Blogia
DEBATE ABIERTO, la página de Roberto Pérez Betancourt

La Palma Real, más allá del escudo…

La Palma Real, más allá del escudo…

Roberto Pérez Betancourt

 La Palma Real (Roystonea regia)  es el árbol más abundante en los campos cubanos y figura  en el  cuartel inferior derecho del Escudo Nacional, como parte de  un paisaje representando un valle, en el centro del cual se alza altiva  con el botón de su hoja central en lo más alto.

  Más allá del símbolo patrio, la Palma Real es un vegetal que mucho aporta a la economía y  requiere conservación y multiplicación en los campos cubanos, donde a veces ha sido diezmada para ceder espacio a tecnologías agrarias que brindan prioridad al uso de la maquinaria.

   Conscientes de la necesidad de preservar este recurso natural, en diferentes momentos el Ministerio de la Agricultura, el grupo Azcuba y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, emprendieron acciones encaminadas a proteger y fomentar la Palma Real, que no debe ser olvidada, ni por quienes reciben tierras en calidad de usufructo, ni por las entidades establecidas en la producción agropecuaria.

   No se trata de un sentimiento vacío de contenido práctico, sino asentado en realidades económicas y estratégicas, que requieren el asesoramiento sistemático de productores sobre las posibilidades que brinda este noble vegetal del que se aprovecha sus frutos para la alimentación animal; el tronco, del que se obtienen fuertes  tablas, y las pencas y yaguas, útiles para el techado de inmuebles rurales y la labor artesanal.

  Cuba es  país rico en  diversidad de palmeras con  alto endemismo. Existen unos 96 Taxones, de los cuales 42 se encuentran amenazados, nueve en peligro crítico y 17 son vulnerables, según  Milián Rodríguez Lima, de la Sección de Palmas de la Sociedad Cubana de Botánica.

 Las investigaciones científicas coinciden con la experiencia campesina en reconocer que la Palma Real es  recurso forestal de valor económico, social y cultural utilizado desde la comunidad aborigen,  los mambises en su contienda liberadora, y el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra,  hasta los productores agrícolas en la actualidad.

 

 Un tronco que puede empinarse hasta 40 metros

  

  El tronco de la Palma Real puede empinarse hasta 40 metros. Es liso, de color grisáceo claro, con  la apariencia de una columna elegante, ligeramente fusiforme, que engruesa ligeramente a media altura, para luego volver a adelgazar. El diámetro de tronco puede alcanzar los 50 ó 60 cm.

 Tiene un penacho terminal de hojas que alcanzan hasta 6 metros de largo. Las hojas tienen en su base un peciolo envainador (yagua) muy grande y liso que envuelve el tronco. Las hojas son pinnadas y los foliolos o pinnas, muy numerosos, bífidos en el ápice y son verde oscuros, brillantes.

 La inflorescencia en espádice ramificado en dos por tres veces consecutivas y se abre, envuelta en una espata de su misma longitud, debajo de la base de la yagua de la hoja más vieja. El fruto o palmiche es una baya ligeramente alargada, unos 10 mm, y ancha unos 9 mm, de color violáceo que contiene solo una semilla.

 

Árbol sagrado para algunas religiones

 

 La Palma Real es  también  árbol sagrado para una de las religiones más difundidas en Cuba, la Regla de Ocha, Santería o Regla de los Orishas (es decir regla de los dioses). Esta religión es originaria de los Yoruba, etnia africana de la región del golfo de Guinea en África occidental.

 En Cuba esta religión fue transculturada junto con sus portadores los africanos esclavizados. Al tiempo que fue cubanizándose y sincretizándose con otros elementos religiosos, se fue convirtiendo en la religión más difundida entre los descendientes de africanos en Cuba sin importar el origen étnico. Hoy entre sus creyentes pueden hallarse todos los colores de piel.

La palma real es llamada alabbi, en yorubá, idioma ritual de esta religión en Cuba. Este árbol, que es el preferido de los rayos, es uno de los atributos que representan a Changó. Este orisha sincretiza en Cuba con Santa Bárbara (de la fe católica), y es el dios del fuego, del rayo, de la guerra y los tambores, y uno de los que reciben mayor devoción. Las ofrendas a Changó suelen colocarse al pie de la palma.

Sus hojas verdes sirven también para construir dentro de la "Casa de Santo" la choza donde el iniciado de Oggún (oricha de la guerra, el hierro y la forja) recibe homenajes después de la consagración.

Bibliografía consultada:   Bisse, J. (1988). Árboles de Cuba. Editorial Científico-Técnica, La Habana. XVI+384 pp.;  Fernández Zequeira, M.; Ricardo Nápoles, N. et al. (1999). Cuba y sus árboles. Editorial Academia, La Habana. 214 pp. ISBN 959-02-0252-7 ;  Leiva Sánchez, A. (2001). Cuba y sus palmas. Editorial Gente Nueva, La Habana. 75 pp. ISBN 959-08-0339-3en amenazas e injurias.

(TVY)(Fuentes citadas y archivo del autor)(21/08/17)

 

 

0 comentarios