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DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

CUBA, Revolución y obra

Alocución del presidente cubano Raúl Castro

Alocución del presidente cubano Raúl Castro

 Anunció la llegada a la Patria de Gerardo, Antonio y Ramón, así como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de Cuba y Estados Unidos

Compatriotas: Desde mi elección como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, he reiterado en múltiples ocasiones, nuestra disposición a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo.

Esta es una posición que fue expresada al Gobierno de Estados Unidos, de forma pública y privada, por el compañero Fidel en diferentes momentos de nuestra larga lucha, con el planteamiento de discutir y resolver las diferencias mediante negociaciones, sin renunciar a uno solo de nuestros principios.

 El heroico pueblo cubano ha demostrado, frente a grandes peligros, agresiones, adversidades y sacrificios, que es y será fiel a nuestros ideales de independencia y justicia social.

 Estrechamente unidos en estos 56 años de Revolución, hemos guardado profunda lealtad a los que cayeron defendiendo esos principios desde el inicio de nuestras guerras de independencia en 1868.

 Ahora, llevamos adelante, pese a las dificultades, la actualización de nuestro modelo económico para construir un socialismo próspero e sostenible.

Resultado de un diálogo al más alto nivel, que incluyó una conversación telefónica que sostuve ayer con el Presidente Barack Obama, se ha podido avanzar en la solución de algunos temas de interés para ambas naciones. Como prometió Fidel, en junio del 2001, cuando dijo: ¡Volverán!, arribaron hoy a nuestra Patria, Gerardo, Ramón y Antonio.

 La enorme alegría de sus familiares y de todo nuestro pueblo, que se movilizó infatigablemente con ese objetivo, se extiende entre los cientos de comités y grupos de solidaridad; los gobiernos, parlamentos, organizaciones, instituciones y personalidades que durante estos 16 años reclamaron e hicieron denodados esfuerzos por su liberación.

 A todos ellos expresamos la más profunda gratitud y compromiso. Esta decisión del Presidente Obama, merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo. Quiero agradecer y reconocer el apoyo del Vaticano, y especialmente, del Papa Francisco, al mejoramiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Igualmente, al Gobierno de Canadá por las facilidades creadas para la realización del diálogo de alto nivel entre los dos países.

 A su vez, decidimos excarcelar y enviar a Estados Unidos a un espía de origen cubano que estuvo al servicio de esa nación.

 Por otra parte, basados en razones humanitarias, hoy también fue devuelto a su país el ciudadano norteamericano Alan Gross.

De manera unilateral, como es nuestra práctica y en estricto apego a nuestro ordenamiento legal, han recibido beneficios penales los reclusos correspondientes, incluida la excarcelación de personas sobre las que el Gobierno de los Estados Unidos había mostrado interés.

 Igualmente, hemos acordado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Esto no quiere decir que lo principal se haya resuelto.

El bloqueo económico, comercial y financiero que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar.

 Aunque las medidas del bloqueo han sido convertidas en Ley, el Presidente de los Estados Unidos puede modificar su aplicación en uso de sus facultades ejecutivas. Proponemos al Gobierno de los Estados Unidos adoptar medidas mutuas para mejorar el clima bilateral y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países, basados en los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Cuba reitera su disposición a sostener cooperación en los organismos multilaterales, como la Organización de Naciones Unidas.

 Al reconocer que tenemos profundas diferencias, fundamentalmente en materia de soberanía nacional, democracia, derechos humanos y política exterior, reafirmo nuestra voluntad de dialogar sobre todos esos temas.

Exhorto al Gobierno de los Estados Unidos a remover los obstáculos que impiden o restringen los vínculos entre nuestros pueblos, las familias y los ciudadanos de ambos países, en particular los relativos a los viajes, el correo postal directo y las telecomunicaciones. Los progresos alcanzados en los intercambios sostenidos demuestran que es posible encontrar solución a muchos problemas.

 Como hemos repetido, debemos aprender el arte de convivir, de forma civilizada, con nuestras diferencias. Sobre estos importantes temas volveremos a hablar más adelante. Muchas gracias.

Ascunce y Lantigua, símbolos imborrables

Ascunce y Lantigua,  símbolos imborrables

  Roberto Pérez Betancourt    

Han transcurrido 53 años del monstruoso asesinato del joven alfabetizador Manuel Ascunce Domenech –en la foto-, y su alumno, el campesino Pedro Lantigua, dos nombres que se mantienen vivos en la memoria histórica de la patria, como muestra de lo que son capaces de hacer los voraces enemigos del pueblo, guiados por la mano sangrienta del amo Imperial quien los arma, entrena y paga.

  Solo 16 años de edad contaba el maestro cuando los criminales irrumpieron la noche del 26 de noviembre de 1961 en el humilde bohío donde se albergaba. Iban en busca de víctimas para sembrar el terror en el campo, interrumpir la campaña de alfabetización y justificarse ante os ojos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, que financiaba y amparaba las bandas contrarrevolucionarias en la Sierra del Escambray, centro sur de Cuba. 

 La Campaña de Alfabetización se desarrollaba exitosamente en todala nación. Por vez primera los humildes del campo y la ciudad accedían al conocimiento, base indispensable sobre la que se edificaría la obrarevolucionaria de justicia social.   Braulio Amador, jefe de los asesinos (meses después fue fusilado), iba al frente de los malhechores. Interrumpieron lasclases y raptaron a Manolito y Pedro a quienes torturaron hasta la muerte. 

 El certificado forense de Ascunce dice: "... catorce heridas punzantes en elabdomen realizadas en vida... Contusión y signos de tortura en los órganos genitales. Signos de arrastre en las regiones escapulares y glúteas.

Desgarraduras de la piel. Surco profundo en el cuello, que demuestra la muerte por ahorcamiento." Testimonios de alfabetizadores de la misma zona donde se desempeñaba Manolo afirman que el joven se negó a abandonar su deber, y a las preguntas inquisitivas de los bandidos afirmó categórico: "Sí, soy el maestro". 

 El Comandante en Jefe Fidel Castro supo del suceso durante las sesiones del XI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba e informó a los asistentes:  

"Compañeros trabajadores: en el día de hoy hemos recibido la noticia de que un joven brigadista alfabetizador, de 16 años de edad, fue asesinado por elementos contrarrevolucionarios en la Finca Palmarito, barrio de Río Ay, término municipal de Trinidad, Las Villas. El joven se nombra, o se nombraba, o se nombra y seguirá nombrándose siempre Manuel Ascunce Domenech."   Nunca habrá consuelo ante las pérdidas horrendas de seres humanos que en la vida edificaron obras de amor y cultura para el crecimiento de la especie, y sucumbieron por la codicia, la maldad y el odio que inspira a los depredadores del futuro, los mismos que cada día asesinan en Iraq y Afganistán, y que hoy renuevan amenazas terribles contra el pueblo cubano. 

 Lo que hicieron a Manolito y Pedro  es simple muestra de otros muchos crímenes cometidos por el imperio y sus agentes a lo largo de casi cinco décadas en Cuba.   Si pudieran, ¿qué no harían hoy las hordas invasoras y sus mercenarios contra estudiantes, maestros, niños, mujeres, obreros, campesinos, intelectuales, contra todos los cubanos amantes de la paz y de la justicia, que han luchado denodadamente para edificar una sociedad más justa?

"Por sus obras los conoceréis", reza un sabio enunciado bíblico.   Sí, ciertamente, siempre seguirán nombrándose Manuel y Pedro. Es parte de la memoria histórica, la que duele y obliga.  (Actualizado en 26/11/14)

 

No era broma: Che presidía el Banco Nacional de Cuba

No era broma:  Che presidía  el Banco Nacional de Cuba

 Roberto Pérez Betancourt       

 "Los enemigos bromeaban, siempre bromean; pero la broma, que  tenía  una intención política, se refería a que un día yo  había dicho: hace falta un economista. Pero desde entonces se  habían confundido y creyeron que yo decía que hacía falta un  comunista, y es por eso que había ido el Che".  Pero el Che era un comunista y era un excelente economista.

 "Ser economista excelente depende de la idea de lo que quiera hacer  quien  dirige un frente de la economía del país, y quien  dirige el frente  del Banco Nacional de Cuba; así, en su doble   carácter de comunista y economista".  

 Así comentó  el líder de la Revolución Fidel Castro las circunstancias en las que Ernesto Che Guevara asumía  la presidencia del Banco nacional de Cuba aquel 26 de noviembre de 1961, hace justamente 53 años.

Las palabras de Fidel fueron pronunciadas  durante un discurso en la Facultad de Derecho de  Buenos  Aires, Argentina, el 26 de mayo del 2003.

  El nombramiento de Che provocó un escándalo  en la embajada norteamericana  en La Habana y motivó el regocijo de los revolucionarios.

   Transcurridos apenas 11 meses del triunfo insurreccional, la  dirección del país había implementado leyes trascendentales,  de amplio beneficio popular, que provocaban la ira de las  oligarquías  externas, y de sus servidores domésticos, al  tiempo que los  tecnócratas intentaban frenar la  radicalización del proceso.

  En ese momento, Che dirigía el Departamento de  Industrialización del Instituto de Reforma Agraria, y  desempeñaba otras funciones en el  Ejército Rebelde, pero no  vaciló en aceptar la responsabilidad.

  Primaba la comprensión de que el Banco Nacional de Cuba era  arteria  vital por la que circulaban las finanzas de la  nación, en primer  lugar la disponibilidad y el manejo de las  divisas, en un contexto  en el que participaban directivos de la banca privada, quienes por  ello estaban en conocimiento de  los proyectos que involucraran  inversiones, créditos, pagos y cobros.

  Las arcas del Estado cubano habían sido saqueadas en la  estampida de  los batistianos a la caída del régimen —424  millones de dólares se  llevaron para Estados Unidos— y de  ninguna manera podía permitirse  que las pocas divisas        convertibles disponibles se fugaran al  exterior, y que  funcionarios serviles impidieran la instrumentación  de  disposiciones revolucionarias.

   Esa realidad caracterizaba el clima que se vivía en Cuba,  cuando técnicos y especialistas se marchaban del país, deslumbrados por la  política de desestabilización  implementada por el gobierno de  Estados Unidos a través de intencionadas ofertas monetarias y facilidades migratorias.

  Fue menester recurrir a los pocos cuadros revolucionarios de   mayor  instrucción, salidos del propio Ejército Rebelde, de  organizaciones que habían participado en la lucha contra la  dictadura, y de los  sindicatos, para fundar una emergente      Escuela de Administración de Industrias, e invocar el ingenio  creador de obreros y campesinos  para salir adelante.

 La designación de Che provocó la irritación en círculos  injerencistas del gobierno estadounidense y en las filas de la  contrarrevolución que aupaba.

   Cuando Guevara plasmó su escueta firma, Che, en la toma de  posesión,  y más tarde rubricó igualmente los primeros  billetes emitidos por el Banco, la reacción pretendió condenar  a la hoguera al comunista  declarado y al economista activo.

   Corrieron los adinerados a cerrar sus cuentas bancarias y a extraer  los "papeles", como apuntó Fidel el 15 de diciembre  de 1959, ante una plenaria nacional de trabajadores  azucareros, ocasión en la que  dejó entrever la posibilidad de  un cambio de moneda, ocurrido al año  siguiente para un rudo  golpe a los planes de la contrarrevolución.

   En el referido discurso, el Jefe de la Revolución fue  categórico al  expresar: "Para que nadie se llame a engaño, el  Che no está ahí para  hacer ninguna barbaridad, el Che está  ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran las tropas enemigas  hacia Oriente; lo he mandado al  Banco Nacional a impedir que se  vayan las divisas y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta                  correctamente."

  En realidad, el Che no era un improvisado, porque poseía  amplia  cultura general, era lector infatigable y crítico,  había profundizado el estudio del marxismo, en particular las  obras  clásicas de Marx y Lenin, y sobre todo poseía una  voluntad política férrea, que le permitía incorporar nuevos conocimientos sobre la  base de la aplicación constante.

 Lo demuestran sus análisis sobre la economía capitalista y del llamado socialismo real, en la antigua Unión Soviética y países de  Europa del este, y la fundamentación de sus tesis,  críticas y anticipadoras del naufragio de aquel modelo.

  Por cierto, sobre su escueta firma que luego aparecerían en  los  nuevos billetes, Luis M. Buch, entonces ministro de la  Presidencia y secretario del Consejo de Ministros, narra en su  libro Gobierno  Revolucionario Cubano: génesis y primeros      pasos que "En la ocasión de tomar posesión el doctor Ernesto  Guevara de la Serna como  presidente del Banco Nacional de  Cuba, firmó el documento de  juramentación con su  inconfundible Che. Yo le objeté, en voz baja, que debía firmar  con su nombre completo, pero él insistió en firmar  así. El presidente Dorticós se percató de la situación, y nos   preguntó: ¿Qué ocurre?

  "Le expliqué que el doctor Guevara estaba firmando como Che y no como Ernesto Guevara de la Serna, que era su nombre. Sin  esperar un  segundo, Che replicó, secamente: Cada uno firma  como quiere.

  "Nos quedamos callados. Así quedó registrada primariamente la sencilla y legible firma con que se defendería con celo  insuperable  las finanzas del país y que, en el cambio de la  moneda de 1961, rompería la espina dorsal a la economía de la  contrarrevolución  cubana".

  El paso breve pero fecundo de Che Guevara al frente del Banco Nacional de Cuba es otra de las muchas páginas brillantes  legadas  por quien pasaría a la inmortalidad con el nombre venerado de Guerrillero Heroico. (Actualizado 26/11/14).

                  

                        

 

             

 

 

Trascendencia del alegato de Fidel: La Historia Me Absolverá

Trascendencia del alegato de Fidel: La Historia Me Absolverá

 Roberto Pérez Betancourt  

  Este 16 de octubre se cumplen 61 años de un momento trascendente, cuando en 1953, luego de haber liderado los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de ese año,   Fidel Castro  diera a conocer su formidable alegato, conocido como  La Historia me Absolverá, devenido programa inspirador para la lucha revolucionaria frente a la dictadura pro imperialista de Fulgencio Batista, que sería derrocada el primero de enero de 1959.

    Fidel sintetizó  penurias y atropellos padecidos por el pueblo cubano, y más

que pieza jurídica de defensa frente a la acusación de la Fiscalía, resonó como clarín que despertó  a  descreídos y los armó con  ideas esenciales para luchar por  la justicia social. 

 En una pequeña sala de la escuela de enfermeras del hospital civil de Santiago de Cuba, Fidel pronunció su discurso en el que definía claramente el concepto de pueblo y explicaba  las razones y principios para emprender la lucha armada. 

 Correspondería a las revolucionarias Melba Hernández  y Haydée Santamaría plasmar  en letra impresa aquel alegato y contribuir a su propagación, tras la ingeniosa iniciativa del propio Fidel para burlar los controles del presidio y hacerles llegar el texto en pequeños mensajes.

  "Cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos", había expresado el jefe

revolucionario. 

 Deberá ser "un folleto de importancia decisiva por su contenido ideológico y sus tremendas acusaciones al que quiero que le presten la mayor atención. No se puede abandonar un momento la propaganda porque es el alma de toda lucha.", orientó Fidel, consciente de que  demostraba el derecho popular a enfrentar y luchar contra la tiranía.

  Argumentó que el 85 por ciento de los  pequeños agricultores cubanos pagaba renta y sufría la amenaza perenne del desalojo, mientras más de la mitad de las mejores tierras  estaban en poder de compañías extranjeras y un gran por ciento de la  población era analfabeta.  

Cuba era una factoría productora de  materia prima; más de 400 mil familias del

campo y la ciudad vivían   hacinadas y casi dos millones y medio de la población urbana pagaba  altos alquileres por las casas que ocupaban, mientras  el 90 por ciento de los niños del campo era devorado por los parásitos y los desempleados rebasaban el millón de personas.

  Pero el texto no se circunscribió a dibujar los prevalecientes cuadros de miseria, insalubridad,  desatención generalizada,  represión y explotación foránea de las riquezas del país.

  Armado con la inspiración ideológica de José Martí, en un ambiente carcelario, rodeado por unos 25 soldados que fungían de centinelas dentro  del lugar y  muchos más apostados en las inmediaciones, el doctor Fidel Castro, en  ejercicio de su profesión de abogado,  fue más allá de las citas jurídicas  y dibujó el devenir después del triunfo revolucionario.

  Dijo con claridad qué se haría y por qué, consciente de que "Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército", como había sentenciado el Maestro.

  Declaraba, además, que "la política cubana en América sería de  estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los   perseguidos políticos por sangrientas tiranías que oprimen a naciones  hermanas, encontrarían en la Patria de Martí, no como hoy, persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser  baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo."  

Los acontecimientos posteriores le dieron la razón a Fidel Castro. La culminación de la victoria armada dio paso a una etapa aún más difícil. Él mismo lo había alertado. La obra revolucionaria desde el poder rebasó ampliamente el Programa del Moncada, su ejemplo de justicia social se expandió por el mundo y hoy sigue siendo inspiración para la lucha de los pueblos oprimidos.  (TVY)(Actualizado en 15/10/14)

 

     

30 de Julio: Honor a todos los mártires de la patria

30 de Julio: Honor a todos los mártires de la patria

 Roberto Pérez Betancourt

En las  Fotos: Raúl Pujol y Frank País

 El  30 de julio del año 1957, hace 57años,  cayeron asesinados  los revolucionarios Frank País, jefe del Movimiento 26 de  Julio en Santiago de Cuba,  y su compañero de luchas Raúl Pujol. En igual fecha de 1958 murió en combate  René Ramos  Latour, sucesor de Frank en la dirección revolucionaria, que  ya comandaba Fidel Castro en la Sierra Maestra.

   Al reconocer los excepcionales méritos de quienes ofrendaron  sus vidas, los cubanos dedican cada 30 de julio  a honrar a todos los  que alguna vez hicieron valer la  esencia del pensamiento martiano y situaron a su patria en  venerable altar.

  Ese reconocimiento no puede apartarse en la memoria de los  mambises que  batallaron  contra las huestes coloniales  españolas. Ellos se integran en  continuidad histórica con los  que lograron más tarde la definitiva independencia de Cuba.

   Suele recordarse particularmente cada 30 de julio los rasgos  de la personalidad  admirable de Frank País, por constituir paradigma del joven revolucionario, desprendido y sincero.

   Al enterarse de la muerte de Frank, el pueblo de Santiago de  Cuba se lanzó a la calle, desafiando la represión de los  guardias de la dictadura. A la  hora indicada salió el sepelio.

  A Frank lo vistieron con el   uniforme verde olivo y el  brazalete rojo y negro del 26 de Julio. Sobre su pecho  situaron una boina y una flor blanca, y fue condecorado con                tres estrellas como General de la Revolución. 

  René Ramos Latour (Daniel) había sido dirigente del Movimiento  26 de Julio en la “Nicaro  Nickel”. Más tarde subió a la  Sierra Maestra en el primer grupo  de refuerzo. De nuevo en el  llano  llevó a  la práctica la idea de Frank de crear milicias  urbanas. Participó  en los preparativos de la huelga de abril  de 1958 y dirigió el   ataque al cuartel de Boniato. De  regreso a la Sierra, Fidel le   entregó  a Ramos Latour el  mando de una nueva columna.  El 30 de julio de ese año, en la zona conocida como  “El Jobal” un obús de mortero le arrancó la existencia.

 

 Frank  País García,  insustituible 

 

   En un proceso iniciado desde la prisión, entre mayo y junio de 1955, surgió el  Movimiento Revolucionario 26 de Julio  comandado por Fidel Castro, a partir  de los moncadistas, al  que confluyeron figuras procedentes de otras organizaciones.

   Se abría una nueva  etapa en la lucha revolucionaria.  Entre  los incorporados se distinguía  Frank  País García, dirigente  estudiantil y profesor de la Escuela Normal para  Maestros de  Oriente, quien llegaría  a ser  el jefe nacional de Acción y  Sabotaje del Movimiento 26 de Julio. 

    Procedente de una familia humilde, Frank experimentó desde  temprana edad las privaciones y el sacrificio; se percató de  las necesidades objetivas de su Patria; de los males que la aquejaban, al ser pisoteados sus más  elementales derechos por  parte de las administraciones  que se sucedían en Cuba desde  1902, y comprendió que la única vía posible para la plena  soberanía del pueblo era  la lucha armada. 

   Frank inició la  creación de un frente común de lucha contra  la tiranía  de Fulgencio Batista, y núcleo  a  elementos  verdaderamente  revolucionarios. Fue el artífice del                   movimiento  clandestino; el que sentó las bases para la  lucha  guerrillera en las indómitas montañas  orientales y el que  forjó la retaguardia del heroico   Ejército Rebelde que surgía  en la Sierra Maestra. Cimentaba Frank su ideología política en el pensamiento  de José Martí y lo traducía en conciencia  de disciplina de la lucha y del sacrificio. 

   Organiza las direcciones  del Movimiento 26 de julio desde la  base, forma la Resistencia   Cívica y reestructura el sector  obrero con vistas a la huelga general y su pensamiento evoluciona hacia ideas cada vez más radicales.   El 30 de  julio de 1957,  poco después del mediodía,  Frank País García  y su  compañero de lucha  revolucionaria, Raúl Pujol  Arencibia, fueron vilmente  asesinados por fuerzas de la  policía en un lugar  conocido por el Callejón del Muro, en  Santiago de Cuba.   Su sepelio fue la más grande demostración  de duelo popular que jamás se viera en esa heroica provincia.

  Su  caída, como expresara Ernesto Che Guevara, fue “…la  pérdida más grande de la Revolución”. Hoy, en el altar de la  patria agradecida, Frank País sigue siendo el insustituible  compañero de todas las batallas, cuyo ejemplo de abnegación y sacrificio compromete y obliga. Ciertamente, el 30 de julio de  cada año es un día especial para los cubanos: Día de todos los  mártires. (29/07/14).

 

             

 

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Fidel castro Ruz

        

http://www.radiorebelde.cu/26-julio-rebelde/index.html

 

26 de julio

 

http://www.ecured.cu/index.php/Frank_Pa%C3%ADs_Garc%C3%ADa

 

Frank País García

 

 

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Raúl Pujol Arencibia

 

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René Ramos Latour

 

http://www.ecured.cu/index.php/Sierra_Maestra

Sierra Maestra

 

 

Aniversario 61 del Día de la Rebeldía Nacional

Aniversario 61 del Día de la Rebeldía Nacional

 Roberto Pérez Betancourt

 

  El 26 de Julio del año 1953, hace ya 61 años,  un suceso trascendental sacudió a la República de Cuba y trascendió al ámbito mundial en titulares de los más importantes medios de difusión masiva: Un numeroso grupo de cubanos procedentes de varias provincias, encabezados por un joven abogado nombrado Fidel Castro asaltó los cuarteles del ejército nombrados Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la región oriental del país.

  Se trataba de importantes bastiones militares del régimen dictatorial de Fulgencio Batista, que desde el 10 de marzo de 1952 había asumido el poder en Cuba tras perpetrar un golpe de Estado contra los poderes constitucionales.

  Conmover la conciencia nacional ante la realidad de injusticia social quepadecía el país, y obtener armas con las cuales  emprender la lucha armada por la verdadera independencia  y la soberanía nacionales eran objetivos estratégicos de aquella temeraria acción.

  El intento de tomar los cuarteles resultó fallido y costó mucha sangre de

decenas de cubanos humildes que fueron asesinados a sangre fría por orden de la dictadura. Pero el aldabonazo estremeció de un extremo a otro a  la Mayor de las Antillas y sembró en terreno fértil la idea de la Revolución necesaria para dar continuidad a la lucha armada que en 1868 emprendieran los patriotas cubanos contra el colonialismo español.

  Esta vez la batalla sería decisiva para sacudirse las garras delneocolonialismo norteamericano, alcanzar la libertad política y la independencia económica, hacer realidad la justicia social y solidificar bases institucionales sobre pilares de dignidad  y honestidad. 

RAZONES  PARA  NO  OLVIDAR 

   Los motivos eran tantos, y tan justos, que bastaba mirar alrededor paracomprenderlos.

   Diseminadas en el entorno de cinco décadas atrás, pobreza, hambre, insalubridad, corrupción, ignorancia, analfabetismo, discriminación, abusos, opresión, asesinatos, drogadicción, y cualquier otra caracterización conocida de la injusticia social aguda,  afectaba cotidianamente a la inmensa mayoría de la población cubana.

    Muy especialmente eran víctimas  niños, mujeres, ancianos, campesinos, y desempleados, tantos, que ni contarlos se podía.

  Los disparos de hombría para asaltar  la historia  despertaron al pueblo  que se levantó y echó a andar hasta alcanzar el poder en enero de 1959.

   A partir de entonces, las conquistas sociales que progresivamente se fueron alcanzando con esfuerzo, trabajo y voluntad colectivos, cimentaron una realidad diferente en Cuba, aunque siempre preñada de dificultades,  provocaciones, amenazas y actos terroristas.

    Tales acciones,  procedentes de sucesivos gobiernos norteamericanos y de esbirros y sus congéneres,  que perdieron  privilegios en Cuba y fueron a asentarse principalmente en Miami, no solo se han mantenido, sino que se acrecientan en la actualidad.

   Desde el sur de la Florida, antiguos y novísimos lacayos insisten ilusamente en revertir a Cuba   con métodos que van desde  clásicos  cantos de sirenas para atraer incautos, hasta la procreación de odios y la diseminación de  terrorismo y  veneno.

   El cubano patriota se acostumbró a batallar en un ámbito de múltiples agresiones enemigas, y tradujo su respuesta en una consigna  reveladora del quehacer diario: estudio, trabajo y fusil.

   Pero las conquistas y logros sociales que hoy exhibe la realidad cubana, tan contrastantes con el entorno opresivo que aún padecen los pueblos en muchos de los restantes países latinoamericanos, no deben relegar la historia a simples anécdotas, ni minimizar las poderosas razones que  ayer  dieron vida a la rebeldía nacional.

    La vida,  insustituible maestra de tantas cosas, enseña que la conciencia se nutre mejor cuando se alimenta de realidades vistas, sentidas, y honestamente razonadas. Entonces esa comprensión  impulsa voluntades.

    Las verdades de aquel entorno social de 1953 necesitan seguir siendo  transmitidas de generación en generación, cara a cara, de forma tal que, para los más jóvenes, interiorizarlas no dependa solamente de la lectura o del cine.

    Intentos anexionistas de tergiversar sucesos y  desvirtuar  el sentido de las acciones patrióticas  se desintegran cuando  la palabra sincera del hombre mayor transmite  a sus descendientes las razones del sentimiento, que solidifican la memoria imprescindible, porque lo único que moralmente no le está permitido a los cubanos es olvidar.(TVY)(Actualizado en 24/07/14)

 

Economía, inversiones y política

Economía, inversiones y política

 Roberto Pérez Betancourt

La política de impulso a las inversiones extranjeras en Cuba, a partir de la Ley 118 que entró recientemente en vigor, preserva las esencias del socialismo como sistema y no establece contradicciones entre este y la iniciativa privada, sino que actualiza los métodos y las estrategia de crecimiento en un ámbito de legalidad y concertación democrática, sobre la base de los Lineamientos económicos y sociales establecidos por el Partido Comunista de Cuba.

Aunque algunas mentes retrógradas y otras proclives a la difamación con intereses oscuros digan lo contrario, lo cierto es que las puertas abiertas a las iniciativas privadas, incluido el capital extranjero, podrían abarcar hasta el 40 por ciento de la economía nacional, según expertos, mientras el Estado y el sector público conservarían el 60 por ciento.

Es una estrategia cubana lógica y compatible con las economías de sus principales socios latinoamericanos: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y Argentina, y muchas otras naciones del orbe, donde los sectores públicos y privados coexisten.

En este contexto, el lado estadounidense muestra aun la cara dura del bloqueo económico, comercial y financiero (embargo) que sigue atenazando la economía cubana, luego de más de medio siglo de fallido intento por asfixiarla.

Al respecto, expertos como el politólogo Ignacio Ramonet observan signos de cambio y aluden a declaraciones de Hilary Clinton, ex Secretaria de Estado y aspirante a la presidencia estadounidense en 2016, quien ha confesado públicamente que el bloqueo no ha logrado su propósito contra Cuba, es partidaria de levantarlo y así lo recomendó desde el año 2012 al presidente Obama.

Esto no es casual.

En Estados Unidos las encuestas hoy muestran mayoritarias simpatías por el cambio de la hostilidad hacia Cuba, y personalidades de la política y el mundo económico y comercial se interesan cada vez más por las oportunidades que se están perdiendo en la Isla, y abogan ante ejecutivos y parlamentarios por acciones más realistas respecto de Cuba, a contrapelo de los cavernícolas que durante decenios han impuesto su agenda.

 Como dice Ramonet, algo se está moviendo dentro de Estados unidos en relación con el futuro de sus relaciones con Cuba.

 

 

Economía cubana y crecimiento

Economía  cubana y crecimiento

 Roberto Pérez Betancourt 

El crecimiento económico de Cuba depende de  factores  identificados: Mejor aprovechamiento de las capacidades de producción de bienes y servicios exportables; sistematizar el ahorro de materias primas, materiales e insumos importados, y garantizar un  control interno verídico, que acabe con las filtraciones de recursos, ponga fin a prácticas corruptas  y sistematice la contabilidad con resultados confiables.

  Todos estos son asuntos que dependen de las propias fuerzas administrativas y laborales de nuestro país.

  Pero hay otros factores  del  crecimiento económico  que no dependen solo de la voluntad nacional,  porque están sujetos  a condiciones objetivas externas, tales como la inversión de capital extranjero y el bloqueo económico, comercial y financiero, que Estados Unidos aplica a Cuba con carácter extraterritorial desde hace más de medio siglo, y que en los últimos tiempos ha arreciado la persecución contra entidades bancarias  de diferentes países, en  afán extremo por cerrar esos necesarios  vínculos con la nación cubana.

  Conocido este contexto, se necesita  seguir ampliando la exportación de bienes y servicios. Estos últimos representan cerca de las tres cuartas partes de los ingresos monetarios anuales, según  cifras oficiales, y dependen del principal capital cubano: la fuerza laboral calificada.

  Otros rubros necesitan de mayor eficiencia para elevar resultados, como las producciones de hidrocarburos,  la agroindustria cañera y la agropecuaria, susceptibles de multiplicar los valores sobre la base del trabajo responsable.

  Observemos que el más reciente dato de crecimiento económico nacional apenas rebasó el 0,6 por ciento en los últimos meses, muy insuficiente respecto del 10 por ciento básico  que se necesita para hablar de verdadero crecimiento económico.

  Como han observado expertos, ese indicador solo será posible mediante fuertes inversiones de capital foráneo en ramas  cuyo potencial esperan por ese impulso.   Consciente de esto, el Estado cubano  abre amplias posibilidades  y promueve  atractivas  opciones inversionistas.

  Pero mientras esa realidad no sea un hecho, el ahorro, la eficacia y el control, junto con la eficiencia en lo que producimos y los servicios que exportamos deberán seguir siendo  objetivos fundamentales prioritarios, en Matanzas y en todo el país.