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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

PERIODISMO Y COMUNICACION SOCIAL

Estimados corresponsales:

Estimados corresponsales:

Lamentablemente un grupo de personas mal intencionadas intenta utilizar este espacio de debate para realizar insultos, propagar falsedades y emplearlo como plataforma para reproducir matrices de desinformación, a través de la opción de comentarios, que brinda la posibilidad a los navegantes de emitir criterios sobre los temas que publico. Respeto los comentarios serios que me envían dentro de parámetros de decencia y honestidad, aunque no los comparta. Siempre han tenido cabida. Pero la realidad es que no dispongo de tiempo suficiente para atender a las diatribas de los que se aprovechan de esta posibilidad para hacer mala propaganda e insultar gratuitamente a terceros. Lamento tener que optar por suprimir los comentarios en este espacio, como respeto a los corresponsales serios y a esta publicación. Quienes deseen comentar pueden escribirme a mi dirección en Yahoo: ropebe07@yahoo.com.ar

Gracias.

Roberto

La prensa y nuestro socialismo

La prensa y nuestro socialismo

Roberto Pérez Betancourt 

Concluyó la plenaria nacional del noveno Congreso de los periodistas cubanos. Esta vez contó con  menguada representación de quienes laboramos donde, desde hace mucho tiempo, ha solido describirse en términos folclóricos como “el interior del país”. Las plenarias provinciales abrieron el debate en ese ámbito, pero si la presencia de los factores de dirección de mayor rango institucional y político.

  Los ecos del evento nacional  llegan a través de nuestros propios medios, con las imperfecciones y subjetividades que el propio Congreso reconoció en  la comunicación mediática.

  En aras de la síntesis obligada par este espacio, glosaré parte de la brillante intervención del doctor  Raúl Garcés.

 Como todos los sectores  del país, los periodistas también aspiramos a un socialismo próspero y sostenible. Aunque  somos eficientes en fotografiar lo que está lejos, investigarlo y  criticarlo, lo que está cerca, sin embargo, suele abordarse con timidez, o con simplonerías. A esto  contribuye –sostengo-, las limitaciones de análisis  que suelen imponernos las políticas editoriales de nuestros medios.

   Así,  hemos ido conformando un modelo de construcción de la realidad que contrapone el supuesto “infierno foráneo” al presunto “paraíso doméstico”. Hemos suplido, frecuentemente, el juicio razonado por la propaganda, la interpretación por las cifras, la noticia por los eventos, el argumento por el adjetivo…, dice Garcés.   

  Comento: Todo esto, en buena medida, derivado también  de las políticas y el  perfil editorial que nos orientan.

  Coincido en que deberíamos asegurarnos de crear las condiciones para que la prensa y los periodistas contemos las historias con mayor complejidad: no solo las certezas, sino también las dudas; no solo soluciones, sino también  contradicciones. El propio Presidente Raúl Castro, al criticar el triunfalismo, la estridencia, el formalismo y la falta de debate público en nuestra prensa para abordar la realidad, durante el VI Congreso del Partido, decía: “a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, la mayoría de las veces los periodistas no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión”.

  Aquí hay dos caminos: o resolvemos el problema entre todos de una vez o colapsarán la credibilidad y el poder persuasivo de los medios, afirma el profesor Garcés.

  Estimo por mi parte: No hay alternativa: tenemos que resolverlo, los viejos y lo nuevos, pero eso sí, con retribuciones salariales  más adecuadas, que permitan a los comunicadores dedicarse a tiempo completo y más a la investigación, al análisis, al ejercicio del criterio, a la búsqueda tenaz de la información donde quiera que esta se encuentre y aunque alguien se empeñe en ocultarla de los ojos analíticos de la prensa y al conocimiento de la población. Eso sí,  excluyendo el lastre de  hojarasca de los perfiles y  la falta de profesionalidad de ciertas buenas personas, que nos limitan desde hace muchos  años…  

José Martí, periodista en EE.UU: Los principios por delante

José Martí, periodista en EE.UU: Los principios por delante

 Roberto Pérez Betancourt

 Tres lustros permaneció el patriota y periodista José Julián Martí y Pérez dentro de Estados Unidos, haciendo el verso después de haberse ganado el pan, como él mismo dijera.

 Fueron tres lustros de práctica reporteril inédita, sin suficientes recursos materiales, pero con la enorme voluntad y el talento que le hacían trascender en las páginas de las publicaciones con las cuales colaboraba sin permitir restricción a su estilo ni a su pensamiento.

Cuando los intereses de editores y dueños entraban en conflicto con los principios del creador, este declinaba el jornal por la palabra e, inclaudicable, optaba por preservar la honradez del espíritu.

Madurez de intelecto y de práctica revolucionaria anotan analistas que caracterizó esta estancia de quien sería Apóstol de la independencia cubana y paradigma del devenir de su patria para todos los tiempos.

 Fueron, sobre todo, 15 años de estudio de la sociedad norteamericana, de su cultura y su historia, de crítica y valoración justa de las derivaciones del pueblo del norte, de sus luchas intestinas, de su guerra civil y de los valores que el capitalismo salvaje intentaba exportar en las postrimerías del siglo 19, como parte de una ideología proyectada a hacer del resto de América el traspatio neocolonial de un imperialismo que nacería precisamente con la guerra de independencia de Cuba frente a España.

 Tocó a Martí residir “en el seno del monstruo” 20 años después de terminada la confrontación norte-sur en esa nación, en pleno proceso de construcción de los Estados Unidos modernos: desde 1880 hasta 1895, sin contar seis meses de su labor en Venezuela, en 1881.

Fue precisamente esa prolongada estancia la que le permitiría al observador crítico acumular experiencias y cultura de un alcance muy superior a las que tendrían sus coterráneos de la época, e incluso latinoamericanos de ideas progresistas y mucho más recursos, residentes en otras naciones del subcontinente.

 El escenario ideológico abierto a la inteligencia activa de José Martí le posibilitó asistir al verdadero sentido de la democracia explicado por los padres de la Unión Norteamericana, al ideario social de Abraham Lincoln, al proceso de abolición de la esclavitud, con sus complejidades, prejuicios e intereses económicos, que determinarían la preeminencia del norte industrial sobre el sur agrícola, y otros hechos vinculados con el quehacer socioeconómico y cultural de la que ya se proyectaba como futura gran nación, que el devenir convertiría en la más desarrollada en el campo económico y militar.

Martí, con su sapiencia anticipadora, vislumbraría y a tiempo alertaría sobre las pretensiones norteamericanas de apoderarse de Cuba. En el lapso de 15 años, desde Estados Unidos el mundo ofrece otros escenarios a la mirada escrutadora de Martí.

A pesar del relativo atraso de las comunicaciones respecto de la tecnología actual, allí podía atisbar y analizar con mayor rapidez y amplitud que desde las tierras del sur.

La puja entre grandes potencias por el nuevo reparto de las influencias en el mundo, Asia y África abiertas al apetito colonial europeo y al asomo de Estados Unidos a la palestra; el desarrollo del capitalismo a partir de la concentración de capitales, el surgimiento del capital financiero, las bases creadas para el nacimiento del imperio, las oleadas de mano de obra inmigrante que llegaban a la nación del norte en busca del sueño americano, la clase obrera y sus contradicciones con el capital…

Fueron hechos y escenarios proclives al pensamiento creativo. Las ideas sociales más avanzadas de la época alimentarían el intelecto del escritor, y muy especialmente del líder político, que sabría unir voluntades de generaciones de isleños, crear el Partido Revolucionario Cubano con la intención de vertebrar el pensamiento y la acción en pos de la guerra necesaria para liberar a su patria del colonialismo español.

De esa savia imperecedera se nutriría posteriormente Fidel Castro para proseguir eslabonando la cadena de la definitiva independencia de Cuba y consolidar su soberanía política.

Precursor del antiimperialismo, Martí encabeza a los pueblos de las naciones de Centro y Sudamérica, así como del arco antillano: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”, afirma. Desde la cobertura que dio como periodista a la Conferencia Internacional Americana en Washington (1889 y 1890), José Martí apreció y reseñó los propósitos rapaces del gobierno norteamericano respecto del comercio y la economía de las naciones de nuestra América.

En 1891, durante el desarrollo de la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, en la que Martí asumió la representación del gobierno de Uruguay, defendió los intereses de la hermana nación sudamericana y la necesidad de luchar por toda la América Latina, y también por la independencia de Cuba.

No faltó la visión previsora de los intereses criollos anexionistas en el análisis martiano. Su verbo lúcido fue claro al respecto y explícito en la intención expuesta en sus crónicas:”Escenas norteamericanas”, tan vigentes hoy como entonces, de cara al presente y al futuro de la acción unitaria latinoamericana, que se proyecta en la contemporaneidad dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la que Martí desempeña un papel protagónico en la vanguardia de las ideas y de la acción. (Actualizado en 25/01/13).

El respeto y la ética exigen seriedad del opinante

El respeto y la ética exigen seriedad del opinante

Roberto Pérez Betancourt 

Estimados amigos. Por razones de salud he estado ausente del blog por un  tiempo prolongado, en el que no he podido estar en contacto con ustedes.

Hoy,  un  poco más repuesto, he insertado dos trabajos en esta página y he revisado los últimos comentarios.

Lamentablemente, compruebo que ese sujeto que se hace nombrar Supermán continúa evadiendo los temas que abordo y pongo a consideración de los navegantes, solo con el evidente propósito de  insertar sus diatribas, sin ningún tipo de argumento, y reiterar matrices de desinformación que obviamente le dictan, porque sus dos neuronas no les permiten pensar por sí mismo, como se desprende de la falta de seriedad y de criterio sustentado con que suele emborronar la sección de comentarios, olvidando aquella máxima asiática, o desconociéndola, que aconseja: Cuando vayas a escribir observa cuan blanca y limpia es la hoja de papel… En este caso la pantalla digital.

Como he dicho en otras ocasiones, por respeto a los amigos internautas no admitiré este tipo de “span mal intencionado”  y suprimiré los comentarios gratuitamente ofensivos y  los que reiteran  matrices propagandísticas sin ningún tipo de argumentación ni sustentabilidad objetiva. (Agosto 16/2012)

 

 

Martí y el aniversario 120 de Patria, en el Día de la prensa cubana

Martí y  el aniversario 120 de Patria, en el Día de la prensa cubana

 

Roberto Pérez Betancourt 

 Los periodistas cubanos celebramos este  14 de marzo el Día de la Prensa Cubana, en esta oportunidad aniversario 120 de la fundación del periódico Patria, en 1892, por nuestro colega y Héroe Nacional José Martí y Pérez, quien durante 15 años se desempeñó como corresponsal en Nueva York para  medios de difusión latinoamericanos en las últimas décadas del siglo 19, y fue a morir de cara al sol, en Dos Ríos, dejando un legado de valores fundamentales, entre los que sobresale su ética periodística insobornable, de apego a la verdad y la justicia social, que no admitió enmiendas de principio a su pensamiento, ni a su pluma, ni a su desempeño público, a cambio de prebendas ni regalías,  ni siquiera  cuando las suelas gastadas de sus zapatos y sus raídas ropas revelaban penurias económicas  extremas.

 PATRIA, fue editado en Nueva York por la emigración independentista cubana radicada en Norteamérica, y destinado a convertirse en "Órgano Oficial de la Delegación del Partido Revolucionario Cubano”, para "contribuir a la organización de los cubanos y puertorriqueños en el extranjero, mantener la amistad que unía a las agrupaciones independentistas entre sí y a todos los hombres dispuestos a luchar por la emancipación de sus pueblos...".

 “Patria quiere honrar a los buenos, contar sus historias, propagar el modo de pelear con éxito, preparar la victoria de la libertad  equitativa sobre los meros medios que se han de emplear para su  triunfo, levantar un pueblo, escribió Martí el 11 de junio de 1892.

 Y dijo más el  Apóstol de la independencia de Cuba: “La prensa  es otra cuando se tiene enfrente al  enemigo. Entonces, en voz baja, se posa la señal. Lo que el enemigo  ha de oír, no es más que la indicación de ataque. Eso es Patria en la prensa. Es un soldado.

“Nació este periódico por la voluntad y con los recursos de los  cubanos y puertorriqueños independientes de Nueva York, para  contribuir, sin premura y sin descanso, a la organización de los hombres libres de Cuba y Puerto Rico..., precisó Martí.

   La última edición de Patria ocurrió con el  número 522, el 31 de diciembre de  1898.                               

 Con la experiencia de más de 50 años...  

  Con la experiencia acumulada de más de 50 años de revolución triunfante, los periodistas cubanos seguimos afrontando retos de todas las magnitudes en el ejercicio de una profesión que exige, ante todo, aptitudes, disposición ante el sacrificio y fidelidad a  la observancia de la  ética profesional, que incluyen ser consecuentes con las ideas que se profesan,  cada día,  en cada obra, en laboriosidad y  conducta ciudadana, conscientes de que la sociedad contemporánea  demanda  el ejercicio de un periodismo analíticamente más crítico del universo político y de  nuestro entorno socioeconómico y cultural, con miras puestas en el perfeccionamiento de la obra colectiva que precisa  renovación y empuje, y que en el ámbito actual de la comunicación social y la difusión de  ideas  no admite mediocridades  ni  justifica mojigaterías, simplemente porque el público, destinatario de la labor periodística, así lo demanda,  como condición básica de credibilidad.

 Hay quienes deambulan por el mundo o se agazapan en madrigueras disfrazando su desempeño venenoso con  ropajes de  engañosa imparcialidad informativa -- autotitulados “reporteros sin fronteras”,  “disidentes domésticos” y “blogueros tarifados”--, quienes encubren sus propias miserias humanas y extienden  la mano peluda en procura de  dadivosas prebendas.

  Periodistas, por fortuna muchos en diferentes sitios geográficos, anteponen a la satisfacción de sus necesidades materiales el cumplimiento de un deber social interiorizado desde las filas mismas de la humanidad doliente.

   A esta estirpe pertenecen los periodistas José Martí, Pablo de la TorrienteJuan Gualberto Gómez y millares de colegas más que a través del tiempo  asumieron y asumen  su profesión como sacerdocio de servicio público y cátedra de enseñanza ética y profesional.

  La justa profesionalidad del ser periodista entraña  no cerrar la vista ni los oídos ante lo criticable en el ámbito doméstico o extranjero, dispuestos a lidiar contra  males externos e internos, sin admitir extremismos ni hacer concesiones, y actuar sobre la base del análisis sereno, arrimando el hombro y la acción del lado del deber.

    En homenaje al periódico Patria, Cuba celebra el  Día de la Prensa cada 14 de marzo, oportunidad en la que se realza el pensamiento del periodista y patriota José Martí cuando alerta: "La prensa no es aprobación bondadosa o ira  insultante. Es proposición. Estudio. Examen y consejo."

  Felicitaciones a todos los colegas y memoria eterna a  los que dejaron su impronta en el tránsito por esta profesión que, a decir de nuestro José Martí, tiene tanto de soldado… 

 

http://www.ecured.cu/index.php/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD 

José Martí

 

http://www.ecured.cu/index.php?title=Especial%3ABuscar&search=pablo+de+la+torriente+brau

Pablo de la Torriente Brau 

http://www.ecured.cu/index.php/Peri%C3%B3dico_Patria

Periódico Patria 

http://www.ecured.cu/index.php/Juan_Gualberto_G%C3%B3mez

Juan Gualberto Gómez

 

 

 

 

Sobre comunicación y periodismo

Sobre comunicación y periodismo

-- Los pétalos de flor de la ética

-- José Martí: Hacer el verso después de ganado el pan… 

Roberto Pérez Betancourt 

   En la clausura de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba,  su primer secretario Raúl Castro precisó conceptos trascendentes, entre ellos  los referidos a las relaciones de la gestión comunicacional,  el ejercicio del periodismo y la difusión de noticias, suceso que pasa por el filtro  de normas y el perfil editorial  de cada  medio de prensa para el cual labora el comunicador profesional.

  Cito a  Raúl:  “Nos corresponde  promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por  dar el ejemplo dentro de las filas del Partido, lo que presupone fomentar un clima de máxima confianza y la creación de las  condiciones requeridas en todos los niveles para el más amplio y sincero intercambio de opiniones, tanto en el seno de la  organización, como en sus vínculos con los trabajadores y la población, favoreciendo que las discrepancias sean asumidas con naturalidad y respeto, incluyendo a los medios de comunicación  masiva, mencionados varias veces en los Objetivos aprobados en esta  Conferencia, los que deberán involucrarse con responsabilidad y la  más estricta veracidad en este empeño, no al estilo burgués, lleno  de sensacionalismo y mentiras, sino con comprobada objetividad y sin  el secretismo inútil.  A este fin es necesario incentivar una mayor profesionalidad entre  los trabajadores de la prensa, tarea en la que estamos seguros contaremos con el apoyo de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), los medios de comunicación y de los organismos e instituciones que deben tributarles información fidedigna y oportuna para, entre  todos, con paciencia y unidad de criterio, perfeccionar y elevar  continuamente la efectividad de los mensajes y la orientación a los compatriotas…”

  Y más adelante, subrayó Raúl.   “Es preciso acostumbrarnos todos a decirnos las verdades de frente,  mirándonos a los ojos, discrepar y discutir, discrepar incluso de lo que digan los jefes, cuando consideramos que nos asiste la razón, como es lógico, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de  forma correcta, o sea, en las reuniones, no en los pasillos. Hay que  estar dispuestos a buscarnos problemas defendiendo nuestras ideas y enfrentando con firmeza lo mal hecho”. Fin de las citas. 

Los pétalos de flor  de la ética  

 A ninguna persona honesta  le gusta que lo rosen ni con pétalos de flor cuando de ética se trata. Por ello, mantiene su conducta pública dentro de parámetros de honestidad y respeto. Pero a quienes  desaprueban esas materias, les da lo mismo que los critiquen, hacen oídos sordos de los reclamos, no brindan respuestas satisfactorias,  y hasta disfrutan el cinismo con el que suelen actuar.

  El  temeroso  de la crítica honesta, pero incapaz de reconocer  errores,  ante cualquier alusión epidérmica general a la gestión que desempeña, se siente retratado y,  aunque no se haya mencionado su nombre, ni siquiera el del sitio donde ocupa una función por la cual cobra,  simula haber sido ofendido.

   Cuando alguien reclama su derecho con cordura, no es que esté alterado, frase esta que suelen acuñar los que son cogidos en falta para zafarse y descargar la culpa en el reclamante; tampoco exigir adecuada atención significa  expresar violencia, sino  solicitar ser tratado decentemente.

 El que en propiedad exige lo que le pertenece no es persona agresiva,  sino contribuyente de la honestidad pública.

   Las  personas que medran con el servicio que prestan, suelen tildar de violentos, exigentes e irritados a quienes  demandan sus derechos cuando se sienten robados, mal tratados, ofendidos, o  ignorados para beneficiar a otros prodigadores de dádivas. Ya en el siglo 19  el bardo matancero José Jacinto Milanés, cuando  asumió la crítica  de  nocivas  conductas sociales, fue tildado de mortificante por quienes le censuraban lo que llamaron “aquel fastidioso  hábito de sermonear”.

  Todavía hoy, en la misma Matanzas de Milanés, hay quienes, al verse retratados en ejemplos de  burocracia despreciativa del tiempo útil de los demás, en vez de admitir su culpa con humildad rectificadora,   la refutan  con soberbia de todopoderoso funcionario ofendido. No se trata de sermonear, sino de invocar la ética reflexiva más allá del sermón, quien sea capaz de asimilarla podrá seguir creciendo como ser humano.   

José Martí: Hacer el verso después de ganado el pan… 

  Tres lustros estuvo el patriota y periodista José Julián Martí y Pérez dentro de Estados Unidos, haciendo el verso después de haberse ganado el pan, como él mismo dijera. Fueron quince años de práctica reporteril inédita, sin suficientes recursos materiales, pero con la enorme voluntad y el talento que le hacían trascender en las páginas de las publicaciones con las cuales colaboraba sin permitir restricción a su estilo ni a su pensamiento, pues cuando los intereses de editores y dueños  entraban en conflicto con los principios del creador, este declinaba el jornal por la palabra e, inclaudicable, optaba por preservar la honradez del espíritu.

   Madurez de intelecto y de práctica revolucionaria anotan analistas que caracterizó esta estancia de quien sería Apóstol de la independencia cubana y paradigma del devenir de su patria para todos los tiempos.

   Fueron, sobre todo,  15 años de estudio de la sociedad norteamericana, de su cultura y su historia, de crítica y valoración justa de las derivaciones del pueblo del norte, de sus luchas intestinas, de su guerra civil y de los valores que el capitalismo salvaje intentaba exportar  en las postrimerías del siglo 19, como parte de una ideología proyectada a hacer del resto de América el traspatio neocolonial de un imperialismo que nacería precisamente con la guerra de independencia de Cuba frente a España.

   Tocó a Martí residir “en el seno del monstruo” 20 años después de terminada la confrontación norte-sur en esa nación, en pleno proceso de construcción de los Estados Unidos modernos: desde 1880 hasta 1895, sin contar seis meses de su labor en Venezuela, en 1881. 

   Fue precisamente esa prolongada estancia la que le permitiría al observador crítico acumular experiencias y cultura de un alcance muy superior a las que tendrían sus coterráneos de la época, e incluso  latinoamericanos de ideas progresistas y mucho más recursos, residentes en otras naciones del subcontinente.

   El escenario ideológico abierto a la inteligencia  activa de José Martí le posibilitó asistir al verdadero sentido de la democracia explicado por los padres de la Unión Norteamericana, al ideario social de Abraham Lincoln, al proceso de abolición de la esclavitud, con sus complejidades, prejuicios e intereses económicos, que determinarían la preeminencia del norte industrial sobre el sur agrícola, y otros hechos vinculados con el quehacer socioeconómico y cultural de la que ya se proyectaba como futura gran nación, que el devenir convertiría en la más desarrollada en el campo económico y militar. Martí, con su sapiencia anticipadora, vislumbraría y  a tiempo alertaría  sobre las pretensiones norteamericanas de apoderarse de Cuba.

  En el lapso de 15 años, desde Estados Unidos el mundo ofrece otros escenarios a la mirada escrutadora de Martí. A pesar del relativo atraso de las comunicaciones respecto de la tecnología actual, allí podía atisbar y analizar con mayor rapidez y amplitud que desde las tierras del sur. 

   La puja entre grandes potencias por el nuevo reparto de las influencias en el mundo, Asia y África abiertas al apetito colonial europeo y al asomo de Estados Unidos a la palestra; el desarrollo del capitalismo a partir de la concentración de capitales, el surgimiento del capital financiero, las bases creadas para el nacimiento del imperio, las oleadas de mano de obra inmigrante que llegaban a la nación del norte en busca del sueño americano, la clase obrera y sus contradicciones con el capital…

   Fueron hechos y escenarios proclives al pensamiento creativo. Las ideas sociales más avanzadas de la época alimentarían el intelecto del escritor, y muy especialmente del líder político, que sabría unir voluntades de  generaciones de isleños, crear el Partido Revolucionario Cubano con la intención de vertebrar el pensamiento y la acción en pos de la guerra necesaria para liberar a su patria del colonialismo español.

  De esa sabia imperecedera se nutriría posteriormente Fidel Castro para proseguir eslabonando la cadena de la definitiva independencia de Cuba y consolidar su soberanía política.

   Precursor del antiimperialismo, Martí encabeza a los pueblos de las naciones de Centro y Sudamérica, así como del arco antillano: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”, afirma.

   Desde la cobertura que dio como periodista a la Conferencia Internacional Americana en Washington (1889 y 1890), José Martí apreció y reseñó  los propósitos rapaces del gobierno norteamericano respecto  del comercio y la economía  de las naciones de nuestra América.

  En 1891, durante el desarrollo de la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, en la que Martí asumió la representación del gobierno de Uruguay,  defendió los intereses de la hermana nación sudamericana y la necesidad de luchar por toda la América Latina, y también por la independencia de Cuba.

   No faltó la visión previsora de los intereses criollos anexionistas en el análisis martiano. Su verbo lúcido fue claro al respecto y explícito en la intención expuesta en sus crónicas:”Escenas norteamericanas”, tan vigentes hoy como entonces, de cara al presente y al futuro de la acción unitaria latinoamericana, que se proyecta en la contemporaneidad dentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), en la que Martí desempeña un papel protagónico en la vanguardia de las ideas y de la acción.  

http://www.ecured.cu/index.php/Jos%C3%A9_Jacinto_Milan%C3%A9s 

José Jacinto Milanés 

http://www.ecured.cu/index.php/ALBA 

ALBA

 

http://www.ecured.cu/index.php/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD

 

José Martí

 

http://www.ecured.cu/index.php/Uni%C3%B3n_de_Periodistas_de_Cuba 

Unión de Periodistas de Cuba

 

http://www.granma.cubaweb.cu/2012/01/30/nacional/artic03.html 

Discurso Raúl Castro clausura primera conferencia del Partido Comunista de Cuba 

   http://www.tvyumuri.icrt.cu/index.php/municipios.html

Matanzas 

 

http://www.ecured.cu/index.php/Fidel_Castro_Ruz

Fidel castro Ruz

 

http://www.ecured.cu/index.php/Ra%C3%BAl_Castro_Ruz

Raúl Castro Ruz

 

 

Manolo García, “hasta la vista, mi hermano”

Manolo García,  “hasta la vista, mi hermano”

Roberto Pérez Betancourt

Nos dijo hasta luego el inefable Manolo García, con un guiño cómplice de muchacho crecido hasta los 91, sin que se le vieran las arrugas del tiempo ni las cicatrices del alma, porque, simplemente, Manolo no era de los que exhiben dolencias, sino de aquellos que empujan la vida hacia adelante a puño limpio y sonrisa abierta.

Parece que ahora mismo sonará el teléfono y Manolo pedirá comentar las noticias del día, insistirá y exigirá estar no solo informado, sino listo para opinar de casi todo, desde lo sucedido ahorita en el barrio y lo que dicen los cables sobre la guerra en Iraq y en Afganistán. Después insistirá que le comente sobre los preparativos de zafra, jurará que algún día Matanzas volverá a ser la Matanzas azucarera de la zafra de los 10 millones, me preguntará si ya me contó sus experiencias como corresponsal de guerra en Playa Girón, y antes de colgar no podrá faltar una alusión a la fábrica de Jarcias, su fábrica, donde ambos nos conocimos una fresca mañana de enero de 1962, cuando me estrenaba como administrador de esa industria y él volcaba sobre una sábana de papel los resultados de la producción para después irse corriendo a atender su responsabilidad en la Dirección provincial de Cultura, sin desatender sus labores periodísticas en la Radio y en el periódico Revolución, envuelto en la vorágine del tiempo.

Así era mi pertinaz Manolo, con quien tuve el placer de cultivar una vieja amistad y compartir satisfacciones y frustraciones periodísticas. Él, inclaudicable, presto al comentario y al editorial, a la sonrisa amable y a la crítica severa, orgulloso de sus raíces y de su hermano Reynold, del 26 de Julio, de Fidel y de sus compañeros todos, sin exclusiones ni prejuicios, apegado a su verdad y al tesonero afán de no despegarse del micrófono, arrancándole minutos al tiempo inexorable, al que nos lleva consigo, pero consciente de que a esta dimensión inatrapable no se le puede engañar. Una nota impersonal nos informó el viernes del deceso de Manolo García y de que su cadáver será cremado y habrá una ceremonia íntima de despedida. Pero 20 líneas no pueden atrapar la vida de 91 años ni los 70 dedicados al periodismo con vocación de quien empieza cada mañana en los trajines de la palabra, ni los muchos galardopes que recibió por su larga trayectoria de consagración a una profesión que tanto amó, incluida la de Héroe del Trabajo de la República de Cuba y el Premio Nacional de Periodismo josé Martí.

Manolo García fue un periodista con Mayúscula, diría de él Celestino García Franco, otro colega que hace poco se marchó con la misión de ir desbrozando el camino. Recordarlos a ambos duele. Y me parece que ahora mismo escucho la acerada ironía amigable del Cele cuando me dice: “Pero te queda al menos el consuelo de que la cuenta del teléfono bajará ahora que no estamos”.

Escucho a Manolo contestarle con un vocablo impublicable. Los tres nos echamos a reír y luego, un poco más tarde, cuando la luna escale la noche, si no es nueva, el Cele, con su eterno cigarrillo entre los labios, anunciará que se irá a caminar por la vereda del San Juan, pero antes de irse a dormir pasará por el parque de La Libertad. Manolo se despedirá apresurado, porque debe correr a la emisora donde grabará “algo en pocas palabras”, y alejándose mientras abanica la mano dirá “Hasta la vista mi hermano”. Yo me quedaré ahora esperando llamadas telefónicas de un teléfono cada día más empeñado en enmudecer, para espantar la nostalgia abriré un libro de Carilda y trataré de seguir engañando al tiempo.

Voluntad de Aprender y vocación de Educar

Voluntad de Aprender y vocación de  Educar

Roberto Pérez Betancourt  

  Crucé el miércoles último frente a la redacción de la Agencia de Información Nacional (AIN) en la ciudad de Matanzas –100 kilómetros al este de la capital cubana--, y me dejé llevar por el hábito sedimentado en cinco lustros de  haber trabajado allí: Quité el gancho de la puerta y apenas había entrado me sorprendió el inconfundible ambiente rumoroso que  envuelve a  los  estudiantes en un aula.

  Fue fácil deducir que era un grupo de educandos de la escuela de periodismo, que por estos días realizan prácticas en los medios de difusión masiva de la provincia. En la AIN son guiados  por Barbarita Vasallo, quien, al  mando  de la computadora, cual si esta fuera una nave espacial, conducía a los muchachos a través del universo del conocimiento periodístico de una agencia de prensa.

  Tras los saludos de rigor, no pude reprimir el impulso de hacer “clic” y plasmar la instantánea en una postal puertas adentro. Estas,  al igual que las tomadas en  exteriores, pueden comunicarnos un sinfín de motivos para sonreír, meditar, recordar y hasta alegrarnos.

   Confieso que preferí haber sido parte de aquel grupo, que atendía a la profesora para que no se les escapara ningún  detalle en la navegación por el ciberespacio.

   Estos jóvenes, una parte pequeña de los más de 50 que cursan la carrera de periodismo en la universidad Camilo Cienfuegos, son ejemplo de dedicación y voluntad de aprender. Con ellos he compartido aulas y talleres, no tantos como quisiera, ni con la sistematicidad que me gustaría, pero los suficientes como para percatarme que ellos pertenecen a una futura generación de mejores profesionales de la prensa, más cultos y adiestrados en las tecnologías digitales, en los secretos de la computación y, sobre todo, dotados de la vocación que impulsa a no derrochar el más valioso de los capitales: el tiempo de vida.

   Y me sentí alegre, como siempre que departo con jóvenes inteligentes, y más porque comprendí lo que ya había intuido, la periodista Bárbara Vasallo es una profesora en toda la extensión de la palabra, con la paciencia justa para desmenuzar detalles  añejados con didáctica y paciencia, al tiemp0o que disfruta la obra de construir, como debe ser, como hacen los que llevan en sí la vocación del magisterio.

  Disfruté aquellos minutos, aunque quizás ninguno de los presentes se diera cuenta, y en la cámara me llevé el tesoro de la Postal de Matanzas que aquí les entrego, con toda la cursilería que ustedes quiera, pero también con el entusiasmo de un adolescente de la tercera edad que afirma sin rubor: ¡La vida comienza a los 70!