comandante en Jefe informó la relación de  integrantes del primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba, todo el país vibró al conocer el texto de la carta dirigida a Fidel  por el que allí faltaba.

“...  Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
“...Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor, aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos... y dejo un pueblo que me admitió como un hijo; eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera
que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.”

  Che se  marchaba de Cuba. Contaba 37 años de edad. Llevaba consigo la vocación de Bolívar y un puñado de hermanos guiados por la estrella martiana. Surgía una  nueva etapa en la vida del Guerrillero más famoso de la historia.

  Tras dos años de incertidumbre, en los que la presencia beligerante de Che y su Guerrilla en tierras sudamericanas  se convirtió en pesadilla para los oligarcas, llegó la noticia de su muerte.

  En la última página de su diario de campaña se lee: "...Salimos los 17 con una luna muy pequeña". Era  la madrugada del 7 de octubre de 1967. Al otro día, en la Quebrada del Yuro, herido y con el fusil inutilizado, fue capturado y obligado a subir por la pendiente escabrosa, de unos dos kilómetros, hasta La Higuera.

  El 9 de octubre fue asesinado. Contaba 39 años de edad.  Le dispararon una ráfaga  de ametralladora. Después un sargento borracho creyó rematarlo con un tiro de pistola. No sabía el iluso que  aquella detonación marcaba la resurrección de  Che Guevara. A partir de entonces a ese apelativo se añadiría el de un símbolo trascendente: El Guerrillero Heroico.

    Cuando sus restos fueron hallados treinta años después, en la localidad boliviana de Valle Grande, la imagen ya inmortal de Che multiplicado  hacía decenios que recorría el mundo para  liderar mítines obreros y campesinos, encabezar marchas triunfales, inspirar  acciones redentoras  en todas las latitudes.

 

José Jacinto Milanés, Aniversario 200 del más romántico y loco…

José Jacinto Milanés, Aniversario 200 del más romántico y loco…

  “Buscando el puerto en noche procelosa

   puedo morir en la difícil vía;

   mas siempre iré contigo, Cuba Hermosa,

   y apoyado al timón, ¡espero el día!”

            

     Roberto Pérez Betancourt

                

 El 16 de agosto de 1814 – este año se cumple el bicentenario--,   en el seno de una modesta familia  de la ciudad de Matanzas –100 kilómetros al este de Ciudad de  la Habana, capital de Cuba-- nació un niño que en el discurrir  del tiempo sería conocido como  el más romántico y loco de  todos los poetas y dramaturgos cubanos: José Jacinto Milanés y   Fuentes.

  Caballero andante de la poesía, lírico de inspiración,  moralista de pensamiento, patriota declarado, este hombre de  negro siempre vestido con barba, bigote y largos cabellos  oscuros se hundirá en noche de veinte años, y será entonces  mito, y se tejerá  la leyenda del loco de la calle de Gelabert.

   Dotado de  singular sensibilidad afectiva, la vida y  obra de este artesano del verso trascendería por derecho propio más  allá de las influencias que sobre él ejercieran sus coetáneos durante la primera mitad del siglo XIX, implícitas en muchas  de sus creaciones, y esa existencia dejaría el rastro  conmovedor de haber padecido una pasión  inspiradora, pero,  sobre todo, de destructora agonía: Un  amor imposible.

  Numerosos investigadores han hallado en la zigzagueante  historia del bardo fuente para el análisis y la especulación  ensayística y poética, apreciadas en retadoras caracterizaciones, como la del prestigioso intelectual cubano   Cintio Vitier, cuando afirma que Milanés encarna, si así puede  decirse, la matanceridad absoluta. 

  OCHO AÑOS FECUNDOS 

  José Jacinto vivió hasta los  49 años de edad. Pero realmente  sus creaciones   principales se enmarcan en un período de solo   ocho años, desde 1835 hasta 1843, comprendido dentro del  romanticismo de la literatura española.

  Hasta 1837 se identifica en el matancero una lírica espontánea  y  entrega apasionada a todo lo que ama; derrama su luz  literaria sobre el papel; no describe, pinta.

   Desde entonces, y hasta 1840, los críticos descubrirán la mano inductora del intelectual adinerado  Domingo del Monte, quien  sugiere temas en la poética del vate, mediante los cuales lo  lleva a tratar inquietudes sociales, reformadoras  y  moralistas.

  A ese lapso corresponden sus composiciones El Mendigo, La  madre impura, A una coqueta, El expósito, El hijo del rico, El  ebrio, y otras entregas que muchos especialistas han  calificado de menor calidad artística al compararla con su   poesía lírica.

  Refiriéndose a lo anterior,  la estudiosa Carolina Poncet hace  notar: “Hay un Milanés más oscuro, menos poeta pero más  patriota que el Milanés romántico: El Milanés moralista y  educador”.

  En 1838 fue puesta en escena la obra El Conde Alarcos, primera  pieza de teatro romántico cubano, la mejor de José Jacinto.

  El suceso marcó el preludio del mal que se precipitaba sobre  el poeta, a quien el estreno le costó angustias percibidas por  sus amigos y familiares, fiebres abrasadoras y una crisis  nerviosa cuya dimensión fatal puede apreciarse en que él jamás  quiso asistir a la representación del drama.

  Después de 1840, José Jacinto retoma la lírica. A esta etapa  pertenecen De codos en el puente, El alba y la tarde, y La fuga de la tórtola.

  El crítico Salvador del Valle (1846)  llamó a Milanés “el  primer ingenio poético cubano”, Ramón de Palma (1855) elogió  su capacidad pictórica y literaria, Enrique Piñeiro (1865) exaltó su lírica y repudió su poesía moralizante, Eusebio  Guiteras (1874) le concedió un talento principal para lo  dramático.

 “Poeta de sentimiento candoroso e infantil”, dijo de Milanés  el especialista Menéndez y Pelayo, mientras Rafael Stinger, en su antología de las cien mejores poesías cubanas, estima que  las composiciones más famosas de José Jacinto pecan de “una  fastidiosa manía de sermonear”.

  Por su parte,  el laureado profesor Salvador Bueno ha  considerado que “el amor a lo más esencialmente nuestro hace  imperecedero el aporte fundamental de Milanés a la poesía cubana”.

   En 1958  el intelectual cubano Cintio Vitier opinaba que lo determinante en la vida de José Jacinto fue “el tema de la  pureza”, y el literato norteamericano Henry Wadsworth (Longfellow), contemporáneo con el matancero,  en su época no titubeó en calificarlo como “el más eminente poeta cubano”.

  Como puede observarse, aunque controversial, el análisis  cualitativo de los  especialistas citados reconoce valores  indudables en la  obra del matancero. 

  NOCHE DE VEINTE AÑOS 

  A través del tiempo se tejieron  comadreos  entrelazados con testimonios y circunstancias familiares, hasta conformarse una  leyenda que mezcla  realidades históricas con fantasías para referir  la larga noche oscura de Milanés.

 Ese período ocurre  a partir de 1843, cuando el cantor cae en  una especie de idiotismo y, como afirman algunos de sus  biógrafos, vaga como una sombra por la abovedada casona donde  vivió y murió, actual sede del Archivo Histórico de Matanzas.

 La génesis de su drama real muchos la identifican con la  pasión que se desbocó en Milanés por su prima hermana Isabel  de Ximeno –Isa--, que a los 14 años de edad era ya una mujer muy hermosa.

  Pero el pretendiente era un hombre pobre,  doblaba la edad de aquella por la que sufría, y su amor no era bien visto por los  padres de la niña, informada y visible en el balcón de su  casa, demasiado observable justamente desde la acera de  enfrente, donde residía el bardo...

 Hacía dos lustros que José Jacinto mantenía un noviazgo formal con Dolores Rodríguez, una joven citadina. El conflicto de la ruptura con esta, sumado a las negativas de los familiares de  Isa, sugieren  haber desempeñado un papel catalizador en las  crisis nerviosas del poeta hasta desembocar en  locura total.

  El 14 de noviembre de 1863 falleció José Jacinto.

  A las cuatro de la tarde salió el cortejo fúnebre desde el Liceo de la ciudad. La prensa de la época reseñó que unos 60  caballeros vestidos de riguroso luto lo acompañaban. Uno de  ellos llevaba un cojín de terciopelo negro sobre el que      descansaba un ejemplar de las obras del poeta, y sobre este  una hermosa pluma blanca. Otro portaba una corona de laurel.

  La pasión y la obsesión son estados emocionales que han  caracterizado a más de un poeta en el mundo. De esto no han  estado exento varios bardos matanceros  a lo largo de la  historia literaria de la bien llamada Atenas de Cuba, al punto  de conducirlos  a la demencia. Pero esas son otras historias,   en las que igualmente los versos se alimentan de inspiración y agonía.

  En este aniversario 200 del nacimiento del poeta, su memoria   sigue presente en los amantes de la lírica, en su antigua  morada, en el parque al costado de la Catedral, en la calle de  Milanés, en el recuerdo amable de los matanceros, en la  cultura cubana, donde quiera que el amor nuble los sentidos de un hombre y este salga a la calle a clamar el nombre de la  amada, o en la figura  inclinada sobre la baranda del puente,  que extravía  su mirada en  aguas infinitas del río,  presurosas, en pos de la bahía…  

 

             

 

 

 

Fidel Castro, cumpleaños 88

Fidel Castro, cumpleaños 88

 Roberto Pérez Betancourt 

Este miércoles 13 de agosto el Líder histórico de la Revolución  Fidel Castro arriba a la respetable edad de 88 años. Es  propicia la ocasión para recordar  el pensamiento  y la acción de quien  durante más de seis décadas  ha iluminado la senda que nos ha conducido hasta el presente, desde que  al frente de un puñado de heroicos cubanos asalto el  cuartel  Moncada  en 1953, y después de la prisión fecunda  lideró la epopeya del yate Granma y  la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, donde coronó el éxito de la Revolución frente a la sangrienta tiranía  de Fulgencio Batista.

 Fidel, decisivo,  cuando desde la Sierra insurrecta rechazó componendas politiqueras orquestadas en Miami,  trazó conductas y ética,  y delineó para las organizaciones revolucionarias la senda unitaria a seguir en pos de coronar la victoria.

 Desde el poder del pueblo, la guía fecunda de Fidel Castro permitió conquistar la justicia social soñada, y contra todo tipo de agresiones imperiales  preservar las conquistas de la revolución y el socialismo.

  En los tiempos actuales, signados por  transformaciones imprescindibles en  los ámbitos  económico, social y administrativo, con Raúl Castro al frente del relevo ejecutivo, la presencia de Fidel sigue siendo  guía y estímulo, como lo ha sido  a lo largo de más de seis décadas en los planos nacionales  y en el exterior. 

  Hoy, Fidel, Lúcido y batallador, atento al devenir nacional y mundial,  desde sus nuevas trincheras de ideas recibe la felicitación y el reconocimiento de  todos los hombres y mujeres  amantes de la verdad y la justicia social, deseándole  al Comandante en Jefe mucha  salud y nuevos éxitos en su cumpleaños 88.  

 

 

 

 

 

 

Maceo y Che, combatientes por la libertad

Maceo y Che, combatientes por la libertad

Roberto Pérez Betancourt

 

El 14 de junio es significativo en la historia de Cuba y del pensamiento revolucionario universal, porque marca el nacimiento de dos hombres cuyas respectivas ejecutorias determinarían en el devenir independentista de la Mayor de las Antillas y de otros pueblos.

Antonio Maceo Grajales nació en Santiago de Cuba un 14 de junio    del año  1845, y Ernesto Guevara de la Serna, Che, en igual día y mes de 1928, en la localidad  de El Rosario, en Argentina.

 La síntesis  de las vidas de ambos combatientes por la libertad sería simbólicamente sintetizada en  sendos apelativos: Maceo como El Titán de Bronce, Che Guevara como El Guerrillero Heroico. 

 Correspondió a Maceo batallar como soldado desde 1868 en  la larga epopeya insurreccional cubana frente al colonialismo español, en la que   alcanzó  grados de Mayor General del Ejército Libertador.

 Resaltó Maceo por la  profundidad  de su  pensamiento político, consecuente con una viril intransigencia combativa y ejemplaridad de estratega militar,  hasta su caída en combate el siete de diciembre de 1896.

 El médico Guevara se integró en México al Movimiento 26 de Julio, liderado por Fidel Castro, viajó en el yate Granma como parte de la expedición de 82 combatientes del Ejército Rebelde, y ganó  grados de comandante –máximo que se otorgaba--, al brillar en la lucha guerrillera contra la sangrienta tiranía pro imperialista de Batista.

 Tras el triunfo armado de la Revolución que conquistó la verdadera independencia y soberanía para la nación cubana el primero de enero de 1959, ya con el popular apelativo  que le otorgó  la tropa insurrecta, Che sobresalió como dirigente político y  administrativo.

 Su vocación internacionalista lo llevó a otras tierras sedientas de redención  para  abonar en ellas  la semilla de justicia social y  verdadera independencia.

 Maceo y Che fueron hombres de acrisolada rectitud moral e intachable conducta, cuya valentía en el combate frontal y  el ejercicio de las ideas sentaron pauta en América y en otras latitudes como paradigmas revolucionarios. 

 Aunque no coincidieron en una misma época, entre otras virtudes comunes, a Che y Maceo los une la vocación antiimperialista consciente, un profundo sentimiento de justicia  y  la entrega total a la causa que amaron y por la cual cayeron combatiendo: Che  en tierras de Bolivia, Maceo en el Cacahual habanero. 

 Cada nuevo 14 de junio, Maceo y Che renacen en la obra del pueblo cuya libertad ellos contribuyeron a forjar, y sus ideas se multiplican en el batallar de millones de seres empeñados en hacer un mundo mejor para la humanidad.

(TVY)(14/06/14)

Che Guevara en junio

Che Guevara en junio

 Roberto Pérez Betancourt  

Este 14 de junio, Ernesto Che Guevara, el Guerrillero Heroico, está de cumpleaños. Nació en Rosario, Argentina, en 1928, por lo que hoy arriba a los 86 años de edad, tan tierno como aquel día, más querido que nunca, más activo, recorriendo cerros y llanos, haciendo milagros, sonriente en los altares donde le ponen veladoras los que no lo olvidad, quienes lo veneran como santo terrenal de los humildes, pues entregó su vida  para trascender en cuerpo y alma ante sus semejantes.

  En junio también tuvo Che un día inolvidable: Su matrimonio con Aleida Guevara.  Diez días después, el 12 de junio de 1959, sale  de La  Habana como embajador itinerante al frente de una delegación oficial   del Gobierno Revolucionario de Cuba, recorrido que lo llevaría a   entrevistarse con destacados líderes políticos de varios países en   África, Asia y Europa y a la firma de importantes acuerdos económicos.

  Como han notado estudiosos de la obra del Che, junio fue mes  singular en su vida. Por ejemplo,  el día cinco de 1957 fue nombrado Comandante del Ejército             Rebelde.

  ¿A dónde va el carismático médico guerrillero que acaba de cumplir  31 años de edad? Egipto, Sudán, Pakistán, India, Birmania (ahora Myanmar),             Indonesia, Ceilán (hoy Srilanca), Japón. No va Aleida con él, y la  va a extrañar...

  Su estancia en EL Cairo, incluido el encuentro  de amistad con el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser y otros líderes de esa nación,   tendió un puente entre la  independiente y revolucionaria y las   hermanas naciones árabes.

   El 18 de junio el Comandante  Guevara es proclamado Gran Libertador  de los Oprimidos por el pueblo y el Gobierno de ese país. El título  sería premonitorio en el devenir histórico de un hombre que  consagraría su vida a luchar, precisamente, por los demás.               

    El día 20 el Che viaja a la ciudad de Alejandría, conoce el  monumento a los mártires en Port Said, que recuerda a los caídos  durante la invasión anglo-franco-israelí de 1956, y el 24 de junio   se entrevista con Salah Salem, destacada figura del movimiento  nacionalista local.

   Referencias de aquel encuentro subrayan que durante el diálogo, Guevara explica a su interlocutor cómo las agencias cablegráficas  norteamericanas se habían confabulado para tergiversar sobre la  verdad de los acontecimientos en el mundo, e impedir que los pueblos   puedan conocerse.

   A su regreso de ese extenso viaje el Che expresaría a la prensa: “Desde antes del descubrimiento de América, obedeciendo a la  expansión europea en busca de nuevos mercados donde adquirir materia  prima para sus industrias nacientes, Asia y África fueron objeto de la visita y de la rapiña disfrazada bajo el pomposo título de  colonización de esas potencias.  

  “Nuestro viaje de tres meses por los países que acaban de liberarse  de un yugo feroz y han iniciado su camino hacia la liberación  económica y el desarrollo industrial, significó una serie de  enseñanzas políticas, sociales y económicas, algunas de las cuales  trataré de hacer llegar a los compañeros del Ejército Rebelde"...   (TVY)(14/06/14)

Percepciones desde las gradas

Percepciones desde las gradas

Roberto Pérez Betancourt 

Foto: Estadio Victoria de Girón

Los finales del campeonato nacional de béisbol han atraído a decenas de miles de aficionados a los estadios, en las provincias cuyos equipos han participado de la fiesta deportiva, que en estos días alcanza su expresión más admirativa y ruidosa con la porfía entre matanceros y pinareños por alcanzar la corona de la 53 serie nacional.

 Pero no hablaré de pelota.

 Estas líneas intentan captar su atención en relación con un fenómeno que, aunque  a la vista de todos, a veces no se aprecia  en su real dimensión y trascendencia.

 Me refiero a esas imágenes de alegría desbordante, a esos coros de  jóvenes, adultos y niños, todos juntos, alentando a su equipo, retando a los contrarios, bailando al ritmo de cornetas y tumbadoras, que se cuelan por los micrófonos de la radio y la televisión, llevando hasta los hogares la algarabía.

  Sobre todo esto, en el  estadio Victoria de Girón, varios turistas  que gustan de la pelota me  manifestaron su asombro, porque, según ellos, “toda esa gente en el estadio está mandando un mensaje colectivo de felicidad,  que mucho contrasta con lo que dicen algunos medios de prensa extranjeros  sobre la realidad cubana”. 

 Y es que las multitudes  se comunican  con una fuerza numérica trascendente y cualitativa. Porque nadie los insta, nadie los presiona ni los vigila. Es una manifestación auténtica y  espontánea, que trasciende  dificultades personales,  agobios cotidianos,  tareas y obligaciones, y se desborda  en canciones, en epítetos, en gestos, en vestidos con colores que unifican y expresan preferencias, en carteles humorísticos, en insólitos cocodrilos, leones, naranjas, panteras, tabacos y otros íconos,  en bailes improvisados en las gradas, en explosiones  de júbilo y silencios expectantes, expresiones todas que de conjunto, hacen exclamar a mis vecinos provenientes del norte:” Definitivamente toda esta gente está contenta”.

 Sí señor, y multiplíquela por millones más, en Matanzas y en todo el país.    

 

Hugo Chávez: canto y gloria de la patria

Hugo Chávez: canto y gloria de la patria

 Roberto Pérez Betancourt 

Con los pobres de la tierra quiso su suerte echar el venezolano Hugo Rafael Chávez Frías, haciendo honor al  verbo de José Martí, que  acogió en su acervo patriótico junto con los de Bolívar y de otros insignes próceres que forjaron el pensamiento y la acción  libertaria en nuestra América.

  Por haberse entregado  al ideal revolucionario desde las filas de los humildes, el  comandante Chávez se ganó la admiración y el cariño de su pueblo venezolano y de otros pueblos del mundo, que en las acciones del dirigente vieron surgir, con sentido práctico y de futuro, la institucionalidad de la Unidad Latinoamericana y Caribeña sobre bases de igualdad y solidaridad sin retórica, a través de la Alianza Bolivariana para los pueblo de Nuestra América (ALBA).

  Desde que accedió al poder ejecutivo en Venezuela, de la mano de la razón y la democracia participativa, derrotando una y otra vez las injerencias internas y foráneas, la obra sociopolítica y económica del Comandante Presidente Chávez   alcanzó dimensiones nunca antes vistas en ese país y rebasó  fronteras, extendiendo ayudas y contribuciones a otros pueblos hermanos, que no olvidan y agradecen. 

 Fatalmente, el cáncer tronchó la vida terrenal del líder. Pero su legado sigue vivo en lo que hizo y proyectó, en quienes de él aprendieron a servir al pueblo y a no rendirse ante las pretensiones hegemónicas del capital, las transnacionales y las oligarquías.

  Por todo lo dicho y más, al cumplirse este 5 de marzo el primer año del triste deceso del amigo que desde las tribunas entonaba cantos de amor y gloria a la patria Latinoamericana, los agradecidos le rinden homenaje de recordación y ratifican la vocación de continuar su lucha por la justicia social en todos los escenarios posibles, con la determinación de no claudicar y de seguir venciendo a la injusticia, como afirmara el presidente venezolano Nicolás Maduro: “Nuestro pueblo seguirá demostrando que Chávez vive y la patria sigue, hoy más que nunca con la Revolución, venciendo dificultades y creciéndose”.  

 

Conducta

Conducta

  Rolando Pérez Betancourt 

Ya desde sus días de la radio, Ernesto Daranas puso las cartas sobre la mesa: lo suyo era el drama y, a la par, recursos del melodrama, un género encaminado a obtener intensas reacciones emocionales en el receptor.

Si escribo "recursos del melodrama" y no melodrama a secas, se debe a que el género se ha desvirtuado de tal manera que hoy día es sinónimo de producto hacedero y manipulador de hechos y sentimientos.

Afirmar durante cualquier conversación exploratoria que una película es melodramática (y no alegar nada más) es como arrojarla por la borda, directamente a la boca de los tiburones. Ello hace que el género por excelencia con el que lloraron nuestros padres y abuelos esté apareciendo poco en la cartelera internacional y, la mayor parte de las veces, con sus componentes básicos hábilmente enmascarados.

Hay filmes, sin embargo, que aceptan el reto de narrar desde el vapuleado melodrama y sumergiéndose en él se anotan un triunfo inobjetable. Bastaría recordar Bailando en la oscuridad (2000) del danés Lars von Trier.

Otros toman sustancias fundamentales del género y lo ligan con eficacia a elementos y estructuras narrativas que se acentúan en función de un producto

artístico más abarcador y elaborado. Tal es el caso de Los dioses rotos (2008), el debut por lo alto en el cine de ficción del propio Daranas, filme con el que cabe preguntarse por qué no tuvo un mayor éxito internacional.

Al igual que en Los dioses rotos, esos factores de exaltación dramática vuelven a estar en Conducta, aunque esta vez más remarcables en un guión perfectamente balanceado y que no oculta su intención de estremecer al espectador como vía expedita al razonamiento.

Estremecerlo y ganárselo, como dicta la regla. Si antes de ver el filme se hiciera un frío balance de los componentes sentimentales que se conjugan en Conducta,el resultado sería una lista apabullante que bien pudiera remitir a los tiempos del Chaplin de Vida de perros, o El chicuelo: madre alcohólica y ligera en amores, niño sentimental, buscavida y de mala cabeza, que además de no conocer a su padre se la "tiene que buscar" en la calle, maestra buena y achacosa que sufre un infarto en plena vía pública, inspectores intolerantes, policía en acecho, otro niño muy querido en la escuela que muere en un hospital, retrato de una parte extrema y no menos real de la sociedad, Habana profunda que en sus afanes de vida y subsistencia duele y, como hacían los antiguos griegos en sus melodramas, la música ganando protagonismo altisonante en cada situación tensa (excelente música la de Conducta, tanto la original, como la banda sonora).

El mérito de Daranas radica en buena medida en hacer un filme duro, sentimental y "agarra pescuezo" sin que el espectador, inmerso como está en la historia, se detenga a analizar (¿a quién se le ocurre?) la manera con que el director, conjugando fórmulas, reanima el género y al mismo tiempo, lo seduce.

A simple vista parecería que hablamos de eso que los críticos suelen denominar "un buen trabajo artesanal", pero de ninguna manera. Sin una fina sensibilidad artística y un ojo afilado para trasponer del entorno social lo que el filme necesita, la película sería otra cosa. Y están sus componentes artísticos, integrados con eficacia: fotografía, ambientación, y un cuadro de actores enestado de gracia.

Hacía tiempo (¿o quizás nunca como ahora?) que no se veía a un elenco infantil desempeñarse con tanta naturalidad y aportando la nota de distensión que necesita la dureza del drama para no agobiar, aunque también haya rivalidad entre esos pequeños porque —ya se sabe— el director se aprovecha de cuanto lesirva para mantener en vilo la trama.

Niños que se enfrentan a la cámara sin el menor signo de teatralidad.

Y entre los niños, una presencia sencillamente magnetizadora, Armando Miguel Gómez, Chala, buscavida con madre vencida por el alcohol, a quien su veterana maestra (Alina Rodríguez) se empeña en rescatar de la sórdida existencia de la cual el pequeño no es responsable.

No sé de dónde sacaron a Armando Miguel, o si lo fabricaron, pero los que trabajaron con él, y lo que el niño aportó, es sostén esencial en Conducta, una película que habla de una maestra buena y de su lucha contra los dogmas de una escuela.

O lo que es igual, simbología sin par de una época obligada a hacer de la ética y otros valores humanos acompañantes, algo más que propósitos arduamente mencionados.