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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

Presencia permanente de José Martí

Presencia permanente de José Martí

Roberto Pérez Betancourt

 

  

 Este 19 de mayo se cumplen 113 años de la caída, de cara al sol, del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí y Pérez, en Dos Ríos, oriente de Cuba, quien  como ningún otro cubano supo unir voluntades patrióticas para llevar adelante la guerra necesaria frente al colonialismo español.

   Su gran mérito: la conjunción acertada de veteranos patricios de la Guerra de Independencia, iniciada el 10 de octubre de 1868, y aguerridos cubanos de 1895.

   Luego de organizar la insurrección armada y dar la orden de alzamiento en la Isla para el 24 de febrero de 1895, se empeñó Martí en ocupar un puesto en la caballería y empuñar las armas,  dispuesto a dar su vida para conquistar la libertad, abonada con sangre derramada a lo largo de casi tres décadas de batallar en la manigua y en las ciudades, en Cuba y en el exterior.

   Fiel a sus principios, cabalga aquel 19 de mayo. Él mismo lo había dicho: "Quien quiera mandar ha de entrar en la caballería". Líder indiscutible de aquel levantamiento armado, espolea a su caballo para incorporarse a la vanguardia de la tropa que iba al encuentro de las fuerzas coloniales españolas.

   El generalísimo Máximo Gómez intenta disuadirlo, pero nada podrá ya impedir que  la estrella que brilla en la frente del Apóstol vaya en pos del sol del mediodía.

   Junto al recién nombrado General José Martí cabalga el teniente Ángel de la Guardia. Ambos se exponen en demasía a la balacera enemiga y tres proyectiles impactan el cuerpo del artífice del Partido Revolucionario Cubano. Uno de ellos lo transportará a la inmortalidad, donde moran los héroes.  

   De nada valdrá a la tropa española exhibir el cadáver  como trofeo de guerra. La semilla de la libertad, sabiamente sembrada con ideas de patriotismo y razones de independencia, seguiría germinando a través del tiempo y del batallar de los cubanos.

   Pasarían 64 años hasta que  un radiante primero de enero de 1959, con el triunfo del Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro y por las ideas del propio José Martí, se alcanzara la definitiva independencia de la Patria.

   Es así, porque  la caída en Dos Ríos no impidió, ni impedirá, que sus ideas  sigan cabalgando, indetenibles, Y su presencia permanente ha devenido estímulo y   guía para la acción de  hombres  amantes de la libertad.

   En este mayo 19, hasta la tumba física del Héroe Nacional, en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, volverán a llegar las tradicionales rosas blancas ofrendadas cada año  por sus compatriotas.

   ...Y donde quiera que un cubano honesto,  conocedor de su historia, se encuentre    este día, seguramente tendrá un pensamiento de agradecimiento hacia aquel  que nos sigue acompañando con su verbo lúcido y fecundo en las nuevas batallas y el empeño común de preservar la soberanía nacional

Cuba resiste, 47 años después de los bombardeos de EE.UU.

Cuba resiste, 47 años después de los bombardeos de EE.UU.

Roberto Pérez Betancourt

 

 

   El 15 de abril de 1961, aviones B-26 enmascarados con insignias de la Fuerza Aérea Cubana bombardearon dos bases aéreas y un aeropuerto civil en Cuba, preludio de la invasión mercenaria que el gobierno de EE.UU. lanzaría en la madrugada del día 17.

   Se abría nueva página de agresión terrorista de estado con en la añeja y frustrada intención norteamericana de apoderarse de la Isla. Preludiaban nuevos días de muerte y opresión contra los antillanos, demencial política que prevalece, encarnada hoy en la administración de George W. Bush, quizá la más despiadada de cuantas hayan ocupado la Casa Blanca.

   El 13 de abril agentes entrenados por la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA) en Cuba, sabotearon y destruyeron El Encanto, la mayor tienda por departamentos de la ciudad de La Habana, donde pereció la trabajadora Fe del Valle.

   Por esa fecha ya navegaban las embarcaciones de guerra norteamericanas con mercenarios y asesores yanquis para invadir por Playa Girón (Bahía de Cochinos) en la madrugada del 17.

   Ocho aviones despegaron de territorio norteamericano, en formación militar de tres, tres y dos. La llamada misión “Linda” atacó la base aérea de San Antonio de los Baños, “Puma” ametralló Ciudad Libertad --ambas en La Habana--, “Gorila” lanzó su carga mortal sobre el aeropuerto de Santiago de Cuba, en el sur de la zona oriental.

   Mientras eso ocurría, un mercenario aterrizaba su avión en Miami, con un solo motor y después entregaba una declaración en la cual hacía constar falsamente que los ataques en Cuba eran obra de pilotos desertores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Las agencias de prensa la difundieron en el mundo.

   Después se sabría que el documento había sido redactada por la CIA. Hechos posteriores revelarían que cuatro aviones derribados en Cuba estaban tripulados por pilotos de la Agencia: Thomas Willard Ray, Leo Francis Baker, Riley W. Shamburguer y Wade Carrol Gray. Fiel a la práctica de reportar noticias agradables a oídos de los jefes, a media mañana del propio día 15 el centro de operaciones en Langley, Virginia, recibió un parte preliminar en el que se afirmaba que la Fuerza Aérea de Cuba había sido destruida totalmente. Esa nota triunfalista les ocasionaría tribulaciones a sus autores, que no podrían explicar cómo aviones fantasmas les hundieron barcos y lanchas, y les derribaran varios B26 durante la invasión mercenaria, liquidada en 66 horas.

   El lado tragicómico se escenificaría en la base norteamericana de Opa Locka,en la Florida,  a donde la CIA había trasladado a dos fantoches previamente designados para ocupar los cargos de Primer ministro y Ministro de Exteriores del gobierno que EE.UU. instalaría en Cuba, una vez derrocada la Revolución.

   En la ONU, el viejo Adlai Stevenson hacia el ridículo cuando negaba toda participación de su gobierno en los bombardeos. Seguiría mintiendo, aun cuando el verbo encendido del canciller cubano Raúl Roa mostrara pruebas irrefutables en contra.

   Poco después de sufrir el ataque aéreo, el Gobierno Revolucionario daba a conocer al mundo su primer comunicado en el que llamaba a cada cubano a "ocupar el puesto que le corresponde en las unidades militares y puestos de trabajo."

   El documento, firmado por Fidel, dejaba sentado cuál era la decisión del pueblo: "Si este ataque aéreo fuese el preludio de una invasión, el país en pie de lucha resistiría y destruiría con manos de hierro cualquier fuerza que intente desembarcar en nuestra tierra".Y concluía: "La Patria resistirá a pie firme y serenamente cualquier ataque enemigo, segura de su victoria".

   Al día siguiente, en el acto de sepelio de los caídos en aquel ataque terrorista, Fidel Castro anunció el carácter socialista de la Revolución cubana.

   En la conciencia popular, como clarín de alerta, vibraba la imagen heroica del miliciano Eduardo García, víctima de la agresión, quien antes de morir escribió con su sangre el nombre de Fidel, y así transmitió a sus compatriotas un mensaje multiplicador de energía.

   Así siguen las generaciones de cubanos, en apretado haz de resistencia frente a nuevos y diversos actos terroristas del gobierno de EE.UU., de pie y combatiendo, 47 años después.

 

La gran estafa: Cubanos, ¿refugiados o emigrantes?

La gran estafa: Cubanos, ¿refugiados o emigrantes? Por Roberto Pérez Betancourt

Las 10 administraciones  sucedidas en  Estados Unidos desde el triunfo armado de la Revolución cubana en enero de 1959, han persistido en llamar “refugiados políticos” a los cubanos que emigraron a ese y otros países, ignorando realidades objetivas.Es  táctica mediática, parte  de la estrategia para captar  pro  anexionistas  y delincuentes, organizarlos en grupos terroristas, orquestar agresiones físicas, crear  clima internacional proclive a desprestigiar al gobierno de Cuba, y financiar  activistas para la  desestabilización política y social en la Isla. Una mentira repetida infinitas veces puede  convertirse en  verdad para oídos desconocedores de la  historia real, o proclives a creer el cuento mal contado:  La emigración económica,  común en Latinoamérica, ha sido  tergiversada con  propaganda política.    Las autoridades estadounidenses exigen  a cada cubano que solicita permanecer en EE.UU., que se declare víctima de supuesta represión política en su país, para tener derecho a la llamada “Ley de ajuste cubano”.  Es el precio que cobran a cambio de  exclusivos privilegios económicos, laborales y sociales, a diferencia de lo que aplican a otros emigrantes,  que se juegan la vida para entrar en territorio estadounidense y permanecer ilegales, espoleados por la  miseria que padecen en sus sitios de origen.  Esas necesidades básicamente  tienen su origen en Cuba en el bloqueo económico, comercial y financiero que, desde hace casi medio siglo  sufre por la sostenida acción ilegal de  EE.UU.   Con gran alborozo fueron recibidos en ese país los políticos anexionistas, represores, asesinos, testaferros y otros representantes de las excrecencias sociales que durante décadas hicieron pedestal del altar de la patria cubana, y al huir de la justicia se llevaron consigo las reservas monetarias del país, tesoros amasados y sus cuentas bancarias en el exterior. Residencia,  empleo y dinero  garantizado, recibieron esos elementos junto con los planes de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana para organizarlos en grupos terroristas, entrenarlos y orientarlos hacia el rescate de sus privilegios perdidos y la servidumbre al Norte. A ninguno le correspondía el calificativo de  exiliado político. Eran fugitivos de la justicia con largos potenciales delictivos. Les siguieron los llamados “siquitrillados”, burgueses adinerados, grandes empresarios y terratenientes, miembros de la oligarquía nacional y de la pro anexionista, que veían esfumarse  las posibilidades de seguir enriqueciéndose a costa de los demás. Incapaces de  asimilar  nuevos tiempos de justicia social en su patria de origen, atemorizados por la propaganda  desde el exterior, otros cubanos optaron por mudarse.  EE.UU.  invirtió más de mil millones de dólares en el Programa de Refugiados Cubanos en los años sesenta para asentar, legalizar, darle trabajo y cubrir gastos de seguridad social a cuanto  isleño llegara a sus costas, renegando del socialismo.  Esa es, resumida, la historia de cómo comenzó la gran estafa mediática de los cubanos en calidad de  “refugiados políticos”.  ¿Puede un ladrón reclamar refugio político para evadir la justicia? ¿Desde cuándo un empresario  disgustado porque le  supriman privilegios es  “emigrado político”? ¿Quién dijo que alguien captado por la propaganda  del “sueño americano” y  una ley de excepción sea emigrado político?  En la llamada “Ley de ajuste cubano” está el anzuelo  envuelto en  oportunidades que no se brindan a ningún otro emigrante en Estados Unidos y estimulan la emigración riesgosa.    Desde 1980, y años posteriores, diversas generaciones de cubanos  llegaron a territorio estadounidense y a otros países,  unos por necesidad económica, otros por  reunificación familiar.¿Cuál es en realidad la proporción de emigrantes de origen cubano con la de otros en el mundo? Estadísticas admiten como normal una relación del 10 al 15 por ciento entre nacionales que viven en sus fronteras y los que se desplazan al exterior. En el caso de Cuba ese índice es de poco más del 12 por ciento.  Hoy es evidente  el  interés de  cubanos residentes en el exterior por mantener vínculos estables con su país de origen, lo que desmiente las falacias del gobierno estadounidense. Más de 800 mil  cubanos han tramitado  viajes a la Isla en  consulados de Cuba. Cerca de 400 mil  normalizaron su situación migratoria,  unos 314 mil como emigrados y casi 82 mil como residentes temporales en el exterior.

En el año 2007 visitaron a Cuba casi 193 mil residentes en el exterior,  récord histórico,  dio a conocer el Ministro del MINREX Felipe Pérez Roque en  reciente reunión  de Trabajo,  en  La Habana, del 19 al 21 de marzo último con  129 emigrantes procedentes de 34 países.

Contra la gran estafa orquestada por la ingerencia anexionista, la realidad es que cubanos son  los residentes en el archipiélago, los compatriotas  en otros países que aman al suyo de origen, comparten  anhelos  de paz, justicia social  y desarrollo, y  con  José Martí  profesan los mismos deseos  de que el presente y el futuro  sean con todos y para el bien de todos.

Fidel sigue combatiendo: “Hombres como él nunca se retiran”

Fidel sigue combatiendo:   “Hombres como él nunca se retiran”

    

    Por Roberto Pérez Betancourt

                   Fidel Castro está en la primera plana del acontecer político  mundial, activo y combatiendo, tras su Mensaje al pueblo del  martes 19 de febrero, que causó revuelo en las redacciones de prensa  y foros políticos.  Todos los medios de difusión del planeta dedican artículos,  comentarios, crónicas y remembranzas a Fidel y a su obra.  Cientos de encuestados tienen opinión. Unos se refieren a la  “renuncia” de cargos. Otros califican, critican o elogian,  según pareceres condicionados por la ideología que profesan e  intereses económicos que los animan, o entristecen... El hecho sustantivo es que Fidel Castro sigue siendo noticia  en todos los idiomas. Llama la atención el nerviosismo que se aprecia en cierta  prensa de Miami, proclive a tergiversar y entrenada en  difundir falsedades, barnizándolas con medias verdades, en esa ciudad estadounidense, refugio histórico de la mafia  anticubana, guarecida hoy bajo la sombrilla del clan Bush y de  otros fundamentalistas de extrema derecha.  “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de  Estado y Comandante en Jefe”, afirmó en su Mensaje difundido  el martes 19 de febrero, e inmediatamente se armó el revuelo  entre los especuladores y oráculos desprestigiados por sus tan                   recurrentes como fallidos vaticinios.  Este es año de show politiquero en Estados Unidos, y los  anticubanos aspirantes a conservar sus escaños en el Congreso  de ese país se apresuraron a correr al restaurante Versalles,  y otros sitios de reunión del hampa sediciosa, para reiterar                   clásicas diatribas y recordar que necesitan los votos más que  nunca para sostenerse frente a atrevidos retadores de sus  currículos políticos.  Por estos días de febrero, pero de 1959, Fidel Castro  expresaba durante una comparecencia televisada —concluyó en  horas de la madrugada— en la que se refirió a su designación  como Primer Ministro: ’’En definitiva, el valor de los hombres  de la Revolución depende de la obra que realicen, no podemos  mirar atrás ni al presente, sino al futuro’’.  En 49 años transcurridos desde esa cita, la obra del Líder de  la Revolución ha sido ampliamente conocida y ha sentado las  bases para el devenir exitoso de su Patria.   “Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último  aliento”, —afirma Fidel en su Mensaje del martes. “Pienso como  Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final” –precisa,  y añade: “No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como  un soldado de las ideas”.   Absolutamente nadie puede negar que esa consagración histórica  se haya cumplido y continúa.   Con mezcla de asombro y expectación, otros medios de prensa del mundo destacan que, mientras algunos voceros  internacionales alzan una ola especulativa sobre el futuro de la Isla, en ciudades y pueblos de la ínsula cubana, subsiste una notable tranquilidad, la vida continúa como todos los días.   No debieran asombrarse, sino comprender que la reacción de los nacionales al anuncio de su Líder histórico es evidente prueba  de civilidad y madurez política de un pueblo que sabe de donde  viene y hacia donde va.   Y entre todas las declaraciones formuladas en ese contexto por  los presidentes de diferentes naciones, destaca la del mandatario venezolano Hugo Chávez, quien, al ser preguntado  por la “renuncia” de Fidel Castro, dijo a la prensa estadounidense:  "¡¿Cuál renuncia?! Fidel no ha renunciado. He visto titulares  de que renunció Fidel. Fidel no ha renunciado a nada, hombres  como él nunca se retiran’’ (28/02/08).                       

NUEVO PARLAMENTO CUBANO: DIVERSIDAD, UNIDAD Y COHESIÓN

NUEVO PARLAMENTO CUBANO: DIVERSIDAD, UNIDAD Y COHESIÓN

  Por Roberto Pérez Betancourt

 La composición y toma de posesión del nuevo Parlamento cubano en su VII Legislatura,  y la elección de los miembros del Consejo de Estado, encabezados por el compañero Raúl Castro, ha permitido comprobar la diversidad, unidad y cohesión del máximo órgano del Estado.

    Los  integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular ampliamente representan todos los sectores de la sociedad cubana, sin exclusiones ni excesos: estudiantes, militares, trabajadores, campesinos, intelectuales, técnicos, religiosos, profesionales, deportistas..., cuyos intereses individuales no responden a ningún grupo de poder particular.

   Obviamente, este Parlamento resulta sorprendente para  analistas acostumbrados a dimes y diretes característicos de rivalidades antagónicas, que adornan la ejecutoria política en regímenes basados en sociedades de consumo y división clasista, donde la obtención de ganancia es el fin supremo.

   ¿Cómo es posible que, a pesar de la explicada diversidad  de sus integrantes, desde todos los escaños se alcen los brazos en una misma voluntad unitaria para votar a favor de las proposiciones formuladas por Raúl, tras ser elegido Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros?

   ¿Dónde están las voces discrepantes, los insultos, las demandas sectoriales o clasistas, las denuncias intencionadas para desprestigiar, como ahora mismo sucede en el show politiquero que se escenifica en Estados Unidos?

   No se escucha nada de eso, porque la cultura política, la conciencia social e intereses propios de quienes asisten al plenario de la Asamblea Nacional, les permiten comprender que ellos representan a sus vecinos, de los que recibieron  mandato supremo de legislar y decidir a favor del socialismo, sistema que ha permitido a los cubanos plena realización socioeconómica.

   La suma de acciones que se derivan de esa interiorización razonada va encaminada a  fortalecer la Revolución.

   Consecuentemente,  cambios, aperturas,  ajustes estructurales,  adecuaciones gubernamentales y del resto del conjunto de elementos que rigen la sociedad antillana, tendrán esa intención explícita de seguir avanzando por la senda del socialismo, en procura de mayor eficacia y  eficiencia en toda la gestión estatal y humana.

   En ese propósito supremo, la presencia y guía del compañero Fidel está y estará presente siempre, como ratificó el pleno de la Asamblea, no con un sentido metafísico ni formal expresión retórica, sido basado en  convicción  avalada por hechos de más de 50 años, en que el pensamiento lúcido del Líder histórico de la Revolución ha sido y seguirá siendo factor de triunfo frente a las adversidades y las agresiones provenientes del exterior.

   Prácticamente todos los medios de difusión y círculos de opinión política del mundo refieren desde la víspera detalles del proceso eleccionario en la Isla, no pueden evadir el tema, independientemente de sus simpatías o antagonismos con la obra revolucionaria, simplemente porque se trata de un proceso en tiempo real, cuya existencia repercute e influye  en otros contextos geográficos y políticos.

   A falta de argumentos, los detractores reiteran  gastadas diatribas y obviamente seguirán negando las verdades y realizaciones que la obra revolucionaria exhibe. 

     Pero para descreídos  y apologistas del infortunio, también la del domingo fue una jornada ejemplarizante. 

    Allí se puntualizó que la obra revolucionaria es perfectible, como todo conjunto de acciones humanas.

   “No hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra, en que por su esencia no existen contradicciones antagónicas, porque no lo son las clases sociales que la forman. Del  intercambio profundo de opiniones divergentes salen las mejores soluciones, si es encauzado por propósitos sanos y el criterio se  ejerce con responsabilidad”, precisó Raúl.

   Diversidad, unidad y cohesión son tres palabras que encierran un enigma para los enemigos de la Revolución, porque en ellas está la clave de lo avanzado hasta aquí, y de lo mucho que resta hasta el horizonte.

PARLAMENTO CUBANO, SINGULAR POR COMPOSICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

PARLAMENTO CUBANO, SINGULAR POR COMPOSICIÓN Y CARACTERÍSTICAS

Por Roberto Pérez Betancourt

                

 Los cubanos votarán el 20 de enero para elegir a un nuevo  Parlamento unicameral de 614 diputados, cuya composición  resulta ejemplo de democracia.

   A diferencia de los países donde aspirar a ejercer un cargo  público se condiciona al tráfico de influencias y la posesión  de amplios recursos monetarios para sufragar costosas campañas  publicitarias, en Cuba esos factores son totalmente ajenos y                   los que resultan electos no reciben ninguna remuneración  especial.

  En los llamados sistemas de "democracia representativa", como   Estados Unidos, la economía de mercado capitalista domina las  relaciones políticas, y quien aspire a representante o senador  necesita una fortuna personal multimillonaria para lograr que                   su partido lo postule y competir con otros de su misma clase  social. Esa condicionante excluye a la inmensa mayoría de los  ciudadanos, que se preguntan ¿cómo es posible que un candidato invierta millones para devengar un salario anual de 160 mil                 dólares?

  La respuesta lleva implícita palabras malsonantes: corrupción  institucionalizada, reveladora de la fuente de resarcimiento.

  Por el contrario, los parlamentarios cubanos no devengan   remuneración especial por sus tareas legislativas, y durante  sus mandatos continúan percibiendo los mismos salarios por las  actividades que desempeñaban al momento de su elección.

  Igualmente, el grueso de los diputados sigue ejerciendo sus  habituales profesiones, salvo los que integren órganos  ejecutivos de gobierno.

  Otra característica de la Asamblea Nacional del Poder Popular   (Parlamento) es que hasta el 50 por ciento de sus integrantes  son delegados en sus respectivas circunscripciones, como  integrantes de las asambleas municipales, por ende, proceden                   de la nominación directa de los vecinos en cada demarcación.

   Los restantes fueron propuestos por las organizaciones   sociales. Las biografías de los candidatos son ampliamente  conocidas por los electores antes de votar voluntariamente.

  Quienes resulten electos deberán reunir más de la mitad de los  sufragios emitidos.                  Por su procedencia, los parlamentarios cubanos también   compendian una representatividad balanceada de la sociedad, lo  cual posibilita integrar comisiones gubernamentales de trabajo  dotadas de integralidad en los análisis socioeconómicos y                   desprovistas de prejuicios sectorialistas o regionalistas.

  En el próximo Parlamento, 175 de los nominados (29 por ciento) se vinculan directamente con gestiones de producción o servicios. De ellos, 65 son de la educación y 30 de la salud.

   También están ligados a la base económica y social los 25  candidatos provenientes del sector de la investigación   científica, los 10 de la actividad deportiva, y 42 del ramo de  la cultura. La presencia del movimiento obrero se aprecia  mediante 25 representantes de la Central de Trabajadores y sus  sindicatos ramales, que le confieren la más alta   representatividad dentro de las organizaciones de masas de la                   Isla.

   A pesar del vínculo estrecho con las actividades de base, los  aspirantes a diputados poseen un alto nivel de instrucción,  pues las estadísticas revelan que el 99 por ciento de ellos  terminaron la enseñanza media superior o universitaria, lo que  constituye otra particularidad exclusiva del Parlamento cubano.

 La Asamblea Nacional del Poder Popular deviene el órgano  supremo del poder del Estado, que representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo. Es el único órgano con   potestad constituyente y legislativa en la República.

  En un universo mayoritariamente caracterizado por la antítesis democrática, el Parlameno cubano sin lugar a dudas constituye ejemplo por la  singularidad de su composición y características, referentes   para quienes aspiren a una verdadera democratización de sus   procesos electorales y períodos legislativos.

                        

 

            

 

     

     

      

  

      

  

      

    

NUEVAS DERROTAS PARA W. BUSH DEVENDRÁN SUS EDICTOS CONTRA CUBA

NUEVAS DERROTAS PARA W. BUSH DEVENDRÁN SUS EDICTOS CONTRA CUBA Por Roberto Pérez Betancourt    Las recientes amenazas proferidas por  George W. Bush contra Cuba en la ONU, y su anuncio de que este miércoles dictará nuevas represalias, prueban la histérica frustración del mandatario de EE.UU. en su obsesiva  política anticubana,  en tránsito  final de su mandato sin retorno a la Casa Blanca.   Para observadores de diversas tendencias, la historia de resistencia del pueblo caribeño en  casi 50 años de poder revolucionario constituye aval que garantiza nuevas victorias frente a cualquier nuevo intento de socavar su estabilidad política y social.   El resultado de los comicios para elegir delegados a las 169 asambleas municipales del Poder Popular realizadas el domingo último en la Isla, mostró  abrumador respaldo del pueblo a su sistema, cuando más del 95 por ciento de los electores acudieron a las urnas, de acuerdo con cifras oficiales preliminares, informadas en conferencia de prensa.   Cabe destacar que en Cuba el voto no es obligatorio, como sucede en algunas naciones del área, lo que acentúa la espontaneidad con que hombres y mujeres mayores de 16 años expresaron su respaldo al sistema político establecido en la mayor de las Antillas.   La prensa internacional y el cuerpo diplomático acreditados en el país fueron testigos de esa verdad.   Tal es también el consenso de expertos que avizoran otra derrota del gobierno de Estados Unidos cuando el 30 de octubre la Asamblea General de Naciones Unidas una vez más conozca el proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo genocida que el Imperio mantiene contra la ínsula.   Como ha sucedido en los últimos 15 años, observadores enfatizan que la mayoría de los países volverá a  pronunciarse abrumadoramente por condenar esa guerra económica extraterritorial.   Es cierto que la voluntad del mundo  ha sido ignorada a través de los años por las administraciones norteamericanas, prueba fehaciente de su desprecio hacia la comunidad de naciones, a las cuales ahora amenaza W. Bush con desatar un conflicto mundial atómico.   Ese demencial acto pasaría por ataques contra Irán, semejantes a los efectuados contra los pueblos de Iraq y Afganistán, en abierto chantaje, que de ninguna forma será aceptado por los seres humanos que pueblan nuestro planeta, como ha alertado en sus más recientes Reflexiones el Comandante en Jefe Fidel Castro.   El Presidente cubano emitió  declaraciones en las que denunció la obsesión del mandatario estadounidense con Cuba, enumeró arbitrarias medidas represivas que este ha implementado contra el país antillano, lo instó a eliminarlas, y recordó que los cubanos no negocian su soberanía.   También la historia ha demostrado que la posición enunciada por Fidel no se asienta en conceptos retóricos, sino en colectiva actitud vertical, sostenida ante cada amenaza y agresión armada, o de otro tipo, lanzada por cualquiera de las 10 administraciones que han desfilado por la Casa Blanca desde que la Isla proclamo su definitiva independencia en 1959.   La verdad es que W. Bush y la derecha fundamentalista que lo sentó en la Oficina Oval, subestiman  verdades como que hoy   el 76 por ciento de los norteamericanos desaprueba su gestión ejecutiva, y el tan cacareado respaldo que dice tener entre los pobladores de Miami solo alcanza un raquítico 11 por ciento.   Son datos de encuestas reportadas por instituciones especializadas en  los propios Estados Unidos. En ese contexto, W. Bush grita nuevas mentiras contra Cuba y con aire de cinismo demencial profiere nuevas amenazas.

   Reconozcamos que W. Bush está apurado. Cada día se acorta su mandato presidencial espurio.  Sin dejar de comprender el peligro real que representa un loco presidente, como ha sido a lo largo de casi medio siglo de batalla, en Cuba nadie tiembla.

LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ, PROGRAMA INSPIRADOR

LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ, PROGRAMA INSPIRADOR Por Roberto Pérez Betancourt   Este 16 de octubre se cumplen 54 años del momento trascendente en que el líder revolucionario Fidel Castro Ruz diera a conocer su formidable alegato La Historia me Absolverá, devenido programa inspirador para la lucha revolucionaria frente a la dictadura proimperialista de Fulgencio Batista, que sería derrocada el primero de

enero de 1959.

    Fidel sintetizó  penurias y atropellos padecidos por el pueblo cubano, y más que pieza jurídica de defensa frente a la acusación de la Fiscalía por haber liderado el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, resonó como clarín que despertó  a  descreídos y los armó con  ideas esenciales para luchar por  la justicia social.   En una pequeña sala de la escuela de enfermeras del hospital civil de Santiago de Cuba, Fidel pronunció su discurso en el que definía claramente el concepto de pueblo y explicaba  las razones y principios para emprender la lucha armada.   Correspondería a las heroínas Melba Hernández y Haydée Santamaría plasmar  en letra impresa aquel alegato y contribuir a su propagación, tras la ingeniosa iniciativa del propio Fidel para burlar los controles del presidio y hacerles llegar el texto en pequeños mensajes.   "Cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos", había expresado el jefe revolucionario.   Deberá ser "un folleto de importancia decisiva por su contenido ideológico y sus tremendas acusaciones al que quiero que le presten la mayor atención. No se puede abandonar un momento la propaganda porque es el alma de toda lucha.", orientó Fidel, consciente de que  demostraba el derecho popular a enfrentar y luchar contra la tiranía.   Argumentó que el 85 por ciento de los  pequeños agricultores cubanos pagaba renta y sufría la amenaza perenne del desalojo, mientras más de la mitad de las mejores tierras  estaban en poder de compañías extranjeras y un gran por ciento de la  población era analfabeta.   Cuba era una factoría productora de  materia prima; más de 400 mil familias del campo y la ciudad vivían   hacinadas y casi dos millones y medio de la población urbana pagaba  altos alquileres por las casas que ocupaban, mientras  el 90 por ciento de los niños del campo era devorado por los parásitos y los desempleados rebasaban el millón de personas.   Pero el texto no se circunscribió a dibujar los prevalecientes cuadros de miseria, insalubridad,  desatención generalizada,  represión y explotación foránea de las riquezas del país.   Armado con la inspiración ideológica de José Martí, en un ambiente carcelario, rodeado por unos 25 soldados que fungían de centinelas dentro  del lugar y  muchos más apostados en las inmediaciones, el doctor Fidel Castro, en  ejercicio de su profesión de abogado,  fue más allá de las citas jurídicas  y dibujó el devenir después del triunfo revolucionario.   Dijo con claridad qué se haría y por qué, consciente de que "Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército", como había sentenciado el Maestro.   Declaraba, además, que "la política cubana en América sería de  estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los   perseguidos políticos por sangrientas tiranías que oprimen a naciones  hermanas, encontrarían en la Patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser  baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo."   Los acontecimientos posteriores le dieron la razón a Fidel Castro. La culminación de la victoria armada dio paso a una etapa aún más difícil. Él mismo lo había alertado. La obra revolucionaria desde el poder rebasó ampliamente el Programa del Moncada, su ejemplo de justicia social se expandió por el mundo y hoy sigue siendo inspiración para la lucha de los pueblos oprimidos.